Matices

Matices
Francisco Ponce
Han sido severamente criticados Pero aunque formen parte de una especie singular de dirigentes deportivos, no tenemos derecho a ser muy severos con ellos
Sabemos de su incapacidad ancestral —una especie de síndrome fatal; el de la comedia de las equivocaciones—; pero también es preciso no apresurarnos: podría tratarse de un juicio distorsionado
¿Qué tal si todo este tiempo, casi desde que surgió el fútbol en México, ellos han hecho las cosas de tal suerte para llevarnos en finta y la resultante ha sido —lo es todavía— una realidad prefabricada?
Quizá pocos se dejen engañar por el fracaso cotidiano Pero al fin y al cabo, hasta ahora, ha servido socialmente como una manera propia, determinante, de engaño masivo, aunque sutil y efectivo
Así, por ello, las taquillas de los estadios profesionales —particularmente de la primera división— mantienen su anzuelo y los públicos acuden sin remedio, aborregados, al principio y fin de la barranca
Un ciclo inevitable cada temporada
Porque solamente es posible explicarlo en la medida en que el engaño formó hábito ya entre los millones de aficionados al fútbol en México
De otra manera resulta muy difícil explicarlo
Aunque, de verdad, todos sabemos que los causantes directos son la falta de educación, la desinformación y la manipulación encaminada a orientar el interés primordial del espectáculo a una ilegítima mercantilización: no se vale aprovechar la mentira —o la ilusión de un futuro esplendoroso cuando se sabe que éste no vendrá— para persuadir a tanto incauto
Todo esto ha permitido a nuestro fútbol, sin embargo, convertirse en parte de lo cotidiano reiterativo; en parte de un espectáculo difícil de eludir, y a veces, inclusive, de prescindir
Grandes estadios, organizaciones de grandes torneos, difusión de grandes mentiras, imágenes y palabras han dado, claro, la ilusión del mañana brillante, esplendoroso
Y por ello, por ejemplo, se acaba de crear el Consejo Consultivo Técnico, formado por cuatro entrenadores mexicanos: Ignacio Trelles, Raúl Cárdenas, Javier de la Torre y José Antonio Roca Y van a elaborar planes, programas; aportarán ideas y, en suma, alucinarán al mundo nacional futbolístico con el contenido de ese mañana esplendoroso
Y todo para que las cosas mantengan su tradicional y funcional trayectoria Para cambiar sin cambiar, por decirlo así
Pero tal vez esto sea una ventaja
Porque la borregada no está desbocada todavía como en Italia
Hasta el momento, ante la llegada de un supercrack —ya vino Dirceu a jugar a México— nadie hizo lo que los napolitanos al arribo de Maradona
Se persignó tres veces en el estadio “San Paolo” y dijo: “Espero que Dios se acuerde del Nápoles, de Maradona, de todos los jugadores del equipo y de la propia Nápoles”
Y todos rindieron culto al nuevo fetiche del calcio