¡Salven a la Reina¡

¡Salven a la Reina¡
Francisco Ponce
La “reina blanca” lloró
Porque recordó sus 20 campeonatos tenísticos Recordó cuando debutó en Wimbledon a los 17 años Recordó cuando la gente la idolatró, la olvidó y la recuperó, porque “se dio cuenta que dejé parte de mi alma en las canchas” Y porque, como dice el poeta, su vida es “lush like the grass and dire like the dirt”, (lujuriosa como la hierba y horrenda como la suciedad)
Billie Jean King tiene ahora 37 años de edad Es cronista de la televisión Casada Sueña todavía con su pasado porque aprendió a quererlo desde pequeñita soñadora: “Cuando el mundo era joven”
Y cuando la gente en Wimbledon la vitoreaba, la sentía, la mimaba y hasta la odiaba: porque Billie Jean se atrevió a confesar un largo romance con otra mujer, cuando casada
Era la época inicial de la insurgencia feminista Era la época en que ellas se rebelaron porque los torneos tenísticos están diseñados para los prepotentes machorraquetistas Era la época cuando se toleraba el homosexualismo masculino —no es ni redundancia ni pleonasmo
Porque a la mujer con este tipo de “cositas”, cuidado: ¡Ay mi’jita pos porqéee¡” Porque al, digamos, hombre, se le puede disculpar: es que es muy sensible
Pero no a esta reinita del tenis A ella no: y, entre otros motivos, por eso luchó
Y por ello se la estigmatizó y se vio obligada a declarar que dicha relación había sido un error aunque ahora dice que, en realidad, cometió infidelidad a su marido, Larry, quien no es ningún jotito
Billie Jean fue en la cima de su carrera un ejemplo, un empuje, una determinante decisión para las mujeres, de sentirse orgullosas de saberse mujeres
Pero no sólo eso logró Billie Jean —caso inverso del grandote Bill Tilden— Ella, la reina depuesta por la edad deportiva, contribuyó para que inclusive los hombres aceptaran a las mujeres como lideresas potenciales en las aulas, oficinas y, lo principal, en casa
Los amarillistas estadunidenses pensaron: ¿Qué cometió la Billie?: ¿Adulterio? La reinita dice: “no puedo contestar a tantas preguntas, soy una niña, no soy tan fuerte” Pero es el centro del universo tenístico femenino y masculino, porque nadie como ella: en tan penosa situación
Y la Virginia Wade, en conferencia de prensa reciente, resume todo lo de la pequeña reina: “Se me acabó mi vida tenística” Luego retiró el micrófono y se sonó la nariz “No lloro por ello: tengo catarro Es que carajo, alguna vez se tiene uno que acabar”
Sí, lo deportivo debe concluir: sería lamentable seguir todo el tiempo al mismo ídolo, al mismo mito, al mismo bulto
Pero Billie desde la cancha, desde la honestidad que hace tan lamentablemente difícil la vida cotidiana, iluminó el universo femenino: y podría decirse que en este caso white is beautiful (lo blanco es bello)
Tengo, a propósito de una mujer, un recuerdo hermoso de quien me enseñó el tenis y su gente: Chabelita Silva, obviamente olvidada por el periódico al que le entregó su alma en cada teclazo sobre la máquina de escribir
Pero para todos, al último del camino, cuando se arriba al límite del límite, lo que queda no es el dintel del límite sino la presencia del ayer para hoy: como Billie Jean