FUERTE EMPUJE DE LOS OBREROS PARA “DESCHARRIFICAR” A LOS SINDICATOS: BARRY CARR

FUERTE EMPUJE DE LOS OBREROS PARA “DESCHARRIFICAR” A LOS SINDICATOS: BARRY CARR
Oscar Hinojosa
La movilización de la clase obrera puede obrar prodigios Inclusive la metamorfosis de los líderes “charros” Por la presión de la realidad, éstos cederán ante las posiciones del sindicalismo de izquierda Llegarán a plantear demandas que van más allá del actual esquema de desarrollo socioeconómico de México En los años venideros, el país presenciará este interesantísimo proceso
El historiador inglés Barry Carr, estudioso de los fenómenos políticos mexicanos, desarrolló estas ideas en una entrevista con Proceso
Dijo: “Probablemente el movimiento sindical oficialista —o al menos un gran sector de éste— no encontrará otra salida a sus problemas de legitimación, que el de adoptar posturas plenamente socialdemócratas e inclusive posiciones como la que mantienen los partidos socialistas europeos”
En la perspectiva del catedrático de Trobe University, de Australia, la tarea fundamental de la izquierda mexicana consiste en aumentar su presencia en el interior del movimiento obrero y participar, profunda y activamente, en el proceso de recuperación de la autonomía sindical
Los procesos sociales —explicó— no operan de la noche a la mañana, pero en esta tarea pendiente constituiría un gran avance reconocer los errores cometidos Trascender, por ejemplo, la vieja táctica de dividir el movimiento obrero con la creación de organizaciones paralelas a los sindicatos llamados “charros”
“Es el deber de cualquier militante de izquierda luchar en el seno de los actuales sindicatos, no para conquistar necesariamente puestos, sino posiciones e influencia entre las bases”, expresó Carr, quien prepara entre otros trabajos, una historia del Partido Comunista Mexicano, que culminará hacia fines de 1984
Para reunir materiales y realizar entrevistas con líderes e investigadores el historiador inglés, radicado en Australia, pasó cinco meses en México Desmantelaba el departamento que habitó en la capital mexicana y terminaba de arreglar las maletas para regresar cuando recibió al reportero
La táctica de ampliar la influencia de la izquierda en los sindicatos —explicó— se realiza “algunas veces con éxito, otras con resultados muy malos” Es que —dijo Barry— es una de las tareas más difíciles, porque “va contra tácticas muy viejas, con raíces muy fuertes en las tradiciones de la izquierda en México y porque se corre el riesgo de ser expulsado de un sindicato, de ser golpeado, de desaparecer”
A propósito: señaló que Juan Ortega Arenas, el líder laboral, es uno de los pocos que han podido agrupar amplios sectores de la clase obrera al margen de las centrales oficialistas
Lo ha podido —añadió— porque su política, independiente pero de rechazo a las posiciones de izquierda, no representa una amenaza para la CTM y el Congreso del Trabajo:
El reto para los sindicatos democráticos —según la óptica del autor de El movimiento obrero y la política en México, editado por la SEP— es realizar una obra similar a la de Ortega Arenas, en cuanto a su capacidad de agrupar a importantes sectores obreros
—Sí he entendido bien, de lo que se trata —para la izquierda— es de luchar dentro, ¿descharrificar las centrales obreras desde dentro?
—Sí Se pueden descharrificar desde dentro Hay sindicatos donde existen posibilidades Algunos tienen suficiente autonomía y se pueden descharrificar a nivel local o regional, aunque de inmediato no toquen la dirigencia nacional Claro que cuanto existían amplias posibilidades de crear organismos paralelos, pero sin dividir el movimiento, se sigue una táctica correcta Pero en la mayoría de los casos sería incorrecto dividir el movimiento sindical, sobre todo si se piensa que en México menos del 25 por ciento de la clase trabajadora está sindicalizada Sería un grave error intensificar el proceso de fragmentación del movimiento obrero
—¿Qué significado tendría que acabara esta forma de sindicalismo?
—Acabar con las características del movimiento sindical significaría no solamente una gran victoria para los trabajadores, sino un cambio importantísimo en la correlación general de fuerzas en el país De ahí la importancia de conseguir la autonomía sindical
—¿Hasta qué punto es concebible la descharrificación a voluntad? ¿Se descharrificarán a sí mismos los líderes?
—Es cierto que cada vez más la dirigencia sindical se encuentra en posición difícil, por el proceso inflacionario, la caída de los salarios, etcétera Hoy, la burocracia sindical se ve obligada a adoptar, a empujar y plantear posiciones que hace diez años hubiera calificado de “exóticas”, “comunistas” o “contrarrevolucionarias” Eso se nota en los planteamientos del Congreso del Trabajo y la diputación obrera Se parecen a la tesis de la Coalición de Izquierda Tanto, que muchas veces no se pueden distinguir unos de otras Claro que si uno va más allá, si profundiza, entonces advertirá las diferencias
En otro momento de la conversación, el historiador señaló el creciente interés de los estudiosos mexicanos en profundizar el análisis del “charrismo” y especificó que varios reportajes de Proceso han contribuido a ese estudio con el esclarecimiento de episodios decisivos de la historia sindical
Sin embargo, previno contra la tendencia a considerar que el fenómeno del “charrismo” es, simplemente, el resultado de la violencia y los métodos antidemocráticos en los sindicatos
“Claro que los `charros’ sí usan esos métodos —y con mucha habilidad, porque no son, ciertamente, lecciones que acaben de aprender— pero creo que ahora comprendemos que este fenómeno tiene una fuerza arraigada, no sólo coyuntural, que es sumamente difícil de erradicar”, dijo
Para Barry Carr es indudable que el “charrismo” posee cierta legitimidad Ese es uno de los factores que constituyen su fuerza
Explicó que los “charros” sólo pueden mantenerse en el poder mediante concesiones: tienen que conseguir mejorías y beneficios para las bases, no sólo en cuanto a salarios, sino en prestaciones, que muchas veces son más importantes que aquellos
Los “charros” —afirmó— se encuentran en una situación muy ambigua: por un lado, tienen que cumplir la consigna del Estado de mantener a la fuerza de trabajo en una situación que no represente una amenaza al sistema capitalista, pero al mismo tiempo tienen que atender los intereses de sus propios agremiados, para conservar el mando sindical Son como los equilibristas del circo
Pero a ojos de Carr, el margen de acción que hoy tienen los “charros” es mucho más restringido del que tenían hace 10 ó 15 años, “sobre todo a consecuencia de los últimos acontecimientos económicos”
Y aseguró: “Si continúa el proceso inflacionario, si la caída del salario real continúa y si los pronósticos sobre la aguda petrolización de la economía mexicana se verifican, yo creo que los líderes se verán en aprietos Eso crearía un campo fértil para las fuerzas democráticas”
Dejó establecido que la perspectiva de que el “charrismo” se transforme a sí mismo por la presión de los hechos y los obreros no es la única ni la más importante perspectiva de cambio democrático en los sindicatos mexicanos
“El proceso más importante tiene que surgir desde abajo Si viene de arriba, los logros podrían ser importantes pero la supeditación al gobierno y la antidemocracia sindical substituirán a pesar de que se estableciera un régimen de mejores salarios y mejores prestaciones Para que no solamente se produzca ese proceso parcial, sino que el régimen antidemocrático desaparezca, la presión tiene que surgir desde abajo”, advirtió
—Entonces, ¿por lo pronto los “charros” pueden estar tranquilos?
—Por ahora, yo creo que pueden estar tranquilos Siempre y cuando cuenten con el apoyo del aparato del Estado Y no hay nada que haga pensar que dejarán de tenerlo