IVA e impuestos vergonzantes, detonadores y alimento de la inflación
La sobrerrecaudación pone a la vista el freno abrupto a la economía
Ignacio Millán
Cuando el presidente López Portillo tomó posesión del Ejecutivo Federal, heredando la crisis económica, social y política más seria de la historia reciente de México, pidió tiempo Dos años para recuperar la confianza, dos años para consolidar la economía y dos años para crecer aceleradamente y sentar las bases de un futuro promisorio basado en la oportunidad única del petróleo
A los cuatro años de esta administración es evidente que algo no funciona como estaba previsto y que el ofrecimiento a la nación ha sido —consciente o inconscientemente modificado Habiéndose recuperado la confianza en menos de los dos primeros años, se abandonó la etapa de la consolidación antiinflacionaria y se optó por un crecimiento acelerado, basado en el sector público, fundamentalmente Pemex, y en cuanto a la lucha antiinflacionaria, ésta quedó relegada a un segundo término El Plan Global de Desarrollo 1980-82 tan sólo señala que “no se puede atacar a la inflación frenando la economía en la generación de empleos” (pp 132-25)
Ante el IV Informe Presidencial, a nadie escapa que el país se encuentra viviendo un periodo crítico, cuyo efecto más inmediato es la empobrecedora —para los trabajadores— carrera entre precios y salarios, que envenena ya el aire nacional
Paradójicamente, es bien sabido, aun por aquellos para los que la economía no es tema central de estudio, que no existe tal opción de crecer con inflación y que ninguna economía capitalista puede aumentar el producto real con fuertes incrementos de precios A lo sumo, se produce un espejismo como el que experimentó México en 1973 y 1974, para luego caer en la debacle de 1976 En esta ocasión puede no haber devaluación a corto plazo, pero las distorsiones inflacionarias internas y el deterioro en la distribución del ingreso serán aún más temibles
Aun aceptando las buenas intenciones, tantas veces declaradas, de los responsables de la economía nacional, el hecho es que existe un peligro, muy real, de que se fuerce la economía a un freno abrupto en 1981-82 como consecuencia de no haber detenido la inflación a tiempo
La presión de un aumento general y continúo de los precios se ha convertido en el problema económico central En 1979 impidió que se realizara la meta de comprimir el diferencial con el exterior (Estados Unidos) a 4 ó 5 por ciento De esta manera, ha sido diferida para 1982 —de acuerdo con el Plan Global de Desarrollo (pág 133) De hecho, después del logro antiinflacionario de 1978, cuando el ritmo de la inflación se redujo a 174 por ciento —casi la mitad de 1977— la inflación se aceleró en 1979 (205 por ciento) y seguramente se acelerará por encima del 30 por ciento en 1980
Debemos señalar que en la lucha contra la inflación se perdió el rumbo, por el desquiciamiento fiscal y financiero del país, que se revela con claridad al introducirse el IVA, el 1o de enero de 1980 Al tiempo, Proceso dio cuenta de hechos y argumentos que aconsejaban introducir el IVA en otra fecha y a una menor tasa, la de sustitución de la recaudación anterior y no la de aumento a la carga de los consumidores (ver Proceso números 164 y 166 de diciembre de 1979 y enero 7 de 1980, respectivamente) Ahora, la inflación es seria Estaba prevista así, de entrar en vigor el IVA, pero no se quiso o no se pudo ver la realidad
Sin embargo, toda una tendencia continúa manteniendo que la inflación se debe a insuficiencias de la oferta, cuellos de botella y especulación del comercio Se dice, asimismo, que el déficit fiscal debe cerrarse con aumentos en el ingreso y no frenando el gasto Por esta vía, se atribuyen a causas ancestrales nuestros problemas inmediatos y así se oscurecen serios errores de política económica
Tomando como fuentes básicas de información el Plan Global de Desarrollo, el comunicado de prensa número 1380 de la Secretaría de Programación y Presupuesto y algunos números de Proceso que a su tiempo señalaron y advirtieron situaciones que hoy son hechos, he tratado de aplicar los principios básicos del método analítico a estos problemas de economía Solicité y obtuve la ayuda de varios estimados amigos, cuyo objeto principal de estudio y preocupación son los problemas económicos
Sin eufemismos, la verdad es que ningún país ha logrado disminuir el déficit fiscal aumentando los ingresos Cuando se produce este incremento la tendencia paralela es la de ganar más rápidamente los recursos, frecuentemente en subsidios improductivos La experiencia reciente de México, en el periodo de 1972-76, así lo confirma Grandes aumentos de ingresos (en 1974 2% del PIB) tan sólo sirvieron para acelerar gasto, inflación y devaluación Desafortunadamente para México, cómo se parece éste 1980, en el panorama económico, a 1974
Si no, que hablen las cifras: según informes de Programación y Presupuesto (comunicado de prensa 134/80, del 11 de agosto de 1980) las tasas de incremento de las variables fiscales más importantes en el primer semestre de 1980 sobre el mismo periodo de 1979 eran:
* 126% más de participaciones a Estados y Distrito Federal
* 102% más de apoyos y subsidios al sector paraestatal
* 142% más de déficit de los organismos y empresas públicas
Ahora bien, estos incrementos en los gastos públicos no se hubiesen podido dar de no haber sido por la aceleración espectacular de la recaudación del IVA que, según la misma información de la Secretaría de Programación y Presupuesto, lleva una proyección del incremento anual que excede el 100% de los impuestos sustituidos, básicamente el de ingresos mercantiles
En efecto, la SPP, en un comunicado de prensa de 11 de agosto de 1980, nos da cuenta de la recaudación del IVA durante el primer semestre de 1980: 55,674 millones de pesos Anteriormente, la SPP había informado que durante el primer trimestre el IVA había producido 14,972 millones Quiere decir que la recaudación se aceleró a un ritmo trimestral de 40,702 millones de pesos, en el segundo trimestre del año
De cualquier forma, lo recaudado por IVA en el primer semestre de 1980 confirma la proyección por 125,000 millones de pesos en el año del Modelo Econométrico de la Escuela Wharton (mencionado en Proceso) y se sitúa 45,000 millones de pesos arriba de la recaudación prevista por la Secretaría de Hacienda en la ley de ingresos de 1980 (80,000 millones de pesos), cuando se ofrecía el cambio de sistema sin aumentar la carga fiscal La disparidad de recaudación de los dos trimestres indica el uso de los créditos por inventarios, al 31 de diciembre de 1979, el primero, y por lo tanto hace presumir que en el tercero y cuarto trimestres la recaudación todavía habrá de acelerarse más que en el segundo y el diferencial entre los dos pronósticos seguramente rebasará los 50,000 millones de pesos
Pues bien, esta última cifra ha sido y será inflacionaria en dos sentidos: primero, porque se trata de un fuerte aumento directo a todos los precios de consumo final, siendo causa evidente, según el propio Banco de México, de la inflación que padecemos y segundo, porque aceleró el ritmo de incremento de todas las componentes del gasto
Se ha dado un ejemplo clásico de porqué no funciona la teoría de cerrar la brecha fiscal por el lado del ingreso, pues a mayor recaudación, el déficit en lugar de disminuir aumenta, ya que el gasto no ha sido una constante y el manejo de un ingreso diverso al presupuestado acostumbra a una exageración en el gasto ¿Quién podrá desacostumbrar a los Estados y Distrito Federal a recibir incrementos de participaciones como los que les ha dado el IVA (126%)?
El daño causado por el IVA está hecho y no va a ser fácil neutralizar sus efectos Mucho ayudaría reducir inmediatamente su tasa general para que ya no se produzca la temida sobre-recaudación, pero eso ya no será suficiente Esos 50,000 millones de pesos por encima de la proyección de la ley de ingresos de 1980, brutalmente arrancados del consumo, generan ya sus propios y autónomos efectos y son causa y origen del repunte inflacionario de México Qué lastima que una modernización indudable de los impuestos sobre el consumo haya sido envilecida por aprovechar la coyuntura para aumentar subrepticiamente la carga fiscal
Con todo y lo pernicioso que ha sido el IVA, en la fecha y a la tasa en que se estableció no es el único dispositivo de la político fiscal vigente que contribuye a acelerar el proceso inflacionario sin corregirse Una hipócrita aplicación del impuesto sobre la renta a los intereses pagados por los bancos a sus depositantes igualmente ha contribuido a mantener sumamente elevadas las tasas de interés, que a su vez los bancos deben cobrar a los usuarios del crédito, con la consecuente canalización de los recursos a las actividades especulativas que pueden pagar altos intereses, contribuyendo, desde luego, al aceleramiento del proceso inflacionario
La hipocresía del impuesto consiste en lo siguiente: En diciembre de 1972 se intentó globalizar el ingreso personal convirtiendo todos los títulos al portador (que esconden la identidad del titular) en nominativos En esto se fracasó, por lo que optó simplemente por elevar la tasa del impuesto retenido en la fuente, con un diferencial en favor de los títulos nominativos (actualmente 21% sobre intereses de títulos al portador y 15% sobre intereses de títulos nominativos) La lógica consistía en suponer que si un tenedor de valores no deseaba identificarse y declarar sus ingresos pagaría en la fuente el impuesto máximo En aquel momento los tenedores de valores optaron por permanecer anónimos y en lugar de soportar una retención del 21% comenzaron a sacar sus capitales a bancos del extranjero (principalmente Estados Unidos), que no retiene cantidad alguna a depositantes extranjeros
Entonces, en junio de 1973, tan sólo seis meses después de la mal llamada reforma fiscal, hubo que expedir un decreto del Ejecutivo que en uso de facultades extraordinarias sólo previstas por el Código Fiscal de la Federación para casos de emergencia nacional establecía sobretasas exentas de impuestos a los intereses Como estos sobrecargos los regula el Banco de México, de hecho el Ejecutivo anuló permanentemente la ley del Congreso para eximir de impuestos a los intereses pagados por la banca De entonces a la fecha se mantiene esta absurda situación: altas tasas de impuestos subsidiadas por sobretasas exentas por decreto del Ejecutivo
Esta vergonzante solución a un problema simple, pues bastaba haber reducido las tasas de impuestos retenidos en la fuente, ha originado la incorporación de un costo fiscal a los usuarios del crédito que deben pagar la sobretasa exenta a los depositantes O sea que por el prurito de mantener, aparentemente, que los perceptores de intereses bancarios pagan altos impuestos, al tiempo que en forma vergonzante se les recompensa con sobretasas exentas de impuestos, se mantienen altos costos en el uso del crédito bancario y por lo tanto se incrementan las presiones inflacionarias Parece obvio que se debe acabar con un esquema que encarece el crédito y fomenta el aumento de precios y que se mantiene sólo para hacer creer al desinformado que los impuestos sobre intereses son tan altos como los aplicables a otras formas de ingreso, sin que esto corresponda a la realidad
Para este 1o de septiembre de 1980, seguramente el señor Presidente de la República anunciará aumentos salariales del orden del 30% para compensar la terrible inflación que se ha desatado El de la Administración Pública correrá a partir del 1o de septiembre y el del salario mínimo a partir del 1o de enero de 1981 Sin embargo, el problema del salario real no se corrige por Decreto Ya se ha demostrado, empíricamente, que fue en el decenio de los sesenta cuando mayores ingresos obtuvieron los trabajadores mexicanos, gracias, no a espectaculares aumentos nominales, como los que ahora vemos, sino a la estabilidad de precios
Si bien sería iluso pedir que en un mundo plagado por la inflación México fuese una ínsula de precios estables, en lo que sí resulta lógico insistir ante el Gobierno es en que —de a de veras— adopte una posición antiinflacionaria estricta Si en Estados Unidos la inflación es del 11% anual, la de México no puede exceder del 15% Pero ahora ya vamos a un 30% El incorporar la lucha antiinflacionaria como un objetivo central de política económica es algo que deben perseguir todos los perceptores de ingresos fijos, es decir, los trabajadores ¿pues cuánto tardarán en perder el ajuste nominal de salarios de seguir el ritmo inflacionario ascendiendo?
Parece pues que la verdadera solución está en adoptar un programa antiinflacionario que reconozca en la inflación el enemigo más temible para nuestra economía y sociedad Es necesario actuar sobre el Presupuesto del Sector Público para reducirlo, al moderar su crecimiento; es necesario bajar la tasa del IVA como mínimo en dos puntos porcentuales y es necesario bajar las tasas de referencia en la fuente de impuesto sobre la renta a intereses Sólo así podemos disminuir radicalmente el funcionamiento inflacionario que desquicia nuestra economía
Sin embargo, la política mexicana actual parece precluir la adopción de una lucha antiinflacionaria como objetivo central de la dirección económica El Plan Global de Desarrollo menciona el tema en el lugar 19 dentro de 22 estrategias, y los altos funcionarios de la Federación no se cansan de repetir que no se frenará el crecimiento del país para luchar contra la inflación Lo terrible es que esto último no es una opción O se corrige la inflación a tiempo, aún moderando la tasa de expansión económica o el freno abrupto vendrá después
La diferencia entre la inflación norteamericana y la mexicana (ésta última tres veces la primera) y el mantenimiento de un tipo de cambio prácticamente fijo cobran ya sus víctimas La economía de México se petroliza en su comercio exterior, pues las ventas de hidrocarburos rebasan el 70% de nuestras exportaciones Y por el lado de las importaciones, éstas se han disparado al alza y no sólo en término de valor (50% más altas que en 1979), a un ritmo mensual de 1,500 millones de dólares, sino por la cobertura de productos Estamos importando prácticamente todo: alimentos, acero, cemento y, desde luego, los tradicionales bienes de capital y materias primas intermedias Es tan dramático esto que a pesar de los espectaculares incrementos de las exportaciones petroleras (en 1980 llegarán 12,00 millones de dólares) aún no hay excedentes para invertir y hubo que posponerse indefinitivamente el Fondo Nacional de Empleo y los fabulosos proyectos que se acariciaron
Las minidevaluaciones de los últimos seis meses deben interpretarse como un precario intento de corregir las distorsiones inflacionarias con el exterior Sin embargo, los montos no han sido suficientes y sí han despertado múltiples inconformidades, que inclusive han obligado al director del Banco de México, en reciente entrevista televisada, a decir que México cuenta con el petróleo y las reservas en divisas para evitar una devaluación o un nuevo ajuste brusco en el tipo de cambio Eso es fundamentalmente cierto, pero que quede claro que por este camino vamos a la monoexportación, a la importación masiva de todo y a la ineficiencia —como en Venezuela—; se puede prever, también, que el turismo será la primera actividad en caer, por los altos precios
Si las observaciones anteriores se apoyan en la realidad, y no hay razón para dudar de ellas, es evidente que los responsables de la economía nacional se encuentran metidos en una trampa; como es también evidente que no quieren reconocerlo y que, peor aún, se empeñan en engañar a los demás, siguiendo la vieja política de “darles a todos atole con el dedo”
Pues bien, para salir de una trampa primero hay que reconocerla y descubrir así su salida No se trata de regresar a caminos del pasado, que de alguna forma llevaron a la trampa, sino de descubrir las formas radicales que hagan imposible volver a entramparse Por supuesto, este esfuerzo requiere de convicción y decisión Por lo pronto, el trabajador —todos los que sí trabajamos— ve arrancado hoy el fruto de su trabajo, que creía haber ganado ayer Y de nada le sirve creer haber ganado hoy, lo que no tendrá mañana








