El abasto a través de Conasupo-Coplamar, lento y caro

El abasto a través de Conasupo-Coplamar, lento y caro
Diconsa frena la organización campesina y traiciona al programa en cuatro estados
Francisco Ortiz Pinchetti
Dice Pablo González Cruz, en Ajacuba, Hidalgo, que los campesinos “se enamoraron” del programa Conasupo-Coplamar cuando les fue planteado; pero que, en los hechos, la decepción ha sido terrible: “nos engañaron otra vez”
Como él, campesinos de Puebla, Hidalgo, Tlaxcala y el Estado de México, dirigentes de comunidades involucradas en ese sistema de abasto a zonas marginadas, señalan ante Proceso las causas de su desencanto; la ineficiencia operativa de la Distribuidora Conasupo (Diconsa) y la traición, paulatina pero evidente, del sentido social, comunitario, organizativo del programa
Cosa grave, dicen representantes de los marginados, porque “nosotros hicimos trato con el gobierno federal y creímos en su palabra, nosotros hemos cumplido nuestra parte, pero el gobierno nos ha fallado otra vuelta”
Próspero Muciño Ramírez, presidente del consejo de supervisión del almacén regional Conasupo-Coplamar de Santiago Tezontlale —la población hidalguense donde el presidente López portillo puso formalmente en marcha el sistema, en noviembre pasado— concreta en una frase:
“Conasupo es el gran enemigo del programa”
Ideado sobre la base de una participación activa y democrática de las comunidades marginadas, el sistema Conasupo-Coplamar ha propiciado en las entidades mencionadas una incipiente organización campesina que, ante el burocratismo, la cerrazón y la ineficiencia, revierte contra los responsables directos del programa Y éstos, espantados, recurren a la represión
Y llegan al extremo de considerar como peligrosos “agitadores” a sus propios promotores de organización, por el solo hecho de cumplir estrictamente con las funciones que les asigna el convenio Conasupo-Coplamar
Del 15 de mayo para acá, el 65 por ciento del personal de organización adscrito a esas entidades ha tenido que abandonar el programa: 16 promotores han sido despedidos Otros 15 promotores y tres supervisores de organización han optado por renunciar, inconformes con las acciones emprendidas “en contra de la filosofía del programa
En Puebla se ha iniciado, además, la represión directa contra los campesinos organizados, sobre todo a partir de su decisión de formar una Unión de Consejos de Supervisión, para exigir conjuntamente el cumplimiento del convenio Con apoyo de las autoridades estatales —concretamente la Dirección de Gobernación— se vigila, hostiliza y amenaza a los dirigentes de las comunidades Así lo denuncian 42 integrantes de nueve consejos de supervisión, representantes de más de 100 comunidades marginadas de esa entidad
INEFICIENCIA OPERATIVA
De acuerdo con el convenio que le dio origen y que fue firmado el 20 de noviembre de 1979, el Sistema Conasupo-Coplamar de abasto a zonas marginadas se inscribe en el área de responsabilidad del sector Comercio, que encabeza Jorge de la Vega Domínguez, como titular de la Secom
Conasupo, a través de su filial Diconsa, tiene a su cargo directamente la operación del sistema Participan, además, las Secretarías de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (construcción de almacenes) y de Patrimonio y Fomento Industrial (dotación de transportes); la Comisión Nacional de la Industria Azucarera y, desde luego, la Coordinación General del Plan Nacional de zonas Deprimidas y Grupos Marginados, Coplamar (que tendría originalmente a su cargo las tareas de organización, aunque esta función fue luego transferida a Diconsa)
El objetivo central del sistema, dice el convenio, es garantizar el abastecimiento de productos básicos a los grupos marginados del medio rural, “en los volúmenes suficientes, con la oportunidad necesaria, de la mejor calidad y a los precios más bajos posibles”
La mecánica operativa del programa se basa en el establecimiento de almacenes regionales (200 en el país), cada uno de los cuales debe surtir cuando menos a 25 centros de distribución o “tiendas campesinas” en otras tantas comunidades marginadas
Señala el convenio que la operación del sistema “descansará básicamente en la participación, organización y supervisión de las comunidades” Para ello, en cada una de ellas debe integrarse un comité de vigilancia, elegido libremente por la comunidad en asamblea general, que tiene a su cargo el funcionamiento de la tienda campesina La propia comunidad debe aportar el local y nombrar a un encargado de la tiendita, que recibirá por su trabajo el cinco por ciento de las ventas
En cada almacén regional debe haber un consejo de supervisión, integrado por los dirigentes de los comités de vigilancia y por los encargados de las tiendas de cada comunidad
Así, “se integra un sistema de gestión y vigilancia compartida, que combina la acción institucional con altos grados de participación de la población beneficiada”, según definió en el acto de firma del convenio el coordinador general de Coplamar, Ignacio Ovalle
Era, en el papel, “un programa precioso”, como dice Muciño Ramírez “Pero no lo dejaron nacer: lo abortaron; por eso nunca ha funcionado realmente”
Los problemas, en efecto, empezaron antes que la operación misma del programa
La promoción organizativa de las comunidades se inició en abril de 1980 En el Estado de México, Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, este trabajo permitió que entre junio y julio de ese año se hubieran celebrado ya asambleas y elegido comités de vigilancia y encargados de tienda en prácticamente todas las comunidades sede La base de arranque quedó así lista; pero la operación del programa empezaría mucho después
Según el convenio, la SAHOP se comprometió a construir los almacenes regionales en un plazo de cuatro meses Debió entregarlos en junio de 1980 Entregó los primeros en noviembre, cinco meses después A la fecha, sigue sin terminar un número importante de ellos; en Hidalgo falta uno de siete, en el Estado de México, dos de ocho; en Puebla, dos de 13 y en Tlaxcala no ha entregado ninguno de los dos previstos
En promedio, en estos cuatro estados, la construcción de almacenes regionales tuvo un atraso de 10 meses
Y cuando la operación por fin se inició, se multiplicaron los problemas y deficiencias
Las fallas operativas del sistema Conasupo-Coplamar son prolijamente descritas por dirigentes de las comunidades campesinas y encargados de tiendas, así como por una comisión representante de los 34 promotores y supervisores despedidos o renunciantes de Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y el Estado de México Su dicho está avalado por las actas de asamblea en las que reiteradamente se señalan las deficiencias y cuyas copias fueron entregadas al reportero Esta es una síntesis:
—El atraso en la entrega de los almacenes por parte de la SAHOP dañó desde un principio el programa Repercutió gravemente en las tareas de organización Las comunidades se sintieron engañadas, desalentadas Hubo abundantes renuncias de encargados de tiendas —que no empezaban a funcionar aun cinco, siete meses después de lo prometido— y de miembros de los comités de vigilancia
—En la mayoría de los almacenes ya entregados existen deficiencias de construcción: humedad, goteras, malas condiciones de los patios de maniobras, falta de agua, espacio insuficiente, problemas de contaminación y plagas
—La Sepafin no ha entregado la totalidad de los vehículos a los que se comprometió Se cuenta en estos cuatro estados con el 91 por ciento de los transportes programados Es común el uso de los vehículos para fines ajenos al programa y aun en cuestiones personales de los empleados de Diconsa Falta mantenimiento adecuado al equipo de transporte
—Diconsa “ha demostrado incapacidad y en algunos casos negligencia y dolo” en la aplicación de la normas operativas El personal de los almacenes regionales no ha sido debidamente capacitado, lo que ha influido en el manejo deficiente de los almacenes
—El abasto de productos básicos no ha sido oportuno ni en cantidades suficientes, como lo plantea el convenio, “debido a la incapacidad operativa de Diconsa”
—En general, los productos enviados a las tiendas campesinas son de muy mala calidad Particularmente el maíz; amarillo, acongojado, con un alto porcentaje de polvo y basura (piedras corcholatas, ratones muertos); el arroz se recibe quebrado en 30 a 45 por ciento; latería inservible, detergentes de baja calidad y rendimiento, leches evaporadas descompuestas, pastas para sopa quebradas o apelmazadas, etcétera
—Mermas constantes por la misma mala calidad de los productos, por empaque deficiente, por bultos incompletos los de maíz, arroz y azúcar, muy a menudo no contienen el peso que debieran Todo esto repercute seriamente en el resultado económico de la operación de las tienditas, muchas de las cuales operan ya con pérdidas y están endeudadas
—Precios inestables en los productos Aumentos constantes, frecuentemente mayores que los de las tiendas particulares Un dato atroz; la dotación completa inicial de productos para una tienda campesina tenía hace un año un costo de 80,000 pesos; actualmente, esa misma dotación cuesta alrededor de 145,000 pesos: casi el doble Además, por incumplimiento de las normas establecidas, los incrementos de precios en las tiendas Conasupo-Coplamar ocurren antes que en las tiendas particulares Esto provoca desconfianza en la gente y obvia reducción de ventas, lo que además afecta el ingreso de los encargados
En suma: incumplimiento del objetivo primordial del sistema Los dirigentes campesinos y los expromotores culpan de ello al personal de Diconsa en sus estados y, concretamente, a los gerentes de las sucursales de esa empresa: Rogelio Domínguez Guerrero, de la sucursal Pachuca; Carlos Flores García, de Toluca, y José Luis Mendoza, de Puebla (que incluye Tlaxcala) Y, en última instancia, al director general de Diconsa, Demetrio Sodi de la Tijera
FRENO A LA ORGANIZACION
Con la representación de los 33 elementos de organización que han tenido que abandonar el programa, María Luisa Rivera García, Fernando Cabrera Macías, Santos Mercado Reyes, Héctor González Ramos, Pedro Valencia García, Jaime de la Torre García y Patricia Rodríguez López, acusan:
“Se ha dado un cambio en la orientación política del programa, que afecta medularmente la filosofía del mismo Ante las exigencias de los campesinos organizados para que se cumpla lo estipulado en el convenio, Diconsa ha respondido con la cerrazón, la incomprensión y una desproporcionada reacción represiva”
Los expromotores, que administrativamente dependían de las mencionadas sucursales de Diconsa, puntualizan los problemas habidos en el área de organización:
—La labor organizativa se ha visto obstaculizada, fundamentalmente por la actitud contraria a la organización y a la participación comunitaria por parte de las sucursales
—El atraso en la apertura de los almacenes ha incidido negativamente en el nivel organizativo alcanzado en las comunidades
—La carga de trabajo asignada a cada uno de los promotores se inclina excesivamente a labores de tipo operativo Esto ha dificultado el sostenimiento y la ampliación de la actividad de organización en las microrregiones, dando como resultado en falta de atención a los procedimientos de asesoría y seguimiento de la participación comunitaria en el programa Así se le resta importancia, cada vez más, a uno de los preceptos fundamentales anunciados por el convenio del 20 de noviembre de 1979
—Desde un principio, las sucursales han obstaculizado el cumplimiento de las funciones del equipo de organización Esto ha tenido distintas manifestaciones: tardanza en la contratación de promotores; negativa al pago oportuno de los viáticos autorizados; amenazas de despido por realizar el trabajo de acuerdo con los lineamientos del programa; rotación de promotores sin respetar los procedimientos establecidos; exceso de burocratismo en la presentación de planes e informes de trabajo; incumplimiento de acuerdos emanados de las reuniones de evaluación
“El problema —dice Cabrera Macías— es de mentalidad y de intereses Los funcionarios de Diconsa están en contra de la participación comunitaria: a ellos sólo les interesa vender y mantener sus privilegios Lo verdaderamente grave es que sea esta mentalidad la que a final de cuentas prevalezca y lleve al programa, nacionalmente hablando, a una orientación totalmente ajena a la que le dio origen”
Un indicio claro de ese viraje es el mismo hecho de que de 54 promotores adscritos a las sucursales de Puebla, Pachuca y Toluca, 31 hayan quedado fuera en menos de 15 días Y también la decisión de cambiar la función y hasta el nombre de “promotores de organización” por el de “supervisores operativos”
Para Diconsa, dice González Ramos, la labor de organización acabó “Ahora, la consigna es frenar, no alentar ya más a las comunidades para su organización Se traiciona así la esencia misma del programa y se le convierte en un sistema institucional meramente operativo que ni siquiera como tal funciona eficientemente”
EN PUEBLA, ABIERTA REPRESION
El incumplimiento del convenio —”el trato que hicimos con el gobierno”—, la negativa sistemática de los jefes de almacén, coordinadores y gerentes de sucursal a atender las exigencias elementales y justas de las comunidades, el trato despótico y arbitrario de que son víctimas los representantes campesinos, ha llevado a los marginados de estas entidades a una nueva, insólita lucha: la de hacer que se cumpla lo pactado Nada más
“Nosotros no exigimos otra cosa que lo que está escrito en estos pinches papeles”, dice, enojado, Marino Hernández Ramírez, del consejo de supervisión de Ajacuba, en los linderos del Valle del Mezquital, mientras agita un ejemplar del convenio
Y en la zona mazahua del Estado de México, el encargado de la tienda campesina de Tabernillas, Teodoro Conrado Salazar,advierte rotundo:
“Yo voy a renunciar No se puede No me mandan lo que pido, lo que la gente necesita Los productos salen malos Pésimos, verdad de Dios Así está el maíz Veálo: horrible, amarillo, quebrado, lleno de gorgojos Mire la cantidad de polvo que tiene Nadie lo quiere Hace un mes que no vendo ningún méndigo kilo Por eso Ora los chiles: vienen bien salados, no se pueden comer El detergente no sirve La pasta para sopa está toda rota No, así no se puede No hay ventas: setecientos, ochocientos pesos al día, cuando bien me va Yo vengo sacando 300 pesos a la semana ¿Onde creen que uno va a vivir con eso? Ni madre: yo renuncio”
En su tiendita —en un local prestado— no hay ni siquiera el cartel con la lista de precios que prometieron mandarle “Puras promesas”, resume Teodoro, ya sin aliento
En el estado de Puebla las cosas han llegado a extremos delicados Reunidos en una de sus comunidades serranas, los dirigentes de los consejos de supervisión de los almacenes regionales de Zacapoaxtla, Palmar de Bravo, Tetela de Ocampo, San Bernardo Acatlán, Molcaxac, San Nicolás Buenos Aires, Chignahuapan, Coxcatlán y San Pedro Tlacotepec (éste de Tlaxcala), relatan:
“Nosotros seguimos los cuadernos que nos dieron, el deseo del gobierno de López Portillo Es mentira que pidamos otra cosa Lo que pasa es que este programa es tan bueno que al sector rico no le conviene, porque le da miedo despertar a los marginados El gobierno confió en los campesinos y empezó bien Al ver que el pueblo lo tomó en serio, entonces les entró miedo de que las comunidades tuvieran en su mano el progreso Los de Diconsa se espantaron y se nos están volteado re bien feo”
Enumeran los campesinos, con base en sus actas de asambleas, fallas inacabables, casos concretos, pequeños detalles que configuran en conjunto la incapacidad y la incomprensión de los empleados y funcionarios encargados del programa Lo mismo: productos insuficientes, mala calidad, mermas, engaños, promesas, arbitrariedad, maltrato
“Ora estamos pior”, dice el representante de Tetela “Por el abasto insuficiente, nuestras tienditas no tienen los productos que la gente pide Entonces tenemos que ir a compararlos a la tienda del rico, del cacique Y se aprovecha más: tú tienes tu tienda de la Conasupo, ¿no?, nos dice, se burla: `pus ve a comprar allá’ Y no nos vende O nos vende al precio que le da la gana, porque nos tiene agarrados del pescuezo”
La queja es unánime: “los de Diconsa no nos hacen caso Siguen con la necedad de tratarnos como marginados”
Un caso concreto: desde hace meses, el consejo de supervisión del almacén de Palmar de Bravo ha solicitado el cambio de la jefa del almacén, Lidia Andrade Rosete Los campesinos la acusan de no atender sus peticiones, de ser arbitraria y déspota, de utilizar en cuestiones personales los vehículos del programa Han recurrido a todas las instancias Han ido a Puebla, a México Pero el gerente de la sucursal sostiene a la repudiada
Cansados de no ser atendidos, los campesinos decidieron juntarse y formar una unión de consejos de supervisión, para tener mayor fuerza en apoyo de sus peticiones Peticiones tan simples como el cumplimiento de lo ofrecido; abasto, calidad, precios Y una solicitud especial: el aumento del porcentaje que se paga a los encargados de las tienditas Dado el bajo monto de las ventas, el cinco por ciento no es suficiente Se realizaron reuniones comunes, el 11 y el 25 de abril pasados, para plantear a Diconsa, en conjunto, esas demandas
La respuesta fue la represión El gerente de la sucursal Puebla de Diconsa, José Luis Mendoza, consideró que la unión de consejos era un peligro y que se convertía en “problema político” Acusó a sus propios promotores de organización de alentar la organización Y convocó a todos los consejos a una reunión, el 3 de mayo
En su cara, los campesinos reiteraron sus peticiones y sus quejas La discusión fue agria Mendoza acusó a los dirigentes de las comunidades de “dejarse manipular” y les advirtió que “tuvieran mucho cuidado”, según consta en el acta respectiva Para los campesinos, fue una amenaza clara Y entonces decidieron viajar a México para entrevistarse con el Presidente López Portillo, el 6 de mayo
Sin embargo, no se les permitió:
Los días 4 y 5 de mayo, agentes de Gobernación y de la policía judicial del estado se dedicaron a localizar a los dirigentes de los consejos de supervisión Trataron de “convencerlos” de no viajar a México Les prometieron vehículos para trasladarse desde Puebla hasta la capital, pero en forma individual Y, ante el rechazo, los hostilizaron, los amenazaron El Presidente del consejo de supervisión de San Nicolás Buenos Aires fue golpeado por el director de Gobernación del Estado, Jesús Morales Flores, en presencia del coordinador de la sucursal de Diconsa, Hugo Vera
Atemorizados, los campesinos decidieron suspender su viaje a México Pero el acosamiento y la vigilancia en su contra continúan, hasta la fecha
Mientras tanto, ocurre el despido masivo de promotores de organización, incluidos tres supervisores
Los campesinos de Puebla y Tlaxcala, en el acta de su asamblea de consejos de supervisión, acusan de “actitudes policiacas” y de haber desatado la represión a Demetrio Sodi de la Tijera, director general de Diconsa; a José Luis Mendoza, gerente de la sucursal Puebla de la empresa; a Carlos Díaz Tay, subgerente de la regional sur; a Santiago García Casaurán, gerente de la regional Sur y a Jesús Morales Flores, director de Gobernación del estado de Puebla
Y reiteran:
“Nosotros seguimos luchando por lo mismo: que se cumpla el convenio Queremos que el presidente López Portillo sepa lo que está ocurriendo con el programa El nos dijo que el éxito del mismo dependería de nosotros, de nuestra participación No le hemos fallado ni pensamos fallarle”
Pero la paciencia se acaba, como dice el mazahua Teódulo Ramírez Castro en Santa Ana Nichi, Estado de México: “ya son muchos los engaños, las promesas”
En Tetepanco, Hidalgo, Alejandrina Márquez Ordaz exclama: “A nosotros nos mandan lo que les da la gana, lo que sobra Al fin y al cabo, dirán ellos, nosotros somos marginados”