PASION Y MUERTE DEL CONDE DE VILLAMEDIANA

PASION Y MUERTE DEL CONDE DE VILLAMEDIANA
Francisco Prieto
Pasión y muerte del conde la Villamediana (De Gredos) se intitula la última obra de Luis Rosales Luis Rosales ha obtenido, en 1982, el premio Miguel de Cervantes honra, en esta ocasión, a un fino poeta, poeta, un crítico perspicaz pero, sobre todo, una vida dedicada al estudio de la literatura española Y Pasión y muerte del conde de Villamediana es una obra apasionante en torno a la figura histórica que inspira, en buena medida El burlador de Sevilla, el mito de don Juan que recorre desde entonces, obsesivamente, la literatura de Occidente
Y lo más relevante de la obra de Luis Rosales no es tanto que recorre, magistralmente, la época correspondiente de Felipe IV, con acopio de erudición que no se siente y dentro de un tono narrativo que atrae la atención del profano; reinado de Felipe IV, cuando el brillo de un Imperio preludia su derrumbamiento, cuando conviven Cervantes, Loe, Tiro, Góngora, Quevedo, Juan Ruiz, Calderón, anuncia Gracián y ahonda el espíritu moderno mientras del otro lado del Pirineo lo ejecuta el Cardenal de Rihelieu, artífice del Estado-ogro filantrópico que aun ahora, quintaesenciado, habitamos No Lo más relevante de la obra de Luis Rosales es que nos permite parasitar la existencia de don Juan como símil perfecto de la experiencia literaria En efecto:
Don Juan es aquel que siempre encuentra y encuentra al otro en tanto otro; el que, poseyendo tantas vidas no se halla, un hombre sin nombre que descubre en el otro lo que éste pudiera ser y le vuelve dependiente pero le deja solo El que conoce con la mirada filosa, una mirada El seductor, el artista que prefigura una altiva autosuficiencia y es por los otros y en los otros Ni más ni menos, la idea de Dios fuera de la aureola de la fe De ahí que no puede vivir don Juan sin la presencia de Dios como una pesadilla, de ahí el desafío y la muerte Don Juan, como sucede con frecuencia en el artista, no quisiera tener vida propia; solitario colectivo
¿Cómo explicar, de otra manera, la presistencia de don Juan en la literatura, antes de Tirso en Oriente y Occidente, a partir de Tirso hasta llegar a Pasolini, que en Teorema lograra, quizá la más acabada expresión artística del personaje, donde este casi no habla y sólo mira y desnuda y abandona
No encontrará el lector en el texto de Rosales tales conceptualizaciones No se ha propuesto una historia de la leyenda de don Juan, a la manera de Said Armesto, a un pobre estudio psicoanalítico, como hiciera Marañón, ni un tratado filosófico deslumbrante mediante un don Juan cerebral y, por tanto, antidon Juan , tal el de KierkegaardRosales ha optan por echar abajo cualquier concepción definitoria para organizarnos un complejo vital donde todo es posible y todos los lenguajes se entremezcan para llegar a ese grado de verdad más elevada que conduce al silencio y a la comunión, patrimonio de la literatura que emplea las palabras sólo para llevar al lector más allá de ellas, hacia lo innombrable
“Hoy por hoy nadie pone duda —al menos dentro de los campos de la investigación y de la cátedra— que la homosexualidad fue la causa que motivó su muerte (del conde de Villamediana) Se aventó como el tamo de la romántica historia que aureolaba la figura del Conde” Así dice el autor en la nota preliminar de este estudio para añadir a continuación: “Pero a decir verdad, valía más la leyenda perdida que la verdad ganada”
Y la leyenda era creación del pueblo supo acogerla Góngora, darle forma para que el pueblo mismo, desde entonces, entendiera cuanto sentía:
Mentidero de Madrid
Decidnos, ¡quién mató al Conde!;
ni se sabe ni se esconde,
sin discurso discurrid;
—Dicen que le mató el Cid
por ser Conde Lozano;
¡disparate chabacano”,
la verdad del caso ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso soberano
Villamediana recorría Madrid y España como un halo de vida que provocaba horror, atracción irresistible en el pueblo llano; envidia en los encumbrados Y debía seducir a la reina y hacer temblar al rey, proclamar “son mis amores reales” y buscar la frente de la muerte como el toro de lidia, divinidad solar, para morir sin darse cuenta que moría
La obra de Rosales seduce como la personalidad de don Juan, que es mito radicalmente literario, creación máxima de la literatura y Por ello mismo, voz honda de los anhelos últimos de los pueblos, fuente para el conocimiento de lo humano desde esa región última de lo real donde se encuentran, confundidas, razón y fantasía La literatura que no puede entenderse fuera del ámbito de la vida