El petróleo, inútil como instrumento de recuperación

El petróleo, inútil como instrumento de recuperación
Prevé el Banco Mundial tensiones sociales que interrumpan el crecimiento
Carlos Ramírez
La crisis de febrero de 1982 no fue sorpresa El gobierno lo sabía:
De acuerdo con el último informe del Banco Mundial —entregado a las autoridades financieras a finales de 1981— sobre el comportamiento de la economía mexicana, la administración del presidente José López Portillo tenía claridad en 1980 y comienzos de 1981 de que los problemas económicos amenazaban desbordarse e irrumpir desordenadamente en la aparente calma y el optimismo reiterado, pero sólo tomó medidas “relativamente leves” para afrontarlos y adoptó decisiones con beneficios económicos de “naturaleza dudosa”
Los problemas derivados el boom petrolero —crecimiento alto con base en los petrodólares y la deuda externa no eran sencillos Pero ni siquiera la amenaza de conflictos populares por expectativas no cumplidas, todas ellas desprendidas de un país rico y boyante, hicieron que el gobierno asumiera determinaciones realistas El gobierno estaba consciente —dice el BM— de que los beneficios del crecimiento económico, “sin un programa que lo guíe”, podrían ser tan lentos en presentarse “que es posible que se desarrollen tensiones sociales que, finalmente, interrumpan el proceso de crecimiento”
El diagnóstico del Banco Mundial no termina ahí Después de conversar con funcionarios mexicanos de niveles medio y alto y luego de examinar programas, planes, criterios y estadísticas, ese organismo internacional concluye que a mediados del año pasado el gobierno supo que el crecimiento alto no era garantía automática de distribución de la riqueza producida
“El solo crecimiento no resolverá los grandes problemas de desarrollo de México y el gobierno está consciente de ello”, dice en su informe Sabe que la tendencia natural del crecimiento en México “es la de la concentración en todos los niveles” Destaca dos: concentración del empleo en las zonas industriales, por un lado: por otro, concentración del ingreso en grupos sociales: “las clases media alta y alta se alejan cada vez más de los pobres”
Los desajustes que estallaron el 17 de febrero no eran ajenos a las previsiones de algunos funcionarios Dice el Banco Mundial que “el gobierno mexicano está totalmente consciente del deterioro de las cuentas financieras”, sobre todo aquellas que precipitaron la devaluación: inflación, cuenta corriente de balanza de pagos, deuda externa, balanza comercial, dependencia de petrodivisas, entre otras
En fin: el gobierno sabía de muchas cosas que podían desencadenarse en cualquier momento Ignoraba, en cambio, una cuestión que fue determinante y que precipitó la caída de la economía: la baja creciente en los precios internacionales del petróleo Perdido el valor del producto estratégico de política económica, la situación se tambaleó y las perspectivas parecen no ser tan optimistas hoy día
Pero aun antes de la caída de los precios internacionales del petróleo, la situación comenzaba a mostrarse crítica hacia 1980 Tenía este recurso y “sus prodigiosas reservas” de 70,000 millones de barriles Los petrodólares permitían el conservar la confianza en que el control de la economía no iba a perderse
Sin embargo, señala el informe del Banco Mundial, durante 1980 “el gobierno se dio cuenta de que, aunque su capacidad de endeudamiento interno y externo permanece impecable, una compleja cadena de causas y efectos que la forma de financiamiento por préstamos sustanciales comienza a provocar un impacto negativo en el desarrollo económico” La razón era la siguiente: la deuda externa provocaba inflación y el destino del gasto público iba preponderantemente al sector petrolero y a subsidios
¿Qué se hizo ante los primeros anuncios de la crisis? Poco A mediados de 1981 se tomaron algunas medidas: acelerar la flotación a la baja del peso, controlar en límites razonables el gasto público, controlar importaciones Nada más Lo malo fue que los acontecimientos se precipitaron con la caída de los precios del petróleo, lo que dislocó la fuente de financiamiento gubernamental A lo anterior se añadió un agudizamiento de las estadísticas nacionales
El Banco Mundial externa su incredulidad Hubo poca duda, señala, en la utilización del petróleo para financiar la estrategia de desarrollo del gobierno, sobre todo en los aspectos industrial y social “Sin embargo, surge esta pregunta: ¿por qué, como un complemento necesario a todo esto, no se han utilizado totalmente una variedad de instrumentos de política económica perfectamente probados y que de ninguna manera son obsoletos, diseñados no solamente para preservar un equilibrio económico general sino que también para mantener el juego de las fuerzas del mercado, estimulando la eficiencia en la utilización de los recursos?” Había pues, salidas, pero esas puertas no se tocaron
No hubo, en consecuencia, error de cálculo sino ausencia de voluntad No se acudió a un examen y rediseño de política económica, a fin de que el estallamiento de los problemas no fuera demasiado violento El Banco Mundial señala un paquete: tasa real de cambio, mejor eficiencia en le campo y “un uso más valiente y amplio de los precios de las empresas paraestatales”, buscando autosuficiencia y responsabilidad financiera de las empresas del Estado
Había también otros caminos: reestructuración del gasto público con políticas a largo plazo y, para la reducción de las presiones inflacionarias, reestructuración de subsidios para su otorgamiento de acuerdo con resultados positivos, mejoramiento en las inversiones públicas
El país se encuentra, ahora, sumido en problemas, con el agravante de que el petróleo no puede funcionar como instrumento clave en la recuperación En términos reales, la riqueza petrolera es discutible El Banco Mundial dice que las reservas probadas de 70,000 millones son “poco impresionantes” Hace las siguientes cuentas: frente a la población del país, las reservas son de 850 barriles per cápita, o a precios actuales, 28,000 dólares, distribuidos diluidamente en un período de 50 años de extracción, un poco más de 550 dólares anuales
Al respecto, el Banco Mundial expresa su apreciación: “Qué tan poco impresionante es el efecto de los ingresos petroleros en comparación con las necesidades reales del país, puede ser ilustrado por el continuo déficit de la balanza de pagos” Este déficit era considerado, antes de la devaluación, en 4% del producto interno bruto Dice el Banco Mundial —antes del 17 de febrero que este nivel podía mantenerse “sólo si se da por hecho que existirá una dirección económica prudente” En 1982 puede ser de más del doble
La situación no pudo mantenerse Frente a los dilemas de inflación —crecimiento alto— inflación, el gobierno no pudo asumir correctivos suficientes y, sobre todo, a tiempo Ante el boom petrolero, faltó sensibilidad para el período pospetrolero La advertencia estaba hecha: o se corregían problemas inflacionarios derivados del crecimiento alto o vendrían necesariamente medidas estabilizadoras que provocarían un estancamiento económico
Así, problemas detectados y medidas no adoptadas se unían a falta de previsión de lo que el Banco Mundial veía como inevitable: la era pospetrolera Para ello, el informe indica falta de atención en las exportaciones no petroleras —manufacturas y alimentos—, que tuvieron una caída a plomo en los últimos cinco años “Los impedimentos actuales a una más vigorosa política de exportación de manufacturas sonde gran importancia para la era pospetrolera La incapacidad para resolverlos hoy aplazaría en forma por demás peligrosa el necesario proceso de ajuste” A raíz de la devaluación, de la caída de los precios y demandas de petróleo, la crisis en el comercio exterior fue evidente: no había nada que exportar y ni siquiera la devaluación pudo ayudar
La trampa mayor fue el anuncio de lo inevitable: había que crecer para fomentar empleos, pero el crecimiento petrolero generó inflación y ésta se lanzó de frente contra el país Pero, dice el Banco Mundial, aún el empleo generado por el boom petrolero fue discutible: la caída en la producción y exportación de manufacturas fomentó el desempleo de cuando menos 700,000 personas La duda existe:
“Permanece la incógnita sobre si algunas de esas mejoras —especialmente la dinámica del empleo— son el resultado de cambios permanentes en la política económica y en la estructura de las inversiones o se debe principalmente al efecto de una aceleración temporal en la construcción y de la inyección de gran cantidad de fondos a una gran variedad de programas sociales”
El problema económico del país era, sobre todo, el comercio exterior Petrolizado, el sector externo necesitaba diversificar sus ventas al exterior Hacia mediados de 1981, el gobierno aceleró el deslizamiento de la paridad cambiaria para fomentar las exportaciones no petroleras Pero —dice el BM— “sería simplista sugerir que el solo ajuste cambiario podría corregir el sistema de incentivos para la exportación” Eran necesarias otras cosas y no se hicieron, sobre todo una política integral de comercio exterior
La conclusión del informe del Banco Mundial es doble: por un lado, otorga posibilidades a la economía mexicana, siempre que se adopten medidas adecuadas que lleguen al fondo de los problemas Por otro, señala los problemas principales del país:
“Enfrenta un número de problemas difíciles: creciente confianza en el petróleo, inflación continuada, rápido crecimiento de la fuerza de trabajo que se combina con la alta tasa de desempleo y la pobreza de una considerable fracción de la población”
Habrá que avanzar, agrega, contra la corriente: el petróleo no es ya buena fuente de dinero, hay dificultades en las exportaciones no petroleras, inflación, problemas con el financiamiento del gasto público Asimismo, señala que es condición indispensable para las medidas correctivas el mantenimiento del consenso social