“Es aterrador; ahora podría estar despachando en Los Pinos”
Díaz Serrano no se defendió; sólo quería ganar tiempo, dice Juan José Hinojosa
Francisco Ortiz Pinchetti
Frente a la Sección Instructora que dictaminaría la procedencia de su desafuero, Jorge Díaz Serrano ni siquiera le imputan
“La suya fue una defensa desmayada” califica el panista Juan José Hinojosa, el único diputado no miembro del PRI entre los cuatro que integraron esa Sección “”Se mantuvo estrictamente en la impugnación del procedimiento y en ningún tiempo quiso tocar el fondo del problema: la acusación de fraude formulada en su contra por la Procuraduría General de la República”
A lo largo de ocho sesiones a puerta cerrada —que sumaron en total casi 30 horas— Díaz Serrano tuvo sobrada oportunidad para tratar de desvanecer los cargos y convencer a los diputados de su inocencia No lo intentó “Permaneció siempre en las ramas”, dice Hinojosa “Su única obsesión era ganar tiempo, lograr que aquello se prolongara lo más posible”
En cambio, el exdirector de Pemex insistió reiteradamente en su militancia priísta, en su confianza y respeto al partido y a las instituciones del sistema político mexicano “Soy hombre de partido”, “soy un hombre del sistema”, dijo muchas veces
Al hacer el relato de lo ocurrido en esas audiencias privadas, que culminaron con el dictamen de procedencia para el desafuero del senador sonorense, Hinojosa destaca la serenidad, la tranquilidad que el inculpado demostró en todo momento “Jamás se le notó un gesto de nerviosismo Nunca se vio alterado Reflejó un gran dominio de sus emociones”
El diputado federal plurinominal por el Partido Acción Nacional, con larga experiencia legislativa, asegura que el procedimiento seguido por la Cámara de Diputados y la Sección Instructora fue formalmente, “impecable” Luego hace este comentario:
“En todo el procedimiento realizado a través de la Cámara de Diputados es evidente que se trata de un priísta juzgado por priístas Así, en realidad, lo que resulta cuestionado es el sistema mismo No es posible aquí hacer una separación artificiosa y hablar de una acción del sistema contra Díaz Serrano, en la búsqueda de la renovación moral No puede olvidarse que una parte de los que hoy lo juzgan fueron servidores del presidente López Portillo Por eso creo que al juzgar a Díaz Serrano, el sistema se juzga a sí mismo”
TIEMPO, TIEMPO, TIEMPO
El martes 12 de julio, convocados a un período extraordinario de sesiones exprofeso, los diputados de la LII legislatura eligieron una Sección Instructora encargada de dictaminar la procedencia o no del desafuero del senador Jorge Díaz Serrano, acusado de fraude por 5,100 millones de pesos, para que justicia federal pudiera proceder en su contra
La Sección Instructora quedó integrada por los diputados priístas Mariano Piña Olaya, José Luis Lamadrid y César Vieyra Salgado, y por el panista Juan José Hinojosa, a quienes se entregó el voluminoso expediente del caso
La primera audiencia a puerta cerrada se efectuó el viernes 15 en el salón de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados, ubicado en la calle de Lafragua Fue presidida por el diputado Piña Olaya y como secretario actuó Vieyra Salgado Ellos dos, junto con Lamadrid e Hinojosa, ocuparon la mesa principal Justo frente a ellos, a otra mesa, se sentaron Díaz Serrano y sus abogados defensores, Ignacio Mendoza Iglesia, Enrique Mendoza Aguilar, Y, a la derecha, el director general de Averiguaciones Previas de la PGR, Fernando García Cordero y tres colaboradores
Según cuenta Hinojosa, desde esa primera sesión se estableció “con toda claridad” que ni la Sección Instructora ni la Cámara de Diputados, al erigirse en jurado de procedencia, prejuzgan, sino simplemente señalan que hay indicios o no para despojarlo del fuero
“Con una Sección Instructora integrada por diputados, frente a un senador de la República que todos los días que estuvo ante nosotros fue un par, un igual a nosotros, lo esperado y lo deseable era que desde el primer día y más allá de un procedimiento sofisticado, de leyes sustantivas y adjetivas, como dicen los abogados, él debió tratar de convencer a sus iguales de que los datos aportados por la Procuraduría eran falsos o inexactos Sin embargo, él los eludió”
También desde esa primera audiencia —mientras afuera del salón un tumulto de periodistas pugnaba por entrar, por enterarse algo— la actitud de Díaz Serrano fue de “extraordinaria ecuanimidad” Serio, sereno, inconmovible, escuchó cargos en su contra, que leyó García Cordero
“Otra cosa que se hizo evidente desde ese primer día —continúa Hinojosa es que él buscaba tiempo Esto se percibió de inmediato Trató de plantear el mínimo de 30 días para aportar las pruebas de su defensa, en una interpretación un tanto torturada de la Ley Su petición fue desechada, pero desde ahí se percibió su propósito de ganar tiempo a como diera lugar”
—En su opinión ¿cuál podría ser el objetivo?
—Yo nunca lo entendí —contesta el panista— Después pensé, atando cabos, que tal vez él buscaba terminar su juicio de divorcio antes de sufrir el desafuero Porque también se le notaba, eso sí, una cierta aceptación de hechos consumados
Dice Hinojosa que ésa, como las demás audiencias, siempre con los mismos asistentes, se desarrolló en un clima de cordialidad y respeto “Las sesiones fueron muy formales”, subraya No hubo prácticamente discusiones, salvo esporádicas escaramuzas entre los abogados En suma, resultaron mucho más anodinas de lo que podría esperarse
“Su defensa fue muy desmayada Buscó más lo que es estrictamente de procedimiento En ningún caso fue al fondo del problema”
En la primera audiencia, recuerda el diputado panista, Díaz Serrano ofreció la comparecencia de los peritos para avalar su alegato “Con extraordinaria insistencia subrayó el currículum de esos dos peritos, petroleros de toda la vida Todavía el sábado en la segunda sesión, en la que se dio una prórroga para la asistencia de los peritos, entregó a mano, escritos por él, los currícula de ambos y pidió que se incorporaran al expediente”
Sin embargo, los peritos nunca llegaron
“Al informar que no asistirían, el lunes 18, también lo hizo con una gran serenidad, con objetividad”, dice Hinojosa
—¿Se notó afectado por ese hecho?
—Absolutamente, no Siempre en la misma actitud serena, objetiva, leyó personalmente las cartas de los peritos Pidió que se incorporaran también al expediente Y no entró en ninguna explicación, más allá de subrayar, después de leer en las cartas el párrafo respectivo, la admiración, respeto y amistad que los técnicos le reiteraban en ellas Pero nada más
Otra sesión completa ocupó la defensa de Díaz Serrano con los peritos de traducción del inglés al español Manifestaba desacuerdo, pero no argumentaba “Otra vez, lo evidente es que se quería ganar tiempo”, insiste el diputado del PAN Platica:
“Yo le pregunté expresamente al senador si consideraba que la traducción, la transferencia del inglés al español de algunos documentos alteraba en alguna forma la interpretación de los datos Su respuesta fue, de nuevo, evasiva Dijo que lo que él pretendía era que se ejerciera el derecho constitucional y las disposiciones del Código de Procedimientos Penales, donde se establece que en toda transcripción las dos partes deben aportar sus peritos”
Agrega Hinojosa que cuando él presentó a su perito traductor, la señora María Elena Manjarrez de González, se le preguntó a ella cuánto tiempo necesitaba para traducir tres cuartillas “La señora manifestó que requería de ocho días Se volvía a la incidencia en el tiempo, tiempo, tiempo”
Salvo una referencia en sus alegatos del último día, el lunes 25, en el sentido de que la intermediación en el comercio es una operación universalmente acostumbrada, Díaz Serrano nunca fue, según Hinojosa al fondo del problema “Se mantuvo siempre en aspectos de procedimiento, todos ellos muy atados al propósito de ganar tiempo, de que se extendiera el plazo Tal vez, pienso, no quiso exhibir la estrategia de la defensa que utilizará frente al juez; pero de todos modos, faltó inteligencia en sus alegatos”
LA ACUSACION, “DEMOLEDORA”
El único legislador de la oposición integrante de la Sección Instructora, diputado federal por cuarta vez, reflexiona:
“No entiendo por qué actuó así Yo creí, y sinceramente lo hubiera deseado, que fuera al fondo del problema; es decir, que explicara, más allá de refinamientos legales, por qué compró los barcos gaseros al intermediario, por qué pagó 34 millones de dólares más sobre el precio ofrecido por los astilleros belgas; que tratara de desvanecer los indicios de culpabilidad documentados por la Secretaría de la Contraloría En fin, que intentara convencernos a nosotros, sus iguales, no sus jueces”
Era inútil, piensa Juan José Hinojosa, prolongar el procedimiento “Pudieron pasar otros 30 o 45 días así, sin que Díaz Serrano modificara su actitud Era evidente que andaba por las ramas y que no tenía el propósito de convencer a la Sección Instructora de que las acusaciones eran falsas o incorrectas De lo contrario, yo hubiera votado a favor de prorrogar el plazo Pero, sinceramente, ante la postura de la defensa, no tenía ningún caso”
En contraste, dice el diputado, el expediente que integró la Procuraduría “es demoledor” Abunda: “no hubo improvisación La relación de hechos y los documentos probatorios adjuntos al expediente, daban a la Sección Instructora muy claros indicios para dictaminar la procedencia del desafuero y consignar ante un juez al senador desaforado, para que frente a los tribunales, ya como ciudadano común, se le siguiera el juicio Y fue ésa a la conclusión que llegamos”
Al margen de su relato, Hinojosa expone una apreciación personal sobre los testimonios contenidos en la denuncia de la Contraloría, que lo inducen a creer que Díaz Serrano sirvió “a terceros” Dice:
“Los testimonios permiten una secuencia de los hechos: Díaz Serrano, director de Pemex, no demuestra en un principio el menor interés en la operación de los barcos gaseros Inclusive uno de los testigos dice que en un momento dado afirmó que no se compraron esos buques y que ya bastaba de que los intermediarios “nos vean la cara” Pero llega el momento en que Díaz Serrano cambia súbitamente su actitud y evidencia un interés y una prisa desmedida en la adquisición Toma prácticamente en sus manos el negocio Da ordenes para pagar los dos barcos, para que rápidamente se obtenga el dinero necesario en el mercado internacional Personalmente firma los documentos Todo esto hace sospechar lo que por un lado afirmó Proceso (número 349) y por otro confirmó Abel Quezada en su cartón de Novedades: que el repentino interés de Díaz Serrano no se explica en función de que la operación le significara un beneficio propio, directo, sino que hay un hilo, un tanto tenue, pero con bastante fundamento de sospecha, que hace pensar que sirvió a terceros”
—¿Surgió este aspecto durante las sesiones? ¿Se mencionó algún nombre?
—No Ni por parte de la acusadora ni por parte de Díaz Serrano El mantuvo su actitud de aguantar A lo más que llegó, fuera de la obsesión de la defensa de mantenerse en cuestiones de procedimiento, fue su afirmación, insistente reiterada, de militancia priísta, de hombre del sistema
Y PUDO SER PRESIDENTE
El clima de cordialidad que privó en las sesiones a puerta cerrada no se rompió nunca “Díaz Serrano —dice Hinojosa— fue siempre admirablemente puntual, siempre muy comedido, respetuoso en todas sus intervenciones Y cuidadosamente elusivo para no entrar al meollo de la cuestión”
Sólo el último día, añade, cuando se presentaron los alegatos, se percibió alguna tensión “Daba la sensación de que él esperaba más tiempo: tiempo, su obsesión constante Y no lo hubo, porque no era ya necesario”
—¿Cómo fue la relación entre los miembros de la Sección Instructora, y particularmente entre usted y sus tres colegas priístas?
—Respetuosa, muy respetuosa Cordial, comedida
—¿Hubo discrepancias entre ustedes?
—No Y no las hubo en gran parte porque la defensa desmayada del senador no dio lugar siquiera a discrepancias Todos los acuerdos los tomamos por consenso Y llegamos de igual manera a la conclusión del dictamen: procede el desafuero
Juan José Hinojosa avala el desempeño de la Sección Instructora y de la Cámara de Diputados en este caso “El procedimiento fue formalmente impecable”, dice “La Sección Instructora, me consta, actuó con gran neutralidad y así, sin erigirse en juez, encontró indicios claros, suficientes que permiten delinear el perfil del delito y, por lo tanto, la procedencia del desafuero”
Y comenta que el dictamen está basado en documentación probatoria contundente, ante la cual Díaz Serrano no intentó de hecho ninguna defensa
Esto, dice, es lo objetivo, lo formal, independientemente de las decisiones políticas “A este respecto, yo creo que el sistema buscó y encontró al hombre ideal: un hombre muy cercano al expresidente López Portillo, un hombre señalado como corresponsable del desastre económico Con este caso, el gobierno ha logrado despertar el interés político entre la ciudadanía y mantener la atención pública hacia él Ya la han mantenido durante 30 días, hasta ahora”
Hinojosa asevera también:
“En realidad, ni siquiera se puede hablar en este caso de un proceso original Lo que pasa es que la memoria es frágil Pero también López Portillo metió a la cárcel a dos exsecretarios de Estado, Barra García y Méndez Docurro, en un brevísimo tiempo Y, en coincidencia, también en su primer año de gobierno Luego resulta que el sexenio lopezportillista fue el emporio de la corrupciónPor eso digo que al juzgar a Díaz Serrano, el sistema se juzga a sí mismo”
La inclusión de él, un diputado de la oposición, del PAN, en la Sección Instructora que dictaminó el desafuero del ya exsenador, es atribuido por Hinojosa a “un simple propósito de proyectar la imagen plural de la Cámara de Diputados Nada más”
—Durante las audiencias ¿qué sentimiento le suscitó personalmente Díaz Serrano?
Hinojosa junta ambas manos bajo su barbilla Reflexiona Y responde:
“Un sentimiento aterrador Cuando lo tuve frente a mi, a escasos tres metros, pensé que ese mismo hombre, ahora derrotado, podría estar despachando, hoy mismo, en Los Pinos Hubiera bastado una decisión, un mero capricho de López Portillo para hacer de Díaz Serrano su sucesor Esa es la verdad lo posible en el sistema mexicano Y francamente a mí me resulta aterrador Aterrador”








