Jueves de Corpus de 1971: un crimen que nadie pagará

Jueves de Corpus de 1971: un crimen que nadie pagará
Echeverría, confeso; corrió a dos funcionarios y paró la investigación
Carlos Marín
La Ley sale al quite y concluyen diez años de indolencia oficial, embarazosa para quienes tuvieron y tienen a su cargo la oportunidad de procurar justicia: a partir de esta semana, los autores materiales e intelectuales de la matanza del 10 de junio de 1971 quedarán impunes
Se salvaron de ir a la cárcel porque, de acuerdo con el Código Penal, prescribe ya la acción que debió ejercerse para esclarecer los hechos y, por lo tanto, se extingue la posibilidad de aplicar sanciones a los responsables
No se extingue, por supuesto, la crisis de credibilidad de un gobierno que “no ha dado a conocer el resultado de muchas investigaciones”, como advirtió (Proceso 138) el senador Horacio Castellanos Coutiño, exprocurador de Justicia del Distrito Federal, refiriéndose, precisamente, a esa original celebración del Corpus Christi
Caducó el derecho que la sociedad tiene para protegerse de los criminales, pero en realidad la prescripción fue decidida hace diez años por el presidente Luis Echeverría, sin apoyo de código legal alguno, según confesó el 7 de abril último en su más reciente apología, publicada en El Universal:
“La investigación se inició y en pocos días se aclaró (sic) que habían sido errores y descuidos de autoridades menores; pero como surgieron intereses de extrema izquierda y extrema derecha, tanto nacionales como extranjeros, para repetir los sucesos del 68 que nos afectaron a todos los mexicanos, corté por lo sano y resolví aceptar la renuncia de dos altos funcionarios, quienes en realidad no tuvieron mayor intervención en los hechos”
Justicia entendida como corte “por lo sano”, reducida al cese de “quienes no tuvieron mayor intervención en los hechos” Justicia expedita, aplicada cinco días después de la matanza
Caso cerrado por decisión presidencial que, sin embargo, siguió ofreciéndose como investigación “a fondo”
La investigación más comprometida ante el pueblo de México Compromiso con garantía: la palabra del Presidente de la República
Promesa de primer nivel, correspondiente a la magnitud de los “errores y descuidos de autoridades menores”:
Portación de armas prohibidas, asociación delictuosa, lesiones, golpes, robo, daño en propiedad ajena, falsedad en las declaraciones, encubrimiento, terrorismo, abuso de autoridad, son algunos de los delitos tipificados que se cometieron aquel jueves infausto al conjuro del grito clave: “¡Haaalcoooneees!”
Más el delito mayor: homicidio
“Los Halcones no existen, son producto de la imaginación popular”, dijo unas horas después de la matanza el hoy gobernador de Nuevo León, Alfonso Martínez Domínguez, entonces jefe del Departamento del Distrito Federal
Imaginación popular captada en fotografías profusamente publicadas y filmadas y grabada por cámaras de televisión Imaginación que produjo una cifra imprecisa de muertos —hasta 29 nombres fueron reportados a las autoridades, junto con once no identificados—, varias decenas de desapariciones y muchos casos más de lesionados por golpes y balas
Imaginación popular desmentida por el propio Martínez Domínguez años después, en charlas privadas, una de las cuales hizo pública el ingeniero Heberto Castillo en junio de 1979 (Proceso 136):
“Repetí, lo más apegado posible a lo que me había dicho Echeverría, el mensaje a los medios de comunicación Al minuto de haber despacho a la prensa sonó el teléfono de la red Era el presidente Luis Echeverría Me dijo: “muy bien Alfonso, muy bien Estuvo perfecto Lo felicito Necesito hablar con usted Venga para acá Cuando iba rumbo a Los Pinos, tenía ya mayor información de los hechos: Los Halcones habían masacrado a los manifestantes, habían entrado incluso en la Cruz Verde, que está muy cerca de la Normal de San Cosme, y habían rescatado prisioneros, arrebatándolos de los brazos de los médicos y de las enfermeras La policía no había intervenido, Flores Curiel estaba relevado del mando Todo había sido orquestado por Echeverría a través de la Secretaría de Gobernación”
El propio Heberto Castillo habría de lamentar que luego de publicado su testimonio no se realizara la investigación, pese a que el relato no fue nunca desmentido por Martínez Domínguez y pese a que, de acuerdo con la insólita crónica, Echeverría quedó como el ejecutor de la matanza, dirigiéndola frente a su jefe del Departamento, el ahora gobernador de Tabasco, Leandro Rovirosa, y el actual regente Carlos Hank González, quienes tampoco han negado la versión
Hace diez años la mentira dada a la prensa por Martínez Domínguez fue: “No existe ningún grupo al servicio del Departamento del Distrito Federal de la naturaleza de Los Halcones, Gorilas, Charros y de otro grupo de motes El gobierno no tienen ningún cuerpo, ningún grupo que no sean los de seguridad pública que todos ustedes conocen y que establecen nuestras leyes
“Hemos iniciado una rigurosa investigación para el esclarecimiento total de los hechos”
En los periódicos del día siguiente aparecieron informaciones que reseñaban desde cuatro hasta decenas de muertos y desaparecidos, y quedó demostrada la pasividad cómplice de la policía mientras los Halcones ejecutaban su tarea
El presidente Echeverría recibió a los dirigentes de asociaciones de fotógrafos, reporteros y corresponsales José Luis Parra, en nombre del Sindicato de Redactores de la Prensa, dijo que “la existencia de este grupo fascistoide no puede ser producto de una generación espontánea No se nos puede engañar Sabemos que es un grupo perfectamente organizado, perfectamente adiestrado en el manejo de armas, perfectamente consolidado Los que tenemos la fuente (los que cubren la información) del Departamento del Distrito Federal sabemos de estas cosas bastante”
Francisco Picco, por los reporteros gráficos, dijo: “Estamos ciertos, señor Presidente, de que la violencia empleada ayer para disolver una manifestación estudiantil fue producto de ordenes descabelladas y que se extendió a todos los que cruzamos frente a un grupo de jóvenes que, por razones obvias, conocemos desde hace casi tres años como Los Halcones”
Echeverría dio esperanzas “He ordenado una profunda investigación sobre los hechos al señor Procurador de la República, a fin de que se aclare la situación Yo espero que toda esta situación se resuelva bien, dentro de lo razonable y con justicia Esa es mi principal preocupación Estos actos bárbaros, vandálicos, me han producido a mí también una gran indignación Si ustedes están indignados, yo lo estoy más”
Echada la farsa a andar, la policía del DF iluminó: “Las investigaciones han establecido la existencia de una serie de intereses políticos”
Y para enturbiar la realidad y justificar el estribillo echeverrista de “enemigo de uno y otro signo”, la policía informó de la aprehensión de un tal Hugo Fernández de Castro que reunía virtudes de izquierda y derecha:
“De 35 años de edad, profesor de la Preparatoria 9 y estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM Dirigente del llamado Comité de Lucha de la propia preparatoria Fernández de Castro, en estos momentos sujeto a investigación en la Dirección General de Policía y Tránsito, tiene extensos antecedentes policiacos que incluyen ordenes de aprehensión en su contra por diversos delitos Además, está plenamente identificado como antiguo militante de un grupo extremista de tendencia derechista:”
Se apuntaló ese otro estribillo de “enemigos de adentro y de afuera”:
“Por otra parte, también está detenido Luis Augusto Sosa Pérez (a) El Yucateco, de 33 años de edad, miembro activo del Partido Comunista Mexicano y a quien se expulsó en 1969 del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros, acusado de realizar actividades subversivas Sosa Pérez, quien acepta haber viajado a Cuba para recibir adoctrinamiento, cuenta también con antecedentes penales por el delito de lesiones”
Todos los pájaros de un tiro: asesinos fascistacomunistas, estudiante-maestro con ligas mexicocubanas para “perjudicar a la nación”, diría Echeverría
Para perjudicar al gobierno revolucionario del señor Presidente, dijeron los aduladores sexenales del PRI en el mitin de autoapoyo que se teatralizó frente a Palacio Nacional minutos antes de ser corridos el regente y el jefe de la policía
Teatro llevado a la calle, cuando el 12 de junio el Procurador General de la República, Julio Sánchez Vargas, el secretario de Educación, Víctor Bravo Ahúja, y otros funcionarios, interpretaron para la prensa “una inspección ocular”
Cauto, Sánchez Vargas expresó:
“No venimos a informar Venimos a escuchar a quienes tuvieron intervención directa en los hechos; al director de la Policía Preventiva y al jefe del Estado Mayor de Policía y Tránsito Venimos a conocer todos los detalles que permitan determinar las causas que motivaron los lamentables acontecimientos que tuvieron lugar el día 10 de junio”
Asomo de verdad: el presidente de la sociedad de alumnos del turno vespertino de la Normal, Gregorio Martínez Alonso, informa a los funcionarios que el pasante Josué Moreno Rendón es uno de los muertos y su cuerpo es velado en Lago Tana 52 Agrega que en el plantel había niños de primaria cuando Los Halcones descargaron sus armas desde el enrejado, luego de desbaratar la manifestación
El 14 de junio aparecieron los primeros resultados oficiales de la investigación prometida La Procuraduría General de la República informa que “han sido practicadas diligencias que permiten ir aclarando los acontecimientos”
Tendenciosa, la dependencia trata de desvanecer la culpa de los Halcones y calumnia a las víctimas de la operación terrorista: “Se va desprendiendo, entre otras conclusiones, que gran número de personas participantes en la manifestación estudiantil llevaban palos, varillas, pistolas, metralletas y otras armas de fuego”
Emmanuel Guevara Torres, director de la Academia de Policía, arriesgó un sesudo diagnóstico: “Por el aspecto físico de algunos de ellos, se puede decir que son extranjeros”
Así orientada: la investigación de la Procuraduría —contenida en siete puntos— iba apartándose de la realidad y la esperanza:
“Sexto- Se tomó declaración a José Luis Parra, secretario general del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa y Trabajadores de Actividades Similares y Conexas, quien manifestó no poder afirmar bajo su palabra que le conste que integrantes de grupos represivos denominados Halcones dependan del Departamento del Distrito Federal”
(El párrafo prosigue con esta perla de desfachatez:)
“Con posterioridad al mes de noviembre de 1970”
Con Echeverría, se afirmaba en ese tiempo, a partir del primero de diciembre en que tomó posesión, se iniciaba la limpieza en el gobierno
A la cadena televisiva National Broadcasting Company (NBC), el día que la Procuraduría daba a conocer sus importantes pesquisas, el Presidente declaró: “Los responsables de los disturbios estudiantiles ocurridos en la ciudad de México serán castigados con todo el rigor de la Ley” Informó que había acordado con Sánchez Vargas “agotar todos los recursos para conocer la verdad” y que ésta se lograría “al finalizar las investigaciones”
El 15 de junio la prensa internacional no salía de su asombro por lo que aquí había ocurrido El semanario Time transcribía el testimonio de su corresponsal: mil Halcones “ejecutaron sus movimientos con táctica militar, estaban bien entrenados en el arte japonés de luchar con varas de bambú y dotados de un equipo radial de comunicaciones Durante todo el incidente la policía no dio un paso para intervenir”
The Washington Post: “Cientos de policías estaban en la zona de la marcha estudiantil, pero no hicieron nada para detener a los atacantes, cuyas armas iban de las varas de bambú a rifles y subametralladoras”
The Times: al grupo de Halcones “se le permitió cruzar los cordones policiacos para atacar a los estudiantes izquierdistas Según testigos presenciales, los Halcones conferenciaron con la policía antes de disparar contra los manifestantes
Pero cuando eso se publicaba Echeverría dijo en la concentración de priístas forzosos: “Los estudiantes, si en verdad están preocupados por la vida pública, deben proceder conscientemente y no convertirse en instrumentos de quienes actúan a la sombra sin arriesgar su integridad física ni su patrimonio económico, así como que no deben encubrir por irreflexión, intereses ajenos y tácticas reaccionarias”
De Los Halcones ni una referencia
Las víctimas eran una especie de títeres y una especie de culpables
Heberto Castillo narra en su célebre testimonio:
—Después del acto del Zócalo —me dice Martínez Domínguez—, el presidente Echeverría me felicitó: “Muy buen trabajo, Alfonso Magnífica concentración” Y nos despedimos Al poco rato, por la red, me llamó a Los Pinos Acudí Me recibió y nos sentamos cerca uno del otro Se me acercó tanto que sentí su aliento en mi cara Me clavó su mirada de serpiente en los ojos y tomándome de la quijada me dijo —para esto, Alfonso Martínez Domínguez me había tomado a mi también de la quijada y sus ojos estaban húmedos, a punto de llorar; sin soltarme, oprimiendo mi quijada, Martínez Domínguez prosiguió su relato—: “Alfonso, vaya usted a su hogar, reúna a su esposa y a sus hijos y dígales que va usted a servir al Presidente de la República Dígales que ha renunciado usted al cargo de jefe del Departamento del Distrito Federal Sirve usted así al Presidente y al amigo Ya habrá tiempo para implementar su regreso a la función pública” En tanto me decía esto, Heberto me tuvo tomado firmemente, como lo hago yo con usted, de la quijada No pestañeó una sola vez Heberto Me soltó y repitió: “Junte a su familia y dígales que está usted sirviendo al Presidente de la República” No pude decir nada Me ardía la sangre Me había tratado como a un trapo sucio, me había hecho recitar lo que él quería ante la prensa Y ahora me arrojaba a la basura Salí para no volver
Esa misma noche, ante los corresponsales extranjeros, dijo Echeverría que en los hechos participaron “mercenarios en complicidad con autoridades inferiores, inferiores para algunas cosas”
Por televisión, entrevistado por Zabludobsky, dijo sobre la identidad de los culpables: “Espero que eso lo determine la Procuraduría General de la República a la mayor brevedad posible, Jacobo”
Y ahí anunció el cese —”acepté las renuncias”— de Martínez Domínguez y el jefe de la policía, Rogelio Flores Curiel, actual gobernador de Nayarit
Expulsión dizque para que la Procuraduría General de la República tuviera absoluta libertad para investigar en el Departamento del Distrito y en la policía
Y ahí subrayó su ejecutiva palabra:
—¿Y serán castigados los culpables, señor Presidente?
—Categóricamente, sí
Octavio Sentíes Gómez y Daniel Gutiérrez Santos fueron nombrados en lugar de Martínez Domínguez y Flores Curiel Ambos afirmaron que la principal instrucción que se les había dado era la de contribuir al socorrido “esclarecimiento total”
Proseguiría la investigación, dijo Sentíes, “para la merecida información que sobre esos lamentables sucesos debe tener la opinión pública, de acuerdo con el interés que sobre el particular ha mantenido el Ejecutivo Federal, así como para las sanciones que procedan de acuerdo con los resultados de esa averiguación”
El 18 de junio un reportero preguntó al Presidente:
—Octavio Paz habla de las palabras máscaras, o sea, un entendimiento distinto de cada palabra ¿Qué opina usted de esto?
—Es muy interesante —respondió Echeverría— Es un gran poeta y por eso se preocupa mucho por la fidelidad de las expresiones y, en realidad, en todas las actividades debe haber un ajuste preciso entre las ideas y su expresión; las palabras deben cumplirse para no engañar, sino para proyectar con veracidad las ideas
De la investigación se hizo una campaña nacional Comisiones de estudiantes, principalmente, llegaban de todo el país a Los Pinos, a Palacio Nacional, “encaraban” a Echeverría en las giras agotadoras y le daban pie para que él siguiera condenando a los enemigos “de uno y otro lado”
A unos hechos venir desde Sinaloa, con ese tono de amigos que ejercitó desde que fue destapado para la Presidencia, les platicó: “Vinieron aquí el 11 de este mes los señores periodistas, los periodistas nacionales y extranjeros, a decirme que estaban indignados porque en medio de la injusta e inexplicable todavía, aunque se está aclarando, refriega, habían sido agredidos Les dije que yo era el más indignado”
Y ya en confianza, también les contó el cuento de la investigación:
“El procurador está recibiendo testimonios de gentes que estuvieron allí, y espero que llegue a aclarar los hechos con toda precisión”
Nadie se rió
El 20 de agosto renunció Sánchez Vargas Lo sustituyó el actual secretario de Trabajo y Previsión Social, Pedro Ojeda Paullada, quien al hacerse cargo de procurar justicia reafirmó:
“Indudablemente que la sociedad está interesada en el esclarecimiento de los hechos ocurridos el 10 de junio A ese problema, a esa averiguación, como a todas las demás, le daremos el máximo impulso
“En cuanto a que estén involucrados algunos funcionarios, no lo sé Vengo, precisamente, a averiguar”
Resurgió la ilusión de que habría resultados A la semana siguiente, una comisión estudiantil-magisterial en la que figuraron dirigentes del movimiento de 1968 (Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca y Heberto Castillo, entre otros) entregó a Ojeda Paullada la que hasta la fecha es la única averiguación concreta, pública pero no gubernamental, sobre Los Halcones (ver recuadro)
Y ya no hubo más
El carpetazo lo dio el propio Echeverría, cuando el 8 de octubre de ese, su primer año de gobierno, violentado por un estudiante de Durango que le preguntó espontáneo, temerario, si la proyección internacional que el gobierno buscaba comprendía los acontecimientos del jueves de Corpus, respondió:
“Lo del 10 de junio fue una agresión contra el gobierno, fundamentalmente Quien no lo entienda así no entiende lo que está sucediendo”
Como si el gobierno hubiera sido el que, en pleno, decidió manifestarse en el barrio estudiantil que comienza en el cruce de San Cosme e Instituto Técnico en que se produjo el ataque
Las víctimas convertidas en victimarios dejaron de ser estudiantes, maestros y curiosos
No había muertos ni heridos ni vejados ni golpeados a quienes hacerles justicia
La víctima resultaba ser el gobierno
Y tampoco para esa víctima hubo delitos que perseguir Echeverría acaba de confirmarlo en abril “Corté por lo sano”
Hace diez años, en su edición del 15 de junio, Time vaticinó:
“El grito de batalla de Halcones Halcones tendrá su eco al través de todo México durante algún tiempo”
El tiempo legal, por lo pronto, ya prescribió