El peso del Fondo Monetario cae sobre los obreros
Rechaza el gobierno, por alto, hasta el aumento que ofrecen las empresas
Salvador Corro
El gobierno actúa como el gran patrón en la fijación de los salarios mínimos Inclusive, en su dureza, rebasa a los propios empresarios todo para cumplir con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI)
Los salarios mínimos están en plena negociación Y ahí se revelan las posiciones: los obreros piden un salario constitucional que se concreta en un aumento del 60% a los salarios mínimos actuales: los empresarios ofrecen sólo el 45%, el gobierno pretende imponer el 30
Esta actitud no es nueva La asumió el gobierno en el curso de 1983, con consecuencias muy desfavorables para los trabajadores En el exterior, su política devolvió a México el prestigio en los mercados internacionales En el interior, se ha traducido en un permanente golpeteo a la economía de los obreros
No hay indicios de que la situación cambie Los líderes obreros calculan que, en 1984, el desempleo, contenido a medias, regresará La brecha entre los salarios y los precios será más grande
El Congreso del Trabajo critica: la política económica de Miguel de la Madrid “ha favorecido principalmente al empresario con el otorgamiento de estímulos, ventajas y canonjías que no se han otorgado a la clase trabajadora, que se debate en una situación de extrema pobreza”
Sin embargo, esos criterios continúan aplicándose
La fijación de los salarios mínimos que regirán en 1984 y que deberán quedar definidos esta semana es una prueba difícil, sobre todo para el sector gubernamental En la práctica deberá definirse
Hasta ahora los salarios se han fijado con criterios políticos, en favor de los empresarios y con la siempre dócil actitud de los líderes obreros Pero el gobierno está en un callejón sin salida Tendrá que definirse en favor o en contra de la Constitución y de los obreros
Los obreros, como así lo han expresado sus dirigentes, ya no tendrán que vencer en esta ocasión la acostumbrada resistencia empresarial El principal obstáculo es el gobierno, cuyos funcionarios del gabinete económico cuidan con celo no apartarse de los lineamientos del Fondo Monetario Internacional
Esto quedó demostrado el pasado 16 de diciembre en la reunión privada en la que los líderes del Congreso del Trabajo se instalaron en sesión permanente Fidel Velázquez, jerarca del sindicalismo oficial, fue el encargado de fijar la posición:
“La lucha que tenemos que entablar para salvar el escollo que representan no solamente el sector empresarial sino algunos sectores del propio gobierno, para lograr un salario mínimo de acuerdo a la Constitución, va a ser larga y difícil”
El propio presidente del Congreso del Trabajo, Homero Flores, hizo ver que el gobierno se está convirtiendo en un importante obstáculo Señaló:
“Quisiera recordar que el movimiento obrero pasa por momentos vitales en donde algunos sectores del gobierno están prácticamente empeñados en atacar su unidad Es evidente que pueden lograr algunas intromisiones para tratar de resquebrajar la unidad en este proceso de revisión salarial (de los mínimos)”
Los temores de los líderes comienzan a tomar forma En las primeras negociaciones que sostuvieron la semana pasada, los representantes obreros y patronales con el presidente de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, Javier Bonilla García, surgió la primera fricción
El día 20, Bonilla pidió a los representantes ante la Comisión que, para fijar los salarios, tomen en cuenta las circunstancias reales del país y de las empresas
“Estamos en contra de ese criterio”, respondió tajante Fidel Velázquez “Se debe cumplir con la Constitución, antes que nada La fracción sexta del artículo 123 constitucional no habla de posibilidades sino de necesidades Los salarios mínimos deben fijarse independientemente de las posibilidades de las empresas Simplemente debe cumplirse con el precepto legal”
Y advirtió: “A pesar de las declaraciones de Bonilla, sostenemos que no puede ni debe fijarse un salario mínimo que no sea el que establece la Constitución”
Los representantes obreros ante la CNSM están convencidos de que en las circunstancias actuales sería más fácil la fijación del salario, si las negociaciones se dieran directamente con los representantes patronales Sin la intervención del gobierno
OBSTACULOS OFICIALES
Faustino Chena Pérez, vocero del sector obrero ante la CNSM, sostiene que un sector del gabinete económico está asumiendo actitudes mucho más enérgicas que los propios empresarios Inclusive impide que el proceso de fijación sea más breve y sencillo
“No comprendemos la razón, dice Chena, por la que no se puede llegar a un ajuste rápido Los patrones han aceptado incrementos salariales que van desde 30334 pesos para aquéllos que ganan hasta dos veces el salario mínimo, hasta 1,51670 para los que reciben hasta 10 veces el mínimo
“Tampoco entendemos la razón por la que se le está regateando a los trabajadores del salario mínimo una cantidad que mejore sus condiciones de vida Una cantidad que, aunque fuera el doble del actual salario de 523, sería apenas el equivalente al 29% que los empresarios han otorgado a los salarios contractuales”
Además, Chena Pérez hace la siguiente observación: están negando un salario justo a los trabajadores de más bajo nivel, cuando por otra parte el gobierno aceptó incrementar las dietas de los diputados en 100% A los funcionarios y altos jefes de las dependencias oficiales se les autorizó aumentos de sueldos hasta en un 200%
En el estira y afloja, las posiciones ya se están definiendo El hermetismo con que los representantes de los sectores manejan los porcientos de incrementos salariales aumenta la confusión y la incertidumbre Prácticamente se vuelve una guerra de nervios que sirve de pretexto a los comerciantes para incrementar los precios
Aunque el salario constitucional que demandan los trabajadores no ha sido fijado en porcentaje, por lo menos no públicamente, en el interior de la Comisión se concretó en 60% Para determinarlo se basaron en un cálculo de los economistas obreros, quiénes determinaron que el salario constitucional, fijado en pesos, debería ser de 1,250 diarios aproximadamente
Para los empresarios, tanto los 1,250 como el 60% son exagerados Están de acuerdo en que a los obreros se les debe aumentar pero únicamente lo que consideran necesario Un porciento que permita incrementar las ventas En la actualidad estiman que éstas disminuyeron en 40% El porciento que ellos sugieren es del 45%, pero en dos partes
El gobierno es más radical Ni el 60 ni el 40, sino el 30 No más El tope salarial Una cantidad que no rompa con el esquema económico seguido hasta ahora Que no ponga en peligro el control de la inflación Pese a que los afectados por esta política son los propios obreros
De hecho, los representante obreros están en desventaja ante la Comisión Basta que dos de las tres partes estén de acuerdo para que se fije un porcentaje De ahí que el gobierno tendrá que definirse Hasta ahora, la decisión siempre ha sido en favor de los empresarios
La mayoría de las comisiones regionales otorgó facultades a la Comisión Nacional para que sea ella la que acuerde el porciento De los resultados preliminares, 47 zonas se abstuvieron de fijarlo; 30 acordaron uno por unanimidad; en ocho lo fijaron la representación patronal y la gubernamental; y en cuatro, entre los trabajadores y el gobierno
Pero las negociaciones darán resultados esta semana Todo indica que como en otros años la demanda de los trabajadores se quedará en eso Sobradas muestras ha dado el secretario del Trabajo de cuidar que los criterios fijados por el Fondo Monetario Internacional sean respetados (Proceso No 367)
El “Convenio de Ampliación” suscrito entre nuestro país y el FMI establece lo siguiente:
“La forma como sea manejada la política de salarios tendrá importante repercusión en el éxito de los ajustes y en el comportamiento general de la economía Se necesita una política de restricción salarial si se quiere que fructifiquen los esfuerzos antiinflacionarios y se fortalezca el crecimiento del empleo En el caso de que sean aplicados controles de precios, será importante que las autoridades eviten prácticas que sacrifiquen ganancias en detrimento de la producción y la inversión o que propicien la ineficacia” (Proceso No 348)
LOS SACRIFICIOS, EXTREMOS
Contra estos criterios ya se manifestó el Congreso del Trabajo Inclusive esa central adoptó la resolución de no aceptar ningún ofrecimiento que no satisfaga los criterios de salario constitucional Y le piden al gobierno que actúe en forma concreta, pero ya no en su contra
“Los trabajadores, dice la central en un documento difundido el lunes 5 de diciembre, no declinamos nuestra solidaridad con la nación, pero se ha llegado al punto de requerir actos concretos que afirmen en el pueblo la certidumbre de que su sacrificio no ha sido ni será en vano; que sobre esta base de inmensa solidaridad social con el proyecto nacional y con su régimen de gobierno habrá de edificarse un nuevo modelo de vida y desarrollo”
Pero los efectos de la política del Fondo no sólo se resienten en materia salarial En materia de empleos también tuvo efectos negativos
Fidel Velázquez considera, sin embargo, que el problema más grave en la actualidad es el hambre y la miseria de los obreros Pero advierte que hay sobradas razones que hacen temer la agudización del desempleo para 1984
Durante este año, explica, se mantuvo la planta de empleo Sin embargo no se dio empleo a los 700,000 demandantes que anualmente se incorporan a la población económicamente activa Para el año que entra se tendrá que crear un millón y medio de empleos
Para Jorge Acedo, secretario de acción política del sindicato minero y también representante obrero ante la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, la política económica está provocando desempleo
Determinar la magnitud de este problema es prácticamente imposible Cada uno de los tres sectores maneja las cifras que más le convienen
Por ejemplo, para Fidel Velázquez la amenaza de despidos masivos a que aluden los empresarios “es una forma de chantajear al gobierno El desempleo puede venir después, pero en la actualidad no hay”
Para la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México “la situación laboral en el país es difícil, debido a la caída en la producción e inversión, que se traduce en un agudo problema de desempleo, y en la actualidad se registra una tasa negativa en la generación de empleo de -2%, lo cual resulta superior a la de 1982 que fue de -08%”
Y el gobierno hace cuentas alegres A mediados de octubre, el secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, informó que el gobierno había creado en los primeros siete meses 300000 empleos Esto fue posible porque se pusieron en marcha los programas de Servicio Social Obligatorio (PSSO), de Empleo en Zonas Urbanas Críticas (PEZUC) y el de Creación de Empleos en el Medio Rural (PCEMR) con una inversión de 400,000 millones de pesos Sin embargo, todos ellos son empleos temporales
La Unidad Obrera Independiente (UOI) hace sus propios cálculos El desempleo abierto afecta ya a siete millones de trabajadores, otros 12 millones están subempleados y no hay posibilidad de dar empleo a los 800,000 que anualmente se incorporan al mercado de trabajo
Por armas industriales, la de la construcción es la que resiente más los efectos Se calcula que el 75% de los trabajadores de la rama está desempleado; el 50% en la industria textil; el 60% en la industria del calzado, etcétera
Una de las conclusiones del Congreso del Trabajo, después de analizar la situación económica del país, es la siguiente:
“La situación económica actual acentúa la desigualdad y la marginación y genera una tendencia que podría poner en riesgo la estabilidad política, la paz social y, por tanto, el orden constitucional”
Agrega: la clase obrera entiende, entonces, que la lucha no estriba sólo en atacar lo que hace patente la crisis: la deuda externa, la inflación, el déficit del gasto público, etcétera, sino en transformar el modelo económico que la originó
Por ello la postura gubernamental será determinante en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos De su voluntad depende si los obreros continúan en su camino hacia la miseria








