La administración del cambio de funcionarios
Seis años en busca del rumbo y del equipo
Carlos Marín
Un secretario de Programación y Presupuesto del que se prescinde antes de cumplir siquiera su primer año y a quien en las vísperas de este incontrolado final de sexenio vuelve a requerírsele nada menos que para instrumentar la nacionalización de la banca privada, ilustra y subraya la errática línea de un gobierno cuya constante es la serie obsesiva de cambios en el gabinete
La ausencia de una brújula confiable hizo que la administración que se extingue diera tumbos, por ejemplo, entre su alianza con los empresarios y la acusación de “traidores” a los de su principal sector; entre la alharaca de la reforma política y el derecho a la información y la imposición de viejas fórmulas de contención y represión; entre una publicitada lucha contra fraudes y corruptelas y su escandalosa tolerancia y entre el anuncio jubiloso de un país a punto de administrar la riqueza y el fracaso rotundo de la política económica
Desatinos, rectificaciones y contradicciones, en fin, que se entienden mejor a través de los múltiples movimientos de funcionarios clave
“Así mis colaboradores, a los que son y fueron, gracias
“A quienes todavía están, el exhorto de que me acompañen en lo que falta de esta seca y dura jornada; a los que ya no están, si alguna ofensa les hice, mi protesta de que fue sin intención de dañar, buscando siempre el vine de la República”
Con estas, palabras, expresadas el 1¼ de septiembre durante su sexto y último informe a la nación, José López Portillo hizo referencia a los varios equipos con que empezó y acabó su mandato presidencial, y que sólo en las 17 Secretarías de Estado significó el tránsito de 33 titulares
Unicamente siete de esas dependencias, escaparon a aquellas otra especie de reforma administrativa que se manifiesta con el rubro formal y socorrido de “renuncia”, el franco y raro de “destitución” o el cándido y falso de “enroque” Las diez restantes han sido conducidas, en total, por 26 secretarios
Los responsables de las procuraduría General de la República, de Justicia del Distrito y del Consumidor, así como del Departamento del Distrito Federal, escaparon también a la espectacular sucesión de desplazamientos que hoy hace imposible reconocer en este a un gobierno vertebrado y explica en cambio una buena parte de “lo que falta de esta seca y dura jornada” en que se encuentra el país
En otras 26 dependencias y empresas ligadas al Ejecutivo se han efectuado 42 cambios, hasta completar 68 titulare, si se recuerda a los que figuraban hace seis años
Las 17 secretarías, tres procuradurías, un departamento y 26 dependencias y empresas aludidas suman 47 instituciones que han visto pasar —y caer— las cabezas de 109 funcionarios, de los cuales apenas 13 conservan su cargo original y otros seis, aunque con distintas funciones, son de “ quienes todavía están” entre los hombres del presidente De los 90 restantes, algunos simplemente ascendieron en el escalafón, otros fueron hechos gobernadores o embajadores, alguno fue habilitado senador y el resto (los más pasó al ostracismo efímero de la política mexicana
De casi ningún cambio se conocen de manera oficial los motivos, y es el área de comunicación social del gobierno precisamente, donde no sólo se registra la primera inexplicada remoción del sexenio sino también el más prolijo número de renuncias y nombramientos (Ver texto aparte)
La muerte en campaña (política) del general Hermenegildo Cuenca Días le permitió a Roberto de la Madrid —“me expreso mejor en inglés que en español”— renunciar el 21 de mayo de 1977 a la Dirección de la Lotería Nacional para ir a trabajar como gobernador de Baja California En su lugar y hasta la fecha quedó Luis Barrera González
El 5 de agosto Augusto Gómez Villanueva, quien era líder de la mayoría de diputados priístas, exsecretario de Reforma agraria con Luis Echeverría pero con licenciatura en relaciones internacionales, fue licenciado del Congreso para que se fuera a Italia como embajador Le sustituyó en la Cámara el ahora subsecretario de Gobernación, Rodolfo González Guevara
TELLO Y MOCTEZUMA POR DELANTE
En noviembre de 1977 se produjeron las primeras bajas en las secretarías de Estado: Carlos Tello Moctezuma renunció a la de Programación y Presupuesto y en su carta al Presidente abogó por que se rectificara “la política contraccionista instrumentada por las autoridades hacendarias, apoyadas por el Fondo Monetario Internacional” López Portillo aceptó la renuncia y solicitó la suya al titular de Hacienda, Julio Rodolfo Moctezuma Ambos, declaró a la prensa, fueron para él “colaboradores con los cuales me había identificado a lo largo de mi vida administrativa, como con pocos”
Por esos días ya se perfilaba la agudización de la crisis en que sumió al país el echeverriato y cinco años después la razón asistiría a Tello No obstante, las razones del cambio para el presidente fueron de este tenor:
“Escogí alas personas que me parecieron idóneas para estos puestos () infortunadamente no armonizaron en los aspectos fundamentales las responsabilidades que les confié () No me presentaron alternativas sino problemas de metodología y de información que hacía imposible una toma inteligente de decisión () y en consecuencia tuve que resolver, después de hacer un extrañamiento serio, el que al presentarme sus renuncias yo se las aceptara”
Para ocupar las vacantes fueron nombrados David Ibarra Muñoz y Ricardo García Sainz —en Hacienda y Programación, respectivamente—, quienes tenían a su cargo Nacional Financiera y la subsecretaría de la Industria Peraestatal Nafinsa es dirigida a partir de entonces por Jorge Espinosa de los Reyes
Menos de un mes después, el 9 de diciembre, se produjo otra remoción Un lacónico boletín de la Presidencia dio cuenta de que “por motivos personales, el licenciado Porfirio Muñoz Ledo renunció al cargo de secretario de Educación Pública” Pese que Muñoz Ledo había realizado —como presidente del PRI— la campaña electoral de López Portillo y acababa de ser entusiastamente felicitado por éste cuando le presentó a su Plan Nacional de Educación, pareció evidente que se le marginaba pot du presunto echeverrismo
En su corta estancia en la SEP, Muñoz Ledo había lamentado los compromisos contraídos con el Fondo Monetario Internacional, se manifestó contrario a los “criterios tecnócratas” que se aplicaban sobre asentamientos humanos y demografía , y tuvo fricciones con el sindicato del magisterio por no haber contratado con su editorial la impresión de los libros de texto gratuitos Los “motivos personales”, pues, no eran los propios
Para sustituir a Muñoz Ledo, Fernando Solana dejó la Secretaría de Comercio, cuya titularidad quedó en manos de Jorge de la Vega Domínguez, quien a su vez dejó la gubernatura de Chiapas en las provisionales manos del senador Salomón González Blanco, no obstante que De la Vega comprometió reiteradamente la frase de que “fui elegido para gobernar seis años” cuando se le preguntaba si aceptaría un cargo en esta administración
En abril del año siguiente —1978— vino el primer caso de una sustitución por causas penales La Procuraduría General de la República halló culpable de fraude al director del Instituto Mexicano del Café, Fausto Cantú Peña, sobre quien pesaba también el cargo político de ser echeverrista
Al mes siguiente fue rehabilitado Carlos Tello con la dirección de la Financiera Nacional Azucarera, luego de que Alfredo Navarrete, su originario director, se viera obligado a renunciar
En junio cayó otro secretario, Jorge Rojo Lugo, de la Reforma Agraria, quien declararía en Pachuca: “le pedí al presidente que me hiciera favor de relevarme para venir a incorporarme con mis hermanos, con mi pueblo; a servirles a morir por ellos”
Menos apasionado sustituto, Antonio Toledo Corro, dijo al hacerse cargo de la Secretaría: “vamos a ser realistas, crudamente realistas a los que ya no tengan oportunidad de obtener tierra, se los vamos a decir”
En el currículum que distribuyó la Presidencia, el hoy gobernador de Sinaloa no es el próspero terrateniente ni el más próspero representante de la firma John Deere De ahí que su mayor aportación al agrarismo fuera la adquisición de 10,000 tractores cuyo destino se ignora y desde luego a costa del erario federal
En octubre fue asesinado Gilberto Flores Muñoz, director de la Comisión Nacional de la de la Industria Azucarera, y del cargo se hizo Mario Trujillo García, promotor de la depuración de los campesinos cañeros
TRES CAMBIOS DE UN TIRO
Enero de 1979 trajo el alivio de una remoción en el PRI, Carlos Sansores Pérez, cuña caciquil de la reforma política, encontraba un salida airosa en al dirección del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado, vacante porque Carlos Jonguitud fue a formalizar en campaña su nombramiento como gobernador de San Luis Potosí El partido oficial quedó al mando del hasta entonces subsecretario del Trabajo, Gustavo Carvajal Moreno
16 de mayo de 1978: otros tres secretarios de Estado, en conjunto y en paquete, se enteran de labios del presidente de que cambiarán de giro, de que acaban de renunciar “Señores, a partir de hoy el profesor Olivares Santana sustituye al licenciando Reyes Heroles; el embajador castañeda al licenciado Roel y el licenciado De la Madrid al licenciado García Sainz Espero su renuncia, señores, muchas gracias”
Tal fue la reseña que Santiago Roel, quién al frente de las Relaciones Exteriores marcó el personalismo sello de congelar a diplomáticos de carrera para nombrar en su lugar a entrañables amigos, hizo a unos cuantos al ir a recoger sus cosas
El inevitable boletín oficial presentó la triple decapitación así:
“Los señores licenciado Jesús Reyes Heroles, Santiago Roel García y Ricardo García Sainz presentaron su renuncia por motivos de carácter personal El Primer Mandatario aceptó las renuncias para mejor servicio de la República”
El Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, que dirigía Enrique Olivares Santana, quedó a cargo de Octavio Hernández y otro exsecretario de Echeverría, Francisco Javier Alejo, fue enviado a Japón como embajador para dar lugar al único de los tres cesantes que ha sido rehabilitado, García Sainz en la Dirección de Diesel Nacional
Por esos días, Adolfo Lugo Verduzgo, quien era director del Instituto Nacional del Consumidor, fue cambiado por Enrique Rubio Lara
No se completó otro año sin que hubiera mas remociones
En abril de 1980 Toledo Corro fue convertido en gobernador de su natal Sinaloa y se nombró en lugar a Javier García Paniagua, declarado antiecheverrisrta, quién venía desempañándose como subsecretario de Gobernación
A principios de junio, Emilio Martínez Manauton, hasta entonces secretario de Salubridad, se ganó la gubernatura de Tamaulipas y en su sito quedó Mario Calles López Negrete
Ese mismo mes Jorge Navarro sustituyó a Everardo Espino en el Banco Nacional de Crédito Rural porque el mismo Espino fue a ocupar el cargo de Mario Trujillo en la comisión de la industria azucarera
En agosto, Guillermo Rossel de la Lama fue reclamado por el PRI para gobernador a Hidalgo y su sucesora, Rosa Luz Alegría, se encontró con una Secretaria de Turismo sin memoria: los archivos habían desaparecido
El 12 de julio cambió el director de la Comisión Federal de Electricidad El consejo de administración precisó que Hugo Cervantes del Río había sido sustituido El exfuncionario había sobrevivido al riesgo que entrañaba haber trabajado con Echeverría en la Secretaria de la Presidencia, pero no libró los frecuentes apagones que precedieron sus salida Alberto Ecofet lo sustituyo desde entonces
Enero de 1981 afectó a la familia presidencial en la persona de Guillermo López Portillo, primo de don José Tenía a su cargo el Instituto Nacional de Deporte y la mezcla de dos fatales coincidencias precipitó su fin: sus críticas al presidente del Comité Olímpico Internacional, Mario Vázquez Raña, y el escándalo que suscitó en Estados Unidos un problema de autos “chocolate” en que se vio involucrado uno de sus hijos En su lugar quedó Manuel Mondragón y Kalb y poco después se decretó la desaparición del Inde para encuadrar sus funciones dentro de las que dirige la SEP
Cambio en marzo, sin daños ni perjuicios: el perjuicio es que Gustavo Carvajal tenía una experiencia política menor, cuando menos frente a Javier García Paniagua, quien se había fogueado también en la Dirección Federal de Seguridad Intercambiaron las titularidades del PRI y la Reforma Agraria, García Paniagua debía aceitar la maquina del ya próximo destape de la sucesión presidencial
LAS REMOCIONES SEGUIAN, SEGUIAN
Junio fue mortal para Jorge Díaz Serrano, quien al frente de Petróleo Mexicanos se había empeñado en hacer de México un depósito de energéticos de los Estados Unidos Fracasó en su sueño de conectar a los países por medio de un gasoducto, no le checaron las cuentas de la exportación del crudo y un mes antes de ser echado fue ampliamente exhibido por un estudio de la Secretaria de Programación y Presupuesto, en todas sus deficiencias Para sustituirlo retornó a la primera línea el primer secretario de Hacienda, Julio Rodolfo Moctezuma
En septiembre se produjo la explicable renuncia de Miguel de la Madrid u el ascenso a secretario de Programación del hasta entonces subsecretario Ramón Aguirre
Marginado como fue del rito del destape, García Paniagua salió del PRI a través de otra permuta: Pedro Ojeda Paullada pasó a ocupar su lugar y García Paniagua quedó a cargo de la Secretario del Trabajo Dos meses después García Paniagua se fue a su casa y esa secretaria paso a manos de Sergio García Ramírez
En enero de este último años Juan José Bremer fue cesado en la Dirección de Inba porque (durante su ausencia) apareció un artículo ofensivo en La semana de Bellas Artes La remoción sería después tamizada por su nombramiento como embajador en Suecia, pero el instituto es hoy dirigido por Javier Baros
También en enero cayó el director federal de Seguridad, Miguel Nassar Haro, quien había escapado a las acusaciones en su contra como torturador y miembro de la Brigada Blanca Meses antes se le había involucrado en un masivo contrabando de autos robados, por el que más tarde se le siguió juicio en Estados Unidos
En marzo, la resaca de la devaluación de febrero —la primera estrepitosa devaluación del sexenio— golpeó al secretario de Hacienda y al director del Banco de México, David Ibarra Muñoz y Gustavo Romero Kolbeck, quienes fueron remplazados por Jesús Silva Herzog y Miguel Mancera, respectivamente
Con la segunda caída de nuestra moneda y a partir del 1¼ de septiembre, rodó la cabeza de Mancera, Carlos Tello dejó Finasa en manos de Jesús Loyos López y pasó a hacerce cargo de la banca nacionalizada
En el lapso de seis años, por el Instituto Mexicano de Comercio Exterior pasaron Adrián Lajous, José Gómez Gordoa, Raúl Salinas Lozano y, hasta hoy, Manuel Armendáriz
Sin embargo, el síndrome del cambio sigue Apenas en octubre Everardo Espino fue relevado de la comisión de la industria azucarera El anuncio no ha sido hecho oficial, pero Luis Rodríguez Duhalt es reconocido por sus empleados como nuevo director
Sin contar los 14 ocurridos en sólo cuatro áreas de comunicación social, en las 43 dependencias reseñaba hubo nueve cambios en 1977, cinco en 1970, ocho en 1979, siete en1980, nueve en 1981 y siete en lo que va de 1982, es decir, 45 cambios, es decir, 88 titulares para 43 instituciones, es decir, menos instituciones que cambios








