El gobernador no murió porque Cabañas ordenó respetarlo
Figueroa ofreció a Lucio financiar la guerrilla si lo obedecía
Ignacio Ramírez
SIERRA BAJA DE GUERRERO – A salto de mata, Francisco Fierro Loza —36 años de edad, moreno, bigote y barbilla hirsuta—, uno de los lugartenientes de Lucio Cabañas, asoma de la clandestinidad con un libro titulado Los papeles de la sedición o la verdadera historia político militar del Partido de los Pobres, un texto de 205 cuartillas que revela, por primera vez, con detalles, las entrañas mismas de la guerrilla y cómo fue realmente el secuestro de Rubén Figueroa
De los cuatro militantes fundadores del Partido de los Pobres (PP) y su Brigada Campesina de Ajusticiamiento (BCA) que permanecen en la clandestinidad— los otros tres son César, Acacio y Ernesto—, solamente Fierro Loza continuó el trabajo político, en la sierra, de aquel movimiento que convulsionó la zona desde fines de los años 60 hasta mediados de los 70
En 1963 se incorporó al movimiento de inconformidad popular que sería la semilla del PP y su BCA, cuando Cabañas era profesor en Atoyac; lo conocía desde la infancia en El Porvenir, donde nació Lucio En 1970 se convirtió en militante del Partido y luego fue uno de los primeros 13 miembros armados que formaron la Brigada, hasta el final En 1972 fue detenido y encarcelado en Acapulco, junto con otros seis guerrilleros, entre ellos su hermana y su cuñado, a raíz del secuestro del ingeniero Jaime Farril Novelo, entonces director de la Preparatoria 2 Sentenciado a 12 años de prisión, al lado de Octaviano Santiago Dionisio, logró fugarse peliculescamente el 4 de febrero de 1974
Volvió a la sierra y, hasta la fecha, prosigue el trabajo de politización en diversas comunidades, sin punto fijo Desde allá envió un comunicado de solidaridad a los colonos que fueron despojados de sus tierras en el anfiteatro de la bahía acapulqueña Y el año pasado bajó para integrarse a la lucha de los trabajadores durante el conflicto de los autobuses foráneos de transporte Fue nuevamente detenido en Chilpancingo, de donde salió libre gracias a la presión popular que se ejerció Tres veces ha sido amnistiado, pero se resiste a salir a la luz pública
“A una década de distancia —dice Fierro Loza—, es hora de que el pueblo conozca la verdad, que en mucho se ha falseado, de esa etapa de la vida de México; una verdad que se impone en estos momentos críticos para el país, cuando también se sabe de lo que seguramente serán las falsas memorias de Rubén Figueroa Y como una voz de protesta en favor de una nueva e irrestricta amnistía, la presentación y liberación de los detenidos, desaparecidos y presos políticos del país”
Los papeles de la sedición o la verdadera historia político militar del Partido de los Pobres obtuvo recientemente el tercer lugar del Primer Concurso de Ensayo sobre Historia del Estado de Guerrero, convocado por la UAG
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El secuestro y liberación de Figueroa —”fue un error no haberlo ajusticiado, entre otras cosas porque en represalia dejó una estela de sangre durante su gobierno y fue el principio de nuestro aniquilamiento”, afirma FFL— sobresalen del documento Con base en este testimonio y en la entrevista que el reportero sostuvo con Fierro Loza durante dos horas, en una choza de un cerro, puede reconstruirse la forma como sucedieron los hechos:
Figueroa estuvo secuestrado 103 días, del 30 de mayo al 8 de septiembre de 1974 Iba a ser el gobernador y quería negociar con la guerrilla El contacto inicial lo hizo con Inocencio Castro, del Movimiento Revolucionario del Magisterio, quien llevó la primera carta enviada por el ingeniero a Lucio Cabañas, a fines de noviembre de 1973 “Figueroa le planteaba a Lucio su deseo de entrevistarse personalmente con él y agregaba que el propio presidente Echeverría tenía interés en que se realizara este encuentro
“Castro ya se había reunido con Lucio y con los demás miembros de la dirección y habían aprobado dar una respuesta a la carta de Figueroa, lo que se había hecho por iniciativa de Lucio, a quien se comisionó para redactarla Cuando este asunto se discutió, en presencia incluso de los representantes del Grupo (Liga) 23 de Septiembre y el MAR, Lucio lee la carta de Figueroa e informa de lo que ha aprobado la dirección del PP, en el sentido de responderle, dando lectura, asimismo, a la respuesta en que se rechazaba la solicitud de la entrevista La gente estuvo de acuerdo por unanimidad”
Después, durante ese periodo, llegó Luis Cabañas, tío de Lucio, hasta El Salto Chiquito, donde acampaba la guerrilla; iba a insistir sobre la reunión de Lucio con Figueroa, para entrar en negociaciones “En esta ocasión tampoco Luis Cabañas tuvo éxito: su proposición fue también totalmente rechazada Se consideró, incluso, que frente a los absurdos planteamientos de Luis había que fusilarlo Sin embargo, después de analizar las ventajas y desventajas, así como las repercusiones que tendría esta medida, se descartó”
Luis Cabañas regresó luego con otras cartas y finalmente la dirección del PP aceptó la entrevista; se había analizado, entre otros aspectos, el pago del rescate y la posible liberación de los presos políticos Así fue como el 12 de abril de aquel año los principales dirigentes del PP y de la BCA fueron enterados de “un plan grande” La guerrilla avanzó por el camino que va de El Interior a Caña del Agua y más adelante acampó hasta el 28 de mayo
“Fue en ese tiempo cuando se preparó el terreno para el secuestro de Rubén Figueroa; este era el plan grande que habíamos aceptado, aun sin conocerlo De él sólo estábamos enterados la dirección, Ricardo (`La Chichalaca’) y yo, que éramos los que salíamos a dejar las cartas para Figueroa y a veces hasta esperábamos la contestación A partir de este momento se sistematizó la preparación de los combatientes; nos levantábamos a las siete de la mañana, hacíamos media hora de ejercicios físicos, íbamos por leña y a las 8:30 ó 9 tomábamos el té A partir de esa hora recibíamos clases, que terminaban hasta la una o dos de la tarde Lucio nos daba clases de filosofía y de problemas del pueblo; Ramiro, de reglamento; Manuel, de economía; Francisco se encargaba de la alfabetización y Heraclio de manejo de armas y preparación militar En la tarde quedábamos libres y entonces ocupábamos el tiempo para lavar ropa, bañarnos, salir de cacería y otras operaciones Por la noche, como de costumbre, se hacía la reunión diaria de evaluación de aprovechamiento del día, de crítica y autocrítica y se nombraban las comisiones necesarias Después de esto, nos disponíamos a descansar”
Planeado en principio para el 25 de mayo de 1974, el secuestro de Figueroa se aproximaba En una de sus últimas cartas decía que, como consecuencia de un asalto en Acapulco, no podía solicitar el retiro de las tropas —que era una de las condiciones de la guerrilla para la entrevista—, pero que estaba dispuesto a la plática con Lucio Ante la imposibilidad de retirar a los soldados de los municipios de Coyuca de Benítez, Atoyac de Alvarez, Tecpan de Galeana y San Luis, fue aceptada la entrevista y se propuso nueva fecha: el 30 de mayo
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“Dos días antes, el 28 de mayo, se me comisionó para salir al medio urbano con el propósito de conseguir una camioneta y dos choferes, con los que debería subir, la fecha señalada, por la carretera que va de Tecpan a El Aguacatoso-Cabeceras Ese día, yo tendría que salir temprano y vigilar atentamente la carretera, hasta encontrar la contraseña acordada: dos varas atravesadas en la orilla El otro grupo emprendió la caminata rumbo al punto mencionado
“Como estaba acordado, el 30 de mayo salimos los dos choferes y yo hasta llegar al pueblo El Aguacatoso Y de ahí a otro llamado El Seco; la contraseña seguía sin aparecer Emprendimos el camino de regreso, volvimos a pasar por el Aguacatoso y poquito más adelante nos encontramos una combi: ahí venían el viejo, Febronio (sobrino de Figueroa); Gloria (la secretaria), Pascual y Luis (tíos de Cabañas); los traía el compañero Sabás En cuanto lo reconocí, brinqué de la camioneta Sabás me preguntó de inmediato por los compas y le tuve que responder que yo tampoco había encontrado la contraseña Se apoderó entonces de nosotros un temor: que los compañeros no hubieran llegado a tiempo y que, por lo tanto, teniendo al león en la jaula, lo tuviéramos que soltar
“Acordamos dar otra vuelta hasta El Seco y bajamos las cosas Un chofer se fue con la camioneta que yo traía y al otro lo subimos con nosotros en la combi Al volante iba Febronio y a su lado Figueroa; atrás iban Gloria, Pascual y Luis con Sabás Yo me subí adelante, junto a Figueroa, para ver si encontraba la contraseña Pasamos por El Aguacatoso y llegamos a El Seco sin ver nada Nuevamente emprendimos el regreso; en El Aguacatoso, Figueroa compró 30 litros de gasolina, dando 500 pesos por ella De repente vimos en la carretera una rama verde y le ordenamos a Febronio que se detuviera
“Sabás y yo nos bajamos, chiflamos y luego nos contestaron Del monte salió el compañero Ramón, quien nos ordenó bajar a los visitantes e internarlos en el monte Yo me quedé en la combi vigilando, por si pasaba algún carro, al que tenía que despistar diciendo que la combi tenía una avería Al entrar al monte, los visitantes fueron registrados por Ramiro A Luis Cabañas se le quitó una pistola calibre 45, a Figueroa una 380, más una escopeta recortada que traía en la combi, lo que no le pareció diciendo que ellos iban en son de paz y que si llevaban armas era para defenderse en el camino
“Nos informan que trasladarían a la gente a otro lugar llamado Letreados En el primer viaje se van Febronio, Pascual, Luis, Gloria, algunos otros compañeros y el chofer que nos había acompañado, quien llevaría la combi de regreso para un segundo viaje en el que partieron Figueroa y otros compañeros; regresa nuevamente y en el último viaje van `Mano Negra’, Sotero, Lucio, Sabás y yo Cuando nos reunimos todos, se dan instrucciones al chofer para que se lleve la combi lejos de ahí, nos despedimos de él, le deseamos suerte y le damos alcance al resto de la comitiva; llegamos primero Sabás y yo, en seguida Lucio, Sotero y Mano Negra”
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Al oír los gritos de “¡Ahí viene Lucio!”, Figueroa exclama: “Ese mi querido Lucio, cuánto gusto de verte” Y se dirige a él y lo abraza Lucio ni siquiera se mueve, permanece con los brazos hacia abajo e inmediatamente fija su posición ante Figueroa, diciéndole que pertenecen a dos mundos totalmente opuestos y que son enemigos irreconciliables Están ahí los demás miembros de la dirección del PP, se sientan y empiezan a platicar
Figueroa había llevado de regalo a Lucio una grabadora y una mochila que, según dijo, se la había regalado a su vez un embajador gringo Cabañas, irónico, le dice: “Entonces la vamos a llamar la imperialista” Todavía platicaron otro rato se hizo la agenda de discusión para el otro día y se fueron a descansar Al día siguiente, luego del almuerzo, Ramón tomó una foto con la cámara que había llevado Figueroa y en la que aparece él entre Sabás y Enrique Luego salieron del campamento y llegaron al lugar donde se llevarían a cabo las pláticas: una huerta de café en la que ya esperaban los demás integrantes de la Brigada
Rubén Figueroa propuso a sus interlocutores que dejaran las armas y bajaran de la sierra, les ofreció trabajo y que siguieran en la lucha en la ciudad dentro de los marcos democráticos y que registraran el Partido de los Pobres Lucio le contestó que la lucha por la vía legal ya no era posible, que la burguesía los había obligado a tomar las armas
Palabras más, palabras menos, Lucio le dijo a Figueroa:
“Nosotros estamos convencidos de que sólo por medio de la lucha armada el pueblo conseguirá su verdadera liberación Si en realidad hubiera democracia no tendríamos que andar en el monte Mientras haya pobres y ricos no se podrá hablar de democracia, que sólo puede existir en el socialismo”
Ante la negativa de los guerrilleros a lo que se les proponía, Figueroa dijo entonces que no se bajaran de la sierra, que siguieran ahí y que mensualmente les daría 75,000 pesos para el sostenimiento de la lucha armada, pero supeditada a lo que él dijera, cosa que, por supuesto, tampoco se aceptó
“Se enojó y nos amenazó diciendo que por ese camino —el de la guerrilla— no íbamos a llegar muy lejos, que nos iban a meter `boinas verdes’, perros de caza, expertos antiguerrilleros, que la CIA iba a intervenir y por último sentenció: `Me corto el cuello si los Estados Unidos permiten otro país socialista en América Latina’
Al llegar la discusión al tema de los presos políticos, dijo que no podía sacarlos a todos, que podía sacar a los que estaban en las cárceles de Guerrero, pero cuando fuera gobernador”
Sobre este punto se discutió un buen rato, hasta que Lucio intervino para decir: “Yo creo que a los presos no nos los van a dar fácilmente, así es que usted se queda detenido hasta que nos los den”
Entonces Figueroa estalló de coraje y gritó, rabioso: “¡No te vas a cubrir de gloria Lucio, recapacita, es un error el que estás cometiendo Si me consideras un traidor ordena que tu guerrilla me fusile, sería un honor para mí!”
Finalmente, las pláticas se rompieron
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“Al día siguiente salimos Sotero y yo para dejar el primer comunicado Se nombró un grupo de 21 compañeros para que se encargaran de la vigilancia de los detenidos, los demás nos fuimos con la otra parte de la Brigada, incluso toda la dirección A mediados de junio nos cambiamos de campamento La situación se tornaba difícil cada vez más por la represión
“En una noche de lluvia, los compañeros de guardia se durmieron y el viejo aprovechó para intentar fugarse Finalmente fue localizado y devuelto al campamento Figueroa había aprovechado la lluvia para escapar llevándose su bastón, una bolsa de galletas y una cobija; fue localizado en la profundidad de una barranca, acurrucado y tiritando de frío Pronto se recuperó, pero aún así seguía tratando de fugarse: ofrecía a los compañeros de guardia dinero con tal de que lo sacaran de ahí, infinidad de veces intentó el soborno, les decía a los compañeros que los haría felices, que les regalaría casas, ranchos, coches y dinero para sostener a sus familias Gregorio y Javier salieron para la ciudad con el fin de negociar con la familia Figueroa su liberación
“El 13 de julio salieron 35 compañeros que solicitaron permiso De los de mi pueblo, la mayoría se fueron y sólo quedamos tres: Esteban, Martín y yo Quedamos arriba 57, 36 por un lado y 21 en la comisión de la custodia de Figueroa En seguida salimos rumbo a Plan de Molinos Subimos por un cerro llamado El Barandillo, hasta el mero filo, desde ahí se divisaba El Carrizo Al día siguiente continuamos para reunirnos con el grupo que llevaba al viejo Los helicópteros sobrevolaban sobre nosotros No había alimentos, pues los pueblos de la comarca habían sido ocupados por el enemigo, las entradas a la sierra de Atoyac estaban perfectamente controladas por retenes que no dejaban pasar alimentos ni medicinas; sólo en las huertas conseguíamos plátanos, cajeles (naranjas) y camote de platanillos
Toda persona que llevara más de un kilo de azúcar, de maíz o frijol era acusada de colaborar con nosotros
“Días después nos cambiamos al cerro llamado El Plateado Y el 26 de julio hubo cambio de dirección; al frente quedaron Lucio, Antonio, Heraclio, René y Gorgonio Estos propusieron un nuevo plan: que nos dividiéramos en dos partes, que el grupo más numeroso marchara hacia el oriente, o sea rumbo a Acapulco, llevándose a Figueroa, y reanudara las negociaciones con su familia El otro grupo, más pequeño, marcharía hacia el poniente con el propósito de atacar al enemigo para distraer sus fuerzas y que, luego de emboscar al Ejército, partiera hacia la sierra de San Luis con el fin de politizar y alzar toda esa zona, hasta sus límites con Michoacán
“El plan fue aceptado por la mayoría discutiéndose el número del grupo pequeño Alguien propuso —y se aceptó— que fuera de 13; Lucio, Arturo, Ricardo, Eusebio, Edi Carlos y René, con M2; Rutilo y Leoncio, con FAL; Lázaro, con R18: Bariel, con 762 y Martín, Roberto y yo con M1 Al otro día, 27 de julio, salió muy temprano el grupo que iba con Figueroa y que se componía de 43 compañeros Al separarnos de los demás nos quedamos con 400 cartuchos y tres cargadores cada uno y con 300 pesos únicamente”
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Para preparar la emboscada, el grupo de los 13, al que se unió César, llegó a El Molino el 7 de agosto Lucio y Arturo fueron asignados para abrir fuego y René y Ricardo se servirían de retención Dos días después, los soldados pasaban a unos cuantos metros de los guerrilleros, entre la maleza De pronto se oye una ráfaga de M2 e inmediatamente todos jalan el llamador El ataque se realizaba en Rancho Alegre y, sin embargo, el fuego del Ejército partía de un cerro llamado El Puerto del Pato, a un kilómetro Fueron muertos seis soldados y 11 heridos, a quiénes se les recogieron sus armas Del bando guerrillero sólo Lázaro resultó herido de una pierna, sin poder seguir fue dejado en una casa del monte, donde fue detenido posteriormente
Siguió su marcha la guerrilla y el 29 de agosto pasaban de la sierra de Atoyac a la de Tecpan En un descanso, por la radio, recibían la noticia del secuestro de José Guadalupe Zuno por parte de las Fuerzas Revolucionarias del Pueblo (FRAP) “Pensamos de inmediato que el secuestro del suegro del Presidente, aunado al de Rubén Figueroa, podría ser la llave que abriera las cárceles y permitiera la libertad de los compañeros presos y desaparecidos”
Durante la primera semana de octubre —eran ya nada más 11 de los 13—, el grupo llegó al pueblo El Zapote, donde fueron bien recibidos, dado que por allí había pasado Genaro Vázquez, en pleno trabajo de politización “Una noche bajamos a Los Toronjos para celebrar una reunión con la gente del pueblo y de otro llamado La Cayuca Hablaba Lucio cuando de repente René sube el volumen del radio y grande fue nuestra sorpresa al oír la noticia que nos llenó de congoja: Figueroa había sido rescatado por el enemigo y se hablaba de 35 compañeros muertos y varios heridos La reunión fue suspendida y discutimos qué debíamos hacer Decidimos no seguir el rumbo que llevábamos, sino bajar a la costa para buscar contacto con el resto de la guerrilla Nos preguntábamos ¿cómo es que rescataron al viejo?”
Siguió el grupo por Achotla y Las Palmas Todos enfermaron, Lucio veía visiones y se quejaba mucho, luego uno a uno; inexplicablemente días después nadie quedaba enfermo Por la radio escuchaban que el entonces secretario de la Defensa, Hermenegildo Cuenca Díaz, sostenía que la guerrilla había sido desmembrada “No teníamos noticias de nuestros compañeros, sólo rumores de que la CIA estaba interviniendo y que en la zona había expertos contraguerrilleros del Brasil”
El 11 de octubre fue la última vez que Fierro Loza vio a Lucio Cabañas, precisamente el día en que lo mataron He aquí su relato:
“Escapando en la sierra, después de explorar el camino a seguir, de pronto escuchamos un disparo, al parecer de escopeta, hacia el lado de abajo, por donde queda el pueblo de Achotla Todos nos pusimos alertas Segundos después suena el primer bazukazo, que se estrella en el amate (higuera), volando ramas por todas partes a escasos 20 metros de nosotros Lucio nos dijo: `Serénense muchachos, que puede ser un cerco’ Comenzaron a dispararnos con morteros y bazukas desde diferentes posiciones; los proyectiles, al caer, hacían temblar la tierra y nosotros, con el morral de parque en una mano y el rifle en la otra, empezamos a avanzar detrás de Lucio Los disparos no cesaban Recuerdo el instante en que avanzamos por una loma Lucio iba por delante, con la mano izquierda se iba agarrando del suelo y en la mano derecha llevaba su rifle Fue la última vez que lo vi De repente una granada estalló muy cerca y nos tiró al suelo No supe qué pasó, rodé por una barranca y tuve que avanzar yo solo
“Iba avanzando por la barranca cuando me alcanzó Guillermo y poco después César, Eusebio, Edi Carlos y Martín Nos reunimos, pues, seis compañeros, que seguimos avanzando Alcanzamos a oír `¡Rindanse hijos de la chingada, los tenemos rodeados!’ Y aparecieron cuatro helicópteros En esos momentos ya no sabíamos de quién cuidarnos, si de los de arriba o de los de abajo A Guillermo por poco lo alcanza una ráfaga, cayó al suelo golpeándose la espalda con un palo, desesperado se fue por otro lado y lo perdimos Sentí bastante miedo y ya no quise seguir, nadie se proponía para sustituirme en la vanguardia, hasta que Martín lo hizo Esto implicaba doble esfuerzo: uno, el peligro de ser el primero en ser descubierto por el enemigo, y el otro, el esfuerzo físico de ir rompiendo monte con el machete, lo que se dificultaba cuando avanzábamos tirados de barriga La sed era insoportable; cuando hablábamos, ya no nos salía la voz, solamente se veía el movimiento de la boca”
Prosigue Fierro Loza:
“En el camino que va de Las Palmas a Achotla oímos gente que roncaba: eran los guachos que dormían a monte abierto, a lado del camino Nos apresuramos a pasar, cuidando de no pisarlos Ahora nadie quería ir atrás Toda la noche caminamos; serían las seis de la mañana y no lográbamos llegar a la carretera, así que decidimos descansar y dormir un poco El 12 de octubre nos fuimos acercando a la carretera Todos estábamos descalzos, sólo Martín traía botas, aunque rotas, hambrientos y espinados; la sed la mitigamos comiendo nopales crudos que tallamos contra las piedras para quitarles las espinas y los aguates Por la noche, a lo lejos veíamos las fogatas de los guachos, en medio de los cuales hubiéramos dormido de no habernos retirado”
Los cinco llegan el 18 de octubre a La Caña, siguen por Zintalapa El 21 pasan por La Finca El día 22 los reciben otros compañeros en El Interior; allí acampan El 13 de noviembre llegan Ernesto, José Juan, Acacio y Gabriel, miembros de la Brigada 18 de Mayo, rama de la BCA Eran nueve, sin saberlo, los sobrevivientes del Partido de los Pobres
No fue sino hasta el 3 de diciembre, en El Interior, cuando confirmaron la muerte de Lucio Cabañas; veían su fotografía desfallecido, en un periódico A fines de enero los nueve realizaron una reunión para analizar la situación Decidieron bajar Salieron los tres primeros a la ciudad: Ernesto, Edi Carlos y Gabriel Luego los demás, finalmente quedaron Francisco y Martín
“Martín y yo nos retiramos a nuestro pueblo —El Cacao— donde nos reunimos con Esteban quien había estado con el otro grupo —el que llevaba a Figueroa— y había logrado escapar junto con siete compañeros cuando el viejo fue rescatado Los tres emprendimos la marcha a la ciudad, caminamos 14 días: el 24 de febrero de 1975 llegamos”
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De hecho, a la muerte de Lucio Cabañas, Fierro Loza queda al frente del PP Y reúne a los pocos sobrevivientes, que estuvieron los ocho años en la guerrilla, quiénes detallaron la liberación de Rubén Figueroa
¿Cómo fue en realidad el rescate, pues parece poco creíble que Figueroa haya escapado, corriendo y gritando vivas a Echeverría, que es su versión?, pregunta el reportero
“Es cierto, hay la creencia generalizada de incredulidad de cómo fue posible que saliera vivo y por qué no se le mató cuando el Ejército estaba encima Esta es la explicación: había la consigna de Lucio de no matarlo Y el grupo que lo llevaba era el más cercano a Cabañas y acataban sus órdenes siempre Además, en el medio urbano usted puede infringir una orden o una ley y no pasa de la crítica o de la sanción, pero en la guerrilla eso se paga con la vida De ahí que los compañeros respetaran la vida de Figueroa Ni el propio Sabás, que iba al frente con Luis Cabañas —los dos murieron— custodiando a Figueroa, se atrevió a hacerlo Así era el grado de disciplina que teníamos y cualquier otra versión es absolutamente falsa”
¿Es cierto que usted era de la opinión de que se le ajusticiara?
“No sólo yo, sino parte de la Brigada era de esa opinión Sostuvimos siempre que había que ajusticiarlo por ser un enemigo jurado del pueblo, explotador y asesino, pero con el análisis que se hacía de que la represión sería brutal de todas formas, independientemente de si se le ajusticiaba o no Y que muy probablemente el liberarlo daría elementos al gobierno para una persecución más efectiva, como sucedió en realidad Además, se cuestionó a la dirección por haberlo llevado a la sierra por lo peligroso que resultaba Era más conveniente ubicar al secuestrado en la ciudad, en una casa de seguridad Más aún, hubo discrepancias con relación con el trato que se le dio, a la insuficiencia y aun ausencia de medidas de seguridad, dando oportunidad a Figueroa de conocer a la mayor parte de los compañeros de la Brigada y a ubicar el terreno por el que se movían estos elementos, lo que facilitó al Ejército la posterior represión Esto fue motivo para que 10 compañeros abandonaran, incluso, la organización, entre ellos Nidia, Manuel, Estela, Daniel, Víctor, Hortensia, Francisco, Mauricio y Ramiro”
Fierro Loza define luego a Lucio Cabañas y a Rubén Figueroa: “El primero era un hombre muy sencillo y noble, pero tenía sus fallas, como la falsa concepción de que el PP lo constituían todos los pobres, cuando en realidad debería estar formado de la gente más capacitada política y militarmente Del segundo, qué puedo decir del hombre que implantó el terror y la muerte; con él, Guerrero vivió la historia más negra de su historia, ni siquiera con Caballero Aburto Pero en la sierra hasta lloró pidiendo clemencia”
Según se dice, usted se quedó con 25 millones del pago del rescate ¿Cuánto fue el monto?
“Eso ha propagado, pero no es verdad En realidad, se pagaron 25 millones como rescate De esa cantidad, 19 se escondieron en un platanal donde acampábamos en la sierra de Atoyac y cuando salimos de prisa, sin recogerlos, debido a un ataque del Ejército, fueron recogidos por los guachos junto con nuestras pertenencias, grabaciones y libretas De los otros seis millones una mínima parte, medio millón, se lo llevó la mamá de Lucio, que después fue detenida y devolvió el dinero Otra mínima parte se la llevó la guerrilla, en manos de Lucio y su hermano Y cuatro millones prácticamente se los robó Félix Bautista, entonces miembro del PCM, ligado al movimiento Después se fue a Cuba, ya regresó y nunca ha rendido cuentas de ese dinero”
¿Volverá a surgir la guerrilla en México?
“La lucha armada no se da por gusto, se sufre pues La guerrilla se origina por la miseria y la explotación, por la desigualdad social a que es sometido un pueblo Debido a esto no se puede descartar no sólo en Guerrero, sino en cualquier parte del país Cuando se cierran los canales legales, no hay otra alternativa Todo dependerá de la burguesía”
Era la penumbra del atardecer y el fotógrafo Juan Miranda, inquieto, presuroso, aprovechaba los últimos destellos de la luz para captar las imágenes de Fierro Loza








