Apostó por Estados Unidos contra la OPEP y ahora depende de ésta

Apostó por Estados Unidos contra la OPEP y ahora depende de ésta
Petrolizado hasta la esperanza, México ve aproximarse el desplome económico
Carlos Ramírez
El fracaso de la última reunión de la OPEP es, en muchos sentidos, el fracaso de la política petrolera de México Con todas sus consecuencias La sobreoferta de crudo, la posible caída de los precios internacionales, la disputa por los clientes, la utilización de la reserva estratégica de Estados Unidos para derrumbar la cotización y el esquirolaje dentro y fuera de la organización, han provocado ya un reajuste negativo en el mercado petrolero La crisis energética que se avecina caerá, implacable, sobre los pueblos de los países que, como México, dependen de los petrodólares
De nueva cuenta, en menos de 20 meses, el país se halla en la incertidumbre: su suerte depende de la capacidad de negociación y unidad de otros países productores que controlan los precios Y lo peor de todo es que México aparece como víctima de su propia política petrolera, luego de contribuir en buena medida a los desequilibrios internacionales: se le dijo de muchas maneras que no rompiera el equilibrio, se le acusó de traición al mercado, se le convocó a políticas concertadas, pero el gobierno mexicano siempre justificó su política de exportaciones por cuestiones de crisis interna
Hoy las dificultades en el mercado se revierten contra México: por vender a toda costa, por ganarle clientes a la OPEP, por desligarse de las estrategias de producción y exportación moduladas para no abatir precios y por marchar contra la sensatez de los productores que cuidaban el precio de 34 dólares, el gobierno mexicano inundó el mercado, ocupó los espacios de la OPEP, otorgó descuentos y facilidades, ofreció el precio más bajo del mundo y robusteció la reserva estratégica de Estados Unidos
Pero el que la hace la paga: y México espera que la crisis de precios no estalle abruptamente porque agregaría otro ingrediente negativo a su propia crisis económica De consentido de los compradores durante meses, espera en el banquillo de las víctimas: con las manos atadas, México asiste a una nueva restructuración del mercado, en donde lleva todas las de perder y se ve con temor que el mercado se desplome, porque se llevaría al petróleo mexicano en su caída Poco puede hacer México porque está demasiado comprometido No tiene independencia de movimientos, ya que vende más barato que la OPEP; tiene comprometidos contratos con Estados Unidos hasta septiembre de 1983; otorga facilidades que significan bajas reales en los precios y es adicto a las divisas del petróleo Por lo demás, el mercado se ajustará en la OPEP y México, por estar alejado de este organismo y por no tener espacio de acción concreto, nada podrá hacer sino esperar
Por las derivaciones del conflicto petrolero —que se veía venir desde abril de 1982 y que en junio de 1981 había tenido su primera llamada— México, la OPEP y la economía internacional se encuentran, cada quien en su propia dimensión, en el umbral de un colapso de características similares al de 1973 Economistas del exterior y mexicanos hacen sus cálculos: si los precios caen y el consumo no crece sustancialmente, la escasez de ingresos petroleros obligará a México a mayores sacrificios y a ajustes más drásticos, colocará a la OPEP ante la urgencia de exigir sus depósitos en el extranjero que existen como deudas gigantescas del Tercer Mundo y expondrá a la economía internacional a una nueva crisis de liquidez, que podría desmoronar el sistema monetario
Lo anterior no es apocalíptico: en 1981 y en 1982, México redujo 8% su gasto público ante la disminución en el ingreso de petrodivisas La austeridad de 1983, con un presupuesto prácticamente estancado, refleja la baja disponibilidad de petrodólares La OPEP, por su parte, enfrenta problemas similares: en 1981, los países petroleros árabes depositaron ahorros por 81,000 millones de dólares en bancos extranjeros en bancos del extranjero; en 1982 apenas lograron excedentes de 4,000 millones Frente a sus necesidades de divisas para gastos militares y sociales, comienzan a pensar en recuperar a corto plazo sus ahorros La economía internacional, a su vez, transformó los excedentes petroleros en una deuda de 710,000 millones de dólares —en los últimos ocho años— que el Tercer Mundo no puede pagar sino, cuando mucho, renegociar
La crisis petrolera de 1983 tiene dos villanos: Irán y México Después de varios años de ostracismo, Irán sale de una guerra santa contra Irak y contra sí mismo y se lanza a recuperar su posición petrolera, que cayó de seis millones de barriles diarios con el Cha a menos de un millón en 1982 Su principal enemigo es Arabia Saudita, a quien le ajusta cuentas por su papel de líder de las palomas de la OPEP —los países blandos— y por su apoyo militar y económico a Irak durante la reciente guerra
El papel de México es más difícil Con su política petrolera indefinida y oportunista, sólo logró los ataques de la OPEP Pero su posición consiste en jugar su propio juego: en 1981 bajó los precios del petróleo y empinó a todos los países productores En 1982 vendió petróleo a precios bajos y a clientes de la OPEP, buscando aumentar su producción y exportación en el mismo porcentaje que la OPEP lo disminuía Ahora tiene comprometida venta de petróleo hasta septiembre de este año Presionado por necesidades internas de divisas y por su posición geográfica, México apostó más a Estados Unidos que la OPEP Hoy su suerte se decide en la OPEP, en tanto que Estados Unidos lo abandona como aliado y usa el petróleo mexicano como arma para derrumbar el precio de referencia de 34 dólares
La crisis en ciernes no es un juego En diciembre, el Wall Street Jorunal decía que la crisis macabra el ocaso de la OPEP- El Financial Times informaba que la OPEP estaba en peligro y que su suerte dependía de la posición de México, Inglaterra y Estados Unidos Le Monde dijo que la crisis de los países productores y de su organización colocaba al mundo ante el riesgo de un tercer colapso petrolero global La agencia Latin Reuters indicó que la caída de precio del petróleo tendría efectos dañinos sobre la economía mundial y provocaría una cesación de pagos de los países deudores
Los Angeles Times afirmó que el derrumbe de los precios agravaría la crisis financiera de México y de otros países en vías de desarrollo que dependen del petróleo Después de la reunión de enero, la libra esterlina bajó su cotización y puso al mundo ante evidencias concretas de una nueva crisis financiera El Washington Post habló del juego peligroso de precipitar los precios El New York Times llamó la atención sobre los efectos desastrosos en la economía si bajan mucho los precios El Globe and Mail pronosticó desastre financiero en Canadá si los precios se reducían Y los ministros de Hacienda de los países subdesarrollados exportadores de petróleo rezan para que los precios no bajen porque sus planes dependen de los petrodólares
México cosecha lo que sembró en el sexenio pasado con una política petrolera errática y oportunista y en el actual por indefiniciones y compromisos firmados con Estados Unidos por el secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog La crisis de enero de 1983demuestra que la nación sufre la peor de las petrolizaciones: la de sus propias expectativas En los próximos meses, la economía pasará apuros para mantenerse sobre la cuerda floja
Si la OPEP logra mantener el precio de 34 dólares, pese a las presiones a la baja del mercado especulativo de Rotterdam, la economía mexicana podrá tener un respiro más De todos modos, tendrá que ofrecer condiciones más atractivas para mantener a sus clientes y robarle uno que otro a la OPEP Si el precio baja, toda la economía sufriría un desajuste y una contracción, en efectos más empobrecedores para el país
DEPENDENCIA PETROLERA
Hasta hace unos días, la política petrolera mexicana estaba subordinada a los dictados de la política financiera En Europa, el secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, dejó entrever que la crisis en el mercado energético trastocó las dependencias: de lo que ocurra con los precios del crudo dependerá toda la economía nacional En tiempos de desajustes, la vulnerabilidad de México, tan negada y oculta por el discurso optimista de los funcionarios, aparece en toda su dimensión
Hablar de que estamos en el umbral de un colapso no es exagerado De acuerdo con cálculos de economistas sobre las cifras de exportación y venta de petróleo, por cada dólar que México baje en su petróleo dejará de recibir 830 millones de dólares al año Según los cálculos de expertos petroleros árabes, de concretarse la caída del mercado, el precio del crudo bajaría tres dólares como mínimo De ser así, México dejaría de recibir casi 2,500 millones de dólares en este año Además el 80% de las exportaciones de México son de petróleo
Para cubrir ese faltante, el país tendría que exportar 80,000 barriles diarios de más si baja un dólar 0 240,000 si la baja es de tres dólares En un mercado deprimido o los clientes escasean y vender en entre 80,000 y 240,000 barriles diarios más aumentaría la sobreoferta y entonces el mercado entraría en un tobogán
Frente a necesidades internas dramáticas, donde lo que más escasea y urge es el dinero, una baja en los ingresos dislocaría la política económica Según cálculos de Sofía Méndez Villarreal, excvicepresidenta del Colegio de Economistas e investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el 90% de los ingresos está comprometido para pagar parte de intereses y servicio de la deuda externa de casi 90,000 millones de dólares Una baja en el precio sería un golpe más a la solvencia financiera de México Por lo demás, el impacto en el presupuesto federal sería a través de la vía fiscal, por donde se canaliza el 50% del valor de las exportaciones petroleras
El presupuesto ofrece la imagen de dependencia petrolera El gasto público para 1983 registra ingresos petroleros por poco más de un billón de pesos, alrededor de 15,000 millones de dólares Además el impacto que obligaría a reducir el gasto público si caen los precios petroleros, la posición de México se volvería más delicada: renegociar la deuda externa —como lo hace Silva Herzog en Europa— cuando el principal rubro de ingresos de divisas y el aval más importante no es seguro o vale menos, podría obligarnos a aceptar condiciones más severas y castigos mayores a los que nos dan por ser una nación en crisis
Por lo demás, análisis económicos de la UNAM y el Politécnico indican que la crisis nacional y la austeridad antipopular de hoy no permiten tener condiciones para asimilar de golpe De hecho, dice Sofía Méndez Villarreal, se repetiría en 1983 la crisis de 1981, sólo que ahora en condiciones más críticas En 1981 se tuvo que bajar 3% el gasto público, en 1982 se bajó otro 4% y en 1983 no se pudo tener un presupuesto de acuerdo a las necesidades nacionales Además, las perspectivas económicas del país eran de suyo difíciles, por lo que la posibilidad de derrumbe del mercado petrolero las hace más inciertas Para 1983, con sacrificios y apoyos suficientes, el crecimiento podría ser menor del 2%
Otros indicadores podrían dislocarse: los compromisos para pago de la deuda son, en este año, más de 25,000 millones de dólares ¿De dónde van a salir? Según cálculos oficiales, el país tendrá un déficit de divisas, en 1983, de casi 10,000 millones de dólares, pues apenas podrá generar 21,500 pero necesitará 31,500 millones Por el lado de las exportaciones, se estiman ingresos petroleros por 16,000 millones de dólares; los demás ingresos serán por créditos externos, inversión extranjera, financiamiento del FMI y de otros organismos internacionales y reservas del Banco de México
Puede decirse que los ingresos del país en 1983 están tensados al máximo Los financieros que planearon los presupuestos de ingresos y egresos lo hicieron sobre bases estacionarias y sin pensar en problemas como los del mercado petrolero Para ellos, nada variaría, y menos aún consideraron posible una baja en los precios del petróleo De ahí que hayan tensado al máximo los rubros de ingreso nacional Si en 1981 y 1982, ante la caída de los ingresos petroleros y la necesidad de capitalización del sector público, se aumentaron impuestos, precios y tarifas de bienes gubernamentales —sobre todo gasolinas— y solicitudes de crédito externo, en 1983 nada puede resistir un aumento más
¿Qué hacer? Esta pregunta tiene confusos a los estrategas de la política económica, porque una baja de un dólar en el precio significaría una disminución de 8,000 millones de pesos diarios “Es evidente la dependencia financiera y externa del país, está petrolizada nuestra balanza de pagos, la acumulación de capital, las inversiones y la solvencia financiera de México ¿Cómo no va a afectarnos, en estas condiciones, una baja en el precio del petróleo?”, dice Sofía Méndez Villarreal
Es más: la sola perspectiva de una disminución en los precios internacionales del petróleo dificulta la renegociación de la deuda externa Al mismo tiempo, se hace evidente que los responsables de la política económica no estaban preparados para esta contingencia, a pesar de que los signos de la crisis energética se podían ver desde hace 20 meses Es más, en junio del año pasado, el ministro de Petróleo de Arabia Saudita, el jeque Yamani, advirtió de una posible caída de los precios Las reuniones posteriores de la OPEP en mayo, julio, agosto y diciembre confirmaron los temores Pero en México todo era tranquilidad
Estallada la crisis, las primeras reacciones son de e desconcierto, confusión y contradicción En Europa, ante el fracaso de la reunión de la OPEP y ante la baja de tres dólares en el mercado especulativo de Rotterdam, el secretario mexicano de Hacienda declaró que los precios del petróleo mexicano podían bajar y que las salidas serían ampliar las exportaciones y pedir créditos para compensar la baja en los ingresos Pero en México, la flamante Secretaría de Energía y la empresa Petróleos Mexicanos informaron que los precios no bajaban, que las exportaciones seguían igual y que México estaba observando el comportamiento del mercado Las confusiones no terminaron ahí: para Silva Herzog, las exportaciones son de 17 millones de barriles diarios, para Pemex son de 15 millones y para otros analistas las ventas rebasan los 23 millones de barriles
Por lo pronto, el miércoles se reunió el Gabinete Económico para analizar el comportamiento del mercado Se informó que por lo pronto México espera a ver qué pasa en el mercado mundial
VICTIMA Y VERDUGO
En el contexto de la crisis que ya está y de la crisis que viene, el papel de México en la caída del mercado petrolero de 1983 ha sido cuestionado y denunciado En junio de 1981, México bajó cuatro dólares el precio del barril y precipitó la caída del mercado Los demás productores tuvieron que rendir frente a la evidencia Pero la posición mexicana no quedó ahí: desde entonces, después de seguir a la OPEP en su carrera alcista, la abandonó y siguió su propio camino A mediados de 1982, cuando la OPEP disminuía su producción y bajaba su exportación para sostener precios, México se lanzó a la conquista de clientes
En julio del año pasado, el subdirector comercial de Pemex, Gilberto Escobedo (hoy alto funcionario del grupo Somex), dijo que México seguía aumentando su cartera de clientes Ante la pregunta de que si ello no dañaba el mercado pues la OPEP buscaba sostener el precio de 34 dólares reduciendo sus ventas, el funcionario declaró: “Esto (la disputa por los clientes) demuestra que mientras los países de la OPEP han perdido terreno en el mercado, nosotros lo hemos ganado” Era, ante todo, una guerra secreta para ganar espacios Era, en fin, sólo una operación comercial
Esta posición de México no varió Vende el petróleo más barato del mundo, a 2875 dólares el barril En términos reales (descontando la inflación internacional), el recio del petróleo mexicano ha bajado 24% de junio de 1981 a enero de 1983, además de que ofrece descuentos, facilidades y pago de transporte Además tiene comprometidas ventas de 110,000 barriles diarios para la reserva estratégica de Estados Unidos, que se almacenan en las viejas minas de sal de Texas y Luisiana Justamente dos días antes de la reunión de la OPEP, que podría poner en venta ese petróleo para aumentar la sobreoferta mundial y desestabilizar el mercado petrolero
A ello se agrega la decisión mexicana de aumentar su producción y exportación, en momentos en que la OPEP pugnaba por disminuir los volúmenes de crudo para defender los precios La plataforma de producción del sexenio pasado se limitó a dos millones 750,000 barriles diarios Hoy anda por los 33 millones En agosto, el PRI desmintió una información —que llevaba la línea del presidente electo Miguel de la Madrid— en el sentido de que México no proyectaba aumentar su plataforma a cuatro millones En 1983, a pocas semanas de haber asumido el poder, el nuevo gobierno aumentó su producción y de hecho el país no tiene un límite en la plataforma de producción, salvo la que marque la urgencia de dinero
Las exportaciones de México han crecido, mientras la OPEP pide controlarlas para evitar la sobreoferta México exporta —según algunos analistas— 23 millones de barriles diarios En agosto, México había roto con su propio compromiso de no comprometer más del 50% de su producción con un solo comprados: por razones de la crisis, EU compra casi el 60% del petróleo de exportación, además de existir ciertos proyectos para vender más de 400,000 barriles a cuatro empresas petroleras norteamericanas, con condiciones de precio y descuento que benefician a las compañías y no al país
En resumen, de junio de 1981 a la fecha, México hizo todo lo posible por no cuidar los precios, sino, al contrario, deprimirlos más: vendió más petróleo, aumentó las reservas de EU, hizo descuentos y ofertas, vendió adelantado y aumentó la producción Estallada la crisis 20 meses después, la Secretaría de Energía y Petróleos Mexicanos sólo alcanzan a declarar lo siguiente el 24 de enero:
“(Las dos dependencias) informan que continuarán haciendo esfuerzos por defender la estabilidad del mercado” y que México “no tomará medidas para saturar el mercado”
En un boletín oficial, la Secretaría de Energía y Pemex hablaban de coherencia cuando habían pasado 20 meses de incoherencia, en donde la responsabilidad de funcionarios articula a un sexenio con otro Dice le boletín oficial:
“La Secretaría de Energía y Pemex ratifican su convicción de la importancia que tiene en estos momentos salvaguardar la estabilidad del mercado petrolero, ya que un mercado inestable no beneficia ni a productores ni a consumidores, debido a los múltiples factores económicos que se ven afectados cada vez que se da un cambio en el mercado de hidrocarburos”
Este criterio había sido reiterado por Pemex a lo largo de la crisis de 1981 y 1982, pero en el fondo hacía su propio juego La verdadera política petrolera era aquella que fundamentaba el volumen de producción y exportación en dos criterios: de acuerdo con la crisis interna y de acuerdo con la necesidad de divisas El 15 de enero, después de que en diciembre había reiterado su compromiso de “hacer esfuerzos por salvaguardar la estabilidad del mercado”, Pemex dijo oficialmente que la exportación de crudo y gas respondía a la urgencia de divisas del país
Por si quedaba alguna duda, el nuevo gobierno definió su política petrolera subordinándola a la política financiera En el proyecto de presupuesto federal, presentado en la Cámara de Diputados el 13 de diciembre, por el secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, la administración del presidente Miguel de la Madrid informó que, a pesar de la inestabilidad del mercado —causada por la sobreoferta de petróleo—, se preveía un aumento en los volúmenes de exportación La razón oficial ofrecía lo anterior” en la medida en que las disposiciones de racionalización de consumo interno induzcan a un mayor ahorro y, por tanto, a un mayor excedente exportable” Le Figaro señaló en diciembre que México seguiría vendiendo crudo para tener divisas, la margen de la situación real del mercado
En este contexto, la preocupación de las autoridades petroleras mexicanas surge en momentos de confusión y de peligro para los precios internacionales Detrás queda la larga historia de desdén, olvido, marginamiento y ciertos acercamientos de México con la OPEP Del rechazo total en los años en que Jorge Díaz Serrano manejaba con autonomía los criterios petroleros, se ha pasado a un incipiente acercamiento En ese lapso quedan registrados choques frontales de México con la OPEP, acusaciones graves de esquirolaje contra México y fricciones de México con Venezuela por la lucha de clientes
Fueron meses de estira y afloja A comienzos de enero de 1983, una comisión de funcionarios mexicanos, encabezados por Jorge Eduardo Navarrete, subsecretario de Asuntos Económicos de la Cancillería, y Eliseo Mendoza Berrueto, subsecretario de Energía, inició una gira de acercamiento con la OPEP Su visita a varios países productores fue con al consigna de decirles que en realidad no somos tan malos, que los errores que cometimos fueron obligados por las circunstancias y que había que olvidar agravios para reiniciar contactos No fueron pocas las acusaciones concretas que recibieron
Para los países consumidores, México representó la oportunidad de darle duro a la OPEP Mientras esta organización disminuyó su producción en 40% en 1979 a 1982, con el propósito de defender los precios, México aumento su producción en 102% en ese lapso para allegarse divisas urgentes, aun a costa de desactivar la estrategia de la OPEP Visto en términos más generales, la opinión es que, pese a sus contradicciones, la OPEP significa la única oportunidad para que el mercado de petróleo no sea dominado por los consumidores sino por los productores
Muchas son las quejas de la OPEP: desde aquellas que confiera a México un papel muy importante en la crisis de 1983, hasta la venta de petróleo a Israel y la acusación de que Beirut fue bombardeada en julio y agosto de 1982 con ayuda del petróleo mexicano Está además la venta de 40 millones de barriles para la reserva estratégica de EU Para defender su vida como cartel petrolero, la OPEP tiene castigos fuertes contra los países de esa organización que vendan un solo barril para reservas estratégicas, pues su existencia forma parte de las decisiones de la cumbre de Tokio, en 1979, para “quebrarle el espinazo” a la OPEP Está además la evidencia de que México, con precio barato, descuentos considerables y posición geográfica envidiable, le gana posiciones a Venezuela, Arabia Saudita y Nigeria
The Economist informó en diciembre que México le ganaba clientes a Venezuela, con la nada agradable competencia de bajar los precios Las contradicciones estaba a flor de piel: en diciembre, el presidente Miguel de la Madrid declaró a la revista Time que México no contribuiría a derrumbar los precios del mercado, aunque toda su política petrolera provocara esa consecuencia
La OPEP no dejó de poner el dedo en el renglón Además de descubrir petróleo mexicano en el mercado especulativo de Rotterdam, siempre insistió en que la política petrolera de México respondía a los intereses de los consumidores y no a las estrategias de los productores En mayo de 1982, Argelia dijo que el precio del crudo mexicano era bajo y trastocaba el equilibrio del mercado Por esas fechas, Venezuela reiteró la concertación de políticas con México, en agosto denunció que con descuentos y precios bajos México desplazaba a los árabes del mercado norteamericano
En agosto, también Argelia acusó directamente a México de romper con las políticas de la OPEP En octubre volvió a insistir la OPEP en que los precios bajos de México no ayudaban a estabilizar el mercado A finales de ese mes, la OPEP temía que México pretendiera resolver sus problemas con mayor exportación de petróleo, y a riesgo de derrumbar el mercado Por esas fechas Arabia Saudita propuso a México prestarle 12,000 millones de dólares, pero a cambio de una política petrolera más coherente con los intereses de los productores Pero México tenía ya las manos atadas con Estados Unidos y prefirió las condiciones draconianas de los bancos privados y del Fondo Monetario Internacional, además de continuar su política estabilizadora del mercado
En noviembre la OPEP veía que México ocupaba sus espacios El Financial Times dijo que la OPEP estaba muy irritada porque México vendía petróleo a la reserva estratégica de EU En diciembre, en una reunión en Viena, la OPEP pidió que México fuera más responsable con el mercado Esa organización sabía que con una competencia desleal, México había aumentado 16% sus ventas Antes de la reunión de enero, reunidos también en Viena, los ministros de Petróleo de la OPEP reclamaron urgentemente a México e Inglaterra su postura en materia de precios y los conminaron a asumir sus responsabilidades en el mercado internacional de hidrocarburos
México siempre fue quisquilloso con la OPEP Siempre prefirió cabalgar como el llanero solitario de los países productores Cuando apenas comenzaba el boom, México declinó la invitación de asociarse con la OPEP porque no era exportador neto de petróleo En ese enero de 1983 muchos funcionarios —incluyendo al presidente del Senado, Miguel González Avelar— repiten los mismos argumentos y éstos se exhiben como incongruentes En mayo, cuando circuló la versión de que México sería observador en la OPEP, las autoridades petroleras desmintieron prontamente la noticia y dijeron que, cuando mucho, México apoyaba las estrategias del organismo En la realidad México jugaba para sus propios intereses y para el de los grandes consumidores
En ese mes de mayo todos los funcionarios del área petrolera de México hablaron sobre al OPEP: amigos, colegas, apoyos, etcétera La justificación de la negativa a la asociación: no perder capacidad de negociación El petróleo mexicano era, entonces, un aval silencioso para apoyar la deuda En octubre se revivió la noticia de la asociación de México con la OPEP, pero sólo fue —junto con la declaración de José Andrés Oteyza, presidente del consejo de administración de Pemex, de que México disminuía 250,000 barriles diarios su exportación— una declaración más México no vendía esa cantidad de petróleo porque no tenía clientes
Por lo demás, la crisis de la OPEP es la crisis de México y no ofrece buenas perspectivas para la evolución de la crisis internacional En 1983, el consumo de petróleo será entre 2 y 5% más bajo que en años anteriores Según informes de la Asociación Internacional de Energía (AIE), organismo de los países consumidores, un aumento en el consumo se registrará hasta 1990 Por derivación de políticas económicas contraccionistas, la economía internacional seguirá combatiendo la inflación a través de la recesión Aunque hay actualmente 35 millones de desempleados en los 24 países más ricos del mundo, no hay iniciativas para iniciar la etapa de recuperación
Los países más ricos están preocupados por otros problemas, en lugar de reiniciar el crecimiento económicos alto Y sin crecimiento no hay consumo Y sin consumo no hay demanda de petróleo Y sin demanda de petróleo no hay buenos precios Las perspectivas internacionales indican que el crecimiento de la economía mundial tendrá cierto repunte hasta el primer trimestre de 1984, pero sin demandar mucho petróleo Los países pobres, por su lado, además de que no tienen divisas para comprar petróleo o no tienen clientes para venderlo, atraviesan por un período de recesión Además, sus compromisos para el pago de la deuda de 710,000 millones de dólares los colocan en la necesidad de hacer ahorros para pagar intereses y servicios de deuda, en lugar de emprender tareas de desarrollo
A esta panorama se agregan las perspectivas negativas en el consumo de petróleo La prensa internacional registra los siguientes datos: en 1973, la participación del petróleo en el consumo general de energía era de 54%; en 1981 bajó a 47% En 1982 los países industrializados —por efecto de nuevas tecnologías y energías sustitutivas— consumen 16% menos de energía y 26% menos de petróleo En 1973 la OPEP acaparaba el 53% de la oferta de crudo; en 1982 apenas llega al 33%
Los países petroleros no las tienen todas consigo De hecho, el mundo dejó en 1981 la “edad de oro del petróleo” e ingresó en una temporada de incertidumbre y en una zona turbulenta imprevisible Los países de la OPEP exportaron, en 1982, 272,000 millones de dólares de petróleo En 1982 apenas llegaron a 190,000 millones Frente a ello, las necesidades de divisas de los países petroleros son, hoy día, el doble de lo que alcanzan a generar Según Le Figaro, nueve de los trece países de la OPEP tenían en 1982 serios problemas en sus balanzas de pagos
Visto así el problema, los financieros internacionales está preocupados En diciembre, el expresidente del Chasse Manhattan Bank, David Rockefeller, declaró que sería negativa una alteración a la baja de los precios y anunció el problema de liquidez internacional
En México, la crisis que vivimos ve agregado un ingrediente más: la caída de los precios de petróleo, en cuy contexto México aparece como verdugo y víctima
De todos modos, en la crisis México tiene las manos atadas A pesar de que la posición oficial —boletín de Pemex del 24 de enero de ese año— es no bajar precios ni saturar el mercado por el momento, las últimas líneas del comunicado dejan abierta la posibilidad de tomar cualquier medida: “se seguirá con toda atención el comportamiento del mercado para, con la oportunidad y serenidad que el caso exige, tomar las decisiones que más convengan a los intereses nacionales”
De haber sido la esperanza para una nueva etapa, el petróleo es para México una calamidad y un desprestigio Del primero, un informe de la Comisión de Energéticos del PRI señalaba, en octubre de 1982, que el petróleo había generado deudas que comprometían a la próxima generación El 30% de la deuda externa pública es de Pemex A pesar de haber ingresado al país cerca de 50,000 millones de dólares en el período 1977-82, la economía mexicana presenta desajustes peores que los de 1976, cuando estalló la crisis y no había petróleo En síntesis, el petróleo concentró más la riqueza, quebró la espina dorsal de la economía y empobreció a la mayoría e la población
Analizado y enjuiciado el período de López Portillo-Díaz Serrano, el informe del PRI —que sería la base del plan petrolero del gobierno del presidente De la Madrid— señalaba que no se cometerían los mismos errores y ofrecía la posibilidad de utilizar los hidrocarburos como instrumento efectivo de distribución de la riqueza, de apoyo financiero del Estado y de creación de empleo
Pero la realidad exterior los rebasó A la calamidad se une la acusación de que la política petrolera de México fue, en buena parte, la causante de la crisis internacional de petróleo de 1983 A final, tendrá que esperar a que la OPEP y los grandes consumidores ajusten cuentas y precios y obliguen, nuevamente, a la política petrolera mexicana a subordinarse a los dictados internacionales Durante años México tuvo oportunidad de influir en la evolución del mercado en condiciones fuertes de gran productor y exportador, pero la perdió y hoy es un peón más en el conflictivo ajedrez petrolero