Misterio en casa

Misterio en casa
Francisco Ponce
—¿De qué vive? —preguntó Spade bajando su lápiz
—No lo sé —dijo ella— No tengo la menor idea
La pregunta de Sam Spade —el espía de Dashiell Hammett— careció de respuesta Es decir: la chica no sabía O no quería decirlo
Pero en cuestiones de espionaje, el agente experto en la “guerra fría”, George Smiley, todo un antihéroe, producto de las experiencias e imaginación de John le Carré —alias de David Cornwell—, es el escritor de moda quien, en cierta forma, sigue la idea de TS Eliot en cuanto a la existencia de la virtud: está sobre nosotros debido a “nuestros crímenes imprudentes”
Sin embargo, en México al menos, la cuestión pública podría servir de modelo a cualquier aspirante a redactar novelas de misterio, de espionaje o de ilusiones Y lograría, seguramente, historias extraordinarias
No se trata, obviamente, de criticar al regente de la ciudad de México porque en el remozamiento de periférico, “se le olvidó” prolongar los pasos para proteger a los peatones Claro: el periférico es para automovilistas Pero sí se trata, en materia deportiva, de hablar sobre el sospechoso trabajo debido a un sospechoso movimiento “estratégico” de la administración pública nacional: la Subsecretaría del Deporte, tan aterradora como el Bebé de Rosemary
Hasta el momento, como las decisiones políticas en nuestro país son lamentablemente irrevocables, nadie tiene el derecho real de ejercer otro derecho del que tanto ha hablado Don Pepe: el de información
¿Qué hace la Subsecretaría del Deporte? O mejor: ¿qué hace su titular? Porque inflexible y claustrofobica, mefistofélica, maniqueísta y absolutamente misteriosa, la Subsecretaría cancela compromisos internacionales, pero no da explicaciones honestas en sus boletines de prensa (único vehículo informativo)
El doctor Mondragón y Kalb, titular de la dependencia, se ha caracterizado por manejar toda esta cuestión pública del deporte, en su claustro sorjuanesco Y como cuenta con el apoyo de quien decidió que ocupara tal cargo, se dedica a deshacer, a ocupar un sitio en el nuevo guiñol, en espera de cambiar, como los buenos magos modernos, un elefante de un lugar a otro
Mientras tanto, la Subsecretaría permaneció ajena al problema de los marchistas Pero, claro, como estaba en medio Mario Vázquez Raña, presidente del Comité Olímpico Mexicano, compadre, lo que usted diga: y Mario, obviamente, solucionó el conflicto con razones de peso
Se mantiene latente el problema del béisbol profesional mexicano y, de no ser por el Congreso del Trabajo, los peloteros disidentes estarían en la cárcel por agitadores ¿Y la Subsecretaría? Trabajando, compañero, trabajando por el bien de los deportistas revolucionarios mexicanos
Cuando Mondragón y Kalb fue designado titular de la Subsecretaría, se argumentó oficialmente la importancia de su currículum Nadie le niega sus títulos pero ello no asegura que les sirven al deporte
Porque al final, desde cualquier punto de vista, toda la inteligencia que el funcionario mostró para adquirir sus títulos, no la ha podido trasladar a los problemas reales Por lo pronto, ni siquiera existe un plan nacional del deporte aunque, contrariamente a lo que decía el monje aquél, todo se sabe, todo se sabrá algún día