Renuncia a los principios

Renuncia a los principios
La jerarquía católica acepta un plan de control natal, en alianza con el Departamento de Estado
Carlos Fazio
Un programa de control natal y nutrición, titulado “Menos y mejores”, promovido por la Agencia de Desarrollo Internacional (AID) del Departamento de Estado norteamericano, fue aceptado para su aplicación en México por la Conferencia Episcopal
El proyecto, canalizado a través de una agencia de Ayuda de la Conferencia Católica de Estados Unidos, está destinado a áreas rurales con poblaciones marginadas y tiene un enfoque fundamental de planeación familiar Su ejecutoría recae sobre la División de Planificación Familiar del IMSS
Harvey Leach, promotor del plan, recomendó que el cardenal Ernesto Corripio y el actual presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM), Sergio Obeso, aprobaran el proyecto, por las implicaciones nacionales que tendría a mediano plazo el éxito del mismo
Los cambios introducidos en la dirección del Catholic Relief Services (el organismo de ayuda), en Nueva York, llevaron a un congelamiento del proyecto, que presentaba, además, irregularidades No obstante, el Episcopado Mexicano, a través de su comisión de Pastoral Social, está decidido a llevar adelante el proyecto, como sea Aún, con la intermediación de otra agencia estadunidense
El proyecto fue propuesto en noviembre de 1982 por Harvey Leach, del Catholic Relief Services (agencia católica que depende formalmente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos), al actual secretario del Episcopado mexicano, monseñor Alfredo Torres Romero, cuando era presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
La propuesta de AID incluye la participación en el suministro de leche en polvo Título II, Ley Pública 480 de Estados Unidos, en el marco de un proyecto piloto materno-infantil, titulado “Menos y mejores” (“Si son menos pueden ser mejores”), previsto inicialmente para llevarse a cabo por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Tamaulipas, durante 1983-85
La dirección del programa en México quedó a cargo de Harvey Leach, por el Catholic Relief Services (CRS), en coordinación con Manuel Gómez Granados, director del Centro de Estudios y Promoción Social (CEPS), organismo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, y con Horacio Paredes, presidente de Desarrollo Económico Social de los Mexicanos Indígenas, AC
Después de ocho meses de trámites, el convenio para el Programa de Alimentos fue firmado por Washington, en agosto de 1983, por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y por la central del Catholic Relief Services, en Nueva York La noticia apareció en la prensa Se consignó que habían sido donadas 7,500 toneladas de leche en polvo, queso y aceite vegetal
Cuando todo estaba listo para su ejecución, el cambio del personal directivo del Catholic Relief Services, en Estados Unidos, y “aparentemente también de sus políticas”, según Manuel Gómez Granados, llevó a un congelamiento del proyecto
Las relaciones entre la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPS) y el CRS, se encresparon El nuevo presidente de la CEPS, monseñor Carlos Talavera, obispo auxiliar del cardenal Ernesto Corripio, presionó para que el proyecto se llevara adelante como fuera, bajo amenaza de hacer expulsar al Catholic Relief Services del país Manuel Gómez Granados, principal impulsor mexicano del programa, por medio del Centro de Estudios y Promoción Social, AC, consideró que la Conferencia Episcopal había quedado en “ridículo” ante las instancias gubernamentales nacionales y se sintió “engañado” por el CRS
En un informe dirigido a Ricardo Cuéllar, secretario ejecutivo de la Conferencia Episcopal Mexicana, con fecha 8 de noviembre de 1983 (referencia D G N No 143), Gómez Granados pidió a la CEM su intervención ante la Conferencia Católica de Estados Unidos para resolver el problema
El 27 de diciembre, una correspondencia de Harvey Leach a Gómez Granados dio cuenta de la preocupación de los obispos estadunidenses ante el asunto, que enviaron a México a monseñor John McCarthy, miembro del consejo del CRS Según Leach (documento 83/614 – 406), monseñor McCarthy conversó aquí con Samuel Taylor, representante de AID en México y “la persona-agencia con quien tendremos que coordinar este programa” y “se pudo establecer en este momento que CRS-Nueva York posiblemente tenga como fechas límites el 30 de enero o 28 de febrero de 1984, para presentar a AID toda la documentación que se requiere y pedidos de alimentos para el primer trimestre De lo contrario, es posible que AID dé por anulado el convenio de agosto de 1983 firmado entre CRS y el Departamento de Agricultura”
En una carta fechada el 18 de enero de 1984, sorpresivamente, Leach comunicó a Gómez Granados una decisión tomada: la renuncia a su cargo como director del Programa México del Catholic Relief Services-United States Catholic Conference
La nueva situación colocó a monseñor Carlos Talavera y su Comisión Episcopal de Pastoral Social ante la disyuntiva de seguir esperando o buscar una nueva agencia intermediaria en los Estados Unidos Porque la decisión de seguir adelante con el proyecto, está tomada
Esta historia de amenazas, engaños y renuncias no pasaría de ser un simple desencuentro burocrático y de criterios entre episcopados, agencias de ayuda y gobiernos si no fuera porque conlleva en su seno políticas definidas de Iglesia Estas tienen su origen en el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), con sede en Bogotá, y su instrumento es la Promoción Social, concebida ésta como herramienta de confrontación con la Teología de la Liberación, la Iglesia de los pobres, los movimientos revolucionarios y el marxismo en América Latina
Más grave aún es que este proyecto aceptado por el Episcopado Mexicano fue concebido por la Agencia de Desarrollo Internacional (AID) y canalizado por una de sus colaterales civiles, el Catholic Relief Services (CRS), que aparecen conectados con el aparato estatal estadunidense de guerra contrarrevolucionaria y con las estrategias de política exterior de Estados Unidos
EL “PLAN MEXICO”
El Catholic Relief Services (Servicios Católicos de Ayuda) es la agencia de ayuda de voluntarios más grande de Estados Unidos, con 340 millones de dólares en activo en 1981, proporcionados por el gobierno a través de la AID El actual enlace entre el gobierno de Reagan y el CRS es Robert Charlebois, que estuvo en Vietnam y a quien la prensa progresista estadunidense acusó en su momento de estar vinculado con la CIA La agencia de ayuda lleva 22 años en México
Harvey Leach llegó al país en 1982 en el marco de los cambios de línea producidos en el CRS por el advenimiento del gobierno Reagan y su recrudecido enfoque de “contención” hacia Centroamérica Se precisaba en cada país de directores nacionales capaces de llevar a cabo las estrategias de la Casa Blanca
Leach, estadunidense de origen, vivió en México hasta los 13 años, estudió en el Colegio Tepeyac, obtuvo un master en Administración de empresas en el Instituto Centroamericano con sede en Managua (filial de Harvard), fue gerente de una empresa somocista, casó con una Chamorro y huyó a Texas tras del triunfo de la revolución sandinista
Instalado en las oficinas del CRS en la calle Dinamarca 51-201, en la colonia Juárez, Leach fue conectado por Thomas Donnelly, de AID, quien le propuso el “Plan México”, destinado a áreas rurales con población marginada
A partir de entonces, la historia del proyecto, copia de cuya documentación tiene Proceso, es la siguiente:
Harvey Leach dirigió una carta (registro 82/544-406), el 29 de noviembre de 1982, a Manuel Gómez Granados, director general del Centro de Estudios y Promoción Social (CEPS), enterándolo de los contenidos del programa
Comenzaba: “Como es de su conocimiento, hace dos meses la Agencia para el Desarrollo (AID) del gobierno de Estados Unidos se nos acercó con el propósito de determinar si nosotros estaríamos interesados en participar en el suministro de leche en polvo Título II, Ley Pública 480, en un proyecto piloto materno-infantil, titulado `Menos y mejores’, previsto a llevarse a cabo por el IMSS en el estado de Tamaulipas durante 1983-85”
Según Leach, inicialmente estuvo renuente a considerar siquiera el proyecto porque “su ejecución” sería llevada a cabo por la jefatura de Servicios de Planificación Familiar del IMSS, por lo cual, el enfoque primordial “será la de planificación familiar”, lo que crearía “serios obstáculos a nuestra participación”
Señalaba, no obstante, estar “conciente” de que en muchas partes del mundo el CRS participa conjuntamente con ministerios de Salud Pública en programas materno-infantiles que contienen el componente de planificación familiar con “usos anticonceptivos”
Para cerciorarse del “enfoque”, el 24 de noviembre de 1982 se reunió con el jefe de Planificación Familiar del IMSS, Dr Jorge Martínez Manautou (hermano del gobernador de Tamaulipas, Emilio Martínez Manautou, donde sería aplicado el programa) y con el Dr Francisco Alarcón Navarro, de la misma división
El propósito del Proyecto Piloto, citado textualmente por Leach, “es llegar a ser menos y mejores en todos los sectores sociales” “Por las características del medio rural mexicano, en su gran dispersión y condiciones actuales de su modo de producción, es fundamental promover, junto con la planificación familiar, la mayor autosuficiencia posible de la familia” En cuanto a los “objetivos específicos” del programa, Leach sintetiza cinco elementos: autosuficiencia alimentaria, regular la reproducción familiar, mejorar la nutrición familiar, ambiente saludable y bienestar de la salud
El proyecto, continúa, será aplicado en localidades rurales no mayores de 25,000 habitantes, con predominio de actividades agropecuarias Prevé (inicialmente) trabajar con 16,666 madres 66,667 niños pre-escolares (1 a 4 años de edad) “Nuestra participación será con leche en polvo Título II, donada por el gobierno de Estados Unidos en raciones diarias de 60 gramos, que equivalen a 5,000 kilómetros mensuales o 60 toneladas métricas por año”
A título personal, Harvey Leach establece “condiciones” y “recomendaciones” Una, por su contenido, es singular: “Mi recomendación es que los siguientes cuatro obispos de nuestra Iglesia en México lo aprueben: cardenal Ernesto Corripio, Primado de México; arzobispo Sergio Obeso, presidente de la CEM; obispo Alfredo Torres Romero, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y CEPS y obispo Sabás Magaña, de la diócesis de Matamoros Los dos primeros por dos razones: una, si este programa resulta exitoso y se extiende nacionalmente en 1986, el significado de la aprobación de nuestros obispos hoy, tendrá implicaciones nacionalmente; y dos, el simple hecho de que tanto el gobierno de México como el de Estados Unidos estén de acuerdo en esta forma de asistencia después de 20 años de ausencia, tiene muchas implicaciones” (Gustavo Díaz Ordaz rechazó durante su gobierno las ayudas de la AID y de los Cuerpos de Paz estadunidenses)
Otra condición-recomendación fue que el convenio fuera suscrito “preferiblemente” con el IMSS, ya que un acuerdo con la División de Planificación Familiar “crearía confusión innecesaria”
En un documento posterior (83/406-340), fechado el 9 de agosto de 1983, Leach comunicó a Gómez Granados que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en Washington, firmó el convenio para el Programa de Alimentos Estimó entonces que, una vez suscrito por CRS-Nueva York, el primer envío de 944 toneladas podría estar en México a mediados de octubre del 83
Explicó que el atraso en la aprobación del convenio por el Departamento de Agricultura estadunidense se debió a que el Departamento de Estado objetó dos frases que especificaban que “se solicitaba contribuciones de los beneficiarios” “El Departamento de Estado opina que ellos lo interpretan como una venta en la mente de los beneficiarios” Agricultura accedió a la exclusión de las frases
No obstante agrega Leach: “No sabemos cómo podrán ustedes evitar pedir contribuciones en aquellos casos donde no hay financiamiento por parte de la Diócesis () Además, es nuestro entendimiento que existe el deseo generalizado por parte de nuestros obispos en México de que, cuando se pueda, el beneficiario contribuya a cubrir costos de transporte, etc Al hacer esto crea dignidad en la persona y evita el concepto de dádiva”
Tres días después, en otra carta dirigida a Gómez Granados (documento 86/347-406), Leach se refiere a la posibilidad de que se pudiera enmendar el acuerdo del Programa de Alimentos entre CRS y el Departamento de Agricultura estadunidense, para monetizar el proyecto La posibilidad quedaba supeditada a la aprobación de una nueva legislación, por el Congreso, en noviembre de 1983
MARCHA ATRAS
Un hecho inesperado por los impulsores mexicanos del proyecto vino a cambiar el curso de las cosas: el CRS-Nueva York cambió su personal directivo ese agosto Lawrence Pezzulo, funcionario de carrera del Departamento de Estado, exembajador de Estados Unidos en Uruguay y Nicaragua se convirtió en el primer director ejecutivo laico del Catholic Relief Services Monseñor Roland Bordelón sustituyó al doctor Pruzensky como director asistente para Centroamérica y México
Bordelón envió a México una comisión evaluadora, presidida por su asistente para la zona, Georgette A Potter, con el propósito de “analizar la actuación futura de CRS” en el país El memorándum de G A Potter a monseñor Bordelón (11/15/83) da cuenta de las observaciones recogidas aquí entre el 31 de octubre y el 7 de noviembre de 1983 Entre los contactos citados aparecen, entre otros: el delegado apostólico Girolamo Prigione, el obispo Carlos Talavera, Manuel Gómez Granados (CEPS), padre Lino Gussoni (DESMI), señores Jambor y Witchie (ACNUR-UNHCR), David Windor, Chris Welner y Paul Balaran (Fundación Ford) y El Colegio de México
En el Punto 1, “Relaciones con la Iglesia”, inciso 11 “Situación”, dice textualmente el memorándum:
“De todas las jerarquías de América Latina, una de las más conservadoras se encuentra en México, en donde, de más de 73 obispos únicamente 2 ó 3 se pueden describir en forma concisa como `progresistas’ y sólo de un total menor a una docena se consideran moderados Esto, sin duda, está exacerbado por una larga historia de hostilidad gubernamental hacia la Iglesia
“Lo que es sorprendente es el `ataque’ abierto de la `mayoría’ conservadora contra la `minoría’ progresista El Delegado apostólico (Prigione) personalmente habló con el personal e CRS en contra del recientemente retirado obispo de Cuernavaca y el obispo actual de San Cristóbal CEPS, la agencia de la Comisión Episcopal de Pastoral Social acaba de establecer (con fondos de CRS) una oficina regional en el Sur (en el área de Chiapas) sin consultar a los obispos (`progresistas’) locales CRS/México parece ser un peón de ajedrez a la disposición de esta `lucha’ interna de la jerarquía mexicana”
En el inciso 12 “Recomendación”, dice: “Desembarazarnos de la situación antes descrita decidiendo no mantener un programa en México por ahora (para poder respirar un poco) Fácilmente podríamos usar como una razón nuestra reorganización y el nuevo énfasis dado a Centroamérica”
En inciso 13 “Precaución”, adelanta: “No nos deberá sorprender (por lo tanto debemos estar preparados) ningún tipo de `campaña’ dirigida de los intereses de la Iglesia mexicana a los obispos de EU pidiendo aclaraciones”
En el Punto 5, “Refugiados”, el inciso 51 “Situación”, expresa: “Legalmente, no hay refugiados en México (`inmigrantes’) y muchos expertos con los que hemos hablado no anticipan un esclarecimiento inmediato de la situación `legal’ que el gobierno ha mantenido ambigua, deliberadamente, debido a presiones e intereses conflictivos nacionales e internacionales Trabajar con refugiados (o habilitarlos de fondos) es, por lo tanto, técnicamente `ilegal’ Es más, la situación legal de CRS en México es también ambigua y de acuerdo con la UNHCR es posible que no se nos permita la habilitación de fondos a proyectos sobre refugiados () La Iglesia está claramente dividida en este concepto y nosotros podemos ser empujados hacia políticas jerárquicas internas si decidimos trabajar con refugiados”
En el Punto 6, “416”, el memorándum de G Potter a monseñor Bordelón señala, entre otros considerandos: a) CRS inició y promovió la idea; b) sin duda, hay necesidad de alimentos, pero los productos disponibles no necesariamente están dirigidos a las clases necesitadas ni llegan a ellas; e) la reputación de DESMI es dudosa; f) no hay convenios por escrito sobre operaciones, responsabilidades, etc; h) CEPS, obispo Talavera se han obstinado en que el programa se implemente, a pesar de ellos haber manifestado no estar interesados en el programa (inclusive, monseñor Carlos Talavera llegó a amenazar de hacer expulsar al CRS de México, según comentarios de Potter)
En el inciso 63, “Opciones”, el numeral a) señala: “Decir no al 416 a CEPS/Talavera porque definitivamente no se adapta a nuestro criterio”
El 8 de noviembre de 1983, en un informe dirigido a Ricardo Cuéllar, secretario ejecutivo de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Manuel Gómez Granados hace una relación de las negociaciones con el Catholic Relief Services
Comienza diciendo: “En noviembre de 1982 Catholic Relief Services se acercó a monseñor Torres, entonces presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, para consultarle si CEPS apoyaría un programa titulado `Menos y mejores’ Se refería a control de natalidad y nutrición Si son menos pueden ser mejores Este proyecto lo deseaba el IMSS de Tamaulipas por el periodo 1983-1985, pero AID había consultado a CRS y éste a nosotros”
Sigue Gómez Granados: “Obviamente nos opusimos al programa, o por lo de mejores sino por lo de menos”
“Todo parecía indicar que AID estaba tomando conciencia de la difícil situación por la que atravesaba México Posteriormente, y tratando de dar respuesta a los damnificados del Chichonal, CEPS, en coordinación con CRS, consultó a la Comunidad Económica Europea sobre la posibilidad de importar alimentos para diversas regiones marginadas de México Ante la respuesta negativa de la comunidad Económica Europea, CRS consultó a Nueva York la posibilidad de que México recibiera los beneficios del programa Título II, Ley Pública 480 de Estados Unidos
“En un primer momento —sigue el informe— CEPS no estuvo de acuerdo en recibir alimentos de Estados Unidos para no crear dependencia, promover asistencialismo y, en algunos casos, hasta callar situaciones de injusticia Sin embargo, ante la insistencia de CRS se aceptó el programa Se acordó que sería en coordinación con DESMI”
El relato de Gómez Granados señala que “tanto DESMI como CEPS realizamos diversas gestiones, inclusive, nos dirigimos a la esposa del Presidente de la República (Paloma Cordero de De la Madrid) para conseguir franquicia de libre importación, la cual se obtuvo () Se interesaron en el programa 30 diócesis”
Luego pasa a consignar el cambio de autoridades en el CRS: “CRS-Nueva York cambió el personal directivo y, aparentemente, también sus políticas () Ante el silencio de CRS y los rumores más o menos creíbles de que no se llevará a cabo este programa, tanto monseñor Talavera como un servidor, pedimos a CRS una respuesta por telex, telegrama y carta y hasta ahora no hemos recibido ninguna respuesta”
Da cuenta, después de la venida a México del nuevo director de CRS y una comisión evaluadora Dice: “Recabaron datos, pero siguen en una actitud de escepticismo Desconfían de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, de las 30 diócesis, de CEPS y de DESMI () Si la Conferencia Episcopal de Estados Unidos desea cambiar sus políticas en este organismo de ayuda social católica, creo que debería consultar a cada país Ante lo que CEPS considera un engaño, pedimos a la Conferencia del Episcopado Mexicano que intervenga ante la Conferencia Episcopal Norteamericana y que tome nota de las actitudes de CRS Tal vez debería evaluarse la conveniencia de que exista en México una oficina de CRS, que no sólo no cumple un convenio ya firmado, sino que se da el lujo de desconfiar de una comisión episcopal y de 30 diócesis”
El 15 de diciembre de 1983, Gómez Granados dirige una furibunda carta a Harvey Leach, que demuestra el grado de irritación en el CEPS El documento, bajo la referencia DGC No 163, dice: “() Estoy francamente desconcertado de la actitud de CRS ante el Programa de Alimentos Parecería que están jugando con nosotros () CEPS no desea de ninguna manera dirigirse nuevamente a las diócesis para preguntar sobre este programa Mientras no sea un hecho seguro que aprobarás el proyecto de alimentos, no arriesgaré el colocar una vez más en ridículo a la Comisión Episcopal de Pastoral Social
“Como tú sabes Mons Talavera habló de este programa y dirigió una carta a todo el Episcopado Mexicano Inclusive, el mismo Talavera construyó una bodega para recibir estos alimentos en México
“Recordarás también que se molestó a la esposa del Presidente de la República para conseguir la franquicia de libre importación y los permisos correspondientes La primera dama ha preguntado qué pasó con ese programa y hemos tenido que informarle de la negativa de CRS y de que los permisos no se pudieron utilizar, dejando en ridículo al Episcopado Mexicano, a CEPS y a DESMI
“Si la palabra de 30 obispos no es creíble ante CRS, si el haber hablado con un representante del gobierno mexicano una vez no basta, si la relación CEPS-DESMI no es clara, si el haber hablado ya con el Delegado Apostólico no se considera como visto bueno, si el haber hablado ya con un representante del gobierno de Estados Unidos no basta, me pregunto ¿por qué al volverlo a hacer como desea Bordelón sí bastará? Es decir, los requisitos que nos solicitan ya los tenemos, tú los conoces Si éstos no cuentan ¿por qué habría de tomarse en cuenta los que se recabarán nuevamente?
“Ojalá puedas comprender mi actitud, pues no es fácil ni cómodo ponerse en ridículo”
Todavía, el 27 de diciembre de 1983, Harvey Leach trató de suavizar la situación En su carta (referencia 83/614-406) a Gómez Granados manifiesta que “ha sido difícil” comprender la actitud de la nueva administración de CRS Pero da seguridades de la preocupación de la Conferencia Católica estadunidense por el problema Refiere ahí la venida de monseñor McCarthy a México Según Leach, McCarthy le pidió que comunicara al CEPS “la más amplia disposición de CRS de respaldar el Programa de Alimentos” Refiere ahí también la conversación de McCarthy con Samuel Tylor, el representante de AID en México —”la persona-agencia con quien tendremos que coordinar este Programa”— y de los plazos 30 de enero o 28 de febrero de 1984 para presentar a la AID toda la documentación y de la posibilidad de que se anule el convenio en caso contrario
El 18 de enero de 1984, Harvey Leach, por carta (referencia 84 021-1552) comunicó a Gómez Granados su renuncia a la dirección del “Programa México” de la AID, el CRS y la Conferencia Católica de Estados Unidos Unos días después llegaba a México el nuevo director del interino del CRS: John Conroy
Consultado por la vía telefónica acerca del destino del proyecto, Manuel Gómez Granados dijo a Proceso: “No hay todavía respuesta alguna del CRS; ni positiva ni negativa Creo que no nos van a responder Nos van a tener así 3, 5 años El proyecto no lo vamos a hacer a través de esta agencia”
Pero la decisión de la Comisión Episcopal de Pastoral Social está tomada: el programa se hará, así sea con otra agencia