La historia es sólo eso
Díaz Serrano regresa del fracaso en Pemex como político nacionalista
Francisco Ortiz Pinchetti
Amigo y compadre de José López Portillo, Jorge Díaz Serrano está perdonado Amnistiado, más bien Nada ocurrió Simplemente, “el sistema mueve a sus hombres como lo cree más conveniente”; antier, director general de Pemex: ayer embajador de México en la URSS: hoy, candidato del PRI a senador por Sonora
¿Y el país?
Ni modo, pues
Apostado su destino al boom petrolero, la economía mexicana naufragó en un mar de chapopote
Pero Díaz Serrano, el profeta de la abundancia, el fumanchú del milagro petrolero mexicano, saltó del buque justo a tiempo
Ahora inicia su campaña en Cananea:
“Me siento profundamente emocionado y orgulloso —dice en su primer discurso— de iniciar aquí mi campaña electoral para senador, en busca del voto de los sonorenses”
Porque Cananea, explica, “es historia y un gran símbolo de la Revolución Mexicana” y porque “aquí, hace setenta y cinco años, se levantó la llamarada que incendiaría al país”
Y Jorge Díaz Serrano —campeón mundial de ventas de la fábrica de maquinaria pesada y agrícola, Fairbanks Morse, el agente comercial de la General Motors, el amigo y socio del exdirector de la CIA y hoy vicepresidente George Bush, el socio y amigo de los petroleros texanos, el instrumentador de una política energética coincidente con los intereses de Estados Unidos, el responsable del desastre administrativo y financiero de la empresa más importante de México, el hombre que hipotecó al país a cambio de una quimera y que, como dijo JLP, antepuso los interese mercantiles a los principios nacionales— hace profesión de fe nacionalista:
“Hoy y aquí, en Cananea, fuente de reflexión histórica, también reafirmamos el profundo nacionalismo de la Revolución Mexicana Nacionalismo que se expresa en nuestras costumbres, se refleja en lo político y económico, en la pintura, en la música, en la literatura y en la brillante gama de las emociones que reflejan lo mejor de nuestras raíces”
Que no cayéramos en el cinismo, había pedido José López Portillo a los mexicanos pocos años antes
VOY A DAR UN PORMENOR
A buen paso, la distancia entre Nogales y Cananea, en el norte de Sonora, se recorre en poco más de dos horas, Jorge Díaz Serrano tardó 61 años en llegar; pero en el recorrido logró algo más que hacerse multimillonario: se convirtió en personaje nacional de primer orden Sería hoy muy injusto no incluir su nombre en la lista de los principales responsables de la situación que vive el país
En cuanto a su fortuna, nadie se atreve a hacer cálculos Es imposible cuantificarla Lo único que puede decirse, con certidumbre, es que es un hombre inmensamente rico Tanto como jamás pudo imaginarlo su padre, un modesto ingeniero agrónomo a quien los requerimientos de su empleo burocrático llevaron un día a radicar en Sonora
El ingeniero Gregorio Díaz Ceniceros, en efecto, llegó a la entidad en 1916, como integrante de la Comisión Agraria creada por el entonces gobernador, Plutarco Elías Calles En Nogales conoció a la joven Adriana Serrano Vidal, originaria del municipio de Hermosillo, cuya familia radicó varios años en la población estadunidense de Nogales, Arizona Y casó con ella
En una modesta casa situada a 40 metros de la línea fronteriza y bajo buena estrella —qué duda cabe—, el 6 de febrero de 1921 nació su hijo Jorge
El mismo Jorge que justamente 60 años después, el 5 de febrero de 1981, colocaría su nombre en la lista de los posibles sucesores del presidente López Portillo: el entonces triunfante director de Pemex fue el orador oficial —en nombre de los tres poderes de la Unión— en la IV Reunión de la República, que tuvo lugar en Hermosillo
“Jorge la llegó a ver muy cerquita”, dicen ahora sus amigos sonorenses
Pero para que eso fuera posible tuvieron que suceder muchas coas La primera, el tino que sus padres tuvieron al escogerle lo que se llama un buen padrino Fue Juan de Dios Bojórquez, tío del chamaco, quien lo llevó al bautisterio de la iglesia de Nogales
Sonorense distinguido, Bojórquez había sido presidente de la Comisión Agraria de su estado, diputado constituyente en 1916-1917, y regidor del ayuntamiento de Hermosillo, y era en ese tiempo diputado federal Lo más importante de su carrera pública, sin embargo, vendría después: fue, sucesivamente, jefe de los departamentos de Estadística y de Trabajo y Previsión Social y en 1934 se convirtió en el secretario de Gobernación del primer gabinete presidencial del general Lázaro Cárdenas Murió en 1967 siendo senador de la República
Para Díaz Serrano, ese parentesco con Bojórquez sería una relación clave en su carrera
Nadie en Nogales recuerda con exactitud el tiempo que duró la estancia de la familia Díaz Serrano en esa población fronteriza, que en los años veinte no llegaba a los 12,000 habitantes Allegados a la familia y viejos nogalenses, como el historiador Pomposo Salazar Araiza, estiman que Jorge tendría a lo más cuatro o cinco años de edad cuando sus padres lo llevaron a vivir a México
Nunca volvió a radicar en Sonora el hoy candidato a senador por Sonora
En la capital de la República realizó todos sus estudios Estuvo primero en la escuela “Benito Juárez” y después en la vocacional y en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional
Aunque suene a lugar común, en el caso de Díaz Serrano es exacto decir que aquellos años estudiantiles marcarían definitivamente su destino
Vivía en ese tiempo en la colonia Roma, con sus padres Pero su tío y padrino, Juan de Dios Bojórquez, ya importante funcionario federal, tenía su residencia en la colonia Del Valle Y ahí estableció Jorge sus primeras amistades: con sus primos Juan de Dios y Luis Bojórquez, se integró a una palomilla de adolescentes clasemedieros
Entre aquellos chamacos de la Del Valle estaba uno que se llamaba José López Portillo
Otros eran Arsenio Farell Cubillas, Mario Calles López Negrete y Arturo Durazo Moreno, aunque este último era el amigo pobre de la palomilla
Tal vez de aquella época datan esos “momentos duros” en la vida de José López Portillo, momentos en que Díaz Serrano, “mi amigo desde niño” ha dicho el Presidente, lo ayudó
Lo que es indudable es que su amistad perduró a través del tiempo y a pesar de lo entonces disímbolo de sus respectivos caminos profesionales: abogado el uno, ingeniero mecánico electricista el otro
Díaz Serrano terminó su carrera en la ESIME, en 1941 Durante dos años tuvo una modesta chamba en la Comisión Nacional de Irrigación (luego Secretaría de Recursos Hidráulicos) y en 1943 marchó a Estados Unidos como becario de la Fairbanks Morse
AL ESTILO AMERICANO
La empresa trasnacional capacitó en Chicago, durante dos años, al joven ingeniero mexicano Brillante alumno, se ganó un puesto importante en la compañía: durante nueve años fue su representante en México Y llegó a obtener los campeonatos nacional y mundial de ventas de la Fairbanks Morse Su habilidad mercantil sería corroborada años después, cuando tuvo la oportunidad de vender el futuro del país
En 1956, cuando tenía apenas 35 años de edad, Díaz Serrano se convirtió en empresario, precisamente como contratista de Petróleos Mexicanos
Poza Rica era entonces el emporio petrolero de México Emporio que durante 24 años manejó como feudo personal el superintendente Jaime J Merino de la Peña Hasta que fue acusado de ladrón y tuvo que huir del país
Con el apoyo de su amigo Antonio J Bermúdez, director general de Pemex en aquella época, Díaz Serrano obtuvo, por concesión de Merino, sus primeros, importantes contratos Así lo recordó en una entrevista (Proceso 71) el que fue primer dirigente nacional de los trabajadores petroleros después de la expropiación, Rafael Suárez Ruiz Y así lo reconoció el propio Merino (Proceso 124), que llegó al exceso de equiparar a Díaz Serrano, “mi amigo”, con Lázaro Cárdenas
Merino fue acusado en 1959 de haber cometido y solapado toda suerte de inmoralidades en perjuicio de Pemex y sus trabajadores Entre otras cosas, en la investigación del asunto se mencionó la realización de maniobras fraudulentas, como el caso de obras jamás realizadas, mediante contratos otorgados a los amigos del superintendente
Los de Merino en Poza Rica fueron los años del saqueo, de la violencia represiva, de los “contratos fantasma” y de los “pozos políticos”, perforados no para extraer petróleo, sino para sustentar las aspiraciones presidenciales de Bermúdez, el director de Pemex
Cuando la cloaca fue destapada, el escándalo conmovió a la opinión pública La prensa llegó a manejar la entonces espectacular cifra de 500 millones de pesos como suma de los desfalcos a Pemex La culminación del asunto fue aquella insólita declaración pública del presidente Adolfo López Mateos, que en pleno, atiborrado zócalo de la capital, dijo el 27 de septiembre de 1960 que “no habrá en la industria eléctrica ni Merino ni ladrones”
Fueron esos, los últimos años de Merino de Poza Rica, los años en que Jorge Díaz Serrano fincó las bases de su fortuna personal y de su prominencia como empresario petrolero
Favorecido, en efecto, por los contratos de Pemex, creó en ocho años (de 1956 a 1965) cinco diferentes empresas: Electrificación Industrial SA, Servicios Petroleros, EISA, Perforaciones Marinas del Golfo (Permargo), Dragados, SA y Compañía del Golfo de Campeche, SA
Permargo, la principal de esas empresas, es prototipo de las sociedades creadas por JDS en esos años La empresa quedó constituída el 3 de octubre de 1960 Según la escritura pública 28,867, entre los accionistas fundadores estuvo con Díaz Serrano, el estadunidense George Bush, que sería director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y que ahora ocupa la vicepresidencia de Estados Unidos
Las ligas de Díaz Serrano con inversionistas y petroleros estadunidenses fueron estrechas y prolongadas “Entre 1965 y 1970 —dice el currículum oficial del exdirector de Pemex— formó en Houston y Galveston, Texas, la compañía Golden Lane Trirring, perforadora de pozos desde plataformas marítimas frente a la costa de Freeport, Texas y en el canal de Santa Barbara, California”
Además, el hoy nacionalista candidato a senador representó, durante cuatro años (de 1969 a 1973), a la General Motors Company en operaciones comerciales de locomotoras diesel y de plantas generadoras de electricidad
Pese a tan abundantes ocupaciones, Díaz Serrano no dejó de cultivar su vieja amistad con José López Portillo En 1965, cuando éste era ya director de las Juntas Federales de Mejoras Materiales, Díaz Serrano lo hizo su compadre Don José apadrinó al menor de los hijos de don Jorge El bautizo se llevó a cabo en la casa de JDS en Cuernavaca
SIENDO UN GALLO TAN JUGADO
Cuando Luis Echeverría Alvarez designó a López Portillo como su sucesor en la Presidencia de la República, el nombramiento de Jorge Díaz Serrano para ocupar la dirección general de Pemex fue algo obvio y natural A la amistad y el compadrazgo se aunaba la probada capacidad técnica del elegido, especialista en cuestiones petroleras
No fueron impedimentos la calidad de empresario privado de JDS ni sus antecedentes de trabajo y asociación con intereses estadunidenses Bastó que, meses antes de asumir el puesto, se retirara oficialmente de todas sus empresas
Para algunos presuntos allegados al actual Presidente, la carta definitiva que le valió a JDS la dirección general de Pemex fue la de haber revelado al todavía candidato López Portillo, hace seis años, el secreto que permitiría al futuro mandatario salvar al país de la crisis económica en que lo dejaba sumido su antecesor
Según esta especie, Díaz Serrano habría puesto sobre el escritorio de su amigo algo así como una bola de cristal en la que podía descubrirse la existencia de gigantescos yacimientos de petróleo en diversas regiones de la República, particularmente en el sureste
Aunque es ingenuo pensar que López Portillo —como Echeverría mismo— ignoraba la existencia de esa riqueza, lo cierto es que desde que Díaz Serrano asumió la dirección de Pemex, el primero de diciembre de 1976, actuó con una autonomía y una prepotencia sólo explicables o por su viejo, profundo lazo amistoso con el Presidente o por haber sido, en efecto, el mago que se sacó de la manga la salvación para este país
Durante los cuatro años y medio que duró su gestión, JDS mostró un triunfalismo sin límite, en el que apoyaba el manejo a su arbitrio, como propia, de la principal industria nacional
Desde su primera declaración pública al frente de Pemex, el 21 de febrero de 1977, JDS permitió a los mexicanos asomarse a un futuro prodigioso, a la vez que delineó lo que sería su política: la reserva petrolera de México —que hasta noviembre de 1976 era de 11,000 millones de barriles— “puede ser muy superior a los 60,000 millones de barriles”, dijo Anunció también que las exportaciones de petróleo crudo durante el sexenio que se iniciaba se estimaban en 500,000 millones de pesos
El milagro, pues, estaba a la vista
Pocos días después, el 18 de marzo, al rendir su primer informe, confirmaba la buena nueva:
“Si seguimos por este camino —dijo entonces— podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estamos adquiriendo la estatura indispensable para pensar en grande, para actuar en grande, para realizar en grande”
El camino al que JDS se refería era el de la explotación ilimitada de hidrocarburos para su exportación masiva
Camino que coincidía, por cierto, con los intereses de Estados Unidos, como se confirmaría después plenamente
Quedaría también claro que no era JDS el único poseedor del secreto sobre la riqueza petrolera mexicana Lo sabía el gobierno de Estados Unidos, por conducto de la CIA Y sabia muchas cosas más
En abril de 1977, la CIA pronosticaba, en un informe, que en 1980 la producción petrolera mexicana —que entonces era de apenas 900,000 barriles diarios— sería de 22 millones de barriles por día y que en 1985 llegaría a entre 3 y 45 mbd
La primera predicción se cumplió puntualmente: a mediados de 1980, Pemex informó que su producción alcanzaba los 22 millones de barriles diarios
Este crecimiento interesaba vitalmente a Estados Unidos En agosto de 1978, el entonces consejero del presidente Carter para asuntos de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzenzinski, instaba al gobierno de su país —en un memorándum dirigido al vicepresidente y al secretario de Estado— a buscar “posibles incentivos para inducir a Pemex a aumentar su capacidad de producción”
Mientras tanto, la euforia de Díaz Serrano no tenía límite Prepotente, ignoraba las voces independientes —economistas, investigadores, políticos de oposición— que advertían de los peligros de un despilfarro energético que, además, comprometía seriamente la independencia económica del país
Pamplinas
El boom petrolero se nos venía encima Las cifras sobre reservas “probadas”, “probables” y “potenciales” se incrementaban espectacularmente, como mágicamente se multiplicaban los descubrimientos de más y más ricos yacimientos
“El petróleo —sentenció Díaz Serrano en septiembre de 1977— es como los tomates o la piña: o se consumen o se pudren”
Bajo esa premisa, toda discusión era inútil
Y bajo esa premisa llevó JDS los destinos de Pemex y del país
Igualmente tajante fue su sentencia sobre el gas natural: “Se vende o se quema en la atmósfera” No había más alternativa Y en eso fundamentó la conveniencia de la construcción del gasoducto a Texas y su defensa a ultranza del proyecto cuando desató una polémica
Luego, cuando el gobierno de Estados Unidos rechazó la carta de intención de México con las empresas gaseras privadas estadunidenses, cuando “nos quitaron escaleras”, como dijo JLP, surgió por arte de magia otra posibilidad, antes ignorada: consumir el gas en el país El gasoducto, entonces, no llevaría el energético a Texas, sino a Monterrey, para su consumo en las industrias neoleonesas Aunque en vez de los 260 dólares el millar de pies cúbicos, como se pretendía vender a los texanos, el precio doméstico fuera de sólo 32 centavos de dólar el mpc, cuando el costo de llevarlo hasta Monterrey era de 40 centavos de dólar
Díaz Serrano maniobraba, manipulaba las cifras, ocultaba información, desdeñaba a sus críticos; pero seguía por “ese camino” que se había trazado
En octubre de 1977 afianzó su posición En medio de la acalorada polémica por la construcción del gasoducto, compareció ante la Cámara de Diputados Aquella tarde obtuvo un triunfo memorable cuando anunció al país entero:
“México es rico”
Era la suya, y así lo dijo, “una de las noticias económicas más importantes del siglo”: tenemos suficiente riqueza acumulada en el subsuelo para resolver no sólo los actuales problemas económicos de México, sino también para crear “un nuevo país permanentemente próspero, un país rico donde el derecho al trabajo sea una realidad”
Y mientras la euforia de la abundancia petrolera envolvía a los mexicanos, el gobierno de Estados Unidos se frotaba las manos También, claro, Jorge Díaz Serrano
TODOS CON PISTOLA EN MANO
En tanto el gobierno de Estados Unidos, como los de otros países consumidores de petróleo, comenzaba a llenar con crudo gigantescas cavernas como reserva especial para romper posteriormente la hegemonía de los exportadores en el mercado, mientras México colaboraba con su petróleo —como lo reveló el Pentágono— a crear esas reservas estadunidenses, el gobierno mexicano se aprestaba a “administrar la abundancia”
Y Díaz Serrano insistía en su triunfalismo:
“Los petroleros de México —dijo en su informe del 18 de marzo de 1979— estamos conscientes del momento que vivimos y reconocemos la grandeza y profundidad del cambio que para los destinos de nuestro país significa el descubrimiento y acertada utilización de la riqueza petrolera Gran responsabilidad, enorme tarea: pero tenemos fe en los mexicanos: tenemos fe en los petroleros; tenemos fe en José López Portillo”
A partir de entonces, los empeños de JDS se centraron en lograr que nada detuviera el crecimiento productivo y la exportación de Pemex En este punto trascendental, como en muchos otros, encontraría como barrera la posición de un sector del gabinete presidencial, sector que encabezaba el secretario de Patrimonio y Fomento Industrial —a la vez que presidente del Consejo de Pemex— José Andrés de Oteyza
Oteyza apoyaba la fijación, por parte del gobierno mexicano, de una plataforma “tope” de producción petrolera; Díaz Serrano quería manos libres, sin límite Fue seria la pugna entre ambos funcionarios A tal grado, que el presidente López Portillo tuvo que llamarlos al orden, junto con el director de un diario que apoyaba la posición de JDS, durante una privadísima reunión efectuada en Querétaro, donde el mandatario realizaba una gira de trabajo
El 18 de marzo de 1980 era una fecha clave en esta pugna, por demás fundamental para el país En su informe, Díaz Serrano usó nuevamente un tono eufórico y proclamó la necesidad de aumentar la explotación petrolera —que rebasaba ya los 2 millones de barriles diarios—, para lo cual, dijo, Pemex tendría que incrementar su capacidad de producción Cuidó la forma:
“Tal vez debamos pensar en el incremento paulatino no exactamente de la producción, pero sí de la capacidad de producción”, dijo
Acto seguido, el Presidente López Portillo anunció la decisión del gobierno mexicano de fijar en 25 millones de barriles diarios la plataforma de producción Fijó el tope de exportación en 15 mbd
El relativo revés que para las pretensiones de JDS significó esa decisión, no impidió al director general de Pemex continuar su camino triunfal Para ese entonces, en la prensa internacional se le mencionaba a menudo como “el segundo hombre de México” Tales eran su prominencia y su poder
En febrero de 1981 llegaría a la cumbre y sus disimuladas aspiraciones presidenciales —que únicamente a sus íntimos había confiado— cobraría forma
Orador oficial, principal, central de la IV Reunión de la República, el 5 de febrero de 1981, en Hermosillo, JDS habló con tono de mandatario:
“La Revolución Mexicana no está terminada y la Constitución no es un texto inerte, porque esas instituciones nos dan el frescor de un nuevo impulso y los problemas que nos acechan no nos agobian, por más arduos que sean Este es un momento decisivo, en que está en nuestras manos iniciar el despegue”
Dijo también, como mandatario, que “el Estado Mexicano seguirá afirmando su papel protagonista al lado de los obreros y campesinos y no cederá a nadie su derecho a regir la economía del país y manejar directamente los recursos básicos que la Constitución le confiere”
Y llevó agua a su molino:
“Dejemos atrás la época de los proyectos tímidos y pequeños lanzándonos a una existencia plena con mayores alcances, porque tenemos a nuestra disposición medios idóneos y porque estamos dispuestos a no desperdiciarlos por la inconsciencia o el despilfarro”
El país estaba a salvo Y él era, modestamente, el autor del milagro
Poco más de un mes después, el 18 de marzo de 1981, ratificó su triunfalismo y se desbordó
“Usted —dijo en su informe al Presidente López Portillo— es el autor de la confianza política de los mexicanos, del auge petrolero y del resurgimiento de la economía del país
“Entre el México de finales de 1976 y el de hoy existen enormes diferencias Aquel era un país lleno de zozobra: ésta es una nación segura de su destino”
Seguro de su destino parecía el propio JDS en esos momentos de euforia Solamente habría que saber esperar
POR CAUSA DE MI TORPEZA
El 25 de mayo de 1981, Proceso publicó el contenido de un estudio elaborado por analistas de la Secretaría de Programación y Presupuesto
Según ese estudio, escribió el reportero Carlos Ramírez, Petróleos Mexicanos es una empresa estatal que hace prácticamente lo que se le antoja, que pasa por encima de leyes, reglamentos y normas de control oficial y que atraviesa por una etapa de organización, corrupción, fugas económicas y caos de sus finanzas internas
El estudio abarcó hasta agosto de 1980 Es lapidario al enumerar los males de Pemex: “deterioro financiero gradual”, “solvencia a corto plazo disminuida”, autonomía en el manejo de finanzas, planes, programas, contratos; fugas fuertes de dinero por controles arcaicos y corrupción; programas sin supervisión oficial —del sector a que pertenece o siquiera del gobierno federal—; programas retrasados y sobrefacturados; informes, documentos y cifras nada confiables para la SPP; manejo desordenado de ingresos y gastos, entre otras muchas cosas
Oficialmente, la SPP negó que el estudio en cuestión fuera un documento oficial de la Secretaría —cosa que Ramírez no afirmó en su información— pero a la vez confirmó la existencia del estudio, aunque como un “trabajo preliminar”
Su publicación descubrió el desastre administrativo y financiero en que sumió a Pemex la administración de Jorge Díaz Serrano, el paladín de la abundancia nacional
Los hechos que siguieron precipitaron su estrepitosa caída
El primero de junio de 1981, menos de tres meses después de que en su informe anual había ponderado hasta el exceso la bonanza petrolera de México, Díaz Serrano declaró:
“Este es el momento en que se convierte un mercado de vendedores en un mercado de compradores Entonces, los que tienen las cartas fuertes son los que están comprando, y una lucha que era sorda con los mercados se convierte en lucha abierta”
Para lograr eso, países como Estados Unidos habían almacenado en sus cavernas miles de millones de barriles de crudo Ahora la tortilla se volteaba y había que bajar los precios del petróleo
El tono triunfal desapareció de las palabras de JDS aquella tarde, a bordo del barco en que acompañaba a JLP en un recorrido con motivo del Día de la Marina: “surgimos como exportadores —dijo— en un momento en que mandaban los que exportaban Ahora las cartas se han cambiado, la situación ha cambiado, y necesitamos vivir este otro lado del mercado para regresar, ojalá, a un mercado menos sinuoso, más nacional”
Por lo pronto, decidió una reducción de cuatro dólares por barril en el precio del petróleo mexicano y así lo comunicó a las compañías compradoras estadunidenses
Sus sueños futuristas se esfumaban
Y se esfumaron:
El 6 de junio de 1981, Jorge Díaz Serrano renunció a la dirección general de Pemex
“En virtud de que mi decisión de reducir el precio del crudo no recibió la aprobación unánime del gabinete económico —dijo en el texto de su dimisión, que entregó a JLP— y no queriendo constituir un elemento de discordia, prefiero presentar ante usted mi renuncia irrevocable”
El hecho, inesperado, fue seguido de un total hermetismo oficial sobre las causas de la remoción de JDS, a quien sucedió Julio Rodolfo Moctezuma
Poco o nada aclaró el secretario Oteyza en su comparecencia de casi siete horas ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el 16 de junio El titular de la Sepafín escapó una y otra vez a las preguntas de los legisladores sobre el por qué de la renuncia de JDS y cuál había sido el papel del consejo de administración de Pemex, que el propio Oteyza preside, en la rebaja del precio del crudo
“Independientemente de si fue adecuada o no la medida, fue precipitada”, dijo apenas el funcionario
Transcurriría luego casi un mes de silencio antes que se supiera algo más sobre el asunto Y fue el propio presidente López Portillo el que tocó el tema, durante una conferencia de prensa a bordo del avión Quetzalcóatl I, el 10 de julio Tras de calificar como “dolorosísimo” el caso de JDS, el mandatario dijo:
“Ustedes saben que Jorge Díaz Serrano es mi amigo desde la infancia; me ayudó en momentos duros de mi vida y le tengo una gran estimación y un gran respeto Ha sido sin duda un funcionario extraordinario, que ha realizado en Petróleos Mexicanos una obra que llamó la atención en México y en el mundo entero
“Lo que hizo Pemex durante la administración de Jorge Díaz Serrano fue extraordinario; pero llegó el momento en que cambió la circunstancia y entonces el precipitó una decisión”
JLP refirió en seguida el cambio ocurrido en el mercado petrolero internacional y la decisión de la OPEP Dijo que JDS le informó que la OPEP estaba bajando los precios “y que teníamos nosotros necesidad también de bajarlos Yo lo entendí —prosiguió el Presidente— Acepté y le dije: acepto que empecemos a bajar los precios, pero está el acuerdo de depurar la lista de clientes; vamos a depurarla y vamos a tener una reunión con el gabinete económico par que nos des pormenores y acordemos lo conducente
“Pasaron dos días desde el momento de esa conversación, cuando tuvimos la reunión, y previamente para conducir esa reunión me reuní con Jorge Díaz Serrano y con algún otro funcionario para ver cómo estaba la situación Entonces propuso y me informó Jorge que la baja era de cuatro dólares Dije: no, no; vamos a verlo en el gabinete económico Me contestó: no puedo, ya salieron los cables Yo aludí: bueno, pero la reunión era para fijar los pormenores y cumplir los acuerdos previos ¿Cuáles eran? Depurar la lista de clientes y fijar la baja
“Tal vez la reunión hubiera acordado los cuatro dólares, peor no está dentro del sistema de toma de decisiones una de esa naturaleza, y resultó que la baja de cuatro dólares era excesiva, porque nos sacaba de todas las bajas de tolerancia En estas condiciones, naturalmente al gabinete económico no le gustó esa decisión y al gabinete económico casualmente lo encabezo yo; es mi gabinete económico Esto es, señores, lo que pasó”
El Presidente abundó en el tema Dijo que no fue una “decisión arbitraria” la de la JDS “El me dijo, cuando después me dio está explicación: ‘lo importante, históricamente, en ese momento es mantener la clientela’ Y desde ahora el punto de vista mercantil tiene razón En este momento, si México fuera una empresa petrolera, lo importante sería mantener la clientela Pero da la coincidencia de que México no es nada más vendedor de petróleo: es un país con programas y con principios Y en este momento, precisamente en este momento, entendiendo los riesgos del corto plazo, lo importante no es mantener la clientela, sino mantener los principios”
Jorge Díaz Serrano se fue a su casa con todo y sus aspiraciones rotas, su proyecto mágico, su triunfalismo hecho trizas Desde la banca vio cómo Miguel de la Madrid Hurtado, el secretario de Programación y Presupuesto del JLP, era ungido sucesor Presidencial
PA’QUE SE ACUERDEN DE MI
El 5 de octubre, cuatro meses después de su renuncia en Pemex, JDS fue nombrado por su amigo López Portillo embajador de México en la URSS
Respiró tranquilo otra vez
Y preparó su resurrección política: el 8 de octubre confió que tenía muy buenas relaciones con Miguel de la Madrid y ofreció su colaboración: “yo espero que él tenga un lugar para mí”
En esa entrevista dijo, muy seguro, que cuando terminó su función en Pemex “yo ya había llenado mi programa” También dijo, muy seguro, que seguiría en la política hasta su muerte Y que “escogió” a la URSS para su debut como diplomático por la importancia histórica de ese país, por ser el primer productor de petróleo en el mundo y porque “espero aprender ruso para leer a León Tolstoi en su idioma original”
Cuatro días después visitó al candidato presidencial en las oficinas del PRI Dicen las crónicas que el exdirector de Pemex llegó acompañado de 11 guardaespaldas y de Francisco Galindo Ochoa Al salir declaró:
“Estoy deseoso de regresar a la política en mi país Pero el licenciado Miguel de la Madrid, mi amigo, tiene la palabra”
JDS negó que su nombramiento de embajador significara un destierro político Sonriente, dijo: “si así es el canibalismo político, bienvenido”
Así que Díaz Serrano hizo sus maletas y, tras de una comida que sus más fieles amigos le ofrecieron y que se efectuó en casa de Abel Quezada, partió rumbo a Moscú, el 26 de octubre
Cinco meses duró su misión diplomática
En ese lapso, nada —absolutamente nada— se supo de las actividades del embajador A su regreso, en otra comida, comentaría a su íntimos que su estancia en la URSS fue muy grata Tuvo por fin la oportunidad de conocer a fondo ese país, al que había visitado sólo esporádicamente Pudo empaparse del arte pictórico contenido en sus museos
Porque Jorge Díaz Serrano es un fanático de la pintura Y un gran coleccionista: en su casa de Las Lomas, en la ciudad de México, tiene una insólita galería particular, un pasillo de más de 50 metros que comunica su despacho con la zona de la alberca Ambos muros, tapizados de cuadros Predominan los Riveras, pero hay Picassos, Velázquez, Van Gogs, Atls Aparte, tiene una espléndida colección de marfiles chinos
Su regreso a México tuvo un motivo concreto, particularmente importante para él: fue designado por el PRI candidato a senador por Sonora
Estaba, de nuevo, en el sendero de la política activa
Su desarraigo definitivo de Sonora, donde en efecto nació, no representó el menor impedimento:
“No creo que haya sonorenses de aquí y de allá”, dijo ufano en una entrevista en Hermosillo, luego de viajar desde Moscú para rendir su protesta como candidato “Hay gente que vive toda su vida en un pueblo y sin embargo sabe poco del mismo, convirtiéndose así en un perfecto extranjero por su egoísmo o su indiferencia Y puede haber hombres que están fuera de su pueblo y saben más de él y por eso están más arraigados”
Lo que importa es que ya está ahí, en Cananea — ni más ni menos— iniciando su campaña electoral
“Reciban mi entusiasta saludo”, dice al principio de su discurso, imitando la entonación peculiar de los políticos “Los hombres del norte nos expresamos en forma franca y directa y así nos entendemos No hay palabra más sabia que la palabra sencilla”








