DEFIENDE LA HOMEOPATIA
Señor director:
Me ha inquietado sobremanera la carta de Mario Méndez Acosta, publicada en el No 372 de la revista a su cargo Es sorprendente la tergiverzación que hace de la doctrina y práctica de la Homeopatía, hasta llegar a justificar su no inclusión en el Proyecto de Ley General de Salud
En efecto, dice Méndez Acosta, “la omisión de la homeopatía en el proyecto de ley viene a ser explicable en el sentido de que el mismo tampoco hace referencia al chamanismo, a las limpias o a los viajes a Chalma” Compararla con la magia revela una concepción superficial, que procede de afuera Si la acción de la Homeopatía fuera cuestión de sugestión, o de fe ¿cómo podría explicarse su eficacia curativa en los niños recién nacidos, en los animales, o en las afecciones francamente lesionales?
Por otra parte, es inverosímil que “por la medicina homeopática pasaron de noche los descubrimientos como la acción patógena de los gérmenes” Lo que sucede es que la Homeopatía es una medicina dinámica, que se ocupa de los enfermos y no de las enfermedades en sí; se ocupa de restablecer, de equilibrar el terreno que está predispuesto y/o afectado por la enfermedad, como susceptible o afectado por microorganismos patógenos Estos vienen siendo solo mediadores de la enfermedad y no su última causa
Con lo antes dicho he tratado de demostrar la verdad de la doctrina y método homeopáticos, y la necesidad de su amplia difusión en bien de los enfermos Considero conveniente reconocer un cierto grado de inactividad de los médicos homeópatas en el campo político, en la lucha reivindicativa de la verdad homeopática con respecto a su reconocimiento oficial Su cientificidad, su nocividad y su bajo costo —considero inexacto que se le incluya dentro de los grandes negocios— son condiciones que debe reunir la medicina social
Atentamente
Eduardo Mendoza Zaragoza
Querétaro, Qro








