AMENAZA DE UN NEOLATIFUNDISMO LEGALIZADO

AMENAZA DE UN NEOLATIFUNDISMO LEGALIZADO
Señor director:
El domingo 10 del presente, en el programa “De cara al Público” del Canal 13, que conducen los periodistas Joaquín López Dóriga y Manuel Mejido, se entrevistó al Lic José Antonio Ugarte, jefe de Asesores del presidente de la República Las declaraciones del funcionario, publicadas en los diarios resultan en extremo inquietantes moviéndome en lo personal, como posiblemente a muchos otros interesados, a pergeñar de primera mano algunas reflexiones:
Estimo que la proposición que según anunció el licenciado Ugarte, el Ejecutivo pronto elevará al Congreso de la Unión para que se permita enajenar los predios ejidales y así convertirlos en sujetos de crédito y asociación para que el ejidatario pueda libremente rentar su parcela y concluir en un proceso de legalización de las operaciones comerciales, hipotecarias y de embargo, constituye una medida negativa a largo plazo que permitirá la concentración de la tierra en bancos y financieras y despojará al campesino del patrimonio único que le legó la Revolución Un neolatifundismo irrumpirá legalizado y con etiqueta de benefactor
La medida quizás pueda tener ventajas a corto y mediano plazos en lo tocante a la dinamización de las labores en el campo y al incremento de la producción; pero a largo plazo se hará irreversible el proceso de concentración de la tierra y con ello la mayor concentración de la riqueza
Desde el punto de vista de la estructura productiva, quizás en un principio tal acción aliente la producción de básico, pero en la medida en que el temporal se capitalice, disponga de maquinaria, fertilizantes, asistencia técnica, semilla mejorada, etcétera, y se logre con todo ello mayor seguridad agrícola, el sistema reorientará la estructura productiva hacia cultivos de mayor precio en el mercado y abandonará la producción de básicos, la cual observa un espíritu eminentemente social y cubre colateralmente un papel político
Estimo que la medida está basada en la preocupación de obtener resultados a corto plazo, pero no se observa —o si se hace no parece importar—, las consecuencias a largo plazo El proceso que puede darse es el siguiente:
1 Conversión del ejidatario y comunero en sujeto de crédito
2 Llegada de financiamiento privado al campo
3 Proceso de formación de asociaciones y/o renta de parcelas; hipotecas sobre los predios financiados
4 Capitalización de algunas áreas ejidales: creación de pozos artesianos, caminos, asistencia técnica, fertilizantes, maquinaria, etcétera
5Incremento de la producción y la productividad, mayoritariamente de básicos
Hasta aquí el proceso parece positivo, a corto y quizá mediano plazo, pero a partir de entonces se dará:
6 Proceso de concentración de los predios ejidales mediante la ejecución hipotecaria de créditos no pagados
7 Proceso de compra abierta de parcelas rentadas
8 Bancos, financieras y particulares propietarios de predios ejidales capitalizados y con una seguridad en la producción bastante alta
9 Abandono de la producción a las fuerzas del mercado con los inevitables cambios de la estructura productiva de básico hacia productos de exportación e insumos industriales que tienen mayores precios en el mercado y ofrecen tasas de beneficio más elevadas
10 Surgimiento de un neolatifundismo legalizado y pérdida del mayor —y único— patrimonio que el movimiento revolucionario de 1910 legó a los campesinos
11 Violento crecimiento del ejército de reserva ante el creciente número de ejidatarios despojados; crecimiento del desempleo
12 Cancelación definitiva de los objetivos del SAM, que pretende como objetivo fundamental la seguridad alimentaria nacional, del pueblo de México, basada principalmente en la producción de una canasta básica recomendable (CBR)
13 Pérdida de la libertad política que la seguridad alimentaria proporcionaría al país para un ejercicio de la soberanía pleno
La medida que sugiere el licenciado Ugarte y que según él casi es un hecho se antoja como una medida orientada a liquidar las formas sociales de tenencia de la propiedad que generó la Reforma Agraria y que durante 40 años la contrarreforma ha pretendido destruir sin éxito, logrando así paralizar su natural organización para la producción y su desarrollo y funcionalidad, evitando que el ejido y la comunidad accedan a niveles superiores de organización, a formas colectivas o cooperativas de producción que pudieran asegurar, por una parte, condiciones no sólo de mínimos de bienestar para los campesinos, sino posibilidades de generación de excedentes económicos orientables a la industrialización y métodos de capacitación superiores a la etapa primaria del cultivo de la tierra
Atentamente,
Octavio García Rocha