A partir de Echeverría los técnicos avanzan
Culmina en este sexenio el desplazamiento de los políticos
Oscar Hinojosa
Un cambio de piel en el sistema político mexicano se consumó con el ascenso del presidente Miguel de la Madrid: con él llega al poder una generación de técnicos y administradores de altos estudios, deslumbrantes postgrados y voluminosos currícula, pero que en su vida pública no se han sometido a la lucha electoral ni al contacto con las masas
Cambio de personal político, cambio de piel
En la antigua tradición del sistema, los políticos aprendían, evolucionaban, maduraban en el contacto, casi ineludible, con los diferentes grupos de la sociedad
A la vista de las contradicciones y conflictos sociales, el sistema preparaba a sus hombres En forzoso entrenamiento, los políticos recorrían las principales ciudadelas del sistema
En suma: en el contacto con las masas y en el conocimiento interior de los resortes del sistema, los políticos ascendían al poder
La ruptura mayor con esta tradición lleva a la firma de Miguel de la Madrid
Hoy más que nunca son ciertas las palabras de Peter Smith, estudioso del personal político mexicano en su Laberintos del poder:
“al igual que sus homólogos prerrevolucionarios, los líderes recientes (posrrevolucionarios) provienen de un medio urbano; muestran un nivel educativo elevado; muchos han sido abogados o profesores universitarios; y muchos de ellos, como Los Científicos, han sido entrenados como “técnicos” para resolver los problemas del desarrollo
“Tal vez no sea una exageración afirmar como conclusión, o cuando menos como hipótesis, que la institucionalización del régimen mexicano ha significado la reimplantación de los mismos requisitos sociales que prevalecían en los últimos tiempos del porfiriato, como condición previa de acceso al poder político”
Los Científicos miraban hacia París, los neocientíficos, hacia Harvard
El proceso de extinción de la especie de los políticos cobró mayor fuerza con el presidente Luis Echeverría, el taciturno burócrata que ascendió al poder apoyado en su obsecuente silencio y su maniática entrega al trabajo palaciego
No era casual la fractura: Echeverría llegaba a la silla presidencial sin que antes hubiera sido diputado, senador o gobernador
En el gabinete de LE se confirmaba el fenómeno
Como lo explicó Carlos Sirvent, en La movilidad política sexenal; “el porcentaje de los secretarios que han ocupado puestos de elección tiende a una franca disminución, lo que comprueba que la carrera de ascenso administrativo cada vez es más frecuente: de 53% de secretarios de estado de López Mateos que alguna vez tuvieron puestos de elección, se pasó a 375% con Echeverría”
En otra frase del mismo proceso, con López Mateos el 35% del gabinete combina experiencia en cargos administrativos con puestos de elección popular; con Díaz Ordaz, el 416% y con Echeverría sólo el 19%
Arrojados del paraíso en forma constante y segura, los políticos tradicionales sólo ocuparon tres carteras del gabinete final de JLP: Enrique Olivares Santana, Jorge de la Vega Domínguez y Carlos Hank González
En la culminación del cambio de piel, en el gabinete del presidente De la Madrid sólo uno de sus colaboradores pasó por la prueba electoral: Jesús Reyes Heroles, quien en los remotos años de 1961 a 1964 ocupó una curul en Donceles
El resto proviene de la academia
Es el desprecio por los políticos El poder para los masters
Es también el desprecio por las lecciones del sistema Como la que, premonitoriamente, los políticos de viejo cuño dieron en tiempos de Echeverría
Con la bendición de Echeverría, como se sabe, la burocracia tecnocrática se coló hasta posiciones del aparato estatal que nunca antes había explorado siquiera
Pero a causa de ese avance de los técnicos, se produjeron conflictos en el personal político En El poder de los presidentes, Berta Lernes y Susana Ralsky los resumen así:
“Si bien el técnico surge para resolver ciertos problemas, trae aparejados otros que minan su función Esto es precisamente lo que sucede en el sexenio de LE Si bien los técnicos enarbolan la eficacia por la forma como se integran al poder, llegan a perder competencia Sucede que llegan a `sobreintegrarse’ a la esfera política, perdiendo la perspectiva crítica que puede ser esencial para hacer transformaciones”
No es improbable —esa experiencia lo supone— que nuevos y más agudos conflictos ocurran en el seno del personal político A fin de cuentas lleva razón el adagio priísta de que “es más peligroso un político desempleado que un guerrillero”
El desempleo y el desprecio son malos consejeros
Y hoy, cientos de políticos de carrera —esa especie que se formó en los interiores del sistema y soportó pruebas diversas de lealtad al mismo— sufren esa doble condición: desempleados y despreciados
El tiempo dirá si el desplazamiento fue para el mejor servicio del sistema priísta
Pasaron a la banca, entre una multitud:
+Enrique Olivares Santana, maestro rural de larga y disciplinada trayectoria en el aparato político Conocedor de las complicadas entretelas del sistema, Olivares Santana se desempeñó como diputado local y federal, delegado general del PRI, gobernador de su natal Aguascalientes, secretario general del PRI, líder del Senado y, por último, secretario de Gobernación
+Carlos Sansores Pérez, ducho en la componenda y en las faenas sucias, este exagente del Ministerio Público, fue cuatro veces diputado federal, senador, gobernador, líder nacional del PRI y director del ISSSTE
+Luis M Farías, vinculado a la iniciativa privada, integró en tres ocasiones la Cámara de Diputados (en dos de ellas en la responsabilidad del control político), pero también fue senador, gobernador y oficial mayor de la Secretaría de Turismo
+Alfonso Corona del Rosal, militar que antes de ocupar la jefatura del Departamento del Distrito Federal desempeñó los siguientes cargos: delegado a la Asamblea Constituyente del PRI, subsecretario de Acción Nacional, diputado, senador, gobernador de Hidalgo, regente capitalino y presidente nacional del PRI
Otro de los célebres desplazados del paraíso presupuestal, el profesor normalista Carlos Hank González, que al final de su carrera acumuló un cuantioso poder económico, desempeñó, entre otros cargos administrativos y políticos, los de presidente municipal de Toluca, diputado federal, director de Conasupo, gobernador del estado de México y regente de la ciudad de México
En el desempleo figura también Jorge de la Vega Domínguez, uno de los contendientes de Miguel de la Madrid en la carrera por la nominación priísta En la trayectoria de este político chiapaneco destacan los puestos de diputado federal, director del IEPES, director de Conasupo, gobernador de Chiapas y secretario de Comercio
Ocupados en la campaña electoral de MMH como delegados regionales del partido oficial, dinosaurios de la política a la mexicana como Manuel Bernardo Aguirre, Teófilo Borunda, Rafael Hernández Ochoa, Jorge Rojo Lugo y Miguel Covián Pérez, fueron hechos a un lado o, a lo sumo, como en el caso de este último, colocado en una chamba de tercera categoría
En la dilatada carrera de Manuel Bernardo Aguirre, “sabio de la política mexicana”, como lo llamó López Portillo, figuran los cargos de alcalde de Chihuahua, diputado federal dos veces, líder del Senado, secretario de Agricultura y gobernador Poca cosa
No menos apreciables son los servicios principales que Antonio Carrillo Flores prestó al sistema: consejero del Banco de México, director de Nacional Financiera, secretario de Hacienda, secretario de Relaciones Exteriores, embajador en Washington y Moscú, diputado federal y últimamente director del nacionalizado, a medias, Banco de Comercio
En el cambio de piel del sistema De la Madrid rompió con una regla tácita que se observó inclusive en el sexenio de JLP: la de que ningún equipo de gobierno es absolutamente homogéneo y otra más: la de que, para evitar ruptura en el interior del equipo gobernante, los mandatarios procuran compensar a los grupos que pierden posiciones
Con la formación del monocolor y uniforme gabinete de Miguel de la Madrid todos los grupos fueron lastimados
Además Olivares Santana y De la Vega, los expresidenciables Mario Moya Palencia, Javier García Paniagua, Augusto Gómez Villanueva, Hugo Cervantes del Río, Carlos Gálvez Betancourt, y David Ibarra pasaron a formar entre los desempleados
Nada menos: Gómez Villanueva, diputado federal, líder de la CNC, secretario técnico del IEPES, secretario de Acción Agraria del PRI, secretario de gobierno de Aguascalientes, con Enrique Olivares Santana, jefe del Departamento de Asuntos Agrarios, secretario de la Reforma Agraria, secretario general del PRI, líder de la Cámara de Diputados, embajador
O Gálvez Betancourt, gobernador de Michoacán, sub y director de Migración, jefe del Departamento Legal de Gobernación, oficial mayor, subsecretario de Gobernación, director del Instituto Mexicano del Seguro Social y secretario del Trabajo
O bien como Cervantes del Río, secretario privado del formador de más de cuatro secretarios de Estado, Rodolfo Sánchez Taboada, director de Contabilidad de la Secretaría de marina, administrador de Aduanas en Sonoita, Sonora, director de Caminos y Puentes Federales, gobernador de Baja California Sur, secretario de la Presidencia, líder del PRI del Distrito Federal, director de la Comisión Federal de Electricidad y senador de la República
O como el que fue considerado el más fuerte rival de Miguel de la Madrid, Javier García Paniagua, que ocupó entre otros los cargos de senador de la República, director de la Federal de Seguridad, subsecretario de Gobernación, secretario de la Reforma Agraria, presidente del PRI y secretario del Trabajo
O también como el que fue —hasta el destape de JLP— el puntero de la lucha por la Presidencia de la República en la sucesión de Echeverría, Mario Moya Palencia, que en su trayectoria política y administrativa desempeñó los cargos de director de Cinematografía, director de Productora e Importadora de Papel (PIPSA), subsecretario y secretario de Gobernación y director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur)
En el receso forzado se colocó también a experimentados políticos como Antonio Rocha Cordero, diputado federal dos veces, senador, secretario de Acción Política del PRI en el Distrito Federal, secretario de Bienes Nacionales, secretario general del Departamento del Distrito Federal, líder de la Cámara de Diputados y subsecretario de Gobernación
En la larguísima lista de políticos enviados al ostracismo figura también José Rivera Pérez Campos, secretario general del Departamento Autónomo de Prensa (antecedente de PIPSA y de las oficinas de prensa), jefe del Departamento Legal de los Ferrocarrileros, secretario general de la UNAM, ministro de la Suprema Corte, diputado, senador, gerente jurídico del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos y subsecretario de Gobernación
Pero la sola reubicación del exsubsecretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios refleja el desalojo de los políticos a manos de los técnicos
Memoria, conciencia y cancerbero del sistema, Gutiérrez Barrios resguardó durante tres sexenios los secretos, triquiñuelas, travesuras y fechorías del sistema
Hoy despacha en la oscura oficina de Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos
La humillación de los políticos








