La alianza con los empresarios maniató al gobierno
Los frutos del crecimiento, fuera del alcance de la mayoría
Carlos Ramírez
A comienzos de 1977 todo era jauja petrolera En 1981 todo es preocupación pospetrolera Este ha sido, a la luz de las cifras de pobreza y de riqueza, el quinquenio de las oportunidades pospuestas y de los compromisos soslayados: las demandas de justicia y equidad de las mayorías se escabulleron entre los festejos por las cifras de crecimiento y entre los números rojos de la contabilidad nacional
“Se trataba de crecer y distribuir la riqueza creada Pero no ha sido así Se creció pero no se distribuyó la riqueza El crecimiento operó a favor del capital y no de los trabajadores”, dice Clemente Ruiz Durán, profesor universitario e investigador de la UNAM
Y Sofía Méndez Villarreal, vicepresidenta del Colegio Nacional de Economistas, profesora de la UNAM e investigadora del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económica), señala:
“La oportunidad de contribuir a hacer menos inequitativo el sistema económico se ha dejado pasar de largo Se ha contribuido, en cambio, a agudizar las contradicciones del país que afectan a los asalariados y benefician a los empresarios”
Lo peor de este proceso es que existe un agravante: en 1977 se tuvo que buscar una alianza con los empresarios para lograr el crecimiento acelerado de la economía, dice Salvador Cordero, investigador de El Colegio de México y autor de estudios y libros sobre los grupos empresariales mexicanos Pero, agrega, el gobierno cayó en su propia trampa: esos grupos empresariales han adquirido tanto poder financiero, que hoy son un factor político importante que presiona al Estado y le impide el cumplimiento cabal de las demandas populares
“El Estado tiene cerrados sus espacios: la iniciativa privada lo presiona, los trabajadores lo presionan Se prevé, en consecuencia, una crisis del Estado a mediano plazo, que tiene que resolver el sistema político”
El panorama del país es, hoy, una especie de rompecabezas previsible La realidad de los desequilibrios en las demandas de las mayorías, opacan cualquier regodeo por las cifras de crecimiento: cuatro de cada siete mexicanos viven marginados de la riqueza; un millón de familias acapara la mitad de la riqueza creada Este es el saldo de 30 años de una misma política económica y de un sexenio que la continuó, pese a que tuvo en el petróleo la oportunidad de cambiar las cosas Los investigadores dicen a Proceso que las cifras optimistas de crecimiento no ocultan la realidad del país en los últimos cinco años: hubo crecimiento económico pero no desarrollo social
Otra vez los dos Méxicos: el rico y el pobre, ambos sin poder vincularse más que por una política económica que benefició al capital y no a los asalariados que son la mayoría, dice David Colmenares, miembro del comité directivo del Colegio Nacional de Economistas “Tras del discurso oficial está el México de los marginados, el que no participa de la riqueza más que por derramas indirectas y minoritarias, ese 60 por ciento de las familias más pobres que apenas tienen el 219 por ciento del ingreso”, agrega
El país creció estos cinco años a costa de la fortaleza del Estado, del petróleo y de los estímulos de l a iniciativa privada El saldo lo arrojan los indicadores de la pobreza y los indicadores de la riqueza La preocupación volvió a las declaraciones de funcionarios y empresarios a partir de la caída de los precios internacionales del petróleo demostró la vulnerabilidad de las finanzas mexicanas y de su economía La baja de cuatro por ciento en el gasto público es reflejo directo de la caída del ingreso de petrodivisas
POR LA JOROBA DE LA CRISIS
Viene el deslizamiento por la joroba de la crisis Los desequilibrios del aparato económico del país se desajustaron más de lo previsto En 1977 hasta se previo un superávit en la balanza de pagos En 1981 el déficit en la balanza de pagos llegará a 10,000 millones de dólares, cifra igual a las reservas del Banco de México
Dice Sofía Méndez Villarreal:
“Lo que se observa en este sexenio no es sino la agudización de las tendencias que vienen del pasado, con el agravante de que mayor crecimiento económico propicia que se acentúen los desequilibrios en los sectores fiscal, externo, de distribución de la riqueza e ingreso, agropecuario y de acceso de la población a los beneficios sociales”
Señala: “Contrariamente a lo esperado, el sector público, con más recursos para asignaciones sobre bases más equitativas, no ha cambiado el proceso de desarrollo económico y social del país en 20 años El aumento de recursos sirve para facilitar el proceso fundamental de desigualdad y desequilibrio Los recursos del petróleo han servido para que el sistema económico funcione sobre las mismas bases de desigualdad y desequilibrio, con el agravante de que esas tendencias se agudizan”
Tras de señalar que se dejó pasar de largo la oportunidad para cambiar el sistema económico y hacerlo más justo, la vicepresidenta del Colegio Nacional de Economistas dice también: “Gracias a una mayor disponibilidad de recursos del Estado (mediante las divisas del petróleo), se pospuso también el estudio de las mismas contradicciones sociales del país”
La política económica, explica, giró en torno de la acumulación de capital privado, como una forma de generar inversión Para ello se concedieron estímulos, exenciones, subsidios “Los indicadores de la pobreza del país no son nuevos, sino que vienen desde los cincuenta”, señala
—¿Y la oportunidad del petróleo para crecer y distribuir?
—Se exageraron las ventajas derivadas de la exportación de hidrocarburos La autosuficiencia financiera fue un espejismo El país tiene grandes compromisos de pago de deuda externa, que se agregan a los financiamientos de las importaciones de la balanza comercial Estos factores se explican por la incapacidad para transformar la estructura interna El sector público debió transformar esa estructura interna injusta y desequilibrada cuando tenía el control de los excedentes petroleros
La riqueza privada no se tocó Hubo temor, dice Sofía Méndez Villarreal, a fugas de capitales “Las vulnerabilidades del país son argumentos que se esgrimen Pero cuando hay fortaleza financiera del Estado por ingresos petroleros, deberían ser menos atendibles Sin embargo, los ingresos petroleros se reciclan al exterior en la medida en que hay un irrestricto cambio de moneda y eliminación de controles a las importaciones”
El país creció, la riqueza se produjo, pero no fue repartida “Al no crecer económicamente teniendo como motor el mercado interno, los beneficios del progreso económico no pueden distribuirse entre el mayor número de la población Hubo, en cambio, poca generación de empleo, poca oferta de bienes y servicios para las mayorías, debido en gran medida a una política deliberada de contracción del salario real Este es el desenlace de una estrategia económica concentradora de la riqueza y del ingreso en pocas manos”
CRECIMIENTO SIN REPARTO
Hubo crecimiento, dice Clemente Ruiz Durán, pero no repartición La política económica actual ha afectado a las mayorías Los salarios reales han bajado en los últimos cinco años —35 por ciento en los de los burócratas y 12 por ciento en los mínimos—
“Sin embargo, el Estado ha pugnado por atender las zonas marginadas con abastecimiento barato, mediante Diconsa o Coplamar No obstante, al no ser un programa general del gobierno para todos los asalariados, se ha registrado un deterioro del poder adquisitivo de los salarios”
¿Y la distribución? Señala Ruiz Durán: “los mecanismos redistributivos del Estado, para compensar el deterioro del salario de los trabajadores, han sido insuficientes En consecuencia el crecimiento del país ha operado en favor del capital y los patrones y no a favor de los trabajadores Esto se ve claro en la participación de los trabajadores en el ingreso nacional”
Dice al respecto: “En los últimos tres años los trabajadores han perdido participación en el ingreso nacional y esto muestra que los frutos del reciente desarrollo han ido contra los trabajadores No se han compensado ni por los mecanismos redistributivos del Estado ni por mayor empleo De lo que se trataba era de crecer con distribución de la riqueza, pero ha habido crecimiento sin distribución”
Ruiz Durán enumera tres formas de distribuir la riqueza: política fiscal que grave al capital y a la riqueza y que le otorgue mayores recursos al Estado para sus programas, pues actualmente se grava el trabajo y el consumo; ampliar el sistema de comercialización para abatir precios y especulaciones y frenar la carestía; y unificar los servicios de seguridad social “Esto último acaba de ocurrir, pero las acciones del Estado han sido incompletas o tardías”, dice refiriéndose a la unificación del sector salud
Por otro lado, Ruiz Durán señala que las divisas del petróleo han sido “mal utilizadas” En lugar de expandir la capacidad productiva del Estado y de reordenar el aparato industrial, las petrodivisas sirvieron para desestimular proyectos estatales y sociales que debieron ponerse en marcha El dinero del petróleo se fue en importaciones de materias primas, maquinaria y artículos de consumo sofisticado
La riqueza producida también se escapó por varios caminos: importaciones, fugas de capital, pago de factores al exterior, gasto turístico de mexicanos en el extranjero Estima Ruiz Durán que el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos llegará este año a 10,000 millones de dólares ¿Qué hacer? “Si queremos un ritmo de crecimiento acelerado como en el pasado, es necesario un control de gasto de divisas, un esquema de protección industrial eficiente, que no desestimule proyectos y prioridades, y no dejar todo en manos de la iniciativa privada sino ampliar la intervención del Estado
“Urge, por tanto, una estrategia para utilizar adecuadamente las divisas del petróleo”, agrega y explica que el mal uso de esas divisas no resolvió los problemas del país “No se puede hablar de un desperdicio total de oportunidades Estas siguen presentes Pero podemos perder definitivamente la oportunidad si se continúa, como ahora, por el camino erróneo”
EL ESTADO ENTRE DOS FUEGOS
Los investigadores hablan de una disminución en las oportunidades para afrontar y resolver los desequilibrios nacionales que propician la injusta distribución de la riqueza producida A comienzos del sexenio había petróleo para diseñar una nueva política económica que propiciara el crecimiento acelerado del país, pero al mismo tiempo que atendiera las demandas populares de servicios rezagados y de distribución equitativa de la riqueza Pero no fue así Salvador Cordero lo explica de la siguiente manera:
“Para poder mantener la estabilidad política, el país necesita crecer Y para crecer urge la estabilidad política El Estado, indudablemente para responder a este imperativo, tuvo que, entre otras alternativas, aliarse con el capital y la iniciativa privada Se asumió, entonces, una política de inversiones y crecimiento acelerado, pese a las posteriores críticas y llamamientos del sector privado para moderar el crecimiento”
En esta alianza participaron los más fuertes, los empresarios con mayor capacidad para enfrentar el reto de enormes inversiones Surgen, entonces, al amparo de la política económica, los grupos empresariales y las grandes empresas como el Grupo Alfa, que tiene ventas por el uno por ciento del Producto Nacional Bruto del país Los grupos crecieron y se expandieron, incluso con inversiones extranjeras que acudieron a aprovechar las oportunidades Ellos fueron los beneficiarios
Sólo que las cosas se complicaron: “el capital monopólico ha logrado ganar terreno político En el contexto de la economía mixta, el fortalecimiento de los grandes grupos privados ha representado dos cosas: una, ajuste y racionalización del sector público por las críticas empresariales que limitan la participación del Estado; y dos, que a través del petróleo el Estado haya mejorado su capacidad financiera Ciertamente, el Estado ha retrocedido en algunos sectores, aunque en el energético se ha fortalecido”
Pero el Estado se encuentra atrapado en exigencias: por un lado, para que el país crezca requiere de inversiones del capital privado y éste necesita de una tasa de ganancia atractiva, por lo que el Estado proporciona estímulos, precios bajos de energéticos y propicia costos superables Pero por otro, el Estado tiene un compromiso con los sectores populares y tiene que responder a sus necesidades, por lo que instrumenta programas como la Alianza para la Producción, el Programa de Productos Básicos y el Sistema Alimentario Mexicano
“Es un juego doble: favorecer a los grupos privados para que participen en el crecimiento y responder a los compromisos populares”, señala Cordero Ha habido apoyo a la IP, pero también un intento de respuesta a las demandas populares Pero los espacios se cierran: por una parte, los grupos se fortalecen tanto que presionan al Estado y por otro las demandas populares son muchas y el Estado no las ha podido cumplir “Creo que a mediano plazo habrá una crisis del Estado, que el sistema político tiene que resolver”
Por su nivel de recursos económicos y por las circunstancias del momento que vive el país, “los grupos empresariales se convierten en factores políticos, adquieren peso político” Paralelamente, el Estado se ve cuestionado por ciertos sectores progresistas por su bajo cumplimiento de los compromisos sociales de los sectores populares Además, “para no afectar al capital, los proyectos que respondan a las clases populares pueden no tener éxito Por vínculos o necesidades de alianzas con el capital, pueden existir problemas si no hay voluntad política para afectar intereses empresariales”
CONCENTRACION DE LA RIQUEZA
David Colmenares, considera que la riqueza fue creada para unos pocos El Estado, agrega, definió los mecanismos de distribución de la riqueza pero no los aplicó: de acuerdo con el Plan Global de Desarrollo, la riqueza producida sería repartida a través de un mecanismo formado por cuatro puntos: utilidades, precios, salarios y fisco
¿El resultado? El natural en estos casos: funcionó solamente el punto de las utilidades, que alcanzaron cifras de aumento hasta de más de 100 por ciento en algunas empresas y en algunos sectores Los demás mecanismos, que tendían a entregar la riqueza a los trabajadores, no dieron resultado;
—Los precios han encontrado su ritmo de aumento anual, sobre todo los de productos básicos para la población mayoritaria La inflación afecta directamente el poder adquisitivo de los que reciben salarios y no utilidades
—Los salarios han aumentado con base en topes salariales impuestos por la política económica De acuerdo con cifras oficiales, los salarios han crecido mucho menos que los precios El salario real, de acuerdo con estudios de la CEPAL, ha bajado 22 por ciento en los últimos cinco años
—El fisco afecta a los salarios y el consumo y no toca las riquezas acumuladas y las riquezas que son consecuencia del crecimiento reciente del país El fisco, en consecuencia, es sostenido por los trabajadores y las clases medias y no por los beneficiarios directos de la riqueza
“Este es el país que se oculta tras del discurso oficial”, dice
Por su parte, Bernardo Ortiz, dos veces director de la División de Investigaciones Económicas del Politécnico, dice que el crecimiento económico fue sostenido por el petróleo y por la deuda externa Asimismo, agrega, hubo crecimiento productivo pero faltó el crecimiento distributivo
Este hecho ha distorsionado la estructura del país “Hoy cuesta más caro un paquete de chicles que un boleto del metro o un pasaje de camión”
La política económica, por tanto, produjo una “estructura económica de ciencia ficción” Las oficinas gubernamentales en grado burocrático de tercera o quinta tienen terminales de computadora Afuera de esos despachos, la ciencia ficción también se manifiesta
¿Qué hacer? Propiciar el desarrollo nacionalista del país, rescatar propósitos y objetivos de las mayorías “Es necesario un reordenamiento del sector público, retomando el desarrollo económico con base en los recursos sociales”








