LOS RECODOS DEL SILENCIO
Francisco Prieto
Antonio Ostornol es un joven narrador chileno —nació en 1954— que acaba de publicar en Chile su primera novela: Los recodos del silencio Ya se trata de una novela centrada en torno a un grupo de jóvenes y un querido profesor de la preparatoria que conocieron la esperanza cuando la Unidad Popular, a quienes sorprendió el golpe militar, que se fueron acomodando a las nuevas circunstancias sobrellevando, apagada casi, la rebeldía
Antonio Ostornol se muestra como un maestro en el difícil arte de decir entre líneas, en el aún más difícil de acoplar el estilo a la atmósfera en que viven sus personajes de modo que forma y fondo se funden maravillosamente Y es que Los recodos del silencio es una novela que explora el mundo extraño y complejo de quienes viven un momento histórico límite, en ese punto de la adolescencia en que aún no se alcanza a percibir con suficiente claridad el entorno mientras la prisión del yo se vive dolorosa y heroicamente a un mismo tiempo Condenados así a una participación a medias en el movimiento revolucionario, prolongarán la adolescencia durante el gobierno militar y su rebeldía, que ya no puede manifestarse en apoyo político-sociales concretos, se fijará en una búsqueda desesperada e incierta de una mismidad que, necesariamente, se les escapa
Y el arte de Antonio Ostornol posee la rarísima facultad de dar forma a lo informe conservando la presencia perpetua de esos fantasmas que sólo el poeta se atreve a penetrar, de modo que lo informe se muestra en todo su horror:
“Papá siguió disfrutando su desayuno, absorbiendo los artículos del Mercurio con la misma parsimonia con que se despachaba las tostadas, el jugo de naranjas, el café con leche Subí a mi cuarto Me duché, me vestí, ordené mis cuadernos, todo con extrema naturalidad Sin embargo, una pregunta me rondaba: ¿qué es un Golpe de Estado? Traté de revisar mis anales culturales para hacerme una idea: Argentina, por ejemplo, había vivido casi la totalidad de su existencia como nación independiente bajo regímenes militares En América Latina eran corrientes los golpes de Estado Pero a pesar de ser una realidad cercana, siempre nos pareció tangencial En el último tiempo habíamos analizado el problema en diversas ocasiones y siempre arribábamos a la misma conclusión: eso no puede ocurrir aquí Sin embargo, hoy sentía que las noticias no eran fantasiosas, que no venían cargadas de dramatismo periodístico, sino que tenían una pesadez de verdad Y me inquieté: extrañamente me sentí amenazado por algo impreciso, carente de base, nacido del vacío”
Los recodos del silencio es, por una parte, una novela social, por la otra, una reflexión poética sobre la nostalgia que sólo en el recuerdo encuentra su objeto, pero en el recuerdo de lo que es vivido sólo en el presente exactamente como el creador descubre lo decisivo de su pasado en el acto mismo de la escritura, de modo que es como si en el tiempo de los hechos éstos hubieran sido algo muy diferente de como ahora se muestran y son Y esta sensación de irrealidad y de vacío, a un mismo tiempo golpeante y tierna, va cubriendo al lector que recorre las páginas de la novela de Ostornol “Su cuerpo se movió definiendo cada cambio y resaltando cada giro de su figura y sentí sus ojos de niña colegiala posarse sobre mi cabellera revuelta y juvenil, sus brazos extendidos al vacío, atrapando mi delgadez de niño, mi barba incipiente, mi sonrisa tímida, y sentí deseos de besarla, de sorber la saliva mágica que soñaba en las noches solitarias, de palpar el temblor prematuro de tus caderas, de quebrarla en un abrazo hondo Me estaba mirando, sin embargo con otros ojos, irritados por el llanto, oscurecidos por los años, cansados de no entender o de entender demasiado En ese momento no podía precisarlo Faltaban muchos elementos extraviados en largos cuatro años de distancia ¿Valía la pena recuperarlos?”
Los recodos del silencio, es en fin, una novela que pretende recuperar un aspecto de la historia íntima de esos años decisivos para una generación y que se inscriben entre 1968 y 1975, más o menos Y, tal vez, haya llegado el momento de hacer novelas del 68 donde los acontecimientos externos sean sólo como sombras








