Sólo les quedaron pesos y con ellos nada se compra

Sólo les quedaron pesos y con ellos nada se compra
La frontera, hambrienta, en un aislamiento que es jauja de especuladores
Francisco Ortiz Pinchetti
FRONTERA NORTE – A lo largo de 3,000 kilómetros de dependencia extrema, las sucesivas devaluaciones del peso y el control de cambios conducen a un colapso
Estos son los efectos ya tangibles
Carestía desbordada; escasez de alimentos, maquinaria, refacciones y materias primas, desempleo, pauperización suspensión de obras públicas, disminución de actividades agrícolas, cierre de comercios, especulación, paralización aduanera, bancarrota de ayuntamientos, incremento de la delincuencia, reducción drástica del turismo, nula captación de dólares, fuga masiva de pesos, aumento de la emigración hacia Estados Unidos
Mientras del otro lado de la frontera una serie de acciones emprendidas por comerciantes y especuladores, con el apoyo de la prensa, la radio y la televisión estadunidense, configuran un verdadero —y exitoso— sabotaje a las medidas económicas del gobierno mexicano, de este lado de la línea divisoria la incertidumbre y la confusión paralizan la actividad económica y agobian a más de tres y medio millones de compatriotas
Históricamente abandonada, dejada a la tutela estadunidense, la franja fronteriza mexicana se enfrenta de pronto a la realidad: la planta productiva y el sistema de comercialización nacionales son incapaces de sustituir el abastecimiento de bienes y servicios que hasta hace poco era cubierto casi exclusivamente por la industria y el comercio del “otro lado”
Desde un tornillo hasta una motoconformadora Desde un galón de leche hasta un sofisticado equipo de cocina Desde un abrelatas hasta un tractor Todo lo imaginable provenía del mercado estadunidense: frutas y verduras, ropa, muebles, toallas, aparatos domésticos, envases, cigarrillos, cámaras y películas fotográficas, servilletas, productos químicos, fertilizantes, cerillos, automóviles, material escolar, llantas, sistemas de comunicación, ventiladores, bandas de hule, asfalto, bolígrafos, centrales eléctricas, implementos agrícolas, alimentos enlatados, juguetes, carne, zapatos, pasta de dientes, cosméticos, objetos de decoración, camiones recolectores de basura, peines, trascabos, papeles para envoltura, rotativas, implementos agrícolas, utensilios para el hogar, jabones, herramientas
Todo
Una dependencia atroz, que ilustra este dato: los clientes del lado mexicano de la frontera tienen adeudos con tiendas y bancos estadunidenses por más de 2,000 millones de dólares
Y, de pronto, la devaluación del peso y el cierre del mercado cambiario cortan de cuajo el cordón umbilical No hay dólares disponibles Los créditos se suspenden Los precios resultan inalcanzables para el grueso de la población fronteriza
En Nuevo Laredo, Tamaulipas, el gobierno municipal suspende sus obras de pavimentación: ya no puede importar asfalto, como lo hacía Además, el ayuntamiento está endrogado: adeuda 120,000 dólares por la adquisición de patrullas en Laredo, Texas
Los habitantes de Río Bravo, Tamaulipas, padecen durante más de dos semanas la falta absoluta de azúcar, frijol, leche y aceite comestible
En Palomas, Chihuahua, la ausencia de turistas agobia a la población; cerraron ya dos de las siete tiendas del pueblo
En Ciudad Juárez, Chihuahua, bandas de jóvenes de las colonias proletarias —aquí llamamos “cholos”— han empezado a asaltar tiendas para robar víveres
Más de 8,000 ejidatarios de la región fronteriza de Asención, Chihuahua, enfrentan la peor sequía en 25 años, mientras sus tractores están parados por falta de refacciones
En Piedras Negras, Coahuila, 3,000 alumnos de las escuelas privadas quedan sin clases debido a una huelga de maestros en demanda de aumentos salariales que amortigüen el golpe inflacionario
No hay azúcar, huevo, leche, aceite, harina ni jabón en Sonoita, Sonora, donde 400 familias de ejidatarios no tienen agua ni para beber
En San Luis Río Colorado, Sonora, el nuevo ayuntamiento se declara en bancarrota
La escasez de leche en Mexicali obliga a las autoridades a autorizar la importación de 46,000 litros diarios de ese producto, mientras en Nuevo Laredo se padece un déficit de 35,000 litros al día
Son unos cuantos, elocuentes ejemplos de lo que hoy ocurre en la frontera norte
“Nos han tenido abandonados por años y años”, dice el presidente municipal de Ciudad Acuña, Coahuila, Jesús María Ramón Valdés “Esperamos que ahora no nos dejen al garete”
“LOS GABACHOS YA LE HALLARON”
Mientras esto ocurre aquí, al norte de la frontera los comerciantes y banqueros estadunidenses se las ingenian para reponerse del “crac” económico que ha significado una reducción de más del 65% en las ventas
En las ciudades fronterizas de Texas, Nuevo México, Arizona y California que han vivido y crecido gracias a sus clientes mexicanos prácticamente todas las tiendas anuncian espectaculares ofertas, venden “a mitad de precio” si se paga en dólares y aceptan moneda mexicana en la adquisición de mercancías a razón de 90 pesos por dólar, en promedio
Los mismos almacenes funcionan simultáneamente como casas de cambio, que compran dólares a 80 u 85 pesos, lo que les representa un negocio adicional y muy redituable
De hecho es ahí, del otro lado, donde se fija la paridad real del peso frente al dólar En eso coinciden, en Nuevo Laredo, los dirigentes de la CTM estatal, Pedro Pérez Ibarra, y de la Cámara de Comercio, Ernesto Salazar Martínez
“La paridad oficial-70 por dólar en la modalidad ordinaria y 50 pesos en la preferencial es ficticia”, dice Pérez Ibarra “De nada sirve, si ningún banco mexicano vende dólares Ni al precio oficial ni a ningún otro Por eso la gente acude a los especuladores de Laredo, Texas, quienes en realidad fijan la paridad de nuestra moneda”
Salazar Martínez informa a su vez que, ante la “desesperada” situación a la que se enfrentan, los importadores locales se ven obligados a efectuar sus operaciones en el extranjero, con los pocos dólares que logran captar en sus negocios “Es la única forma que tienen para seguir operando”, dice
Así lo confirma el comerciante neolaredense Miguel Angel Lovera, mientras espera su turno en una de las ventanillas del State National Bank, en El Paso “Ni loco que estuviera para regalarle mis dólares a un banco mexicano”, comenta “Aquí me los pagan a 96 pesos cada uno; allá, a 70”
Problema, aparte, y grave, el de los adeudos de los mexicanos con las tiendas y los bancos del otro lado, todos en dólares Estimaciones aproximadas de las cámaras de comercio de Mc Allen, El Paso y Laredo, en Texas, y de Caléxico en California, permiten calcular en alrededor de 2,000 millones de dólares el monto global de esos adeudos
“Todos teníamos cuentas de crédito en el otro lado”, asegura en Ciudad Juárez el celador aduanal Miguel Alcázar Gutiérrez “Era lo más normal del mundo Las tiendas daban muchas facilidades para conceder crédito Todo lo adquiríamos así: autos, comida, ropa Hasta servicios médicos, como en mi caso Ahora tengo el problema encima, porque a mi hijo, enfermo de los ojos, lo están atendiendo en una clínica de El Paso Los créditos están suspendidos y yo no tengo dólares para pagar”
Además de congelar sus créditos, algunos bancos y comercios estadunidenses han recurrido ya a la demanda legal para obligar a sus clientes mexicanos a pagar Así ha ocurrido, por ejemplo, en El Paso El juez primero de lo civil en Ciudad Juárez, José Luis Cano Sánchez, confirma que son “numerosas” las demandas presentadas, algunas por adeudos cuantiosos “Hay uno por 250,000 dólares”, indica
Cano Sánchez explica que, de acuerdo con el decreto del control generalizado de cambios, esos adeudos sólo podrán ser pagados en moneda mexicana, a la paridad de 70 pesos por dólar
Por otro lado, una campaña en los medios de comunicación de las ciudades fronterizas estadunidenses ha exagerado y distorsionado las medidas proteccionistas tomadas por el gobierno mexicano, en especial la prohibición para exportar productos básicos Prensa, radio y televisión hablan frecuentemente de “estrictas revisiones” y hasta de “vejaciones” a los turistas de Estados Unidos por parte de los aduaneros mexicanos
La emisora texana Radio Cama, de El Paso, dedica diariamente un programa de una hora para denunciar esos “abusos y arbitrariedades” En la televisión, el noticiero nocturno del Canal 4 incluye invariablemente información acerca de las revisiones aduaneras mexicanas Al hacerlo, un dibujo con las banderas de ambos países separadas por una barda y alambres de púas aparece en la pantalla
En realidad, como se comprobó en las aduanas de Nuevo Laredo, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Ciudad Acuña, Agua Prieta, Nogales, Mexicali y Tijuana, la revisión de los celadores mexicanos ni siquiera es meticulosa Se reduce, si acaso, a pedir a los turistas que abran la cajuela de sus automóviles
Sin embargo, la campaña distorsionadora ha tenido evidentes efectos, muy positivos por cierto para sus patrocinadores El turismo se ha reducido drásticamente en toda la frontera En el caso de Nogales, Sonora, la reducción ha sido del 80%, según informe del delegado de Turismo, Pablo Kiriakis
Además, los pocos turistas que cruzan la frontera mexicana llevan pesos y no dólares en sus bolsillos: las tiendas y los bancos de su país les dan 15, 20 y en ocasiones hasta 30 pesos más por cada dólar que lo que les darían los bancos mexicanos
Así, los dólares que podrían ser captado aquí, se quedan allá
“Ya le hallaron los pinches gabachos”, dice en Piedras Negras Carmelo Guzmán, propietario de una refaccionaria “Son buenos para el bisnes, ni hablar”
También hallaron otras formas de canalizar los abundantes pesos captados por el comercio y las casas de cambio Una de ellas es la venta de moneda mexicana, a través de los bancos, a las empresas maquiladoras que operan en este lado de la frontera y que pagan sus salarios en pesos
Esas empresas maquiladoras, por cierto, que representan la principal fuente de trabajo en la franja fronteriza mexicana, se han visto altamente favorecidas por la situación actual Como pagan en pesos sus salarios y éstos no han tenido ningún incremento, la “abundante y barata” mano de obra mexicana les sale ahora regalada, a la mitad cuando menos de lo que les costaba hace tres o cuatro meses Es ya la ultraexplotación Y sus trabajadores, en cambio, dado el incremento desorbitado de los precios, ven reducido su poder adquisitivo prácticamente a la mitad
La otra forma de utilizar los pesos mexicanos es todavía más novedosa:
En algunas zonas de Texas y Nuevo México, los agricultores han empezado a pagar con pesos a los trabajadores mexicanos indocumentados que contratan Así lo indica el munícipe de Acuña, José María Ramón Valdés “Los agricultores cambian sus dólares por pesos en los bancos de Del Río, aquí al otro lado, para pagar a los mojaditos”, dice
AL SUR DE LA FRONTERA
La faja fronteriza mexicana del norte está integrada por 36 municipios de seis estados diferentes Para la mayoría de los municipios, las participaciones federales por impuestos aduanales son sencillamente vitales En Nuevo Laredo, equivalen al 80% del total de ingresos municipales
Hoy, suspendida prácticamente la importación, la economía de esos municipios languidece y en algunos se torna crítica
Humberto Uribe Flores, presidente municipal de Piedras Negras, Coahuila, dice que, de prolongarse la actual situación un mes más, el ayuntamiento irá irremediablemente a la bancarrota “Nuestros gastos se han multiplicado y nuestros ingresos se reducen”, explica
A su vez, el munícipe de Nuevo Laredo, Jesús Cárdenas Duarte, indica que el ayuntamiento a su cargo ha tenido que tomar severas medidas para ajustarse a la austeridad Las obras públicas se han reducido a las indispensables, aunque hay algunas, como la pavimentación, que se han suspendido “No tenemos dólares para adquirir asfalto del otro lado”, dice “Para nosotros no es costeable incursionar en el mercado cambiario del otro lado, porque cada dólar nos cuesta entre 100 y 110 pesos”
También se despidió a 52 de los 700 empleados que tenía el ayuntamiento y se padece por la falta de refacciones para las patrullas, equipos de limpia y otros vehículos “Todo se compraba del otro lado”, insiste Cárdenas Duarte
Optimista, el munícipe espera que esta situación sea “momentánea”; se superará “cuando nos otorguen dólares” Por ahora, dice, lo más urgente es que se liquiden las participaciones federales que se deben al municipio “Nos deben ya las de julio, agosto y septiembre” En junio, las últimas liquidadas, representaron 20 millones de pesos; las posteriores, “seguramente serán mucho menores, pero nos urgen: nuestros recursos se agotan Y además debemos 120,000 dólares por la compra de patrullas en Laredo, Texas”
Otro caso, el de Ciudad Acuña, Coahuila, ilustra también la penuria de los municipios fronterizos: una vez pagados los gastos administrativos y los sueldos del magisterio, el presupuesto sólo alcanza, para servicios, un peso por habitante al mes La ciudad tiene una población de 45,000 habitantes
“¿Qué se puede hacer con eso?”, pregunta el presidente municipal, Ramón Valdés
En realidad, y no sólo en Acuña, se hace bien poco En términos generales, se estima que en las principales ciudades fronterizas —Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo, Ciudad Juárez, Nogales, San Luis Río Colorado, Mexicano y Tijuana—, donde se concentra el 80% de la población de la franja, más de dos millones de habitantes carecen de los servicios urbanos más elementales, principalmente agua, drenaje, alcantarillado y pavimentación En Tijuana, el 50% de su millón de habitantes vive en colonias sin ninguna urbanización
Los presidentes municipales de Nuevo Laredo, Piedras Negras, Agua Prieta, San Luis Río Colorado y Tijuana aceptan que la actual situación económica agudizará los problemas urbanos de todo tipo
En las localidades pequeñas, como lo describe en Sonoita el comisario municipal, Roberto Topete García, “la situación es alarmante, desesperante”
ESCASEZ Y CARESTIA
La escasez de productos básicos y semibásicos a lo largo de toda la frontera, reconocida por las autoridades locales y los dirigentes del comercio organizado, es sistemáticamente negada por los delegados de las dependencias federales
“No hay ningún problema de abasto”, asegura en Mexicali Alfredo Alvarez Francischini, delegado de la Secretaría de Comercio No obstante, reconoce que en el caso de la leche, el abastecimiento actual es deficitario en 50%, por lo que se tienen que importar 46,000 litros de leche estadunidense al día “Pero vamos bien”, dice
En cambio, ahí mismo en Mexicali, los organismos empresariales han reiterado que el suministro nacional de todo tipo de artículos de consumo es “insuficiente, insuficiente e inoportuno” En un desplegado de prensa, publicado el 30 de septiembre, las cámaras y asociaciones que integran el Consejo Coordinador Empresarial de Baja California, indican:
“Los inventarios se agotan rápidamente Vemos con preocupación que la situación se hace insostenible y que a pesar de nuestros esfuerzos, el cierre de empresas y el despido masivo son inevitables en muy corto plazo”
Por su parte, el director de Agricultura y Ganadería del gobierno bajacaliforniano, Fernando Diego Diez, reconoce que la escasez de pollo y huevo en esa entidad es “absolutamente real”
En Nuevo Laredo, en el otro extremo de la franja fronteriza, el subdelegado regional de Promoción Fiscal, Ignacio Guajardo, informa que esa ciudad padece un déficit de 250,000 litros de leche semanarios “La demanda es de 35,000 litros y la oferta de sólo 1,500 al día”, precisa Fuera de eso, asegura que “no hay problema de escasez” en cuanto a productos básicos, y que ya se instrumentan incentivos para que el comercio local adquiera mayores volúmenes de productos nacionales
La escasez se constata en el comercio, particularmente en los establecimientos pequeños María Guadalupe C de Castrellón, propietaria de la tienda de abarrotes “La Imperial”, en Ciudad Juárez, enlista los productos que los mayoristas no le han surtido: sal, aceite, alimentos para niños, arroz, pañales, alimentos enlatados, leche
“Con esta situación, los comercios chicos va a desaparecer —dice la tendera— No tenemos qué vender Los productos nacionales no nos llegan y los importados no están a nuestro alcance por la falta de dólares Antes, recibíamos hasta 400, 500 dólares en un fin de semana; ahora, vea, llevamos 23 en cuatro días”
¿Y los precios?
Ella misma estima que los mayoristas han incrementado sus precios en 40% de tres meses para acá: “A nosotros no nos queda más remedio que hacer lo mismo”
En los comercios grandes, como los supermercados, la retiquetación de artículos es una actividad cotidiana y febril En “Superdescuento”, una de las mayores tiendas de autoservicio en Nuevo Laredo, hay productos que ostentan hasta cuatro, cinco etiquetas de precio sobrepuestas El frasco de Nescafé de 200 gramos, por ejemplo, subió en tres semanas cuatro veces, hasta llegar a 107 pesos
Los comercios de Tijuana solían tener todos sus precios en dólares Ahora se efectúa la retiquetación, en pesos En el mejor de los casos, simplemente se multiplica el precio por 70, para la conversión dólar-peso Así, resulta que un jabón de tocador puede costar 60 pesos y un pantalón de mezclilla hasta 2,700
“Ya no alcanza ni para mal comer”, se queja María Segundo Hernández, trabajadora de una empresa maquiladora en Nogales “Yo sigo ganando los mismos 280 pesos diarios, pero todo ya cuesta el doble No más échele cuentas Y dígame: ¿podemos comer carne? ¿Podemos tomar leche?”
Ella es el único sostén en su casa: su madre, un hermano y dos hermanas
En las principales ciudades, por otra parte, el desempleo se agudiza Las tiendas del lado estadunidense han efectuado despidos masivos Alrededor del 35% de su personal ha quedado cesante, según las Cámaras de Comercio de El Paso y Caléxico Y la mayoría casi absoluta de esos despidos está integrada por mexicanos
De este lado, los subempleados se convierten en desempleados Sólo en Ciudad Juárez hay 50,000 subempleados, cifra que equivale al 28% de la población económicamente activa
El director de Desarrollo Socioeconómico del ayuntamiento juarense, Luis García de la Rosa, explica que la mayor parte de esos subempleados se dedica a la venta callejera, en puestos o en forma ambulante, de productos importados: cigarrillos, ropa, alimentos “Ellos son los que sufrirán los mayores efectos de la situación actual”, dice
Como allí en Juárez, en Piedras Negras, en Acuña, en Nuevo Laredo o en Nogales, la devaluación y el control cambiario han afectado también, severamente, a otro comercio muy peculiar: el de la ropa usada
“Las ventas `Pulga’, como aquí les llamamos, se ha acabado”, dice el presidente municipal de Piedras Negras, Uribe Flores “Y eso afecta muy seriamente a la gente pobre, que ahí adquiría ropa y zapatos a muy bajo precio Era ropa del otro lado, usada pero buena Ahí podría comprar un pantalón o un par de zapatos por 50 centavos de dólar Ahora, eso también se acabó”
Son obviamente los pobres —obreros, campesinos, subempleados— los más afectados por el colapso fronterizo “Los ricos, como quiera, siguen pasando a comprar al otro lado: ellos pueden pagar a razón de 90 ó 100 pesos el dólar ¿Pero los jodidos? Eso ya ni allá ni acá”, dice el munícipe
Con él, el primer síndico del ayuntamiento de Piedras Negras, Israel Mireles García, apunta otro efecto de la situación, síntoma también de la dependencia fronteriza:
“El presidente López Portillo criticó a aquellos que para curarse un catarro van a las clínicas del otro lado Los hay Tiene razón Pero también es cierto que en muchas partes de la frontera, como aquí, no disponemos de servicios médicos eficientes Por eso estábamos acostumbrados, en casos de urgencia sobre todo, a acudir a las clínicas del lado americano Ellos tienen todo Y cuando está en juego la vida de un ser querido, uno no lo piensa dos veces: lo lleva al otro lado Hay clínicas y hospitales de San Antonio que cuentan con helicópteros para trasladar enfermos graves o accidentados En 10 minutos llegan a recogerlos Ahora no sabemos qué vamos a hacer”
LO PEOR, EN LOS PUEBLOS
Si graves son los efectos que resienten los habitantes de las ciudades fronterizas, en los poblados pequeños la situación es crítica
En Naco, Sonora, por ejemplo En Palomas, Chihuahua En Río Bravo, Tamaulipas En Sonoita, Sonora
“En los pueblos chicos, la falta de artículos de primera necesidad, la carestía y la falta de dólares nos afecta mucho más severamente que en las ciudades”, dice el presidente municipal de Naco, Luis Antonio Romo Mitre “Los productos nacionales no concurren a estas poblaciones Simplemente, los distribuidores nos olvidan”
Arnulfo del Villar, el principal comerciante de Palomas, Chihuahua —una población de 7,000 habitantes, en la frontera con Nuevo México— muestra los estantes vacíos de su tienda:
“Esto está muerto”, dice: “Vendemos lo que nos queda de mercancía importada: unas cuantas latas, un poco de detergente, cigarros Los productos nacionales no nos llegan Sólo cerveza, frijol y azúcar Nada más Véalo”
El viejo comerciante se queja también por la ausencia de turistas:
“Antes, los gringos eran nuestros mejores clientes Ahora ya casi ninguno viene Están espantados Y los que vienen no compran, porque temen que les quiten la mercancía al cruzar de regreso la frontera Nosotros sabemos cómo quitarles sus dolaritos, no se crea, pero ahorita, ya ni eso nos dejan”
Sonoita, con todo y sus 34 ejidos, unos 14,000 habitantes Sin apoyo, sin crédito, sin agua, la mitad de sus ejidos no produce otra cosa que desesperanza Agonizan de hambre y sed
“Muchos ejidatarios han tenido que emigrar con todo y sus familias”, dice el comisario Topete García Hay 10 ejidos donde la sed es terrible y estamos tratando de ayudarles llevándoles agua en pipas Agua para beber Y son como 400 familias”
En el poblado hay falta de todo
Quedan mercancías estadunidenses en algunas tiendas, pero a precios desorbitados “IMPECSA prometió traer frijol y arroz”, cuenta Topete García “Sólo habló de frijol y de arroz ¿Y todo lo demás? Leche no ha habido en ocho días Pollo, huevo, ni me pregunte No le exagero: aquí en Sonoita, la situación es ya desesperante”
Aun poblaciones un poco mayores, como Agua Prieta —35,000 habitantes— sufren el abandono de los proveedores nacionales Y la carestía
“Aquí los trabajadores, el 85% de los cuales labora en las maquiladoras y gana el salario mínimo, han tenido que reducir sus consumos a los estrictamente indispensable Con 275 pesos diarios para una familia no se puede aspirar a más”, explica Manuel Iñigo, coordinador del subcomité de Promoción Económica de Agua Prieta
Y dice también que en la localidad hay problemas serios de abastecimiento, debido a la lejanía y a la difícil comunicación con los centros de abasto “Esto tiene que mejorar”, agrega, optimista “Hay buenas perspectivas, pese a lo difícil del momento”
Por su parte, el presidente del comité municipal del PRI, José María Montaño, a la vez propietario de una ferretería, trata de ser ecuánime:
“La medida era necesaria Eso es innegable Lo que pasa es que aquí estábamos mal impuestos: teníamos buenos precios, entrega rápida y calidad por parte de nuestros proveedores norteamericanos La verdad es que vivíamos como ricos sin ser ricos Ahora estamos batallando Hay escasez Los pocos alimentos que llegan son acaparados por los ricos Ellos pueden Y los demás, que se frieguen Esa es la verdad”
Su negocio ¿se ha afectado?
—Las ventas se han caído A la mitad Nuestras existencias se agotan Y los proveedores nacionales no nos surten Mire: tengo pedidos de bujías, por ejemplo, de llantas, hechos hace dos años o más Y no han llegado ¿Qué ocurrirá ahora, cuando la mercancía nos será indispensable para sustituir las importaciones? Ojalá nos entiendan en el centro Ojalá comprendan las particularidades de la frontera, porque de lo contrario esto va a tronar”
TRACTORES PARADOS
También en el campo las cosas se ponen difíciles
La agricultura fronteriza —cuyo desarrollo relativo en algunas regiones ha sido alentado por la apertura de numerosos distritos de riego— se caracteriza por un alto grado de mecanización y, también, un alto grado de dependencia El mercado estadunidense ha sido su proveedor natural de insumos y maquinaria Y de las refacciones para ésta
Esta situación se modifica drásticamente ante el aumento de los precios causado por la devaluación del peso y la falta de dólares
“La producción se verá seguramente muy afectada”, dice el secretario general del comité municipal de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en Nuevo Laredo, Francisco Santos Villarreal “La maquinaria agrícola ya no está al alcance de los ejidatarios Por ejemplo, una deshidratadora que hace cuatro años costaba 40,000 pesos, hoy cuesta un millón”
Lo más grave, al menos por ahora, es la falta de refacciones “El agricultor fronterizo estaba acostumbrado a surtir sus refacciones en el otro lado, rápida y fácilmente; ahora, sin dólares, eso es imposible”, explica Santos Villarreal
Aunque el gobierno federal ha dispuesto el otorgamiento de dólares preferenciales a los agricultores fronterizos, el mecanismo no ha sido puesto en marcha Pero además, el dirigente campesino teme que el burocratismo haga que ese mecanismo sea tardado y tortuoso “La lentitud en los trámites puede ser fatal para una agricultura altamente dependiente como es la nuestra; muchas veces, el campesino requiere una refacción de un día para otro Y antes podía tenerla”
Opina Santos Villarreal que la economía de los agricultores ha sufrido ya “un grave deterioro” y que cada día es mayor el número de tractores parados por falta de refacciones”
En Río Bravo, Tamaulipas, el presidente municipal Salomón Ibarra Aguiñón asegura que las actividades agrícolas en esa zona se han desplomado en 50% “Lo por está pasando en el campo”, advierte
Dice el munícipe que los productores carecen de divisa para adquirir los insumos que requieren “Maquinaria, refacciones, semillas mejoradas Todo es adquirido en Estados Unidos” Considera que la situación es “verdaderamente alarmante” y demanda el otorgamiento urgente de dólares preferenciales, “o aunque sea de los otros”, a los productores agrícolas
No es mejor la situación en la región agrícola y ganadera de Asención, en Chihuahua Ahí, para colmo, se padece una sequía atroz Cinco ejidos han sido declarados “zona de desastre” Ocho mil cabezas de ganado se hallan en tercer grado de desnutrición, por falta de pastos
“Encima nos viene esto de los dólares”, se queja el comisario de Palomas, uno de los ejidos de la zona Antonio Palacios “No hay manera de comprar lo que se necesita para el campo Muchas máquinas descompuestas están nomás ahí botadas”
Los tractores se paran también en municipios fronterizos de Coahuila, Sonora y Baja California En Piedras Negras, el líder municipal de la CNC, Gerónimo Guzmán, resume la situación:
“¿Que cómo están las cosas? Pus de la chingada, amigo, de la chingada”
En zonas agrícolas como el Valle de Juárez, donde se inició ya la cosecha de algodón, se presenta un problema adicional: faltan brazos para la pizca Los agricultores lo atribuyen a la situación económica provocada por la devaluación y el control de cambios: los pizcadores prefieren irse al otro lado, de mojados, para trabajar en el campo texano y ganar en dólares
BRAZOS Y SANGRE
En efecto, la emigración de trabajadores hacia Estados Unidos se ha incrementado notablemente Y también la vigilancia de la “migra”, que en el último mes ha conseguido capturas “sin precedente” de indocumentados
Tan solo en la zona del El Paso, Texas, según informe del jefe de la Patrulla Fronteriza ahí, Alan Eliason, las autoridades estadunidenses han llegado a capturar a más de 1,000 indocumentados mexicanos en una sola noche
En Tijuana, los helicópteros de la “migra” vigilan de día y de noche
Miles de campesinos mexicanos emprenden travesías inauditas —de 10, 15, 25 horas— por los desiertos de Arizona y Nuevo México “Por ahí es más seguro pasarse: hay menos vigilancia; aunque se pasan apuros, no crea La sed El calor Las víboras Los coyotes en la noche”, platica uno de ellos en Palomas, Chihuahua, mientras espera la caída de la noche para lanzarse, junto con otros ocho compañeros, a la aventura
Pocos negocios son hoy tan prósperos en la frontera como el de pasar indocumentados al otro lado Los “coyotes” o “polleros”, como se les llama en distintas regiones, no solamente han visto aumentar desmesuradamente el número de sus clientes: también han aumentado sus “tarifas” En Ciudad Juárez cobran 350 dólares por persona Y ofrecen sus servicios en plena calle
Así como millares de mexicanos venden su fuerza de trabajo al otro lado —por pagas de entre 150 y dos dólares la hora—, otros venden su sangre
A raíz de la situación actual en la frontera mexicana, las empresas estadunidenses que comercializan sangre humana han vivido un nuevo auge
En El Paso funcionan cuatro Una de ellas se denomina “El Paso Plasma Corporation” Paga 10 dólares por cada donación Y anuncia ahora una singular promoción: “10 dólares extras por la octava donación en un mes”
A las ocho de la mañana, cuando la empresa abre sus puertas, 50 ó 60 personas forman ya fila Todos son mexicanos Y pobres Una empleada —impecable bata blanca, actitud déspota y prepotente— informa que el único requisito para los donadores es tener “papeles” de residente
“No te apures, compa Eso es lo de menos: aquí cualquier paisano te presta sus papeles”, dice un donador evidentemente habitual “Pero vente temprano Vente mañana Son 10 bolas por un poquito de sangre, una bolsita no más Aguanta, ¿no?