El Sol de México, Unomásuno y Excélsior, involucrados en la desinformación
Oscura y contradictoria conducta de Gobernación hacia los refugiados guatemaltecos
Carlos Fazio
Extrañas fueron las conductas de la Secretaría de Gobernación y de la prensa mexicana, el jueves 10, sobre el asunto de los refugiados guatemaltecos asentados en los campamentos de Chiapas
Ese día, por la mañana, tres periódicos de la capital reprodujeron declaraciones del secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, y del subsecretario Jorge Carillo Olea, acerca de la determinación del gobierno mexicano de que 46,000 refugiados guatemaltecos opten por repatriarse voluntariamente a su país o acepten ser reubicados en otras zonas del país De todos modos, se anunció el fin de los asentamientos de refugiados en la franja limítrofe con Guatemala
La medida, en su fundamento, fue presentada como un problema de seguridad nacional Según Bartlett, los refugiados ponen en peligro la soberanía de México El secretario de Gobernación afirmó también que la mayoría de los guatemaltecos llegados a Chiapas en los tres últimos años son “refugiados económicos” y no perseguidos políticos
Las informaciones destacaron que a fin de impedir el ingreso a México de nuevas oleadas de guatemaltecos, se reforzará el control militar en la frontera con Guatemala
El mismo jueves 10, en horas de la noche, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), presidida por Manuel Bartlett, sin hacer ninguna alusión a la información precedente, dio a conocer los principios básicos que rigen la decisión gubernamental de reubicación de refugiados Entre ellos, que México mantendrá incólumes sus principios y tradiciones en materia de asilo político, protección a refugiados y solidaridad humanitaria
La información oficial difundida por Gobernación sostiene que los guatemaltecos asentados en los campos de refugiados de Chiapas llegaron a México huyendo de condiciones de violencia y peligro inminente y que se hacen merecedores a la protección mexicana para los refugiados O sea, se reconocen las motivaciones políticas de los refugiados
Las dos informaciones acerca de un mismo tema, aparecidas con sucesión de pocas horas, presentan algunas contradicciones Y dejan planteada la interrogante de si hubo un traspiés del secretario de Gobernación en sus relaciones con la prensa o si se trató de una insidia impulsada por algunos medios periodísticos En todo caso, el hecho provocó confusión y desinformación sobre cuál es, finalmente, la postura del gobierno mexicano
El recuento de los hechos se iniciaron con la publicación de la noticia sobre el fin de los asentamientos de guatemaltecos en la frontera, en tres periódicos, en notas de primera plana
Excélsior, en una nota sin firma, ubicó las declaraciones de Manuel Bartlett y Jorge Carrillo Olea, en el transcurso de una reunión sostenida con directores de periódicos Javier Lozada, en El Sol de México, escribió que las afirmaciones del secretario y el subsecretario de Gobernación fueron vertidas en una rueda de prensa Unomásuno, bajo la firma de Gonzalo Martínez Maestre, subdirector de mesa, y Roberto Vizcaíno, no aclaró el marco en el cual surgieron las declaraciones Salvo estos tres periódicos, ningún otro medio capitalino publicó la información
Las informaciones de los tres diarios difieren, pero se complementan Javier Lozada, en El Sol, adjudicó al secretario Manuel Bartlett haber asegurado que “México reforzará la vigilancia en la frontera con Guatemala para evitar el ingreso fácil de refugiados a territorio nacional”, el anuncio de “la creación de 16 garitas a lo largo de los 900 kilómetros de frontera” y de “la reubicación de los campamentos de Chiapas en zonas de Campeche y Quintana Roo” Entrecomillado, dice “Por razones de Estado esos asilados deben reubicarse a la mayor brevedad”, afirmó el titular de Gobernación Y a párrafo seguido, indica: “En rueda de prensa, a la que asistió asimismo el subsecretario Jorge Carrillo Olea, Bartlett explicó que el inmediato reacomodo de los 46,000 refugiados es un acto humanitario de México en defensa de su soberanía, e insistió que este asunto se ha convertido en un problema de seguridad nacional”
Según Lozada, Bartlett y Carrillo Olea afirmaron que “todos los países del mundo tienen un límite para recibir refugiados por razones humanitarias, e insistieron que la zona selvática fronteriza será vigilada con helicópteros y acelerados los trabajos de la carretera limítrofe” “Precisaron que la mayor parte de los refugiados lo son por asuntos económicos, no políticos” “Establecieron que es deseo del presidente De la Madrid impedir que la frontera sur se convierta a largo plazo en zona de población guatemalteca, e indicaron que si no se pone coto al éxodo a mediano plazo, seguirán llegando más”
Lozada afirma también que Bartlett y Carrillo Olea denunciaron la existencia de “intereses confusos en el exterior para desvirtuar el humanitarismo mexicano al recibir a los guatemaltecos asilados, y dijeron que hay una feroz campaña de desprestigio argumentando malos tratos y vejaciones” “Urgieron en la reubicación inmediata `o de lo contrario —concluyeron— pronto tendremos un millón de guatemaltecos en Chiapas'”
Excélsior, bajo el titular “Fin a los asentamientos de guatemaltecos en la frontera No son refugiados políticos”; señala en los sumarios: “Tendrán la disyuntiva de ir a Campeche o repatriarse, anuncia Bartlett; no porque peligren sus vidas; medida de Seguridad Nacional Su afluencia pone en riesgo la Soberanía; se cancelarán todas las atenciones que tenía nuestro Gobierno con ellos”
En el cuerpo de la nota, destaca: “En una reunión con los directores de periódicos, Bartlett dijo que con esta afluencia de refugiados se pone cada vez más en peligro la soberanía nacional, en virtud de que `tenemos una interrelación con todos los problemas de carácter político que se han suscitado en Guatemala y en otros países de Centroamérica’ Precisó que en la frontera se impedirían nuevos asentamientos y por lo tanto se acordó cancelar todas las atenciones que tenía nuestro gobierno con esos refugiados”
Agrega: “Está comprobado, dijo el funcionario, que la mayor parte de ellos llegaron al país como refugiados económicos y no precisamente porque peligrara su vida o fueran perseguidos políticos” No descartó el titular de Gobernación que entre esos grupos haya infiltrados algunos guerrilleros, como tampoco se puede negar, dijo, que entre ellos figuran fuerzas del ejército guatemalteco, pues muchos refugiados visten uniforme militar”
La información da cuenta de que se instalarán nuevas oficinas migratorias para tener “mejor control” de los centroamericanos que quieran entrar ilegalmente y se refiere también a que “el Gobierno Mexicano está consciente de que estas medidas en torno a la integridad nacional podrán originar muchas críticas en el extranjero, pero por encima de todo está la seguridad del país”
Uno más uno, bajo el encabezado “Reubicación en Campeche a los 46,000 refugiados”, señala en la nota que “el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, dijo que, ante la imposibilidad de expulsarlos o convencerlos para que retornen a su patria, y debido a que su presencia allí constituye una amenaza para la seguridad nacional, se decidió llevarlos a una zona del centro norte de Campeche donde falta mano de obra
“Dijo Bartlett —continúa la información— que no se puede determinar ya la calidad de `refugiados o perseguidos políticos’ que tienen estos pobladores guatemaltecos asentados en México, porque la mayoría son en realidad ‘refugiados económicos’ pues reciben en nuestro país alimentos, ropa, servicios médicos y alojamiento mejores, en muchos casos, que los que tienen en su propio país”
El periódico dice que Bartlett “aceptó que se espera encontrar una oposición de los refugiados hacia este proyecto y que para hacerlo realidad se buscará que la ONU dé su aval de que podrán retornar a su patria cuando lo deseen Dijo que también se espera una oposición de otros involucrados en el problema, principalmente el clero, ya que hay una desproporcionada actividad religiosa, incluido el Instituto Lingüístico de Verano, en los refugiados () Insistió Bartlett que el sitio donde se encuentran actualmente los refugiados interrelacionan a México con la guerra civil guatemalteca, ya que todo lo que ocurre en el país del sur se refleja en los campamentos de refugiados”
Según el diario, Bartlett afirmó que durante el gobierno de Miguel de la Madrid “sólo han ocurrido dos hechos de sangre motivados por incursiones guatemaltecas”, sin que se haya podido, nunca, “determinar si los agresores han sido, efectivamente, tropas del país vecino” Como los otros dos medios, anuncia que se establecerán mecanismos permanentes de vigilancia en la frontera sur
El jueves por la noche, un comunicado oficial de la Comar, dependiente de la Secretaría de Gobernación, abordó el tema de los refugiados guatemaltecos y su reubicación La comunicación no hizo ninguna referencia a la información publicada en los tres periódicos matutinos citados Y extrañamente, tras de destacar la presidencia de Manuel Bartlett en el organismo gubernamental de ayuda a los refugiados, dio una postura radicalmente diferente a la consignada en los medios de prensa reseñados y atribuida al secretario y al subsecretario de Gobernación
“En ocasión del inicio de actividades tendientes al reasentamiento de los refugiados guatemaltecos”, la Comar “dio a conocer los principios básicos que rigen la decisión y los criterios que orientan su aplicación”, dice el comunicado
De los 11 puntos, destacan la decisión del gobierno mexicano de mantener incólumes sus principios y tradiciones en materia de asilo político, protección a refugiados y solidaridad humanitaria; el reconocimiento de que los guatemaltecos asentados en los campos de refugiados de Chiapas “constituyen un grupo que llegó a México huyendo de condiciones de violencia y peligro inminente, y por lo tanto fueron acogidos, y reciben el tratamiento de refugiados, es decir, la protección y asistencia del gobierno de la República”, y que la ubicación de los refugiados en 80 campamentos, a escasa distancia de la línea divisoria con Guatemala y su dispersión en 300 kilómetros de frontera en lugares de difícil acceso, “generan una situación de peligro permanente a su seguridad y un riesgo de constantes fricciones internacionales”
El punto 4 consigna la decisión gubernamental de reasentar a los refugiados por las razones anteriores y para posibilitar “su paulatina incorporación a un habitat digno y productivo” La reubicación “no significa que se pierde de vista la eventual repatriación voluntaria” “En todo caso, el gobierno mexicano no forzará en modo alguno la repatriación” (Punto 5)
El punto 7 se refiere al concepto de “refugido” Dice que no ha sido definido en “términos universalmente aceptados” y que no obstante, México se ha caracterizado por haber recibido y protegido a quienes han solicitado refugio en nuestro país “Es obligación y derecho del Estado mexicano distinguirse entre quienes buscan protección huyendo de situaciones de violencia y de riesgo de sus vidas, y las migraciones originadas en apremios de la naturaleza económica Esta distintición es importante; su ignorancia cancelaría las posibilidades de brindar protección a quienes buscan salvaguardar sus vidas, valor que esta noble institución tutela”
El punto 8 consigna las características de los refugiados guatemaltecos: “una población civil de campesinos, no beligerantes, que se desplazó en grupos familiares y comunitarios debido a condiciones de inseguridad prevalecientes Son por lo tanto merecedores de la protección mexicana”
El 9, asegura que continuará la protección y la asistencia de Comar a los refugiados Pero afirma también: “No habrá asentamientos de refugiados en la frontera”
Los puntos 10 y 11, señalan los principios y criterios del programa de reubicación: otorgar la más alta prioridad al interés nacional; reiterar los principios mexicanos en materia de política exterior, respetar la integridad étnica, comunitaria y familiar; buscar condiciones equiparables al habitat de origen; tomar en cuenta las condiciones geográficas que faciliten la autosufiencia y eventual integración de los refugiados Se especifica que, debido a la “urgencia”, se procederá de inmediato al reasentamiento de los refugiados del campamento denominado “Chupadero” en el Valle de Ezná, en Campeche, y que se buscarán nuevos lugares para las posteriores reubicaciones
El último párrafo del comunicado dice textualmente: “La Comisión continuará negociaciones con organismos internacionales y el gobierno guatemalteco para lograr la repatriación deseada, en los términos descritos” (alude al punto 5, que determina la necesaria “voluntad de los refugiados en tal sentido” y la existencia de “condiciones aceptables para su seguridad y reincorporación a sus lugares de origen”
La información proporcionada por Comar fue publicada el viernes 11 en la prensa nacional Excélsior, Unomásuno y El Sol de México la recogieron sin especificar, en ninguno de los casos, las grandes contradicciones existentes entre el texto del comunicado y la información por ellos difundida el día anterior, atribuible en ambos casos a la misma fuente: el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Inclusive, los dos primeros medios la publicaron como una información autónoma, nueva Se omitió, en ambos, toda alusión a la evidente relación de las dos noticias El Sol, en una nota breve, en la página 2, comentó que la información de Comar, “Enviada a la redacción en declaraciones por escrito, amplía los señalamientos publicados ayer”
Al no existir tampoco ninguna aclaración, refutación ni referencia por parte de la Secretaría de Gobernación a las informaciones del jueves 10 de los tres medios de prensa mencionados, quedan en el aire las siguientes interrogantes:
—¿Dijo o no Manuel Bartlett que la mayoría de los refugiados no lo son por razones políticas, sino económicas, y por qué el comunicado de Comar acepta la tesis de que los refugiados “huyeron de condiciones de violencia y peligro inminente”?;
—Si la opción presentada a los refugiados fue la repatriación voluntaria o la reubicación, ¿cómo se entiende que Comar admita que en Guatemala la violencia pone en inminente peligro la vida de los ciudadanos guatemaltecos que se refugiaron en México?;
—¿Afirmó o no el secretario de Gobernación que los refugiados guatemaltecos ponen en peligro la soberanía nacional y constituyen, por tanto, un problema para la seguridad del Estado?
Estos cuestionamientos generan confusión y desinformación sobre cuál es el criterio final del gobierno mexicano sobre el caso de los refugiados guatemaltecos Por lo pronto, dos partidos —el PAN y el PSUM—, censuraron el viernes 11 la decisión del gobierno de reubicarlos
El PSUM condenó que el gobierno vaya a “cerrar la frontera a guatemaltecos que huyen de la actual situación de su país, porque ello significaría la muerte de muchos” y porque esta decisión “iría contra la postura tradicional de otorgar asilo” La medida, según el PSUM, “significa ceder ante las presiones del gobierno de Mejía Víctores, al colocar a los refugiados en la disyuntiva de tener que regresar a su país o aceptar el traslado”
Acción Nacional aprobó la medida, pero censuró la decisión de trasladar a los refugiados a Campeche Se opuso a la “mexicanización” de los refugiados
RENUNCIA EL PERSONAL DE COMAR
El asunto de las declaraciones de Bartlett y el posterior comunicado de Comar, que siguieron a la violación de la soberanía nacional por elementos armados procedentes de Guatemala en la madrugada del 30 de abril (Proceso No 392) y a la presentación de una nota diplomática de protesta del gobierno guatemalteco, por el embajador mexicano, general Rafael Macedo Figueroa, el jueves 3, estuvo rodeado de nuevos hechos
El más significativo fue la renuncia masiva presentada por los coordinadores de la Comar en la zona de los campamentos de refugiados en Chiapas
Según información del corresponsal Juan Balboa, 21 funcionarios de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados decidieron dimitir después de que el coordinador nacional de la Comisión, embajador Oscar González, impuso en las principales áreas de esa institución en Chiapas “a personal institucional” La coordinación en Chiapas quedó a cargo de Aristeo Jaimes, político guerrerense y diputado federal de la época del gobernador Rubén Figueroa
Un nuevo dato, que se desprende del comunicado oficial de Comar, es la aceptación por el gobierno mexicano de la existencia de negociaciones con el gobierno militar de Guatemala, para lograr la “repatriación deseada” de refugiados guatemaltecos Hasta el jueves 10, fecha del comunicado, la cancillería mexicana había negado sistemáticamente las versiones procedentes de Guatemala, de nivel gubernamental, en el sentido de que la repatriación estaba sujeta a negociación
Para complementar la información, reproducimos el último párrafo de la nota de protesta mexicana ante el gobierno de Guatemala, presentada por el embajador Macedo Figueroa, que ratifica la existencia de negociaciones Dice textualmente:
“Finalmente, es mi deber señalar a la atención de vuestra excelencia que acciones de la naturaleza descrita hacen nugatorios los esfuerzos que realizan nuestros gobiernos para estrechar las relaciones entre los dos pueblos, en particular vienen a entorpecer severamente las negociaciones en curso tendientes a la repatriación voluntaria de los guatemaltecos que se encuentran refugiados en los campamentos de Chiapas”
La existencia de negociaciones justificaría lo moderado de la protesta mexicana que, a pesar de todas las evidencias, no responsabiliza al gobierno de Guatemala, y en particular al ejército de ese país, por la violación de la soberanía nacional en forma reiterada en los últimos tres años, y de los numerosos hechos de sangre perpetrados en suelo mexicano
En ningún caso, hasta el presente, el gobierno de Guatemala ha aceptado responsabilidad alguna en las muertes y secuestros de refugiados y en la violación de la soberanía México, con la reubicación de los refugiados, parece querer solucionar el problema, pero no delimita las responsabilidades en el problema de fondo
De acuerdo con la tradición de la política exterior mexicana habría una salida incuestionable al problema México es uno de los baluartes internaciones en la defensa de la solución pacífica de las controversias entre países Ha apoyado invariablemente la resolución de conflictos entre países a través de los foros internacionales El peso moral de México y la evidencia de las reiteradas violaciones a la soberanía nacional por el ejército guatemalteco (por ejemplo, en el caso de las notas de protesta presentadas en el sexenio anterior por el canciller Jorge Castañeda, Proceso No 392), serían suficientes para que ante el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU, Guatemala recibiera la condena de la comunidad internacional
En oposición a esta salida lógica a la política exterior mexicana, basada en principios, el gobierno ha optado por la movilización de 46,000 refugiados La salida parece dar la razón a quienes sostienen que México ha cedido a la presión de Estados Unidos y Guatemala El propio canciller guatemalteco, Fernando Andrade, afirmó públicamente que su apoyo a los esfuerzos pacificadores de Contadora debe corresponderse con la firma de un acuerdo bilateral con México para la repatricación de refugiados
Las declaraciones de Bartlett, el comunicado de Comar y el manejo dado al tema por la prensa no ayuda a la comprensión de este espinoso asunto que no sólo pone en juego la seguridad y la soberanía nacional, sino la propia política de asilo, uno de los puntos sobresalientes de la política exterior mexicana








