Abismos en alimentación, vivienda, salud, educación y empleos

Abismos en alimentación, vivienda, salud, educación y empleos
La desigualdad, signo característico de la sociedad mexicana
Guillermo Correa e Ignacio Ramírez
Ni el boom petrolero logró una sociedad menos desigual, en este sexenio Dramática e injusta, la brecha entre pobres y ricos se ensanchó Paraíso de unos cuantos, “vida de puercos” para muchos, es el fiel reflejo de los dos Méxicos: el México de Town and Country y el México de Nezahualcóyotl, que persisten en un sistema a punto de estallar
A fines de 1980, la revista norteamericana cantó al mundo las hazañas recientes y pasadas, de aquellos mexicanos “que esquían en las Rocallosas, juegan en Las Vegas y hacen negocios en Londres” Pero en las páginas de la pobreza de este país, la mayoría vive en condiciones casi infrahumanas, como lo ejemplifica en una frase —”vivimos como puercos”— uno de los tres millones de habitantes de la populosa zona de Neza, calificada por su miseria como “la Calcuta y la India de México”, por el sacerdote dominico Alex Morelli, que vivió siete años allí
Ya en 1977 el entonces secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Tello Macías, advertía: “De no modificarse las tendencias, se puede afirmar que la situación previsible en 1982 conducirá al agravamiento de desequilibrios económicos y a la concentración de tensiones sociales, que pondrán abiertamente en cuestión la legitimidad de nuestro régimen institucional”
También en ese mismo año, el vocero del sector empresarial, Jorge Sánchez Mejorada, reconoció que en México la miseria es una forma de esclavitud no escrita, pero igualmente efectiva Y consideraba que, para convertirnos en la sociedad a la que se aspira, habría que lograr un nivel social promedio que reduzca de 40 a uno la diferencia que existe, aproximadamente, entre lo que gana un gerente y el que limpia los baños de una empresa Diferencia que en Estados Unidos, por ejemplo, es de 10 a uno, cuando mucho
Pero ya perdidos los objetivos de la Revolución en el laberinto sexenal y combatido por los actos del propio gobierno el principio de una sociedad igualitaria, en 1981 Fidel Velázquez aseveraba que el sistema ahonda cada vez más la brecha entre pobres y ricos “El sistema —decía— es el que sigue enriqueciendo a la iniciativa privada ella ha sido propiamente la que en gran medida ha determinado el destino del país”
A mediados de 1980, el exsecretario y exembajador Horacio Flores de la Peña pedía con dolor e impotencia: “Que no haya niños sin techo, sin escuela, sin pan Y si esto se consigue con otro sistema, lo acepto Si que haya niños sin techos, sin escuela, sin pan, es el precio de la supervivencia de un sistema, es un precio muy alto esa es la gran ventaja de los países socialistas, que primero resuelven los problemas de los niños Pues que no nos ganen Salir a la calle Y que no haya ningún niño vendiendo nada, ni pidiendo limosna ni un pedazo de pan” Actor principal de la desigualdad social es el indígena Para Juan Rulfo, no hay uno solo que no sea explotado “El cambio se está dando —decía en 1978—, pero se están dando en las condiciones que se daba en el tiempo de Porfirio Díaz, es decir, mediante el peonaje El indio es el que levanta las cosechas, el que realiza los trabajos más duros, sólo que este peón ya no regresa a sus cabañas intocado, como antes regresaba, sino con un radio de transistores que podía ser una universidad portátil y no es otra cosa que un instrumento para envilecerlo y destruir los últimos vestigios de su cultura tradicional Los antropólogos dicen que el indio debe decidir acerca de su destino, pero ¿cuál es el destino que le depara la realidad nacional?”
Alimentados con palabras, los marginados del país no vieron con tanto optimismo la ilusión petrolera El entusiasmo se desbordaba: el entonces secretario de Hacienda, David Ibarra Muñoz, alentaba al país, en ese mismo año, a prepararse a vivir en la abundancia Sin embargo, tres años después, el Banco Mundial, en su informe sobre México, dejó en claro que pese al boom petrolero, los pobres son quienes han pagado el crecimiento del país Decía: “La alta inflación tiende a empeorar las condiciones de vida de los grupos pobres que supuestamente son los beneficiarios de los programas sociales del gobierno”
Como estigma hereditario, la sociedad desigual ha pasado de mano en mano, gobernante tras gobernante Así, la actual administración la recibió y acrecentó el gobierno de Luis Echeverría Según el Banco de México, los grandes desequilibrios se dieron en lo interno y en lo externo, con una desaceleración de la actividad económica general y en una marcada inestabilidad en los precios; déficit en la balanza de pagos y en el presupuesto del sector público, además de la devaluación del 31 de agosto de 1976
UNA PETICION DE PERDON INSUFICIENTE
Con esta herencia, López Portillo pidió perdón a los marginados En los hechos, no fueron suficientes sus palabras y a seis años de gobierno, los dos Méxicos se hacen más distantes Así lo demuestra la siguiente recopilación de las principales denuncias hechas durante el actual gobierno, en los siguientes rubros: alimentación, desempleo, salud, educación y vivienda:
Una semana después que tomó posesión José López Portillo, el director del Instituto Nacional de Nutrición (INN), Salvador Zubirán, denunció que el 60% de la población nacional consume los alimentos estrictamente indispensables para no morir de hambre o caer en la inanición
Adolfo Chávez, también del INN, decía que México utilizaba aproximadamente tres millones de toneladas de cereales como forraje para producir carne, leche y huevos, que consumía la clase pudiente, mientras que todos los pobres del país comían sólo cuatro millones de toneladas de cereales “Los animales para los ricos comen casi tanto como los habitantes pobres del país”
Un año después, el Fondo de Cultura Agropecuaria destacaba la existencia en el campo de 35 millones de mexicanos con ingresos per cápita de 28 pesos mensuales, es decir, menos de un peso diario
En 1978, Gerd H Behrendt, representante de la FAO en México, informó que el 80% de la población nacional vivía en la subnutrición
La crisis agrícola se agudizó en 1979 y se reflejó en una creciente importación de alimentos Enrique Díaz Ballesteros, director de la Conasupo, reconoció que ese año se comprarían al extranjero siete millones 300,000 toneladas de granos
Marzo de 1980: se pone en marcha el Sistema Alimentario Mexicano En su Subproyecto 10 —emitido por asesores de la Presidencia— se reconocía que más de un millón de familias mexicanas tendrían que aguardar 64 años para lograr una alimentación apropiada, de no producirse un cambio en la distribución del ingreso
A mediados de ese año, el economista y sociólogo Gustavo Esteva precisó que el 76% de las poblaciones, donde vivían más de seis millones de campesinos, carecía de energía eléctrica; sólo el 60% disponía de agua potable y se contaba con un médico por cada 3,000 habitantes El ingreso por persona lo estimaba en 162 dólares al año, o sea 3,726 pesos y, en promedio, la familia campesina se integraba con seis miembros
A seis meses de instrumentado el SAM, el experto agrícola francés René Dumont calificó a México como un país sin esperanza y definió al proyecto presidencial como algo imposible de alcanzar en el marco del sistema económico actual Decía que México tenía el “récord mundial” en cuanto a diferencia de ingresos entre ricos y pobres (38 a uno) y entre la ciudad y el campo (7 a uno)
Por su parte, el director de Programas Nacionales de Maíz y Trigo de la SARH, José Luis Rodríguez Vallejo, denunció que seis millones de toneladas de sorgo y tres millones de maíz, eran destinadas a la alimentación de animales Y añadió que las empresas trasnacionales utilizaban, para fines de 1980, 400,000 toneladas de maíz para fabricar los “corn flakes” y otros tres millones en la elaboración de vodka
Para el antropólogo José del Val, el SAM significaba la expulsión de campesinos que engrosarían las filas del proletariado agrícola y de los ejidatarios sin tierra que en ese entonces —diciembre de 1980— sumaban entre cinco y siete millones de mexicanos
Diciembre de 1981: la canasta básica recomendada por el SAM era una quimera Ignacio Hernández, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, con datos del Banco de México, refirió que los productos básicos registraban aumentos hasta el 15% en su precio, en ese año Entre las causas, mencionaba el monopolio cada vez mayor de las agroindustrias trasnacionales y del capital privado mexicano; el intermediarismo estatal (Conasupo) y la desorganización de los consumidores para protestar
1982: Uno de los más prominentes banqueros, Agustín Legorreta, resumió la política alimentaria del actual sexenio con las siguientes palabras: “Casi me atrevería a afirmar que nunca seremos autosuficientes”
En síntesis, desde la Alianza para la Producción, el Programa Nacional de Productos Básicos, el Sistema Alimentario Mexicano y la Ley de Fomento Agropecuario, no ha sido posible alimentar bien al pueblo, pero han servido para acrecentar la riqueza de unos cuantos, principalmente latifundistas y empresas trasnacionales
MILLONES EN EL DESEMPLEO
A comienzos de sexenio Arturo Romo Gutiérrez, asesor de la CTM, y el economista Ricardo Carrillo Arronte preveían ya una desigualdad en el país derivada fundamentalmente del inadecuado modelo económico de desarrollo Destacaban que, mientras en 1940 los trabajadores captaban el 401% del ingreso nacional, los empresarios recibían el 509; en 1976, al factor trabajo le correspondió el 28% y al capital le tocó el 72%
Para el Congreso del Trabajo, en esa fecha, una de las principales dificultades del país radicaba en la existencia de dos millones de desempleados y ocho millones de subempleados, por lo que decía que se requería crear 600,000 nuevas fuentes de trabajo al año
Un estudio realizado por el Partido Mexicano de los Trabajadores demostró que en 1978 el gasto diario de una familia mexicana promedio debería ser de 280 pesos al día para satisfacer su consumo mínimo, cuando el salario mínimo de ese entonces era de tan sólo 120 pesos Por lo menos 10 millones de familias se encontraba en esta situación
Otro estudio, el realizado por el Banrural en 1979, descubrió que de los siete millones 252,000 campesinos en edad de trabajar, más de cinco millones eran subempleados o desempleados Esto es, de cada tres personas en edad de trabajar, dos carecían de empleo permanente El total de subempleados era de 42 millones, o sea el 582% de la población económicamente activa, en tanto que 788,000 personas del campo, que constituían el 109%, carecían totalmente de empleo
A las gruesas filas del subempleo se sumaron los niños Alfonso Solórzano, en una investigación realizada para el Instituto Nacional de Estudios del Trabajo, dio a conocer en 1980 que solamente en la capital había 400,000 menores de 14 años que desarrollaban trabajos efectivos, aunque considerados dentro de la subocupación: vendedores ambulantes, estibadores, canasteros, boleros, billeteros, lavacoches, cuidacoches, voceadores, limpiaparabrisas, lavadores de sepulcros, acarreadores de agua y tragafuegos, entre otros
Meses después el Consejo Nacional de Recursos para la Atención de la Juventud (CREA) dijo que el 578% del total de desempleados mexicanos eran jóvenes entre 12 y 29 años de edad Sus investigadores coincidieron en que para los jóvenes mexicanos que conformaban el 73% de la población la dificultad de conseguir trabajo los hacía caer fácilmente en la delincuencia, el alcoholismo y la drogadicción
A pocos días del Tercer Informe Presidencial, el secretario del Trabajo, Pedro Ojeda Paullada, dio a conocer el Programa Nacional de Empleo 1979-1982, en el que se culpaba del desempleo al modelo de crecimiento económico adoptado hace más de 30 años Según el documento, deberían crearse 700,000 empleos al año
En materia salarial, el aumento del 35% para 1982 había sido anulado de antemano por el encarecimiento, según denunció Faustino Chena Pérez, vocero del sector obrero ante la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, junto con Fidel Velázquez, presidente del Congreso del Trabajo Con el agravante de que se agudizaba el problema económico de más de seis millones de trabajadores
El mismo Chena Pérez afirmó, a principios de este año, que México atravesaba por la peor cuesta de enero de este sexenio y que era urgente exigir el salario de emergencia
EDUCACION, PERO NO PARA TODOS
Pablo Latapí, especialista en materia educativa, explicaba, a principios de sexenio, que los menos favorecidos educativamente son también los que encuentran menos oportunidades de empleo Destacaba que en la expansión de cada nivel escolar durante las últimas tres administraciones había disminuido la asignación presupuestal, o sea la proporción de cursos dedicados a la primaria en favor de los niveles medio y superior
Cuarenta días después de su arribo a la Presidencia, López Portillo dio a conocer el encargo a la SEP de elaborar un nuevo Plan Nacional de Educación A los siete meses, en agosto de 1977, anuncia que los objetivos eran: afirmar el carácter popular y democrático del sistema educativo: elevar la calidad de la educación; estrechar su vinculación al proceso de desarrollo y comprometer la acción de la sociedad en el esfuerzo educativo nacional, la difusión de la cultura y la capacitación para el trabajo
En 1978, el director del Centro de Estudios Educativos, Enrique González Torres, informó que en el país existían 25 millones de mexicanos que no habían terminado la primaria y que el 50% de los que se inscribían no la acababan
20 de diciembre de 1978: la Cámara de Diputados aprueba la Ley para la Coordinación de la Educación Superior, a fin de regularla —normal, tecnológica y universitaria— en toda la República y tratar principalmente su coordinación y financiamiento
Para el ciclo escolar 1980-1981, según datos de la Secretaría de Educación Pública, había en el país tres millones 980,000 niños inscritos en el primer grado de primaria De ellos sólo el 19% recibió atención prescolar en el ciclo 1979-1980 De los niños que entonces iniciaban su primaria, apenas poco más de la mitad llegaría al cuarto grado Y de cada diez niños que ingresaban al primer año solamente cuatro terminarían el ciclo primario
De acuerdo con los datos preliminares del X Censo Nacional de 1980, el 171% de los mexicanos mayores de 16 años es analfabeta, esto es, 94 millones de personas que no saben leer ni escribir El número de los que saben y no lo hacen es mucho mayor
El problema de la vivienda, otro de los factores de la desigualdad social en México, se agravó en este sexenio, a pesar de las inversiones asignadas por el Estado De 1977 a 1980, los diversos organismos responsables —Infonavit, Fovissste, Indeco, Codeur y Banobras— contaron con 29,583 millones de pesos Pero únicamente construyeron 171,081 viviendas, cifra inferior a lo realizado entre 1973 y 1976
Incluso, en 1979, la Confederación de Trabajadores de México denunció que 22,000 viviendas construidas por el Infonavit quedaban sin ocuparse por su pésima calidad
En contrapartida al otorgamiento de créditos a los trabajadores sindicalizados, que en 1980 representó el 60% del total destinado a préstamos por el Infonavit, algo así como 10,200 millones de pesos, sólo benefició a los hijos de los líderes obreros dueños de las constructoras de los programas de dicho organismo
Por otro lado, el Procurador Federal del Consumidor, Salvador Pliego Montes, denunció en 1981 que el grave problema habitacional del país se manifestaba a través de 367,000 quejas de ventas fraudulentas en condominios, negocio redondo de quienes manejan los bienes raíces de este país
Para fines del año pasado el problema habitacional se agudizó de tal forma que el Frente Nacional de Abogados Democráticos expuso la existencia de 500 “ciudades perdidas” habitadas por casi medio millón de personas que carecen de un lugar para vivir en la zona metropolitana Y agregó que el 70% de la población capitalina no tiene acceso al mercado de la vivienda por los altos costos de arrendamiento Además, cinco millones de habitantes se hacinan en colonias populares que cubren casi el 40% del total de la mancha urbana El problema se acentúa en todas las urbes del país
Enero de 1982: por decreto presidencial se abrogó la ley que creó al Indeco, uno de los organismos pilares del programa habitacional
LOS ENFERMOS, EN MANOS DE TRASNACIONALES
A todos los anteriores problemas que agobian a la sociedad mexicana, se añade el de la salud Prácticamente, los enfermos mexicanos son propiedad de las trasnacionales, que monopolizan la industria químico-farmacéutica En el primer año de gobierno el diagnóstico del sector salud, elaborado por la Secretaría de Salubridad y Asistencia, informó que la orientación de la economía había determinado las políticas que en este rubro se siguieron hasta nuestros días: la creación de instancias para la atención de la salud que reprodujeron las condiciones de desigualdad de la población en el acceso a los servicios
En 1978, el investigador Mauricio De María y Campos dijo que en México operaban las 40 empresas químico-farmacéuticas del mundo Y que de más de 11,000 marcas medicinales que existían, el 70% de las ventas se centraba únicamente en 1,922 productos de esas fábricas
Arsenio Farell Cubillas, director del Instituto Mexicano del Seguro Social, dijo en su informe anual de 1980 que la dependencia a su cargo amparaba al 56% de la población, lo que significaba que más de 30 millones de mexicanos se encontraban en el país sin ninguna atención médica en su mayoría
A un año y medio de implementarse el programa IMSS-Coplamar, el coordinador del mismo, Javier Rueda Velázquez, reconocía en 1981 que aún no se cumplían los objetivos, básicamente la prestación de servicios preventivos Y reconocía que la filosofía del programa corría el riesgo de perderse
Este año, el cirujano Francisco Gustavo Liévano Mendoza, del Seguro Social, acusó a esta institución de manejar mañosamente la cifra de 25,000 médicos adscritos en el país Y aseguró que la realidad es que sólo existen 6,151 médicos generales en la República para atender a los derechohabientes, esto es, uno por cada 3,412 personas