Sergio Ramírez
Con la revolución cubana, origen común, rumbos separados
Julio Scherer García
MANAGUA, marzo de 1981 – La hegemonía popular es inalterable en Nicaragua, no la economía mixta, el pluralismo político y la libertad de prensa, declaró, terminante, Sergio Ramírez
La posible radicalización del proceso revolucionario está en la mente del ideólogo sandinista y miembro del triunvirato de la Junta de Gobierno Reconoce que el vendaval podría arrasar el esquema hasta hoy construido en el país Si el cerco se estrecha, si los créditos se posponen y anulan, si los organismos multinacionales cancelan su relación con el régimen, si la población padece por la escasez de alimentos, si el ahorro de agua y luz obliga a nuevos sacrificios, si los planes hidroeléctricos y de vivienda deben ser archivados, no quedaría más alternativa —dice— que endurecerse en el interior de la pequeña nación
Con el cuerpo inclinado y los brazos cruzados sobre el escritorio, Sergio Ramírez sugiere a un profesor que dicta su cátedra Los hechos son como son, expresa su rostro neutro En el tono de una declaración común, dijo a Proceso:
“No dudo que un cambio o una radicalización del proceso revolucionario reduciría el respaldo internacional Tampoco que algunos sectores que han seguido con simpatía o comprensión la lucha de Nicaragua, adoptarían una posición adversa debido a su formación política y a su estructura mental Cuando nosotros pensamos en un cambio de alternativa en el país, pensamos con tristeza en su posibilidad”
Fluido, vuelca sus opiniones:
“Algunos críticos al margen de la revolución y aun contra la revolución, que pondera la economía mixta y el pluralismo político de Nicaragua, dicen que el esquema nos fue impuesto Algunos hablan aquí hasta de un famoso Pacto de Puntarenas que comprometió al Frente Sandinista a aceptar el esquema
“La realidad es otra La economía mixta y el pluralismo político pertenecen a la esencia misma del diseño sandinista En estos primeros años de la revolución nosotros nos hemos dedicado a conservar su posibilidad Parece mentira, pero algunas veces nos hemos visto cuestionados por defender la subsistencia del sistema aun en contra de la incomprensión de aquéllos que en él tienen participación Venderle la idea al pueblo ha sido tarea difícil”
“Esta revolución, al fin y al cabo, la hizo el pueblo pobre, el pueblo miserable que vio en la fuerza de las armas una panacea, que intuyó la Ciudad del Sol más cerca de lo que pudo haberla contemplado Tomás Moro, que el día de la victoria vislumbró los ríos de leche y miel de que tanto habla el comandante Tomás Borge”
“Y todo esto puede ser cierto, pero a largo plazo Las reivindicaciones no están a la vuelta de la esquina, colocadas allí no más Hay un desencanto en las masas porque nosotros no les quitamos a los ricos lo que todavía tienen Estas reflexiones están en la esencia misma de la conducta popular Trabajar sobre ellas ha sido y es realmente complicado”
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En camisa, atento sólo a la conversación, interrumpidas las llamadas telefónicas y el paso de las secretarias, el portafolios abierto en una esquina del escritorio, rebosante de papeles y una pistola de cacha amarilla, Sergio Ramírez revisa los tiempos vividos y reflexiona acerca de los tiempos por vivir
“Los sectores sociales poderosos que pertenecieron al somocismo y alimentaron sus propias cuentas bancarias en el extranjero, porque el sátrapa los transaba con los impuestos y decidieron no pagárselos, que exploraron la mano de obra amparados por los jueces de trabajo, que reprimieron huelgas y reprimieron tomas de latifundios, estos sectores no perdieron la oportunidad histórica de participar en la reconstrucción de un país que llegó a cero”
“A veinte meses de la caída de Somoza, como si el pasado hubiera sido borrado y el futuro no existiera o fuera sólo de ellos, van al extranjero y piden a otros empresarios que presionen a sus propios gobiernos para que nos obliguen a seguir el esquema de Estados Unidos, que tienen por modelo ¿Por qué hacen todo esto?, nos hemos preguntado Porque está en la raíz de su conducta actuar de esta manera Tienen su domicilio y su nación en Miami, donde los esperan sus chalets”
“Hasta ahora hemos superado estos problemas y no nos hemos apartado del proyecto original Pero si debido a la fuerza de las circunstancias la economía mixta, el pluralismo político y la libertad de prensa dejan de ser compatibles con la supervivencia de la revolución optaremos por ésta”
“El proyecto histórico del pueblo nicaragüense no es circunstancial La revolución no ganó el poder en las elecciones Lo ganó enfrentada a la muerte”
Una sonrisa suaviza el rostro de Sergio Ramírez, pero las palabras lo endurecen:
“Combatir presiones externas, resistir problemas internos y encima soportar aquí a quienes pretendan actuar como francotiradores y completar una labor destructiva contra la revolución, eso sí no lo concibo como posible”
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En su oficina sin adornos superfluos, un escueto lugar de trabajo con libros bien acomodados y fotografías de la revolución color sepia, todas de la época de Sandino, Sergio Ramírez conserva entre las manos su novela nuevamente editada, ¿Te dio miedo la sangre?, y mira sin mirar Reflexivo como es, se escabulle dentro de sí mismo y crea una sensación de ausencia
—A largo plazo ¿subsistiría una Nicaragua radicalizada?
“Si una agresión armada nos sorprendiera en estos momentos, quizá volveríamos a los años treinta Pero Nicaragua es fértil y no está densamente poblada Además, tiene amigos entrañables El suministro del petróleo no depende más de Estados Unidos Depende de México y Venezuela No quedaríamos a oscuras y la industria seguiría de pie, trabajando”
“El mercado externo de algodón, que no es tan importante, está convenientemente diversificado: China Popular, Taiwan, Alemania Federal, Japón, Filipinas Sabemos que no venderíamos un gramo de carne a Estados Unidos, por ahora el renglón más importante en la decaída obtención de divisas, pero el consumo de proteínas per cápita daría un salto en Nicaragua No sería posible reducir al pueblo por hambre, porque hambre ha tenido siempre y así hizo la revolución”
“Doloroso es que un país tan necesitado y con tantas posibilidades, una constante del desarrollo, tenga que distraer esfuerzos y recursos en la defensa de su soberanía Son tres las prioridades de Nicaragua en estos momentos: educación, salud y seguridad a todo lo ancho y a todo lo largo del territorio Patrullamos día y noche las fronteras, adiestramos cada mañana a las milicias, el pueblo entero, vivimos en virtual y permanente emergencia”
Cae en otro silencio El mismo lo rompe:
“Subsistiríamos Subsistiremos”
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—¿Teme la revolución un ataque armado, una invasión?
“Cualquier invasión armada a Centroamérica crearía una situación realmente dramática y convertiría el área en un foco de tensión mundial ¿Qué fuerzas se involucrarían si nosotros fuéramos las víctimas de una invasión armada? Es difícil de predecir Sin embargo, la defensa de nuestra soberanía y la respuesta a una invasión armada no la condicionaríamos a la respuesta que pudieran darnos los países socialistas Tendríamos que defendernos solos, porque nosotros no somos parte del bloque socialista Tendríamos que defendernos con nuestros propios medios, aunque fuera a costa de la destrucción del país”
Ni en los momentos dramáticos de su declaración hay altibajos en el tono de Sergio Ramírez La tranquilidad es un signo externo de su personalidad
“Sin que los Estados Unidos olviden sus intereses estratégicos por la naturaleza misma de su condición imperialista, pretendemos aún estabilizar nuestras relaciones con ellos —prosigue el escritor y político— Nos importa que de alguna manera comprendan que la revolución nicaragüense no les significa una amenaza Somos un pueblo pobre que quiere construir su destino dentro de la revolución que forjó con heroísmo Si logramos persuadirlos o ellos se persuaden de que no constituimos un peligro en el cuadro de sus intereses militares estratégicos, que no habrá en Nicaragua cohetes balísticos intercontinentales ni bases de submarinos atómicos, en esa medida creo que la relación estable con los Estados Unidos es posible”
“Pero si los ideólogos y los hombres con influencia en el gobierno ceden al subjetivismo y parten del supuesto de que Nicaragua realmente representa una amenaza para los intereses norteamericanos, entonces habrá dificultades serias Cada incomprensión generará tensiones y cada tensión generará problemas”
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No es posible hablar de la revolución de Nicaragua sin asociarla a la revolución de Cuba Son revoluciones de este siglo, semejantes en su origen, distintas en su desarrollo Sergio Ramírez ensaya una interpretación del fenómeno político Razona:
“Al paso del tiempo se debilitan las zonas de influencia que las potencias se reservan para su seguridad y sus intereses Data de casi un siglo el proyecto de los Estados Unidos Empezaron a construirlo desde la guerra de Cuba Siguió la toma del Canal de Panamá, la segregación de Panamá respecto de Colombia, la toma de Haití, la toma de Puerto Rico, Honduras y Nicaragua y, de alguna manera, el desembarco en Veracruz y la explotación de los pozos petroleros en México”
“Me parece —afirma— que para los Estados Unidos sería ideal mantener en Centroamérica y el Caribe una zona reservada como la que tuvieron en los cincuenta, durante la administración de Eisenhower Pero los pueblos quieren historiadores propios y luchan por escribir con su propia mano los sucesos que les incumben Las potencias pueden soñar en las zonas reservadas Sin embargo, cada pueblo tiene su voluntad genuina y una manera distinta de expresarla y en todos bulle el otro sueño, el de la liberación Por esto es imposible predecir los resultados de las batallas que libran para vivir una vida propia y no ajena, de servidumbre Nadie podía imaginar los alcances de nuestra revolución Traspasó el status de Centroamérica y el Caribe”
en este sentido piensa Sergio Ramírez que son paralelas las revoluciones de Cuba y Nicaragua “Eslabones de una misma cadena”, como las llama, responden a una misma necesidad Nacieron de las mismas circunstancias, pero Cuba tiene una manera de asumir su destino y Nicaragua forma parte de un macizo continental No hay manera de compasar los ritmos, aunque quisieran La historia no es mecánica Cada revolución sigue su camino
“Pero hablemos de las cosas como son, no de hipótesis” —plantea— “En Cuba se ha dado una revolución socialista, aquí se ha dado una revolución con hegemonía popular y un esquema económico diferente al cubano Aquí existe una economía mixta, existe un sector privado que tiene todo el apoyo y el respeto de la revolución, existe un régimen que llamamos de pluralismo político, existen otros organismos políticos y todos tienen el derecho de manifestar, de hablar, de publicar su periódico, de difundir por radio libremente El esquema de nuestra revolución es popular Todo podría cambiar en Nicaragua, menos la hegemonía popular del proceso Sería tanto como devolver el país a sus antiguos dueños No hay manera”
Abre una pausa Dice lentamente:
“El otro cuadro sí puede cambiar Hay manera”
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El calor es intenso Treinta y dos grados Más intenso es el clima político
—Hasta ahora, doctor ¿hay algo irremisiblemente perdido?
“Nada, aunque las acechanzas sean tantas y tan peligrosas Está en pie el proyecto original de la revolución; está en pie la decisión de tener relaciones firmes, cordiales, abiertas y objetivas con los Estados Unidos; está en pie la certeza de que Nicaragua es un país pobre, débil y pequeño que no pertenece a ningún bloque y que no puede darse el lujo de tener enemigos”
—¿Hay algo irrenunciablemente ganado?
“La dignidad En lenguaje de Malraux, la condición humana”








