ASOMBRA A LOS CORRESPONSALES NUESTRA DEMOCRACIA: PROCLAMACION DE TRIUNFO, SIN CIFRAS
Aunque la mayoría de los casi 130 corresponsales extranjeros cuya sede es la ciudad de México envió despachos sobre las elecciones del 4 de julio, la repercusión mundial de éstas no fue espectacular Los últimos procesos electorales de América Latina —Colombia, El Salvador, República Dominicana, Guatemala— merecieron, por muchas razones, más atención de la prensa internacional que la esperadísima victoria de Miguel de la Madrid
Newsweek, el segundo semanario en importancia en los Estados Unidos, no publicó ninguna línea en su edición de la semana pasada sobre las elecciones mexicanas, y tampoco lo hizo la revista alemana Der Spiegel, la más importante de Europa y una de las más importantes del mundo Time, la revista de mayor circulación en Estados Unidos y la de mayor importancia en su país —y quizá en el mundo— publicó dos páginas, centradas más en la campaña y en la situación mexicana que en las elecciones Lo mismo hizo la revista brasileña Veja También Newsweek, incluyó un pequeño reportaje sobre la situación nacional Todas ellas, a ejemplo de muchas otras publicaciones semanales del mundo, partieron de un hecho consumado: la victoria del candidato del PRI Y, a partir de ese dato, utilizado puramente como “gancho” periodístico, trataron otros temas: las peculiaridades del sistema político mexicano, lo insólito de la campaña del candidato previamente ganador y la situación actual del país Curiosamente, los resultados no fueron motivo de nuevos artículos en por lo menos dos publicaciones, Der Spiegel y Veja
La prensa diaria dedicó más espacio al proceso electoral mexicano Pero no fue un espacio demasiado importante, ya que lo tuvo que disputar con tantas noticias de primera línea; la invasión del Líbano, el Mundial de futbol, la crisis argentina
Jesús Ceberio, corresponsal del matutino El País, el más importante de España, afirmó, en un despacho enviado el 30 de junio, que la “floración de candidaturas es el primer fruto de la reforma política instrumentada por López Portillo, que con todas sus limitaciones permite al régimen mexicano presentar por primera vez un marco político pluralista de estilo occidental” Resaltar la importancia de la participación de varios candidatos y partidos en la disputa electoral fue también preocupación de Francis Pisani, corresponsal de Le Monde, de Eric Nepomuceno, corresponsal de Veja, y de Pedro Páramo, de la revista española Cambio 16 Alan Riding, del The New York Times destacó también que “por primera vez (el PRI) encara el desafío de candidatos de partidos de derecha y de izquierda”
En la revista Time, la nota enviada por el corresponsal jefe, James Willwerth, y por su reportera, Laura López explica que la campaña de Miguel de la Madrid no tenía por objeto llevarlo a la victoria “Eso estaba asegurado por el sistema mexicano de democracia dirigida” Y dice también que el nuevo presidente necesitará “toda la ayuda que pueda obtener” Explica, además, que su “extravagante campaña fue señal de que el PRI estaba asustándose, y con razón”, gracias a una inflación que se acerca al 60% anual, a la devaluación del peso ocurrida en febrero pasado, a la deuda externa, entre otros signos de crisis
De modo genérico, el sistema mexicano, aunque no haya merecido acusaciones de ser una farsa, no convence a la prensa del resto del mundo
De ahí quizás la poca —o, a lo mejor, relativa— importancia dada por los más importantes medios de comunicación a las elecciones Juan Vázquez, corresponsal del influyente Los Angeles Times, por ejemplo, envió para ser publicado el domingo 27 de junio un largo artículo que se suponía sería de primera plana sobre Miguel de la Madrid y sobre los demás candidatos Renunció Alexander Haig y la historia de Juan Vázquez fue publicada hasta el jueves anterior a las elecciones, y en páginas interiores Los resultados de las elecciones, no merecieron, en Los Angeles Times, más que la página 6 A propósito James Willwerth y Laura López enviaron a Time una nota muy amplia que fue desplazada de la portada por el Mundial de futbol México mereció dos páginas —la 9 y la 10— como compensación Lo mismo le ocurrió a Eric Nepomuceno: su información para Veja sobre las elecciones salió la semana pasada, antes de que se conocieran los resultados, en dos páginas interiores, con fotos en blanco y negro
De modo general, lo que publicó Los Angeles Times fue la tónica de la prensa mundial: usar las elecciones para hablar un poco sobre México y sobre su muy peculiar estilo de “democracia” Francis Pisani, en Le Monde, habló de “elecciones sin suspenso”, y Riding, en el New York Times habló de algo similar: “Casi en un ritual, sin la excitación de una elección disputada con calor, millones de mexicanos fueron a las urnas hoy, ya informados de que el próximo Presidente será el candidato del partido oficial, Miguel de la Madrid Hurtado”
Pisani afirma, en una crónica enviada el día siguiente a las elecciones, que “la victoria del PRI es la victoria del sistema, porque el PRI es el sistema” Pisani afirma, además, que con la reforma política el gran ganador fue la derecha, y dice que eso se explica porque “es muy difícil ser de izquierda en México” tratando de explicar a los lectores franceses el intrincadísimo sistema mexicano, Francis Pisani recuerda que en México, “el que se queda en el seno del PRI tiene que apoyar muchas políticas de derecha”, y quien se quedan fuera del PRI “es aplastado” y tiene muchas dificultades en ser oído
En cuanto a la campaña, Le Monde afirma que “es una forma de trabajo: hay reuniones más importantes que los mítines”, Nepomuceno, en sus despachos a Veja, coincidió con Juan Vázquez, de Los Angeles Times: hay de todo, menos igualdad, Veja recibió de su corresponsal en México muchos detalles sobre el uso que el PRI hace, sin la menor preocupación por ser discreto, del aparato del Estado El corresponsal informó a sus editores, además, de la evasiva con que el entonces candidato —y ahora Presidente electo— eludió una pregunta suya muy directa en la conferencia de prensa con los corresponsales extranjeros, y también informó sobre la manera con que su pregunta fue claramente “reformulada” en la transcripción difundida por el PRI a la prensa nacional
Riding, en el New York Times, también se refirió, aunque de manera más comedida, a ciertos aspectos peculiares de la campaña del Presidente electo: “Los gobernadores movilizaron a funcionarios civiles para atenderlo, mientras que su aparato de seguridad estuvo en manos de la Guardia Presidencial, desde el momento en que se transformó en candidato oficial”
Después del domingo, Jesús Ceberio, del El País, de Madrid, envió una crónica en la que llama la atención sobre un detalle que, de hecho, impactó a todos los corresponsales extranjeros: la facilidad con que Enrique Olivares Santana, secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral, adjudicó la victoria al PRI, sin tener ningún dato, ningún número que ofrecer a la opinión pública “Periodistas extranjeros que han seguido de cerca múltiples procesos electorales en toda América Latina”, dijo Ceberio, “señalaron lo insólito de proclamar un triunfo electoral sin que la ciudadanía conozca un solo dato” Otro corresponsal español, Pedro Páramo, de Cambio 16, tuvo más suerte: después de enviar a su revista semanal una crónica donde recordaba lo “insólito” de todo eso, tuvo tiempo —gracias al cierre de su revista, distinto al cierre diario de un matutino— de agregar los números Alan Riding tuvo el mismo problema, al igual que Juan Vázquez: informar de la existencia de un ganador oficial sin tener datos en qué apoyarse
Ciertos hábitos del PRI también han sido tema de crónicas de los corresponsales extranjeros en México Así, mientras Nepomuceno informaba a la revista brasileña sobre detalles del “acarreo”, Jesús Ceberio informaba a El País que “unos miles de seguidores priístas se congregaron con matracas ante las puertas del PRI para vitorear al nuevo presidente, igual que el pasado mes de septiembre lo hicieron en el Zócalo para aclamar al candidato” El País informó a sus lectores que “el objetivo es siempre el mismo: que lo ven a uno por si cae alguna chamba” El corresponsal brasileño, en una crónica enviada a su revista, recordó que “la inflación en México es un hecho consumado: mientras, hace seis años, José López Portillo tuvo que dar un huevo duro y un dólar para que la gente lo fuera a escuchar, en Temixco, estado de Morelos, Miguel de la Madrid tuvo que dar una gorra o una chamarra, un día libre, un sandwich y dos dólares para tener a 5,000 personas esperándolo durante tres horas, para luego escucharlo durante 15 minutos”
Joaquín Tagar, corresponsal de Radio Nacional de España, usó el mismo adjetivo que su compatriota Pedro Páramo, de Cambio 16 —”insólito”— para la actitud de Enrique Olivares Santana En sus crónicas, Tagar recordó que lo ocurrido en México, es decir, proclamar al vencedor sin que hubiese sido divulgado ningún dato, ningún número, “no ocurrió siquiera en las varias seudodemocracias de América Latina” Envió al aire, además las palabras de Miguel de la Madrid, aceptando la Presidencia, mientras aclaraba que la aceptaba en una clarísima “autoproclamación”, ya que no existía ningún dato oficial sobre los votos
De modo general, el sistema con que México renueva, cada seis años, a su Presidente, no llamó la atención de la prensa del mundo La imagen de un México democrático, tan divulgada por la prensa local y por los voceros del sistema, no ha logrado convencer a los periodistas extranjeros, sobre todo a los de medios influyentes”
“Para añadir nuevos datos al surrealismo mexicano”, escribió Jesús Ceberio, “eso que convierten a Kafka en un escritor costumbrista, según frase local, ninguno de los partidos de oposición que están representados en la Comisión Federal Electoral, alzó su voz para mostrar aunque sólo fuera una cierta extrañeza por el anuncio que hacía el secretario de Gobernación sin el respaldo de las cifras”
Eso no se leyó en la prensa mexicana Como tampoco se leyó aquí lo que dijeron otros corresponsales extranjeros De modo general, todos partieron de un mismo dato: las elecciones eran un buen “gancho” para hablar de un país en crisis, pero no para hablar de un ejemplo de democracia
Usar un proceso electoral como “gancho” para hablar de una crisis es un truco usual en la prensa de todo el mundo: así ocurre cada vez que un país cambia de Presidente La prensa suele informar sobre los candidatos y sobre la herencia que el vencedor recibe En el caso mexicano, esa herencia ya estaba decidida desde septiembre de 1981 Ahora, no hubo más que recordarla








