Crónica del 1o de mayo
Porras, demandas, protestas, insultos y ¡pum¡
Salvador Corro
En el Salón Embajadores de Palacio Nacional, Fidel Velázquez platicaba con dos dirigentes obreros cubanos, invitados por el Congreso del Trabajo a presenciar el desfile del Primero de Mayo Les aseguraba:
—Los problemas económicos de los trabajadores (mexicanos) no tienen solución inmediata
Cuando Fidel Velázquez terminó la plática dio media vuelta y se encaminó al baño Los cubanos se dirigieron a un balcón para continuar viendo el desfile Se acomodaron en un balcón junto a Ricardo García Sainz, Alejandro Carrillo Castro, Jorge de la Vega Domínguez, Concepción de Oliveira, Brasil, también invitada y Juan Miranda, fotógrafo de Proceso Unos minutos después una bomba molotov estallaba a sus pies Eran las 13:20 horas
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Los obreros comenzaron a agruparse desde temprano en diferentes partes del primer cuadro de la ciudad El módulo de control, instalado frente a Palacio Nacional, recibía los informes conforme iban llegando los contingentes Una comisión del CT desde ahí organizaba y controlaba todo Hasta los grupos de trabajadores de las organizaciones independientes, que desde un principio se concentraron ante el Teatro Hidalgo, fueron observados
También, poco a poco, llegaron los dirigentes; se acomodaban a lo ancho de la calle Alfonso Sánchez Madariaga recordaba que desde hacía 59 años desfilaba todos los primeros de mayo El es uno de los dos integrantes del grupo de los “cinco lobitos” que sobreviven y que desde hace más de 43 años controlan a la CTM El otro es Fidel Velázquez, que ese día hizo lo mismo que viene haciendo desde hace 63 años
Acomodados en la hilera que encabezaría la marcha, Arturo Whaley, del SUTIN, y Jorge Tapia, del SME, intercambiaban impresiones Junto a ellos, Salvador Barragán Camacho, dirigente de los petroleros, trataba de escabullirse de un reportero
—Ahora sí, todas las organizaciones tienen un reclamo que hacer
—Así es Cada una tiene un motivo —dice Barragán
—¿Cuál será la demanda de los petroleros?
—Yo nada más le digo que tenga mucho pendiente con las mantas de los petroleros No hubo una consigna específica Pero en algunas le vamos a decir al señor presidente que tenga mucho cuidado
El desfile, según lo programado, se inició a las 10 de la mañana El presidente De la Madrid encabezó la marcha, después de izar la bandera en el asta central del Zócalo
Funcionarios, líderes obreros y trabajadores caminaron al paso de Fidel Velázquez, Ni lo rebasaron ni lo dejaron atrás Todos a un paso, cómodo En medio de la hilera iba el presidente A su derecha, Homero Flores, dirigente del CT, y a su izquierda Fidel Velázquez Y más allá de ellos, funcionarios y líderes obreros acomodados en forma alternada y cogidos del brazo
A las 10:20 el presidente estaba ya en el balcón presidencial y saludaba al primer contingente Cuatro bandas militares marcaban el ritmo Los pilotos aviadores, agrupados en ASPA, a la cual pertenece e el presidente del Congreso del Trabajo, respondían al saludo
Inmediatamente después, los trabajadores divididos en cuatro columnas comenzaron a dar la tónica de lo que ese día iba a ser el desfile Casi a bocajarro, apareció la primera manta con una denuncia concreta La portaban los cetemistas “En Zacatepec, Morelos, Gonzalo Hernández traiciona su política y divide a obreros y campesinos” Y como si ésta hubiera sido la señal, siguió una cascada de protestas
Desde los balcones de Palacio Nacional se domina cualquier punto de la Plaza de la Constitución Hasta antes de las obras del Templo Mayor, la dirección del desfile era de sur a norte Ahora, la circulación es al revés Por ello, la columna pegada a la banqueta de Palacio Nacional, que estaba destinada al contingente de la burocracia como medida de seguridad, fue en esta ocasión la que portaba las protestas Los burócratas marcharon al otro extremo de la calle, junto a la plaza Pero también ahí hubo inconformidad
Los trabajadores de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos no dejaron pasar la oportunidad Se pararon ante el balcón presidencial, exigieron aumento salarial y amenazaron de huelga
A la altura de la entrada principal de Palacio, tres locutores ambientaban el desfile Primero, mencionaban a los sindicatos y a las centrales: “¡La Confederación de Trabajadores de México brinda su apoyo al presidente Miguel de la Madrid¡ Luego, comenzaron a leer algunas mantas, las de apoyo Después, se quedaron a medias Sobre todo cuando se percataban, tardíamente, que era una demanda o una crítica Finalmente, de plano, ya no hablaban
Locutor: “Sigan adelante Les pedimos que caminen para que esta manifestación armoniosa, jubilosa, continúe Sus demandas ya fueron tomadas en cuenta Hay otros contingentes que quieren brindar su apoyo al presidente¡
Chiflidos Porras y consignas Esta era la respuesta: “¡Huelga¡ ¡huelga ¡huelga¡ ¡huelga¡” Y las bandas tocaban más fuerte Conforme arreciaban los gritos, aumentaba el volumen de las bandas En segundos, las cuatro bandas tocaban al mismo tiempo
A la demanda de los trabajadores de Agricultura siguieron las del sindicato petrolero Salvador Barragán Camacho tenía razón En un gran número de mantas, los trabajadores denunciaban al director de Pemex, Mario Ramón Beteta, al gobierno y a sus propios dirigentes: Salvador Barragán Camacho y Joaquín Hernández Galicia, La Quina:
“¡País petrolero y el pueblo sin dinero¡” Y junto a los petroleros, la CTM exhibió mantas agresivas: “Basta¡ ¿Cuándo se pondrá fin al régimen de injusticia en que vive el pueblo? La violencia está a la vuelta de la esquina” “Ya estuvo bueno” Y los petroleros no se quedaban atrás: “¡Hoy los pobres más pobres y los ricos, más ricos¡ “y luego la CTM: “Señor presidente, el pueblo no cree en el gobierno porque LEA y a JLP no les quitan lo robado”
Junto a estos contingentes, en la tercera columna, ocupada por la CROC, algunas mantas de apoyo: “En la Secretaría del Trabajo tiene usted a un colaborador que, además de fiel intérprete, es un gran conocedor” Y atrás de esta manta, otra protesta: “Solución, solución al problema de Pascual” Una manta con la fotografía de Rafael Jiménez (dueño de Refrescos Pascual) con una leyenda: “Se busca a Rafael Jiménez por asesino de obreros y por reírse de la autoridad laboral”
Locutor: “Los compañeros de Pascual, sigan adelante Así como ustedes que están buscando apoyo hay muchos otros trabajadores que quieren hacer lo mismo” Más chiflidos
En la columna de la burocracia, los trabajadores seguían demandando aumento de salarios
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En Palacio Nacional los dirigentes obreros aguardaban turno para pasar al balcón donde el presidente presenciaba el desfile Su presencia debía coincidir con el momento en que pasaba su contingente
Hasta en el interior del salón principal se escuchaban las consignas y las demandas Para comprobar lo que sucedía en la calle, no bastaba ver los monitores colocados en los salones, porque transmitían imágenes que nada tenían que ver con lo que estaba ocurriendo afuera Las pantallas de televisión difundían entrevistas con funcionarios o anuncios pregrabados
Alrededor de las 12 horas, Ramiro Ruiz Madero, coordinador del desfile, se comunico con el módulo de control Cuando colgó el teléfono dijo a uno de sus colaboradores: “Ahí vienen los independientes Están entrando al Zócalo”
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“¡Compañeros vamos a marchar al Zócalo Es importante que no hagamos caso a provocadores Es importante que guardemos el orden” Alfredo Domínguez, dirigente del Frente Auténtico del Trabajo, se dirigía a sus compañeros
A un costado del Palacio de Bellas Artes, algunas de las organizaciones que integran la Asamblea Nacional Obrera Campesina Popular (ANOCP) ya habían formado una columna Eran las nueve de la mañana A la altura de la avenida Juárez y el eje Central, intentaron colocarse atrás del contingente de los textiles de la CTM
A la cabeza marchaban, entre otros, Rosario Ibarra de Piedra, del Frente Nacional Contra la Represión; Hugo Aboytes, dirigente del SITUAM; Edgar Sánchez, del PRT, y representantes de más de 15 organizaciones incluyendo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación
Cuando hicieron el primer contacto las organizaciones del CT y las independientes, decenas de trabajadores del SUTERM formaron un bloque La columna independiente se detuvo Sin embargo, la misma dinámica del desfile permitió que poco a poco avanzaran
Al llegar al Zócalo, se encontraron con los sindicatos de la Confederación Obrera Revolucionaria Aunque en un principio hubo oposición, finalmente cedieron Y los independientes estaban ya en el Zócalo
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Las organizaciones independientes entraron al Zócalo formando una sola columna Cuando llegaron ante el balcón presidencial, prácticamente ocupaban toda la calle
“¡Repudio total al plan de austeridad¡ ¡Repudio total al plan de austeridad¡, gritaba el contingente
la marcha se detuvo En cuestión de segundos, los trabajadores del FAT, de la Coordinadora, del SITUAM, grupos de colonos, coreaban las mismas consignas
Ya frente al balcón, detenida la marcha, el grito de repudio se convirtió en: “¡Ojo por ojo, diente por diente, que¡” Ni las bandas, ni los oradores pudieron acallarlo
La fila que hacía las veces de cordón de seguridad se replegó repentinamente Eran las 13:10 La cabeza del grupo de los independientes ya había pasado Frente al balcón presidencial desfilaban ahora grupos de la Preparatoria Popular
De la puerta principal de Palacio salió humo, en el suelo, un agente de seguridad permanecía inmóvil, mientras sus compañeros le apagaban el fuero “Fue una bomba molotov, que salió de la marcha en dirección al balcón presidencial, pero no llegó”, informó un testigo
Apoyado en la baranda, el presidente permaneció inmutable
“Vio la botella Vio el humo Se dio cuenta de todo Y ni siquiera parpadeó”, relató Homero Flores, quien estuvo cerca del presidente durante las seis horas que duró el desfile
Los trabajadores siguieron marchando Entonaban ahora una canción: “Venceremos, venceremos, las cadenas se habrán de romper” Nuevamente un grupo se detiene frente a Palacio Demandan, durante varios minutos, la presentación de desaparecidos y presos políticos Sus mantas no son diferentes a algunas que ya había desfilado “No queremos goles, queremos frijoles” “las ganancias del petróleo deben ser para la creación de fábricas” “Por un nuevo sindicalismo”
El nerviosismo de los funcionarios que acompañaban al presidente fue obvio El secretario de Gobernación, Manuel Bartlett; el secretario del Trabajo, Arsenio Farell Cubillas; el regente de la ciudad, Ramón Aguirre, hablan entre sí Homero flores no sabía dónde meterse a dónde poner la mirada y tampoco podía dejar de escuchar Eso mismo reflejaban todos los funcionarios en todos los balcones
Desde que los independientes pasaron ante el balcón, las cámaras de la televisión dejaron de transmitir Aunque su aparición coincidió con la hora en que calculaban que terminaría la transmisión
Acomodado en uno de los sillones del salón principal, Fidel Velázquez platica con Adolfo Lugo Verduzco dirigente del PRI Han estado sentados ahí durante casi todo el tiempo que llevan desfilando los independientes
El dirigente cetemista se levanta, va al baño
A esa hora, Arturo Whaley espera turno para pasar al balcón presidencial
Son las 13:20 Del desfile surge otra bomba molotov, que estalla en un balcón Las llamas de la bomba alcanzan a Concepción de Oliveira en el brazo derecho El dirigente cubano de la Central de Trabajadores de La Habana, Rafael Cordera, recibió el flamazo en la cara Sin embargo, sorprendidos y desesperados, los que estaban en el balcón, que salieron despavoridos, lo atropellan y lo envían al suelo, Jorge de la Vega Domínguez se desmaya Ricardo García Sainz y Juan Mirando resulta chamuscado en el cabello y las cejas
El que recibió prácticamente el proyectil fue Alejandro Carrillo Castro El director del ISSSTE sintió el flamazo y su primer impulso fue correr Así lo hizo con el pantalón incendiado atravesó el Salón Embajadores Era el caos, “¡No corra, deténgase¡” los guardias de seguridad, en fracción de segundos, lo derribaron y, ya en el suelo, mientras uno, le apagaban el fuego con sacos, otros lo bañaban con espuma de extinguidor
También en fracción de segundos el Salón quedó clausurado La puerta que lo comunica con el salón principal fue inmediatamente cerrada Nada de fotos ni tomas de televisión
¿Qué pasa? ¿Por qué tanto humo? ¿Un corto? No, fue un bombazo, Carrillo Castro está herido Con él hay otros dos Entre ellos un cubano y una brasileña Están en la enfermería También en segundos, todo volvió a la normalidad
Un agente de seguridad trata de quitarle la cámara a Juan Miranda Es el único que, reponiéndose rápidamente de la sorpresa, alcanzó a tomar algunas fotos
Fuera de Palacio, la gente, al ver la humareda que salía del balcón comenzó a chiflar en son de burla Ni los de abajo ni los de arriba vieron de dónde salió el proyectil Alguien recogió los residuos de cristal, los olió, se los enseñó a los que estaban con él y rápidamente llegó a una conclusión: “Se trata de una bomba molotov”
El cubano Rafael Cordera, ya en su cuarto de hotel, al día siguiente y con calma, sintetiza el momento: “fue candela pura, chico Aquéllo estuvo feo La llama llegó un metro más arriba de mí Te voy a contar una cosa En Playa Girón teníamos un cañón con un alcance de 27 kilómetros que al dispararse provocaba un flamazo como de metro y medio Pues déjeme que te diga, chico Esto llegó así (levanto su mano derecha y describió un semicírculo)” Su estatura es como de uno ochenta
En Palacio Nacional, media hora después, Concepción de Oliveira, representante del Congreso Permanente de Unidad Sindical de Trabajadores de América Latina, regresaba con el brazo derecho vendado
En el salón principal, en apariencia las cosas transcurrían como si nada hubiera pasado Arturo Whaley, después de haber estado cerca de media hora en el balcón presidencial, comenzaba a atar cabos: “No sabía de qué se trataba, pero alcancé a escuchar que le decían al presidente: esta bien, ya fue atendido Yo pienso ahora que se trató de eso”
¿De qué se habla con el presidente ahí parados en el palco y en esta circunstancias? “la ley contesta a medias
“Primero le planteé mi problema El del SUTIN Le dije que había negociaciones y que todo indicaba que ya estaba listo, pero que faltaba la decisión de hacerlo El presidente escuchó con atención Inclusive, habló con el secretario de Energía y Minas, Francisco Labastida, y con el del Trabajo, Arsenio Farell Cubillas”
¿Y de los independientes? ¿Qué dijo del desfile?
“De eso no hablamos”
Para entonces el desfile prácticamente agonizaba, después de más de cinco horas y media Millón y medio de obreros habían desfilado En la cola del numeroso contingente desfilaban las agrupaciones de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) Aunque no llevaban mantas de protesta, su sola presencia reflejaba su situación Eran la imagen del subempleo: boleros “Unión de Vendedores de Revistas Atrasadas”, “frente de Inquilinos y Comerciantes en el Barrio de Tepito”, comerciantes ambulantes de Ribera de San Cosme, de Tacuba, de Juárez y Balderas, tianguistas y cirqueros
Luego, la ceremonia oficial El discurso del presidente del Congreso del Trabajo, redactado de antemano, no fue modificado El presidente improvisó Ninguno de los dos se refirió expresamente ni a los independientes ni a los incidentes
El desfile terminó pasadas las 16 horas








