Rompió la especulación el equilibrio de la alianza
La nacionalización de la banca, respuesta a la demanda popular
Carlos Ramírez
Cuando el país se iba, sin remedio, por el hoyo financiero y especulativo y el gobierno había estado dos veces técnicamente quebrado e insolvente, el presidente José López Portillo rompió con su propia política, dio un golpe de timón y le devolvió al Estado su capacidad rectora de la economía Con cuatro medidas simultáneas, el gobierno rescató para la nación el servicio bancario y el manejo responsable de las divisas y cerró definitivamente las puertas por donde se propiciaba la ruina nacional
Las decisiones anunciadas en el VI informe de gobierno sorprendieron a todo el mundo Los banqueros casi se cayeron de la silla, los empresarios perdieron la cabeza, los trabajadores saludaron las medidas De hecho, el Presidente había hecho todo lo posible para no llegar al extremo de nacionalizar la banca e implantar el control integral de cambios y había entregado prácticamente el manejo de la política económica a las fuerzas especulativas y bancarias Llamó a la concordia, suplicó, pidió favores, sacrificó a los trabajadores y a las clases medias, dejó libre la inflación acercó peligrosamente al país a la sudamericanización económica, entregó al Estado para que los banqueros lo destrozaran, dejó que el dólar fuera la moneda nacional y frenó la iniciativa del gobierno en materia financiera Sin embargo, la respuesta fue, siempre, mayor especulación y mayor fuga de capitales
México era una fiesta especulativa y la dolarización amenazaba seriamente de destrozar al país Antes de la segunda devaluación, la del 5 de agosto, el Presidente supo —y su enojo fue muy comentado fuera del círculo presidencial— que el Banco de Cédulas Hipotecarias (BCH) había sacado del país 300 millones de dólares en un día, y el director del BCH era Ernesto Fernández Hurtado, director del Banco de México hasta noviembre de 1976 Asimismo, en el escritorio presidencial estaban evidencias de los sacadólares, uno de los cuales había enviado a Estados Unidos mil millones de pesos para cambiarlos La semana antepasada, Bancomer envió a un banco norteamericano una carga de cinco millones de dólares que no pudieron detener en la aduana, porque no era delito
Al mismo tiempo, informes especiales para el Presidente le decían que los promotores y beneficiarios de la devaluación eran los banqueros, en cuyas ventanillas se aconsejaba cambiar pesos por dólares y de donde salieron muchos rumores Inclusive, algunos gerentes de banco hicieron su propio negocio, pues compraban dólares sin registrarlos y luego se quedaban con ellos También eran detectadas por Hacienda y el Banco de México las transferencias de dólares a Estados Unidos Y, finalmente, los datos de inversiones mexicanas en EU, que ascienden a 25,000 millones de dólares Y con esa especulación el país cavaba su tumba
Pese a todo, nadie creyó que se asumieran medidas radicales, De todos modos, el Presidente había dicho, el 14 de julio de 1981, que el gobierno no sabía a dónde se podía llegar en la lucha contra los especuladores La mañana del miércoles 1o se reunió el gabinete económico con los directores de paraestatales y con otros funcionarios para anunciarles la medida El estupor fue mayúsculo En el Banco de México, montados en su soberbia monetarista, los funcionarios no creyeron que fuera cierta la noticia, cuando los reporteros llamaron para confirmar la filtración, hacia las diez de la mañana Más aún, terminada la lectura del informe y circulados los decretos, inclusive el de la estatización del Banco de México, no podían creerlo Hacia las dos de la tarde, el jefe de prensa del BM, Alvaro Vizcaíno, desconocía que su nuevo jefe era Carlos Tello Macías, pese a que los decretos llevaban la firma del nuevo director
Los banqueros estaban ensoberbecidos Su posición clave en la intermediación y tráfico de divisas les hacía suponer su invulnerabilidad Había antecedentes de que las medidas podrían afectarlos pero no lo creyeron Cuando estalló la segunda devaluación, el 5 de agosto, el Presidente autorizó el estudio de la nacionalización de la banca y del control de cambios Los banqueros no lo supieron, porque su principal aliado, el director del Banco de México, Miguel Mancera Aguayo, había sido marginado de la toma de decisiones por su proclividad a defender los interesantes empresariales Los asesores presidenciales comenzaron su tarea, sabiendo que el Presidente tenía dudas
Las dos últimas semanas antes del Informe Presidencial dieron la pauta La especulación llegó a niveles escandalosos En Chicago, precisamente el 1o de septiembre ; el dólar se cotizaba para septiembre de 1983 a casi 200 pesos La argentinización podía pararse y debía pararse, porque México estaba en el tobogán de especulación-inflación-devaluación A ello se agregaba el hecho de que las ventanillas de los bancos eran el origen de muchos rumores que aceleraban la dolarización, además de que obtenían como ganancia el diferencial entre precio de compra y de venta de los dólares
Los informes estadísticos de la Comisión Nacional Bancaria hablaban de utilidades estratosféricas para los bancos y de que la actividad prioritaria de éstos era la negociación con divisas, descuidando el otorgamiento de créditos a la industria y alentando, en cambio, las presiones inflacionarias
Ni siquiera el daño que hacían al país y las exhortaciones presidenciales hicieron cambiar a los banqueros Sólo uno de ellos oteó, por un momento fugaz, que los banqueros estaban jugándose su existencia Una semana y media antes del Informe Presidencial, el presidente de la Asociación de Banqueros y director del Banco del Atlántico, Carlos Abedrop Dávila, declaró que los bancos eran un servicio social y que ellos podían establecer un fondo de financiamiento especial con las utilidades excesivas que generaban la devaluación y la dolarización Pero fue sólo una declaración
Lo peor que afectó a los banqueros fue que la decisión se toma en los días que se conocen como la tierra de nadie: el Presidente saliente ya terminó el 1o de septiembre su gestión y el Presidente entrante tiene que espera tres meses para asumir el poder Y lo que más daña las iniciativas de banqueros para revertir una decisión absolutamente irreversible es que la nacionalización de la banca y el control integral de cambios fueron la demanda social y popular más insistente de las mayorías nacionales, que llegaron inclusive a llamadas dramáticas de atención para frenar el saqueo de la nación: partidos políticos, sindicatos, fuerzas sociales, organismos de profesionales habían insistido en esa medida
RENACE EL ESTADO
Arrinconado como nunca antes en su historia, el Estado surge con mayor fuerza al nacionalizar la banca y controlar los cambios El protagonismo estatal despoja a los empresarios de la conducción de la política económica y ésta se vuelve nacional y popular Para Salvador Cordero, sociólogo de El Colegio de México y autor de libros sobre los grupos empresariales y bancarios, la nacionalización de los bancos y la estatización del Banco de México rompen de cuajo al sector monopólico más importante del sector empresarial, precisamente aquel que atenta contra el Estado que subordina a la tasa de ganancia los intereses nacionales y populares
Tras de calificar las de decisiones históricas, Cordero indica que el Estado asume parte del sector moderno más importante de la economía nacional “El poder económico del sector bancario se extiende a todos los sectores de la economía: industria, servicios, comercio e inclusive ciertos niveles de la producción agrícola y ganadera” Los bancos, agrega, han llegado a controlar directa o indirectamente decenas de grandes, medianas y pequeñas empresas en esos sectores, “constituyendo una red de intereses que se extiende por toda la nación”
Añade: “Sin duda que la decisión del gobierno del presidente López Portillo fue tomada en una situación de extrema necesidad Durante los primeros cinco años de su régimen, para restaurar la confianza, se había llegado a concederles todo a los sectores empresariales En el último año, la desconfianza volvió a aparecer provocando la crisis que estamos viviendo”
Advierte: “La respuesta de la burguesía ante esta medida, por el poder económico que posee, puede hacer cimbrar al Estado mexicano Pero habrá que señalarles que una respuesta violenta puede llevar a radicalizar aún más al Estado y entonces sí afectar más profundamente sus intereses Si presentan un frente y se oponen al pueblo organizado, pueden ser barridos nuevamente por la historia Si tienen clama y visión pueden salvar aún gran parte de sus intereses e integrarse nuevamente al país, contribuyendo así a construir un México más grande y justo La decisión está en sus manos”
La nacionalización y el control cambiario eran demandas populares Los economistas fueron los que más insistieron en esa medida, toda vez que muchas iniciativas del Estado eran saboteadas por los bancos y los instrumentos del crédito estaban señalados por utilidades y no por necesidades nacionales Armando Labra Manjarrez, expresidente del Colegio Nacional de Economistas, señala a Proceso que la medida reivindica el poder del Estado y lo vuelve a colocar como rector de la economía nacional Los recursos financieros serán usados para las necesidades básicas, no para generar mayores utilidades Es, dice, el replanteamiento de la política económica y coloca al país en la ruta de un verdadero desarrollo democrático, popular e independiente
“Nadie podrá desestabilizar a un Estado fuerte”, agrega, por lo que se podrá negociar sin presiones y con ventaja La medida fue producto del agotamiento de todas las posibilidades de negociación de buena fe en los banqueros, pero éstos no creen en la buena fe Quedó solamente la alianza entre el Estado y las fuerzas sociales populares para detener una especulación, indica
Por su parte, Rodolfo Becerril, también expresidente del Colegio de Economistas, llama a apoyar la medida y dice que “el país renace” y “el pueblo responderá a estas acciones que no tienen parangón” y “se comparan solamente con la nacionalización del petróleo” Agrega: “El Estado se restituye como rector de la economía Esta y la sociedad mexicana pueden y deben ser otras a partir de ahora El estilo de un país está dado por la orientación de sus recursos, que ahora podrán orientarse hacia prioridades nacionales: alimentos, vivienda, desarrollo soberano Una nueva sociedad está ahora en ciernes”
Tras de señalar que vendrán tiempos difíciles, agrega: “La sociedad puede polarizarse pero las mayorías, el pueblo trabajador defenderá algo que fue siempre suyo y de lo que hicieron mal uso antipatriota los viejos banqueros”
La División de Investigaciones Económicas del Politécnico dice en un escrito entregado a Proceso: “El gobierno y el Estado supieron, finalmente, que la alianza con los banqueros estaba hundiendo al país, porque éstos sólo buscan el beneficio utilitario El viraje de política económica es sensible para la nación”
Y José Blanco Mejía, director de Economía de la UNAM, manifiesta que, “ahora sí”, habrá en el país “una nueva generación de banqueros” Este país es otro, indica, porque la nación recupera para sí la política económica y recobra su soberanía Los créditos —que se forman con dinero de la sociedad— no volverán a otorgarse a cambio de altas utilidades o de proyectos rentables de inversión Falta la reforma fiscal, añade De otro lado, las decisiones cambian por completo la correlación de fuerzas políticas y plantean cambios radicales para el país La banca será, realmente, un servicio público al servicio de la nación
AL BORDE DE LA QUIEBRA
Cuando el Presidente anunció la nacionalización de la banca y el control integral de cambios, el país estaba a punto de reventar Todos los días salían miles de dólares y las arcas oficiales quedaban limpias Por turismo, en 1981, salieron 6,162 millones de dólares Por fuga de capitales, el año pasado salieron 5,500 millones de dólares De enero a marzo de 1982 salieron casi mil millones de dólares por utilidades remitidas al exterior En los primeros tres meses del año salieron también del país aproximadamente 7,000 millones de dólares como fuga de capitales, turismo, transacciones fronterizas y disminución de las reservas del Banco de México
Atrapado el país en la vorágine especulativa, las cifras dadas por el Presidente se completan con otras publicadas en México: millón y medio de dólares diarios depositados en El Paso, Texas, por mexicanos Por el lado de California, inversiones y deudas de mexicanos eran millonarias En El Paso, mexicanos deben 850 millones de dólares En medio de los tipos de cambio múltiples, el país se desangraba impunemente
Ante esta situación, las autoridades financieras poco hacían Las exhortaciones eran más frecuentes que las medidas reales para evitar la especulación bancaria y la salida de capitales Bastaba un télex para que los bancos situaran en Estados Unidos cualquier cantidad de dinero en dólares Hacienda sólo acertaba a declarar que el peso estaba subvaluado, pero que la especulación lo disparaba a cotizaciones que llegaron un día a 150 pesos por dólar Mientras la sociedad —dos terceras partes de los mexicanos no tenían relación con el dólar— asistía impávida al saqueo, los especuladores y banqueros reiteraban su exigencia de respeto a la libertad cambiaria
El 11 de mayo, el Presidente López Portillo declaró que el país estaba en riesgo de descapitalizarse por la dolarización Nada ocurrió más que seguir en la tendencia dolarizante De pronto, dolarización, control de cambios y banca privada se articulaban en un solo problema: saqueo de divisas Presionado por todos lados pero sin querer tomar medidas radicales, el gobierno anunció, el 5 de agosto, la paridad múltiple para detener la fuga de divisas y para evitar que el gobierno subsidiaria a la banca privada su mejor negocio: vender dólares El gobierno se guardó para sí los dólares provenientes de petróleo y deuda y dejaba a los bancos que buscaran sus propias divisas
Lo malo fue que los bancos se sintieron con manos libres La fiebre especulativa bancaria llevó el peso a cotizarse en ventanillas hasta a 130 pesos, una semana antes del informe Aunque el gobierno había rescatado parte de sus divisas, el peso y su cotización libre —que hicieron saltar la banca varias veces— no se conformaron con la especulación, sino que estaban afectando a la economía en general: los precios altos del peso provocaban inflación, las tasas de interés tenían que ser altas y por tanto inflacionarias, los precios subían como la espuma, la propia especulación minaba paulatinamente la confianza social del país, los rumores crecieron en forma escandalosa El 5 de agosto, el mismo día en que se anunció la paridad dual, los bancos vendieron 350 millones de dólares, en tanto que en los días previos llegaron a negociar 100 millones de dólares más
Los bancos perdieron todo escrúpulo social Sus ventanillas estaban dedicadas a la especulación selvática, además de que la alianza en torno de los bancos era múltiple: a los banqueros se unieron los empresarios, clase media timorata y hasta la Iglesia, a través del cardenal Corripio Ahumada y del obispo Carlos Quintero Arce Entre todos torpedeaban al gobierno y al Estado y saludaban la libertad cambiaria Sin más instrumentos legales en sus manos, el gobierno no hacía más que premiar a los especuladores Era la esquizofrenia monetaria Quedaba, en descargo, que finalmente el gobierno enterraba, con el mercado dual, sus propias teorías económicas conservadoras El control parcial de cambios a través de tres tipos rompía con la escuela de Chicago y ponía al gobierno ante la necesidad de asumir medidas más radicales para evitar el hundimiento total
Mientras tanto, el libre cambio cumplía sus tareas: repartía la riqueza a favor de los banqueros y especuladores, disminuía la capacidad de maniobra externa del Estado, sumía al país en una incertidumbre creciente, colocaba al gobierno en riesgo de quiebra o insolvencia financiera y ponía a los banqueros y al capital como los sectores dominantes en las concepciones de política económica Agosto fue, en consecuencia, el mes de la víspera, cuando bancos y especuladores saquearon lo que pudieron, ante un gobierno debilitado por la crisis y sin armas económicas o financieras para detener el colapso
El 13 de agosto, la banca ponía sus barbas a remojar La especulación comenzaba a minar su credibilidad El asesor de la Concamin Fernando Yllanes, declara que la banca no refleja confianza ante la sociedad, porque el control de cambios “causa un daño irreparable al crédito bancario en México” Para estas fechas, la banca estaba dedicada al comercio de dólares, inclusive creando un mercado negro cambiario dentro de los bancos y gran corrupción entre algunos gerentes que en ventanilla comerciaban para su bolsillo La sociedad civil, en tanto, pedía mayor fuerza en el control de cambios y nacionalización de la banca Partidos, sindicatos, fuerzas sociales publicaban manifiestos Hacían declaraciones
Hacía el 20 de agosto se veía venir el control integral de cambios El mercado dual había fracasado, porque la especulación de los banqueros saboteó la medida La vorágine devaluación-inflación su mejor caldo de cultivo Sudamérica estaba, de hecho, a la vuelta de la esquina El peso podría cotizarse de un día para otro en 100 ó 300 pesos o abaratarse más en un año y así sucesivamente, en tanto que su valor real —por diferencial de inflación y por capacidad productiva— estaba más o menos 75 pesos Lo peor de todo era que el gobierno conseguía con dificultad divisas en el exterior, para subsidiar la especulación de los banqueros La creación de los mexdólares —cuentas bancarias en dólares que salían sólo como pesos— fue asumida para evitar que la gente sacara abruptamente los 13,000 millones de dólares que ya no estaban en los bancos, pues los banqueros los habían rematado para alimentar el pánico monetario
Hacia finales de agosto, la suerte del peso parecía echada: nadie daba nada por él
HACIA LA NACIONALIZACION
En este contexto, el gobierno daba tumbos y asumía medidas parciales con un gran complejo de culpa De hecho, la toma de decisiones de antes del 1o de septiembre era siempre en medio de una gran debilidad y confusión; la del 1o de septiembre fue directa, sin eufemismos Las contradicciones habían quedado atrás
Esas contradicciones fueron las que conspiraron, junto con los banqueros, para bombardear al peso Aún con evidencias de que los problemas financieros y la fuga de capitales crecían de manera alarmante, el secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, declaró el 28 de junio que la crisis estaba controlada Esa sola declaración bastó para que banqueros y especuladores iniciaran el ataque que se intensificó en agosto
El 4 de este mes, cuando se dio la autorización presidencial para pensar en nacionalización de bancos y control de cambios como una posibilidad —no la decisión sino la posibilidad—, los rumores eran los mejores aliados de banqueros y especuladores Eran tan fuertes, que el 4 de agosto, un día antes de la segunda devaluación, el secretario de la Defensa Nacional, general Félix Galván López, tuvo que declarar el apoyo del ejército al gobierno e invocar la fortaleza del país para no achicarse frente a la crisis
El sábado 8 de agosto, el presidente López Portillo se reunió con la clase dirigente nacional —empresarios, líderes sindicales priístas, dirigentes del PRI, dueños de periódicos, dirigentes campesinos, gobernadores de los estados, legisladores— para explicar el por qué del mercado dual Era la primera advertencia, pero no se le hizo caso Si bien entonces el Presidente no sabía que tendría que nacionalizar bancos e implantar el control integral de cambios, su decisión fue que se acababan los tiempos de la especulación subsidiada por el gobierno Allá los banqueros y especuladores si seguían con sus tareas en el espacio que todavía se les dejó con un mercado libre En ese discurso, el Presidente dejó abierta la puerta para detener la fiesta especulativa, a riesgo de tomar otras decisiones
Nadie creyó que fuera más allá
A mediados de agosto, los rumores resurgieron El 14 de agosto, el presidente del PRI en el DF, Juan Maldonado, tuvo que hacer nuevas declaraciones: ni rumores de golpe de Estado ni las bayonetas interferirán en la vida institucional del país El 24 de agosto, el secretario de Hacienda y otras autoridades financieras no sabían para dónde correr Por el panorama internacional recesivo y por la agudización de los problemas monetarios nacionales, el futuro a corto plazo era, para Hacienda, sombrío y sin solución El gobierno estaba en el borde de abismo, en el límite del uso de los instrumentos tradicionales para controlar la crisis Había otros, en efecto, pero requerían de mucha decisión El 29 de agosto, cuando la decisión de nacionalizar estaba tomada, el presidente de la Concanaco, Emilio Goicochea, pidió no convertir los problemas financieros en una crisis social
Nada ocurrió Es más, esa declaración sirvió para acelerar la especulación La credibilidad social estaba en su punto más bajo Dos días antes del informe, el Presidente de la República se reunió con obreros y campesinos y pidió serenidad, apoyo, comprensión y dejó entrever que el contenido de su informe sería importante
HISTORIA DE UNA DECISION
Tomada la decisión, algunos sectores fueron informados El candidato presidencial priísta a la presidencia y virtual presidente electo, Miguel de la Madrid supo de la decisión con tiempo Su reacción fue de apoyo En sus discursos De la Madrid había externado la necesidad de que el Estado asumiera, con autoridad, la responsabilidad económica que le correspondía Fue insistente en la reafirmación de que la rectoría del Estado no estaba a discusión y señaló varias veces que la sociedad igualitaria tendría que requerir decisiones importantes
Visto el problema financiero y la especulación bancaria De la Madrid había lanzado advertencias El 8 de mayo, cuando el país se encaminaba a la segunda devaluación sin que nadie pudiera pararla De la Madrid habló de la banca Tras de un análisis sobre las causas estructurales de la crisis financiera y su reflejo en la economía, el entonces candidato priísta hizo declaraciones que no salían del tono presidencial: respeto a la libertad cambiaria, medidas tenues para disminuir la especulación En una parte de su discurso reprendió a los banqueros por su especulación y los llamó a la cordura, advirtiéndoles que la banca era un servicio social Les dijo que la banca “deberá desempeñar el servicio de financiamiento del desarrollo bajo los dictados del Estado No olvidemos que es un servicio público concesionado En un marco de libertad habremos de inducir y regular su acción para que sea apoyo para el país” No había en su ánimo mentalidad nacionalizadora
Los trabajadores, por su parte, querían orden La devaluación y la especulación tenían efectos inflacionarios que deterioraban su nivel de vida En agosto de 1981, en las proposiciones de la CTM para el plan básico del PRI, para la campaña electoral de 1982, los trabajadores propusieron y exigieron la nacionalización de la banca y el control de cambios para evitar males mayores Esta petición no fue recogida por el PRI
En febrero de 1982, después de la devaluación del día 17, los sindicatos se lanzaron a pedir urgentemente la nacionalización de la banca y el control cambiario El 26 de febrero, el Sindicato Mexicano de Electricistas lo hizo Días después, el Congreso del Trabajo lo apoyó El 24 de febrero el Sindicato Unico de Trabajadores de la Industria Nuclear pidió una nueva política económica, incluyendo mayor rectoría del Estado y freno a la especulación con divisas El 25 de febrero se unió a la petición el Sindicato Unico Nacional de Trabajadores Universitarios (SUNTU) En marzo, el 4, quince sindicatos clamaron por otra política económica, con peticiones para castigar a la banca El 10 de marzo, el STUNAM emplazó de huelga para un salario de emergencia, basado en la fiesta especulativa
Las peticiones de los trabajadores de nacionalizar la banca y controlar los cambios fueron insistentes Se unieron, en las semanas posteriores, decenas de sindicatos de empresas, paraestatales e industrias regiomontanas El 29 de agosto salió un desplegado para pedir que la banca fuera estatal, firmado por 40 sindicatos y apoyado por los partidos políticos de oposición, excepto el PAN, el PDM y el PRI
Los trabajadores eran los más afectados por la especulación La advertencia más fuerte fue la del sector de la CTM Arturo Romo, quien señaló que los tiempos eran de alternativas: o se consolida la Revolución Mexicana con reformas profundas y transformaciones sociales o abdica de su proyecto en favor de la derecha En mayo, la CTM demandó de Miguel de la Madrid un cambio radical en el modelo de desarrollo Inclusive, los trabajadores llegaron, el 20 de junio, a poner en entredicho la política económica gubernamental y calificaban de tibias las medidas posdevaluatorias En su 97 asamblea de la CTM, los trabajadores insistieron: nacionalizar la banca y control de cambios
Los empresarios, a su vez, se sentían dueños del país, aprovechando la debilidad gubernamental y la falta de credibilidad social en las autoridades Cinco años de política gubernamental proempresarial les dieron la confianza para no reaccionar ante regaños o llamadas de atención Era tanta la soberbia, que el 20 de abril la Cámara de Industriales de Nuevo León llamó a sus asociados a ejercer presiones contra el Estado para privatizar el país Las iniciativas económicas de sector privado eran globos inflados con el verbo del nacionalismo rancio, del todos somos hermanos, del salvar al país, pero ellos sacando ganancias y las mayorías sacrificando ingresos y soberanía
Los empresarios querían todo El 14 de agosto, Manuel Clouthier volvió a aumentar el tono de su patriotismo y dijo que no había que buscar a los sacadólares —entre los que estaban, en su mayoría, los empresarios del país— y pidió confianza, unidad Al mismo tiempo la iniciativa privada aceleró sus presiones para que el gobierno diera marcha atrás al decreto de control de precios Ante la negativa, insistieron en presiones y lanzaron al país a una etapa de rumores y cacerolismo A finales de mayo, los empresarios acentuaron sus críticas y las orientaron a descalificar a los políticos para seguir gobernando el país
Poco tiempo les duró el patriotismo Después de la segunda devaluación, la iniciativa privada torpedeó al Estado Clouthier, cabeza de mando de la ofensiva empresarial, acusó al Estado de ser el único responsable de la crisis y exoneró a los banqueros y especuladores de los problemas A esa campaña se unió, con argumentos proempresariales, el obispo Quintero Arce El 25 de agosto, la iniciativa privada dijo que lo peor de la crisis eran las paraestatales y dijo que el gobierno debería entregarla a los empresarios
SOBERBIA DE LOS BANQUEROS
Los únicos que estaban muy felices eran los banqueros Todo operaba a su favor y el gobierno parecía no tener más remedio que consentirlos El 20 de abril, Agustín F Legorreta, director del grupo Banamex, le llamó la atención al gobierno: la causa de la crisis estaba en la decisión del gobierno de crecer aprisa; en que no hubo rigor en el establecimiento de prioridades, en que se habló del peligro de la inflación pero no se hizo nada para detenerla y en que se exigió que el país funcionara por encima de su verdadera capacidad
El 24 de mayo, Manuel Espinoza Yglesias, decano de los banqueros y director de Bancomer, fue más optimista y habló de un futuro promisorio para el país Para esas fechas, la especulación en los bancos era constante En descargo, Espinoza Yglesias ofreció el apoyo de la banca a los programas de López Portillo El 25 de mayo, el presidente saliente de la Asociación de Banqueros, Víctor Manuel Herrera, del grupo Bancomer, habló con confianza: los tropiezos son salvables Beneficiarios de la crisis, la situación para ellos se traducía en utilidades especulativas y excesivas
Como signo de la confianza en la solidaridad verbal de los banqueros, el gobierno anunció, el 31 de mayo, el regreso del Banco de México al mercado de cambios En el contexto de la XLVIII Convención Bancaria, ante el presidente López Portillo, Silva Herzog anunció medidas monetarias para estabilizar el peso Vano intento Pocos días después el peso era sometido a mayores presiones, la salida de capitales se acentuó y la banca pedía más divisas para atender la especulación El gobierno, nuevamente, distrajo dólares de petróleo y deuda para especulación, presionado por la banca
El ofrecimiento de la banca fue retórico No dio muestras de querer corregir la especulación
Pero se solidarizó con el optimismo del secretario de Hacienda y del Presidente de la República Dos meses después el gobierno retiraba nuevamente el Banco de México del mercado y establecía la paridad dual Los bancos, entonces, reaccionaron con violencia, con rumores Como muestra solidaria de apoyo a la austeridad oficial, en Acapulco la convención no tuvo fiestas, reventones o exhibiciones ostentosas de los barones del dinero
El 4 de junio, la banca sacaba a la superficie el estira y afloja de banca y gobierno Nada se veía afuera, pero internamente las presiones eran amplias; el gobierno deseaba acabar con la especulación y los banqueros no querían la más mínima intervención gubernamental en el mercado de divisas “No hay choque entre el gobierno y banca”, dijeron varios dirigentes bancarios en Acapulco Hubo amagos solamente
Varias semanas después la situación era más tensa Los banqueros habían expresado su convencimiento de que el optimismo reciente era infundado y hablaban ya de “problemas serios” Al entrevistarse con el Presidente de la República, el nuevo dirigente de los banqueros, Carlos Abedrop Dávila, habló elogiosamente de la política económica oficial Se refirió al “liderazgo” presidencial, “Fue como consecuencia de la crisis de 1976 cuando nuestros bancos dieron, bajo la orientación de usted, la más amplia prueba de haber conquistado la confianza del país y haber hecho de ella un uso leal, eficiente y responsable”, dijo sin rubor
López Portillo se congratuló de que la crisis no había creado divisiones ni había enfrentado a los sectores El Presidente se despidió de los banqueros porque era la última vez que se verían en actos poco protocolarios Les agradeció “lo que a través de sus instituciones y como agrupación gremial han hecho por el país, exhortándolos a que continúen con patriotismo y nacionalismo planteando y resolviendo con conciencia y responsabilidad los problemas que nos aquejan” Tres semanas después, ante la ofensiva especulativa de los bancos, el Presidente devaluó por segunda vez, acosado por el sabotaje contra el peso
El 5 de agosto se estableció el mercado dual De los dirigentes empresariales, Abedrop habló en nombre de los banqueros y dijo que eran medidas de “realismo económico” Tras de reiterar la confianza de la banca, señaló que las medidas fueron dictadas con “capacidad, profesionalismo y patriotismo de quienes manejan las finanzas nacionales” Quedaba, en contra de los empresarios, la advertencia hecha por el Congreso del Trabajo el 7 de junio, denunciando las presiones de los banqueros contra el Estado, aprovechando los vaivenes de la crisis
Hacia finales de agosto todo estaba listo La banca no cumplió, sino que, por el contrario, hizo del país un botín Vinieron la nacionalización de la banca y el control integral de cambios Era eso o entregar definitivamente la nación a las fuerzas empresariales y bancarias más especulativas Se optó por lo primero y el Estado recuperó el país y la política económica para las mayorías nacionales No había otros caminos, a menos que se privatizara el país y se sudamericanizara la economía —México estuvo en los umbrales—
La banca jugó a sí misma, a sus intereses, y perdió Los espectaculadores, por su parte, son colocados al margen de la Ley El país toma un rumbo inédito, abierto a muchas posibilidades








