En 5 años, el peso se depreció 100% ante el dólar
La tercera parte de los recursos bancarios nacionales, en moneda norteamericana
Juan Antonio Zúñiga y Víctor Cardoso
Bajo la presión de los mismos agentes económicos que en 1976 provocaron la última devaluación formal del peso, la moneda nacional se desliza paulatinamente dentro del régimen de flotación adoptado desde el primero de septiembre de ese año
El peso pierde centavos en su paridad con el dólar, la incertidumbre empresarial crece, la dolarización del sistema bancario aumenta, se acrecenta la deuda pública externa, hay salida de capitales, se eleva el déficit del sector público y también el de la cuenta corriente de la balanza de pagos
En vísperas del quinto aniversario de su última devaluación formal, el peso alcanzó una depreciación de ciento por ciento respecto a la cotización que tuvo frente al dólar hasta el 31 de agosto de 1976 De 1250 pesos por dólar que valía entonces, pasó a 25 pesos el 19 de agosto de 1981
La Reserva Federal (banco central), de Estados Unidos reporta: hasta marzo de este año, los mexicanos tenían depósitos en la banca estadunidense por 4,755 millones de dólares, equivalentes a 119,375 millones de pesos, aproximadamente
El Banco de México informa: aumentó la captación de recursos en moneda extranjera en el sistema bancario nacional en 62,000 millones de pesos de enero a julio de este año A la paridad actual, ese incremento representa 250,008 millones de dólares; una elevación de 229 por ciento respecto al mismo periodo de 1980
Sin embargo, a diferencia del pasado, la economía crece y las reservas del Banco de México —estimadas en poco más de 10,000 millones de dólares— aseguran, por el momento, la convertibilidad del peso en cualquier otra divisa Pero los precios también crecieron
Arturo Bonilla Sánchez, exdirector del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, comenta: “El camino que se ha seguido y que posiblemente se continúe, aunque no se descarta una posible devaluación drástica, es el de ir efectuando `minidevaluaciones’ con el objeto de no crear desajustes tan grandes y violentos como en agosto de 1976”
El sistema bancario no está dolarizado, pero mantiene una clara tendencia a la dolarización El hecho, explica el investigador universitario, se observa por el aumento de las cuentas bancarias en dólares
En 1976, la captación bancaria en dólares alcanzó su punto más alto Ese año los depósitos de la divisa estadunidense representaban el 455 por ciento de la captación total en el país; en 1977 disminuyó a 41 por ciento; para el año siguiente también disminuyó y se situó en 38 por ciento; en 1980 fue de 35 por ciento y hasta el primer semestre de este año era de 335 por ciento, pero nunca bajarán al nivel de 1975: 223 por ciento
¿Cuáles son las implicaciones de la dolarización?
Responde Bonilla Sánchez:
“Tiene muchos aspectos, pero es un reflejo de la desconfianza que aún existe en el sistema económico del país y en la estabilidad del peso El hecho de que haya una gran cantidad de tenedores de cuentas en dólares significa que están prevenidos ante una posible devaluación del peso También es un signo de especulación, que complica el manejo de recursos”
La tendencia a la dolarización es un hecho hoy De enero a julio de este año, la captación en moneda extranjera ascendió en 62,200 millones de pesos, cifra que fue —hasta el 31 de julio— superior en poco más de tres veces a la del mismo periodo de 1980
En esa fecha el sistema bancario nacional reportó tener en su poder recursos —monetarios y no monetarios— por 24 billones de pesos, de los cuales, el 335 por ciento —793,700 millones de pesos— correspondieron a moneda extranjera
Pero no sólo en la banca nacional aumentaron las cuentas en dólares El último boletín de la Reserva Federal de Estados Unidos informa que los depósitos de mexicanos registrados en la banca estadunidense —hasta el primer trimestre de este año— ascendieron a 4,755 millones de dólares
A la paridad actual, esa cifra equivale a 118,875 millones de pesos y —por citar una comparación— es 25 por ciento más elevada que la disminución del gasto público decretada por la Secretaría de Programación y Presupuesto a finales de julio, que fue de 90,000 millones
Con la fuga de capitales que se dio a partir de la devaluación y aun bajo sus efectos más inmediatos, en 1977 los depósitos de mexicanos en la banca de Estados Unidos alcanzaron los 2,876 millones de dólares El incremento, en los últimos 51 meses, fue de 65 por ciento, es decir, 1,879 millones de dólares
LAS CIFRAS PODRIAN SER MAS ELEVADAS
Las cifras proporcionadas por el banco central norteamericano son, no obstante, insuficientes para determinar con precisión la cuantía de los capitales que los mexicanos tienen en el extranjero
La apreciación es avalada por Bonilla Sánchez: “El dato es insuficiente, porque a pesar de ser indicativo, no refleja otro tipo de inversiones que realizan los mexicanos en Estados Unidos, por ejemplo, la adquisición de inmuebles y otras propiedades en California, Texas y Florida e incluso, en España”
A ello, dice Bonilla Sánchez, habría que agregar la adquisición de acciones de empresas estadunidenses que realizan inversionistas mexicanos
Por ejemplo: recientemente, Banamex adquirió el Mexican American Bank of San Diego y el Community Bank of San José, California, para fusionarlos posteriormente en el California Commerce Bank, cuyo activo supera los 100 millones de dólares
El otro grande de las finanzas mexicanas, Bancomer, anunció en abril pasado la posible adquisición de The Grossman Bank, de San Diego, que cuenta con cinco sucursales y activos estimados en 105 millones de dólares
Y el gobierno mexicano no se quedó a la zaga A través de Petróleos Mexicanos, adquirió el 3429 por ciento de las acciones de la empresa española Petronor
La insuficiencia de los datos en cuanto a captación bancaria en dólares es tal, que el mismo Banco de México, en dos boletines estadísticos maneja cifras distintas sobre el mismo tema con una diferencia entre ambos cercana a los 200,000 millones de pesos
Las cifras contenidas en la información económica proporcionada en 1978, refiere que la captación total de 1977 ascendió a 761,758 millones de pesos Sobre ese mismo año, los indicadores económicos de mayo de 1981 señalan una captación total de 978,500 millones de pesos Una diferencia en la información sobre el mismo concepto de 216,742 millones de pesos ¿Cuál es la cierta?
LOS PESOS SE VAN, SE VAN
La convertibilidad de pesos a moneda extranjera, principalmente dólares, también puede observarse a través de las remisiones que hacen las empresas extranjeras a sus países de origen en otras divisas
Básicamente son tres las formas en que las empresas trasnacionales transfieren capitales: utilidades remitidas, pago de intereses y sobrefacturación por las importaciones que hacen de sus respectivas casas matrices Para todo esto, forzosamente tienen que convertir el peso a moneda extranjera, generalmente dólares
Los últimos indicadores proporcionados por el Banco de México señalan que, de enero a marzo de este año, las empresas extranjeras enviaron fuera del país 1835 millones de dólares por concepto de “utilidades remitidas” Esa cifra es superior en 53 por ciento a la registrada en el mismo periodo de 1980
En lo que respecta al pago de intereses de los préstamos —generalmente contratados con sus casas matrices—, se enviaron fuera del país 3136 millones de dólares durante el primer trimestre del año La cantidad es superior en más de dos veces al pago que por este concepto hicieron en el mismo periodo del año pasado
Por “regalías y otros pagos” se observa que las empresas extranjeras sacaron del país —en el periodo examinado— 1559 millones de dólares; 25 por ciento más que la cantidad registrada hasta marzo de 1980
La sobrefacturación (alteración de precios de mercado) es difícil de cuantificar por estar fuera de la legislación nacional, pero el economista universitario Víctor Manuel Bernal Sahagún refiere que es una de las prácticas más socorridas para sacar capitales del país
En conjunto, los pagos hechos al exterior por la inversión extranjera radicada en México se elevó de 3805 millones de dólares durante el primer trimestre de 1980 a 653 millones en el mismo periodo de este año; representa una elevación de 71 por ciento
Otro de los agentes económicos presentes en el continuo deslizamiento del peso es la diferencia que hay entre el crecimiento de los precios en México y en Estados Unidos Arturo Bonilla explica:
“La sobrevaluación del peso, no obstante que el tipo de cambio es flotante, obedece a que en México el ritmo de crecimiento de los precios es en dos veces y media superior al comportamiento de la inflación en Estados Unidos”
Eso repercute en un encarecimiento de los productos mexicanos de exportación y la consiguiente dificultad para encontrar mercado, principalmente el estadunidense, con el que México realiza el 65 por ciento de sus ventas al exterior
La información del Banco de México es precisa sobre la diferencia que existe en la inflación de ambos países
Hasta abril de este año, el crecimiento anual de los precios al consumidor en México era de 26 por ciento, en tanto que en Estados Unidos fue de 111 por ciento y se estima que esa diferencia persiste a la fecha
El porcentaje revela que los productos “Hecho en México” son dos veces más caros que los producidos en Estados Unidos Y ¿quién va a querer comprar algo al doble de lo que cuesta en su país?
Otro agente económico presente en el quinto aniversario de la más reciente devaluación del peso es el aumento del déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos Ahí se contabiliza la diferencia entre los ingresos y las salidas de divisas por la importación y exportación de mercancías y servicios que realiza el país con el exterior
En su indicador económico número 103, el Banco de México da a conocer que durante los tres primeros meses de este año el déficit en la cuenta corriente se elevó a 1,4269 millones de dólares, más de tres veces el déficit registrado en el mismo periodo de 1980
Durante los primeros seis meses de 1981, se estima que la cuenta corriente de la balanza de pagos tuvo un déficit equivalente a 2,000 millones de dólares
El rubro que registró la mayor salida de divisas dentro de la cuenta corriente fue el denominado “intereses por financiamientos al sector público” Esto es, el pago de los intereses generados por el endeudamiento del Estado mexicano
Unicamente por este concepto el gobierno mexicano tuvo que desviar 8988 millones de dólares de su presupuesto; 12 por ciento más de lo que tuvo que pagar en 1980, sin contar la salida de divisas para pagar los créditos contratados (amortizaciones)
En el mismo indicador económico, el Banco de México indica que para el pago de amortizaciones se destinaron 8924 millones de dólares durante el primer trimestre del año Esta cantidad es 52 por ciento superior a la destinada en el mismo periodo de 1980
MAS DEUDAS PARA PAGAR DEUDAS
Contrasentido del subdesarrollo: México envía divisas al exterior y se endeuda para complementar la carencia de recursos internos y pagar deudas anteriores Se estima que 70 centavos de cada dólar que recibe México prestado, son destinados al pago de intereses y amortizaciones de otros créditos
Al caracterizar el comercio exterior mexicano en noviembre de 1980, el secretario de Hacienda, David Ibarra Muñoz, expresó:
“Las importaciones de bienes y servicios registran incrementos sin precedente Se estima que crecerán 49 por ciento y son indicador de que el país sigue exportando prosperidad, creando ocupación afuera, ante la imposibilidad de hacer crecer, aún más rápidamente, la capacidad interna de oferta” Y esto persiste y se agrava en 1981
La deuda pública externa, que al finalizar el año rebasará los 40,000 millones de dólares, exigirá la distracción de una cantidad cada vez más elevada de divisas que deberán salir del país para cumplir con los compromisos crediticios ya pactados Saldrán para llevar prosperidad y crear ocupación fuera de México
Independientemente de la contratación de nuevos adeudos, por lo pronto, la caída paulatina del peso repercute en un aumento de los pagos que deberán hacerse al exterior por la deuda ya contratada
Se estima que, a pesos corrientes, por cada dos centavos que pierde el peso con respecto al dólar, la deuda en moneda nacional se eleva en 720 millones de pesos aproximadamente
México exporta bienestar aunque más de 10 millones de niños menores de seis años, no consuman habitualmente leche, carne, pescado y huevos, según los resultados preliminares del último censo de población y vivienda
El déficit crónico y creciente de las finanzas del sector público, que influyó en la drástica devaluación del peso en agosto de 1976, también está presente cinco años después:
En enero y febrero de este año, la diferencia entre los ingresos y los gastos del sector público —déficit— fue 252 por ciento superior a la registrada en esos dos primeros meses de 1980
En cuanto al endeudamiento, externo e interno, éste fue 205 por ciento más elevado, según las últimas cifras oficiales dadas a conocer la primera semana de este mes por la Secretaría de Programación y Presupuesto, que no incluyen la reducción del gasto público en cuatro por ciento
Frente a este panorama, surge la pregunta: ¿habrá real reducción del gasto o se excederá menos de lo previsto? La cuenta pública que se dará a conocer en julio de 1982 dará la respuesta
Mientras tanto, el peso cede y la incertidumbre de los ahorradores se refleja en una mayor dolarización
¿Cómo se podría caracterizar la política económica del régimen?
Responde el exdirector del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM:
“Ha tomado una serie de medidas que, manifiestamente, reflejan una mayor internacionalización de la economía, una mayor monopolización y un mayor grado de vulnerabilidad”
Aclara que el comportamiento de las tendencias estructurales de la economía mexicana son ajenas a la voluntad de un solo hombre, aunque sea el presidente
Así, con circunstancias económicas similares a las de hace casi cinco años y bajo un estricto apego al régimen de flotación, el peso se hunde frente a la divisa estadunidense El 18 de agosto, en su deslizamiento, la moneda nacional costó 25 veces menos que un dólar, ciento por ciento menos de lo que valió hasta el 31 de agosto de 1976








