Noches y días perdidos

Noches y días perdidos
Francisco Ponce
De acuerdo con la praxiología, la solución de los problemas del deporte mexicano sería bien sencilla: ocupar a personas encargadas de realizar labores eficientes Pero la política y los intereses políticos se mueven en sentido contrario
Por lo pronto, tal parece que el presidente José López Portillo está decidido a terminar sus 678 días como Primer Mandatario con la menor cantidad de problemas
El susurro persistente del futurismo electoral para 1982, la inflación, el fantasma del IVA, los problemas educativos, las relaciones con Estados Unidos, la explotación del petróleo, la carestía de alimentos básicos, el irrisorio salario mínimo, la mala distribución de la riqueza, en fin: pero al menos, el Presidente erradicó otro que le había significado dolores: el deporte
Ahora que designó a Manuel Mondragón y Kalb como titular del Instituto Nacional del Deporte, abrió la puerta para que Mario Vázquez Raña y todo lo que representa para la iniciativa privada, establezca un contubernio con su compadre, ahora en el Inde
Así, el deporte mexicano retoma sus cauces perdidos
La decisión es política, por supuesto
Guillermo López Portillo había sido un individuo polémico, conflictivo, acusado de dilapidador y de loco, aunque convencido absolutamente de que el deporte nacional debe ser dirigido por personas al servicio del Estado, y no orientado en ciertos sentidos para el ego personal de dirigentes de iniciativa privada
Pero es más fácil quitar al conflictivo y propiciar un clima de tranquilidad, aunque el precio sea la cesión del mando deportivo a intereses no necesariamente emparentados con políticas como “deporte masivo”, premisa obligada del gobierno para su gobernados
En todo caso, el Presidente de la República bien pudo evitar el compadrazgo entre Váquez Raña y Mondragón y Kalb Si bien no dejar a su primo Guillermo, tampoco dejarle el mar abierto al titular del COM
Porque al final de todo, ¿qué sentido tiene apoyar a un dirigente durante cuatro años si al final se dará vuelta a la derecha —no al derecho— al gasto de energías y dinero que ello significó para el deporte? ¿Qué sentido tiene ahora que el Presidente, luego de tanto confiar y confiar en su primo, decida súbitamente que todo esto debe mantenerse como antes?
También flotan en la atmósfera estas otras interrogantes:
¿Por qué el Presidente eligió a Mondragón y Kalb, con menor jerarquía que el presidente de la Confederación Deportiva Mexicana, Jesús Chichino Lima, un individuo siempre disciplinado, discreto? ¿Es válido que después de preparar a un dirigente o a un equipo no sólo en un alto cargo deportivo sino en la política deportiva, éstos sean descartados sin explicación alguna? ¿O bien que no se tome en cuenta a otros dirigentes con experiencia y aceptar de pronto a un recomendado?
Son, ciertamente, decisiones políticas
Mondragón y Kalb cuenta con el apoyo de Carlos Hank González Y, naturalmente, con el de su compadre, Mario Vázquez
Ninguno de quienes laboran ahora en el Inde o en la Codeme tiene, al salir Guillermo López Portillo, un apoyo político
Entonces, la situación está clara: el COM, como dijo el mismo Vázquez Raña, trabajará con el Inde “como un solo organismo”
Y adiós, esfuerzo cruel, adiós