AL RESCATE DE MEXICO

AL RESCATE DE MEXICO
Señor director:
Mi interés por el bien del país y los ingratos momentos que vivimos me mueven a reflexionar detenidamente sobre nuestro incierto futuro y tratar al mismo tiempo de comprender lo mejor posible nuestra presente realidad; por lo mismo me permito remitirle estos personales juicios, quedando a su justo criterio el publicarlos
Si los medios de producción y la tecnología al servicio del lucro perviven más tiempo en el salvaje capitalismo que pacientemente toleramos, no solamente no tenderemos a una sociedad igualitaria sino fracasaremos en todos los planes de desarrollo, corriendo el peligro de sufrir un colapso social que retrase aún más nuestra lenta evolución, ya en bastante desventaja, en casi todos los campos, con la vanguardia del mundo Estamos situados en un puntos histórico tal, que, si rebasamos cierto momento crítico, sin responder enérgicamente a él, sea probablemente ya irreversible nuestro destino, y paralelo al de otras desafortunadas sociedades latinoamericanas, corriendo el grave riesgo de ser pasto de latentes y secretas ambiciones de otras latitudes, aunadas a las ya tradicionales y tristes interiores
Considerando el desempleo masivo, la creciente carestía, la desigualdad social ya patológica y también ya visible la racial que en sí suman el descontento general, directamente proporcional al abuso de los recursos nacionales y a la demagogia, es de esperarse en el transcurso de poco tiempo el sacudimiento político social, sea de grandes proporciones y consecuencias impredecibles y dé por resultado una represión de intensidad igual a los motivos que la ocasionen, lanzándonos a un retroceso general en todos los ordenes, todo esto frente a un mundo inestable, intranquilo e indiferente, pronto a justificar cualquier acción en nuestra contra
Pienso que los verdaderos fundamentos del cambio deban hacerse en la parte medular y que es la Constitución Política vigente que debemos sustituir por una Carta Magna útil y propia para tiempos futuros difíciles e inciertos y nos permita a los ya próximos cien millones de habitantes regular debida y apropiadamente nuestra convivencia, interior y exterior, acorde a sistemas sociales, modernos y eficaces Repito, este cambio debe ser radical y actualizante y no los ya tradicionales remiendos mal intencionados que de nada sirven Reedificar no repintar
La estructura y mecánica de esta nueva Constitución deberán ser tales, que impidan su violación, desacato y vergonzoso soslayo, impidiendo por sí misma los cambios sutiles y desviatorios de los derechos que proteje y las obligaciones que impone, permitiendo y exigiendo al mismo tiempo un constante y notorio equilibrio de los tres poderes fundamentales, dando por resultado un evidente y vivificador concierto democrático
Por otra parte, los derechos de uso y usufructo de la tierra en nuestro país son tan ininteligibles y sus procedimientos tan tortuosos, que creo deberíamos desaparecer de nuestra realidad la tristemente célebre Reforma Agraria, que no solamente no ha sido eficaz y operante sino ha cobijado una de las formas de corrupción más hostil a la verdadera productividad agrícola Pienso firmemente se debe otorgar a la tierra, una moderna forma de propiedad que constituya la empresa agrícola, manejada por biólogos, técnicos agrícolas y trabajadores del campo debidamente capacitados y bien remunerados, impidiendo obviamente los atracos por parte de la policía a los transportistas y a los centros de mayoreo en las ciudades, satisfaciendo naturalmente las necesidades nacionales y finalmente impidiendo la explotación de recursos alimentarios por parte de empresas trasnacionales elaboradoras de pseudoalimentos
Son pocos los audaces y desesperados que ya aceptan trabajar por la oficial miseria mínima actual que los obliga a laborar 8 o 9 horas al día más 3 de torturante transporte y que a la larga verán pauperizar paulatina pero inexorablemente por el hechizo de la malévola y mesiánica economía aplicada y sostenida por el gobierno y aplaudida discreta, solapada y privadamente por la clase privilegiada
Problema grave sin duda, pero no de inalcanzable solución Serán los hombres más enérgicos, más lúcidos y sabios y carentes de engañosa solemnidad que sin intereses personales o de grupo den el giro necesario para rescatar lo rescatable, cuando menos la dignidad frente al mundo Es un imperativo histórico Mientras tanto sigámonos estupidizando con los medios de comunicación y esperando con ansiedad el circo del 86
Cordialmente
Gonzalo Izaguirre Aguilar
México, DF