Con chorros de dinero, Pemex aceita la maquinaria de control
El boom petrolero dio a luz un monstruo, la dirigencia sindical
Salvador Corro y Juan Antonio Zúñiga
Casi el paraíso El dinero prácticamente llega solo Si no se los da la empresa, lo obtienen de sus negocios Se necesita más, lo piden prestado, con la seguridad de que después se les condonará la deuda Cuando no lo requieren, acumulan sus ganancias y las cuotas sindicales para mejor ocasión Así, con el auge, el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) consolidó su imperio Siempre con el respaldo de Pemex
Un negocio dentro de otro: cooperativas agropecuarias, tiendas sindicales, fábricas, constructoras, equipo de perforación terrestre y marítima, concesiones, poder político y más, forman parte del imperio que dirigen Joaquín Hernández Galicia “La Quina” y el senador Salvador Barragán Camacho “Chava” Sólo por concepto de comisiones y ayuda para obras sociales, el sindicato obtuvo de Pemex más de 5,000 millones de pesos en tres años Esto, sin considerar los ingresos que obtiene por cuotas sindicales, que ascienden a más de 100 millones de pesos mensuales
De Jorge Díaz Serrano lo obtuvieron todo Tanto, que casi al final del sexenio pasado el sindicato estuvo a punto de postularlo como su candidato a la Presidencia de la República
El sexenio del boom petrolero lo fue también de bonanza para el sindicato Al país no le solucionó ningún problema, pero al sindicato, sobre todo a sus dirigentes, los afianzó en la cúspide de la pirámide social
Desde principios del decenio pasado, el control sindical se fue cerrando Para limpiar el camino y llegar sin contratiempos hasta donde están, Joaquín Hernández Galicia y Salvador Barragán Camacho trataron de desarticular la disidencia y eliminaron a sus enemigos políticos
Los dirigentes del Movimiento Nacional Petrolero —la disidencia más importante entonces, encabezados por Hebraicaz Vázquez Gutiérrez— fueron sancionados por el sindicato y posteriormente cesados por la empresa Para lograrlo, en 1974, la organización sindical violó los estatutos y presionó a las autoridades laborales para que la respaldara
Sin embargo, hoy, nueve años después de que fueron castigados, Hebraicaz y siete compañeros más deben ser indemnizados por el sindicato y están a punto de ser reinstalados por la empresa La Suprema Corte de Justicia de la Nación les otorgó el amparo en contra de la determinación del sindicato y de las autoridades laborales El primero violó los estatutos y la segunda dictaminó “a la ligera”
Del poder que representa el imperio del sindicato petrolero dan cuenta documentos que fueron firmados al margen del contrato colectivo con Petróleos Mexicanos y que representan una ilimitada fuente de riqueza Hebraicaz Vázquez, presidente del Movimiento Nacional Petrolero, expone (por su parte) las artimañas que utilizan los dirigentes para eliminar a sus enemigos; enriquecerse y preservar el poder que les dejó el auge petrolero Y Rosalía Pérez Linares, investigadora de la UNAM, quien ha estudiado durante varios años al sindicato, analiza el papel que jugó la dirección sindical en el boom y su ámbito de poder
Determinar con exactitud los ingresos del sindicato, ya sea por la vía de las concesiones, ayuda para obras sociales, utilidades de las granjas, del equipo de perforación o de cualquier otro negocio, es prácticamente imposible Eso sólo lo saben la “Quina”, “Chava y, si acaso, el tesorero del sindicato
Sin embargo, coinciden Hebraicaz y Rosalía Pérez, se pueden hacer algunas aproximaciones con base en los documentos obtenidos y en las disposiciones asentadas en el contrato colectivo de trabajo
La principal fuente de riqueza para el sindicato la constituyen los convenios pactados al margen del contrato colectivo y que obviamente son desconocidos por la mayoría de los trabajadores Estos acuerdos se lograron gracias a la coyuntura que vivió el país, en la que se consideró la exportación de petróleo como la alternativa idónea para revitalizar la economía mexicana, hacia 1977
Un ejemplo de estos convenios extra-contrato es el que está en vigor desde 1977 y que concede al sindicato el 40% de los contratos de perforación de pozos que Pemex otorgue a terceros Además, con ese convenio, se autorizó a la organización sindical a subcontratar por su cuenta
Una estimación conservadora de los ingresos obtenidos por el sindicato, por esos dos conceptos, la da el hecho de que en el último bimestre de 1977, Pemex destinó 12,000 millones de pesos para la perforación, en 1979 la cantidad se elevó a 27,527 millones y en 1981 ascendió a 33,298 millones de pesos
2% DE LA INVERSION, PARA EL SINDICATO
El resurgimiento de México como potencia petrolera en el mundo, en momentos en que los precios del energético mostraban una decidida recuperación, avaló la estrategia de convertir a este recurso en el eje central de la política económica nacional
Si con el petróleo se configuró el pilar fundamental de la política económica, los trabajadores de Pemex se erigieron como columna vertebral de la política de explotación del subsuelo mexicano
“Una vez más la actividad de los trabajadores petroleros salvaría al país de la crisis económica, permitiendo ampliar las metas productivas de la industria y sus posibilidades en el mercado internacional”, explica la investigadora universitaria
De acuerdo con el dirigente del Movimiento Nacional Petrolero, el sindicato recibe el 2% sobre el monto total de las inversiones que realiza Pemex Esos recursos, según se estipula, son destinados para “obras sociales”
Por su parte, Rosalía Pérez explica que desde 1960 el sindicato petrolero obtiene el 25% del monto total de las obras contratadas por Pemex con particulares Si a esto se le agrega el 40% de contratos por perforación terrestre la cantidad obtenida entre 1978 y 1981 por el sindicato alcanza la cifra de 5,000 millones de pesos, conservadoramente
En cada revisión contractual los dirigentes obtienen canonjías que no siempre llegan a los trabajadores Estas van desde préstamos —que después se les condonan— hasta la entrega de cuantiosas sumas de dinero por concepto de ayuda para obras sociales, como cooperativas de consumo, granjas y fábricas, propiedad del sindicato, entre otras
Los documentos obtenidos por Proceso constituyen un claro ejemplo de las dádivas que Petróleos Mexicanos otorga al sindicato, pero que no llegan a los trabajadores
El 16 de julio de 1982, durante la última revisión de contrato colectivo, el acuerdo número uno de la Comisión Mixta Revisora de Salario establece:
“Respecto de las peticiones sindicales para que la Institución (Pemex) colabore en la terminación de la obra del Centro de Convenciones de la Sección Uno, en Ciudad Madero, Tamaulipas, y el acabado de la construcción y dotación de muebles para oficinas del domicilio social del Comité Ejecutivo General, sita en la calle Zaragoza Número 15 de la colonia Guerrero de esta capital (DF), Petróleos Mexicanos está conforme en aportar la cantidad de Setenta y Cinco Millones de Pesos que se distribuirán en la siguiente forma:
a)- Veinticinco millones de pesos para la terminación de la construcción y dotación de los muebles de oficina mencionado
b)- Cincuenta millones de pesos para la terminación de la obra del Centro de Convenciones citado, en la inteligencia de que esta cantidad se exhibirá en sumas sucesivas previas las estimaciones que al efecto se presenten a la superintendencia de proyectos y construcción de la zona norte, sobre avances de obra”
Al calce del documento aparecen las firmas de Julio Rodolfo Moctezuma Cid, como director general de Pemex, y de Salvador Barragán Camacho, como secretario general del sindicato
Ese mismo día un segundo acuerdo les condonó una deuda de 25 millones de pesos El documento dice:
“En relación con la petición sindical para que la Institución condone al Comité Ejecutivo General del STPRM la suma de veinticinco millones de pesos que en calidad de préstamo se otorgó a este último para la terminación de las obras de construcción de las oficinas de dicho organismo sindical, ubicado en la calle de Zaragoza número 15, colonia Guerrero de esa capital, Petróleos Mexicanos está de acuerdo en girar las instrucciones correspondientes a fin de que se cancele el crédito objeto de la petición”
Ese 16 de julio de 1982 fue un día de arduo trabajo para los dirigentes del sindicato y las autoridades de Pemex Con todo y que no estallaría huelga alguna se firmaron, por lo menos, ocho acuerdos al margen del contrato colectivo de trabajo Por ejemplo, el número cuatro explica:
“En relación con la petición sindical de incremento al fondo para compras masivas de artículos para tiendas petroleras del sistema y al destinado para producir alimentos en los centros agropecuarios del STPRM, con el fin de proteger el poder adquisitivo del salario del trabajador, Petróleos Mexicanos está de acuerdo en destinar para tales objetivos la suma de 400 millones de pesos que se entregarán al Comité Ejecutivo General para su administración y operación, en dos partidas de 200 millones de pesos cada una La primera el 15 de agosto y la segunda el 15 de noviembre del año en curso”
EN LA CRISIS, LA RIQUEZA
Precisamente en agosto el país resentía la segunda devaluación del sexenio En plena crisis nacional, el sindicato petrolero continuaba fortaleciendo su imperio Organizados como un verdadero consorcio comercial, las tiendas de abasto del sindicato no podían quedar al margen de los avances de la tecnología El acuerdo número cinco estipula:
“Después de haberse deliberado por las partes la petición sindical contenida en el punto VIII del pliego correspondiente, Petróleos Mexicanos llegó al acuerdo de destinar 8 millones de pesos como máximo para la compra de equipo para instalar el sistema de comunicación por radio en las unidades móviles de la Central de Abastos del Distrito Federal y de las tiendas sindicales de las zonas norte, sur y centro”
Las concesiones al sindicato no se limitan a la canalización de recursos monetarios Hebraicaz Vázquez explica que en todos los negocios sindicales labora personal que figura en las nóminas de Petróleos Mexicanos como trabajadores de esta empresa y que su número aproximado es de 4,000 personas
El poderío económico del sindicato culminó con el proyecto “Revolución Obrera” concebido por Joaquín Hernández Galicia y en el que se sintetizan 30 años de experiencia en el gremio petrolero y se concretan sus concepciones políticas e ideológicas
El imperio del sindicato petrolero comenzó con una simple caja de ahorros de la Sección Uno, a la que pertenecen “La Quina” y “Chava” Cada uno de los 5,000 trabajadores aportaron diez pesos, lo que dio una cantidad de 50,000 pesos
A principios de 1980 el propio sindicato calculaba el valor de sus propiedades en más de 2,000 millones de pesos Y tres años después no se sabe con certeza el monto, pero se estima que el volumen se ha triplicado
Entre las propiedades que se inventariaron en 1980 estaban: 27,000 hectáreas de tierra cultivable, un número no determinado de cabezas de ganado y de ganado estabulado; fábricas de ropa, mueblerías, ladrilleras, imprentas, funerarias, cines, trascavos y toda clase de maquinaria pesada, incluyendo la necesaria para perforar los pozos petroleros
Hablar del imperio petrolero sin hablar de Joaquín Hernández Galicia no es posible “La Quina”, como todo mundo le llama, concentra el poder político y económico que le permite, desde su cuartel en Ciudad Madero, dictar las políticas que deben adoptar los dirigentes sindicales del gremio
Durante la XVII Convención del sindicato, celebrada en diciembre de 1979, a instancias de la sección Uno, Hernández Galicia logró modificar los estatutos para que la duración en el cargo de secretario general se ampliara de tres a cinco años Y propuso la creación de una nueva cartera en el Comité Ejecutivo Nacional: director de Obras Sociales y Revolucionarias del Sindicato, cargo que, de inmediato, ocupó y desde donde dirige su proyecto de la “Revolución Obrera”
Los petroleros creen deberle todo a “La Quina” y por ello las muestras de reconocimiento no tienen límite Al grado de que en el pasado cambio presidencial propusieron, por boca de Salvador Barragán Camacho, que el nuevo director de Pemex debería ser un verdadero petrolero, con amplia carrera dentro del gremio La propuesta tenía una clara alusión a Joaquín Hernández Galicia Incluso, puso como ejemplo el caso de los Ferrocarriles Nacionales de México, donde la dirección fue ocupada, durante cerca de siete años, por el exsindicalista Luis Gómez Zepeda
Para limpiar los obstáculos del camino, “La Quina” movió toda su influencia para liquidar a sus enemigos y opositores Hebraicaz Vázquez relata:
“En 1974, en una asamblea amañada, la sección XV nos aplicó la cláusula de exclusión Sin embargo el movimiento nacional petrolero no se desarticuló; por el contrario, continuaron las movilizaciones Pero el 25 de marzo de 1980 el presidente José López Portillo nos mandó llamar para acusarnos de intransigentes y que atentábamos no sólo contra el sindicato, sino contra el país Y propuso que fumáramos la ‘pipa de la paz’ con Hernández Galicia y Barragán Camacho, para lo cual dio instrucciones a su secretario particular, Roberto Casillas, y al secretario del Trabajo, Ojeda Paullada, para que fueran testigos del acto
“Sin embargo, Barragán nos llamó primero, para que platicáramos en su casa, de Ciudad Satélite Allí nos dijo que por instrucciones de Joaquín íbamos a ser reinstalados en la empresa y que solamente había una condición: firmar una carta Con ella querían que aceptáramos que nuestro movimiento estaba financiado por políticos como: Jesús Reyes Heroles, Emilio Martínez Manautou, Francisco Javier Alejo, Horacio Flores de la Peña y Antonio Dovalí Jaime Como era mentira todo, nos negamos a firmar”
Todos ellos tuvieron que ver en algo con la dirección de Pemex
“Después de nuestra negativa, ni nos levantaron el castigo ni nos reinstalaron Por el contrario, presionaron a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje para que fallara en nuestra contra
“Ahora, a nueve años de haberse iniciado el proceso, la Suprema Corte de Justicia dictaminó lo siguiente:
“‘la sección sindical (la 15) no acreditó como le correspondía que para aplicar las sanciones se había seguido el procedimiento legalmente establecido; que al celebrarse la asamblea, hubiera concurrido el número de trabajadores que constituyera el 76% necesario para que el acuerdo tomado respecto de la aplicación de las sanciones sindicales pudiera efectuarse’
“Además, ‘si en el caso no se demostró que hubiesen cumplido con la totalidad de los requisitos formales establecidos en los ordenamientos sindicales aplicables al caso, para que fuera posible determinar legalmente la imposición de diversas sanciones a los quejosos (Hebraicaz y compañía) resulta que la Junta responsable de dictar el Laudo debió considerar que la acción de los actores se había probado, ya que ésta precisamente se hizo consistir en la impugnación de las sanciones sindicales que se los impusieron
“‘En este orden de ideas, se está en el caso de conceder el amparo que solicita para efecto de que la responsable, dejando insubsistente el laudo reclamado, dice otro ya que no se cumplieron con todos los requisitos formales para que la aplicación de las sanciones sindicales se ajustaran a lo dispuesto por los estatutos generales del sindicato y en la Ley Federal del Trabajo'”
Aunque el laudo fue dictado el 29 de septiembre de 1982, a los afectados se les notificó en noviembre “El sindicato, dice Hebraicaz, no lo quiere creer Barragán y la Quina siempre se han sentido todopoderosos Actualmente están presionando a la Junta para que falle en nuestra contra”
Casi todopoderosos, los dirigentes del sindicato petrolero contemplan ya un plan para extender su “revolución obrera” Se trata de instalar granjas en todos los estados, fomentar tiendas de consumo al estilo de aquella “feria petrolera” con precios inaccesibles, financiar, en una palabra, a todas aquellas organizaciones que se interesen en su proyecto
Por lo pronto, entregaron un préstamo por cinco millones de pesos al sindicato de trabajadores de la UNAM para financiar el establecimiento de otra tienda de consumo
Como un jeque árabe, Salvador Barragán Camacho se mueve con su mancha de ayudantes, guardaespaldas, automóviles y camiones Donde está él es casi imposible entrar o salir De su séquito, “Chava” se distingue por su indumentaria: sacos de antílope u otras pieles caras, joyas y, diversión (Las Vegas) sin límite La “Quina”, austero, no oculta el poder que concentra Su mundo es casi el paraíso








