Autorretrato hablado de un gobierno

Autorretrato hablado de un gobierno
De la esperanza a la quiebra, pasando por el dispendio
Carlos Marín
Días de esperanza:
“No puedo prometer milagros Sólo realismo y congruencia entre lo que creemos y decimos y lo que haremos”
Días de ilusión:
“Para las transacciones corrientes, reiniciaremos la acuñación de las tradicionales monedas de plata mexicanas, nuestros pesos fuertes”
Días de confianza:
“Nuestra autodeterminación financiera, lo preciso, empezará a ocurrir en 1980”
Felices aquellos, los primeros días del sexenio que se va, cuyo balance oficial escucharemos este 1o De septiembre
Inciertos y dramáticos los de hoy, en los que el país enfrenta lo que hace unos cuantos el secretario de Hacienda simplificó en la fórmula “problemas de caja”
Entre unos y otros hay hechos aparentemente aislados, dignos de antologarse, varios de los cuales —para utilizar una recurrente metáfora presidencial llevaron la nave lejos del puerto y, quizá, fuera del mar
LOS SIGNOS OMINOSOS
Con ofrecimientos como la congruencia y los pesos fuertes y con actitudes memorables como pedir perdón a los desposeídos y marginados por su inatenuada postración José López Portillo asumió entre ovaciones el cargo que dejaba Luis Echeverría, quien a causa de sus incongruencias, pesos débiles y populismo estéril sumió en el descrédito al gobierno y en la desconfianza a la nación
A pesar de las expectativas que alentó el cambio, en la conformación inicial del equipo de trabajo, aparecieron los primeros signos ominosos del sexenio con el arribo de personajes célebres más por sus habilidades en el comercio trasnacional, la industria y el caciquismo servil que por su discreta vocación de servidores públicos
En ese orden Antonio Toledo Corro, representante de los tractores John Deere, quedó a cargo de la Reforma Agraria; Jorge Díaz Serrano, perforador contratista, socio de un exdirector de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, fue habilitado director de Petróleos Mexicanos; Carlos Sansores Pérez, con un sepultado peso proceso por homicidio en Campeche y un oprobioso liderazgo de diputados en su biografía, asumió la presidencia del Partido Revolucionario Institucional; Augusto Gómez Villanueva, destapador y herencia del echeverriato, recibió las riendas de la Cámara de Diputados, y Joaquín Gamboa Pascoe, hechizo dirigente obrero que practica el golf, colecciona antigüedades y gusta de artículos de importación prohibida, suplió la efímera estancia de Hugo Cervantes del Río en la presidencia del Senado
En ese equipo hubo también elementos contrastantes —Jesús Reyes Heroles en Gobernación o Carlos Tello Macías en Programación y Presupuesto— que permitían soñar una cierta solución de problemas vertebrales en los ámbito político y económico de México; hombres que a mitad de camino quedaron fuera del gobierno mientras los otros (excepto Sansores Pérez) han seguido disfrutando del erario público
La certidumbre de contar con una riqueza petrolera millonaria opacó malos augurios, como la embajada para Gustavo Díaz Ordaz (2 de octubre no se olvida) en España, la resurrección de Alfonso Martínez Domínguez (10 de junio, tampoco) en la gubernatura de Nuevo León, o en las encomiendas diplomáticas a Luis Echeverría (eje de ambas efemérides)
Para que el país accediera a la abundancia era preciso contener demandas populares López Portillo solicitó una tregua que, precisó, “no es claudicación”, y a los corresponsales extranjeros, en junio de 1977, confío que “el periodo actual puede ser la última oportunidad de la Revolución Mexicana”
En su primer informe de gobierno advirtió: “No nos hagamos ilusiones O nos va bien a todos o no le va bien a nadie”
Recordó también que apenas l2 días antes de tomar posesión “se había manifestado en forma dramática, sin precedentes, en las oficinas bancarias de toda la República, el trance de desconfianza en las instituciones, en las autoridades en la nación, en nosotros mismos”
Ilustraba:
“Los precios subían en un mes lo que en otro tiempo aumentaban en un año La deuda pública se había elevado casi cinco veces en un sexenio El desempleo se multiplicaba La balanza comercial desproporcionada había alcanzado un déficit cercano a los mil millones de dólares en 1975”
Y el inventario del desastre concluía así:
“México estaba, en síntesis, en el punto más difícil, de mayor escepticismo, más oscuro de la encrucijada”
El mismo día, López Portillo recibió entre otras la felicitación cablegráfica de un pionero de la estampida de dólares a los Estados Unidos, el expresidente Díaz Ordaz fechado en La Jolla, California, famoso reducto de inversores prósperos
Dos días antes de aquel primer informe, los latifundistas de Sonora habían suscrito el convenio de la llamada Alianza para la Producción, en correspondencia a la generosa indemnización que acababan de recibir por las pretendidas y resonantes expropiaciones de finales del sexenio de Luis Echeverría
DE DOS EN DOS RUMBO A LA PROSPERIDAD
El gobierno lopezportillista se propuso tres pasos para que México llegara a la prosperidad: dos años de recuperación económica, dos de consolidación y los últimos dos de “crecimiento acelerado”
No había pasado el primer punto cuando el Presidente reconoció:
“En mi caso personal, como responsable de esta nación, quiero confesar públicamente a los chiapanecos que tengo un año y medio de incongruencia e incumplimiento”
El caso de Chiapas es prototípico: estado clave de la explotación petrolera, sus habitantes —la mitad analfabetas y casi todos atenidos a siembras temporales— se toparon de pronto con una economía de consumo propia de zonas industrializadas La desproporción de esta realidad hizo decir también al presidente de México: “la Federación tiene vergüenza”
Sin embargo, en lo general, López Portillo evaluaba la situación nacional, dos semanas después de su visita a Chiapas, de esta manera:
“Había que salvar la estructura sustancial del sistema, tapando las vías de agua para que el barco no se hundiera En alguna proporción esto es lo único que hemos logrado, hemos impedido que el barco se hunda Hemos cerrado las principales vías de agua que nos ponían en peligro de zozobrar La inflación se ha reducido o significativamente, con repuntes que alarman pero que están controlados; la fuga de capitales cesó y empiezan estos a regresar; la dolarización cesó también y hemos encontrado un sistema sui géneris de la flotación del peso para resolver los problemas del intercambio monetario”
Las contradicciones entre dichos y hechos produjeron una corriente cada vez mayor de críticas al gobierno, lo que reveló a un José López Portillo dispuesto a encarar, así fuera con conjuros, a sus detractores
En su segundo informe de gobierno dijo:
“Rechacemos ya a los profetas del desastre, que siembran vientos, porque nos negamos rotundamente a cosechar tempestades”
El vendaval tenía que ver con los reclamos de que finalizara ya la tregua que había solicitado “Solicité tiempo y tregua”·— recordó el Presidente— “Sin embargo, y es explicable, hay quienes ya quieren pasar la cuenta, ¡ni un día más de plazo!; como si el tiempo no fuera de todos y para todos”
Explicó que “estamos resolviendo ya los problemas financieros de corto plazo, que ponían el peligro la economía y también algunos aspectos de estructura, que es lo que nos propusimos hacer en dos años Todavía no trasciende al ámbito social, es cierto, pero es la pieza que nos faltaba En estos aspectos, vamos bien”
En su mensaje pidió:
“Objetividad es lo que necesitamos Ni el optimismo desbordante el vaso está medio lleno ni el pesimismo asfixiante —el vaso está medio vacío— Tenemos vaso, está a la mitad -Vaciarlo o llenarlo depende de nosotros En nuestras manos está”
Y censuró a los “ricos ahítos que viajan a comprar predios en el extranjero”
En diciembre de 1978, López Portillo explicaba en entrevista de prensa:
“¿Qué es lo que significa nuestro excedente petrolero? Que nos podemos autodeterminar financieramente Si no acertamos, si no aprovechamos la oportunidad histórica que nos brindan nuestros excedentes, seremos un país sin salidas”
Pese a la apuesta por el futuro con la carta del petróleo, el Presidente sostuvo que la economía no sería petrolizada
Mientras tanto, Jorge Díaz Serrano tendía un gasoducto hacia los Estados Unidos, lo que hizo temer por la soberanía nacional El gobierno de ese país había considerado a México dentro de su zona estratégica y el manejo de las válvulas, se temía, podía quedar fuera del control nacional
López Portillo salía al paso:
“Que las críticas malintencionadas no nos inhiban Son apenas mordidas en los calcetines” Ante los priístas controlados por Sansores Pérez, el mandatario advertía: “Estamos absolutamente ciertos que nosotros, el PRI, seguiremos siendo quienes conduzcamos la acción revolucionaria de este país”
Con la misma seguridad, el gobierno permitió la visita del Papa a México, lo que provocó un revuelo polémico sobre la condición laica del Estado mexicano y la presunta contradicción con el acontecimiento El propio López Portillo saludó al pontífice en el aeropuerto y, de plano, lo recibió en Los Pinos
—”Yo, señores gobernadores —se explicó después, en la segunda Reunión de la República— fui bautizado en la Iglesia católica; pero a los 14 años, por el camino de la filosofía y específicamente de la filosofía dialéctica hegeliana, perdí la fe No creo en el dogma y dejé de practicar el rito Admito, lo digo cara a cara frente a la República, la moral cristiana Ni dogma, ni rito, pero sí la moral cristiana”
Y en la misma oportunidad reiteró el ofrecimiento: “Un México nuevo está a la vista Un México viejo no acaba de pasar El de 1979 es el año cero”
Era ése, dijo, “un año crepuscular o de aurora”
De ahí que el 1o de septiembre, en su tercer informe, interpretara de este modo las crecientes opiniones en contra de las corruptelas que salieron a flote cuando se incendió el pozo Ixtoc:
“Desde el fondo de ese pozo incendiado los mexicanos nos hemos visto en el espejo negro de Tezcatlipoca Todo nuestro fatalismo desgarrante emergió suspicaz y autodestructivo”
Emergió también “nuestra incapacidad de sentirnos prósperos; nuestra falta de seguridad frente a las derrotas; nuestra incredulidad ante nuestra ingenuidad ante la opinión e información extranjeras”
Nueva metáfora: “La Malinche salió a aullar, pidiendo sacrificios humanos para apaciguar al dios del fuego” Dos años después la Malinche se saldría con la suya, al hacer renunciar a Díaz Serrano por haber abaratado el petróleo como oferta de supermercado
Ese 1o de septiembre de 1979 López Portillo tributó su admiración y agradecimiento para los trabajadores y técnicos petroleros “Para los otros, el olvido de los tiempos negros No quiero ni acordarme de los perversos que se regodean del tropiezo y de él hacen fortuna”
Exhortó:
“No le tengamos miedo a la verdad Recordemos que por eludirla la democracia griega, mediante el bolo, corrompió a su pueblo y la República Romana, mediante el circo, degradó a su ciudadanía”
De sus censores dijo que podrían decir todo menos que no tuvieran libertad para decirlo pero, sentenció, a veces “se deforma la realidad con la exageración; se aturde con el escándalo; se azora con sensacionalismo; se provoca con el morbo; se vende el temor como noticia; se extorsiona con el chantaje; se afama por difamar; se prestigia por desprestigiar; se calla para cobrar; se miente para argumentar y se calumnia para vivir”
De ahí su oferta —nunca cumplida— de reglamentar el Derecho a la Información, sin el cual —decían él mismo y Reyes Heroles— la Reforma Política no avanzaría
SIN CONFIANZA NO HAY SALIDAS
Para diciembre decía a los reporteros:
“¿Por qué viene la confianza? ¿Por qué López Portillo es carismático, porque es muy simpático, qué no lo soy? No señores Regresó la confianza porque funcionó el sistema político; porque la solidaridad obrera apoyó al sistema y esto permitió lo que se llamó ‘el renacer de la confianza, hay salidas”
Y al rendir cuentas de su cuarto año, el 1o de septiembre de l980, cuando según el proyecto inicial estaría México en el segundo año de consolidación pero que de acuerdo con la realidad no había siquiera superado el periodo de recuperación, el Presidente decía ante el Congreso:
“Que los quijotes de paja no pierdan el tiempo embistiendo molinos de viento No tengo voceros no testaferros Que el pesimismo de unos cuantos desubicados, con voces de enanos del tapanco, no nos haga engendrar las contrarreformas de la utopía o de la reacción”
Celebraba:
“Los tiempos negros están olvidados Cuidémonos de la ambición y envidia de los zaratustras Ganó México Ganamos todos
Esperaba:
“No nos vencerán ni el viento de la inflación ni las tinieblas de nuestros demonios interiores”
Entre los demonios del año figuraron las críticas —que a la postre se impusieron— para que México no ingresara formalmente en el GATT
Según la lente con que se mirara, podían verse tinieblas en declaraciones aparentemente menos trascendentales como la de la directora de Radio, Televisión y Cinematografía, Margarita López Portillo, quien en junio de ese 1980 externó su deseo de que el monopolio consentido del sistema, Televisa, y el Canal 13 del Estado, “deberían unificarse”
A fin de año, una edición especial de la revista estadunidense Town and Country exhibiría con lujo de detalles el maridaje y los excesos de políticos y empresarios mexicanos del más alto nivel
Por esos días, en entrevista colectiva, un reportero inquirió: “A cuatro años ¿Cree usted que se ha ganado la parte de perdón que pidió a marginados y desposeídos, señor Presidente?”
A lo que el aludido repuso:
“Esa es una pregunta muy dolorosa, porque tal parece que el único responsable de la marginación de este país soy yo, porque me atreví a pedir perdón a quien yo creí que debía pedírsele perdón” Y contrainterrogó: “Decirles a ustedes que me he ganado el perdón sería una ilusión irreal Yo cambiaría la pregunta: ¿La sociedad mexicana se ha ganado el perdón de los marginados?”
Pero la sociedad mexicana, en la lógica presidencial, tendría que pedir cuentas a todos los gobiernos surgidos del PRI, porque ese mismo mes, ante la diputación de ese partido, López Portillo agregó:
“Somos nosotros quienes escribimos la historia y no la oposición”
En febrero del año pasado, en la cuarta Reunión de la República, el Presidente externó: “Queremos mexicanos que se la jueguen con el país”
“No vivimos en la utopía —reconoció—; pero nos acercamos”
Subrayó las desventajas de las naciones más poderosas de la tierra frente a la nuestra:
“Es cierto, la Unión Soviética exporta petróleo, pero importa alimentos; y, también es cierto, Estados Unidos exporta alimentos, pero importa petróleo”
Y no se olvidó de los del tapanco:
“Otra vez, pese a quienes de la denuncia crítica y de la catástrofe hacen su prestigio personal o político, México no se petroliza Su economía está abierta a sus ricas posibilidades, en ellos fundo mi optimismo”
NI JARDIN NI PUERTO
Hace un año, en su quinto informe —teóricamente el primero del “crecimiento acelerado”—, López Portillo previno que “nunca ofrecimos vía petróleo un jardín de rosas Dijimos, y está siendo cierto, que nos daría autodeterminación financiera, que sería pivote y detonador del desarrollo económico”
Explicó el problema que empezaba a desbordarse:
Con la confianza, logramos restaurar la economía y la vitalidad del país, y el impulso combinado del sector público, del social y del privado, lo lanzó tan repentinamente que, antes de consolidar la economía, crecíamos aceleradamente descubriendo frente al progreso nacional todas las insuficiencias del estancamiento y las deficiencias de la economía internacional”
Respecto a la descomposición de la administración pública, descubierta en incontables casos de corrupción, ofreció combatir este fenómeno “asumiendo, como lo hemos hecho, el riesgo del escándalo, del chantaje, y de los que, desde la crítica y la oposición, arriman su sardina a las brasas Muchas primeras piedras se han tirado contra funcionarios públicos Ojalá los demás estén libres de culpa”
Y arriesgó esta hipótesis:
“Con frecuencia, denunciar la corrupción es una forma de ser corruptos”
De nuevo contra Zaratustra, censuró a “las agrias fuerzas de la autodenigración que sueñan el fracaso del sistema para soñar el suyo Son los sonámbulos de la política con sus oscuros pasos perdidos”
A esos oráculos del fracaso advirtió que “el desarrollo de México es una excepción que no todos valoramos en su real significado, lo que no sería grave si no hubiera el riesgo paradójico de convertir nuestras pajas en vigas y, por consideraciones absurdamente subjetivas, crearíamos realidades inconvenientes Podríamos convertir enanos amarillos en tremendos caballeros negros”
Llegó enero de éste, el último año del sexenio; seis semanas después ocurriría la primera gran devaluación del peso que, de por sí, venía devaluándose todos los días, desde aquella otra de 1976 Entrevista de prensa en Los Pinos El Presidente da la siguiente explicación (entre otras) de la presencia de parientes suyos en el gabinete:
“¿Qué opciones tiene el familiar de un Presidente de la República en México? Tiene que vivir, no le podemos negar el derecho de vivir y a sobrevivir y a trabajar en la sociedad No se lo podemos negar por el hecho de ser pariente del Presidente de la República ¿Por qué? Es un ser humano como todos Cada uno de ustedes tiene seguramente parientes y no le gustaría ver a un pariente padecer porque no ha adquirido una posición determinada, ¿por qué?”
En la misma ocasión, califica de “consejas” las críticas a su gobierno, especialmente a las políticas económica y petrolera y dice:
“Si la deuda se califica de enorme es porque el país, afortunadamente, también es enorme”
El 5 de febrero, dos semanas antes de que el peso quedara a más de 40 pesos por dólar, en la quinta reunión con los gobernadores dijo el Presidente:
“Estamos dándole ritmo al valor nuestra moneda con el desliz, con los aranceles, con las licencias y con los estímulos y fomentos a la exportación
“Esa es la estructura que conviene al país, esa es la estructura que me he comprometido a defender como perro
“Alguien me ha reclamado el que haya empleado esa expresión Y yo afirmo que pocos seres vivos tienen la lealtad y el valor de los frecuentemente difamados perros
“Yo que vuelo tanto en helicóptero, encuentro y reflexiono: el único animal que se enfrenta al helicóptero es el perro, Los demás corren”
El peso cayó
Al mes siguiente, ante los comerciantes del país que se reunieron en Cancún para decir que “una vez más nos la jugaremos por México”, el Presidente se refirió a sí mismo en términos particularmente inusuales:
“Sé que un Presidente que devalúa se devalúa; sé que un Presidente que toma decisiones en momentos como los actuales, para muchos sectores, pierde credibilidad y, desde luego, para muchos otros, es causa de retiro de fe”
A mediados de mayo, una pregunta de una reportera: “¿Qué pasó, señor Presidente? ¿Cree usted que esto se puede superar o, como dicen los rumores de la calle, México se ha hundido?”
López Portillo previno: “Como dicen los muchachos, el ‘rollo’ es largo”
Efectivamente, larga fue la explicación, de la que resaltaron las siguientes expresiones:
—”En lo que voy a decir no hay un afán de eludir responsabilidades ni quitarme culpas”
—”Recuerdo que había un cueto infantil que en un pasaje decía: `yo no fui, fue Teté, pégale, pégale que ella fue”
—”Uno se propone cosas Yo sabía —y lo dije— que el proceso más difícil era consolidar la economía Consolidar las cosas, llegar a dar el empujón, dar el estirón, es difícil; pero en ocasiones se da con cierta facilidad”
—”Mantener, conservar, consolidar, es muy difícil Y se nos traslapó por la enorme confianza del país en sí mismo y en sus potencialidades, derivadas de una serie de circunstancias, entre otras una fundamental La existencia en México de reservas petroleras que descubrimos y que empezamos aceleradamente a desarrollar y a explotar a un costo alto”
—”En este momento más credibilidad que el Presidente de la República la tiene el empleado bancario de ventanilla que le recomienda a sus clientes `compre dólares, le conviene”
—”El escándalo sobre la corrupción nos ha hecho daño porque ahora hemos corrompido el combate a la corrupción”
—”He tratado de hacer lo mejor que puedo pero, claro, esa es mi intención y de intenciones está empedrado el infierno”
—”Leemos la serie de palos que le dan al Presidente de la República y al gobierno Por todos lados nos llueve Ya no sentimos lo duro sino lo tupido”
En junio, durante la celebración del “día de la libertad de prensa”, el primer mandatario explicó así la política informativa de su gobierno, jamás reglamentada en la Ley que prometió:
“Es legítimo y razonable que si el Estado da publicidad y la paga, es para alcanzar un propósito en la sociedad civil que formaliza políticamente y a la cual debe servir Publicidad para que su acción, para que sus propósitos, para que sus principios, obtengan reconocimiento justificación, o le den prestigio Para eso paga la publicidad”
Llegó agosto En menos de dos semanas ocurrió una alza generalizada de precios, el segundo gran colapso del peso y la invención de los “mexdólares” mediante la congelación de cuentas
El día 26, en una reunión con empresarios, el Presidente expresó:
“Que importante es para el país que los mexicanos sepan cómo hablan de la crisis quienes se comprometen con la producción
“La productividad, que abre soluciones y caminos, no se paraliza con la crítica ni la gritería
“Frente a los problemas, la crítica y la gritería son estériles
“La solución es ésta: la producción, la productividad, el trabajo; no quedarnos empantanados en los gritos y en los aspavientos”