Desnutrición, analfabetismo, insalubridad, mortalidad

Desnutrición, analfabetismo, insalubridad, mortalidad
Saldo pavoroso del modelo de desarrollo
Carlos Marín
Marginados hasta de las estadísticas Más de 35 millones de mexicanos viven los “saldos pavorosos de desnutrición, analfabetismo, insalubridad y altas tasas de morbilidad y mortalidad” que ha dejado “el modelo de desarrollo que se ha seguido” durante los últimos 40 años
Así resume Ignacio Ovalle Fernández, coordinador general del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados —Complamar— la realidad de más del 50 por ciento de la población rural y citadina
Al presentar un diagnóstico —el primero en su tipo— de la miseria nacional, desolador desde el título: “Mínimos de bienestar” Ovalle engloba:
Las carencias no serían tan graves si abarcaran solamente a una parte pequeña de la población “Pero no es así; en nuestro país en por lo menos la mitad de la población y en mucho más de la mitad del territorio existen graves deficiencias en materia de alimentación, salud, vivienda y educación”
MINIMO DE ALIMENTACION
En el primero de cuatro estudios Complamar asienta: “Si bien hay disponibilidad de recursos naturales, humanos, técnicos y capital para producir bienes agropecuarios en cantidad suficiente para satisfacer los requerimientos nutricionales promedio recomendados por habitante, su distribución entre los diferentes grupos de la sociedad es muy desigual, de forma que cerca del 60 por ciento de la población no dispone siquiera de una dieta normativa a mínima que impida su deterioro nutricional”
Los datos del desastre se desgranan:
“Actualmente se ha alcanzado una dieta que no solo no mejora sustancialmente sino que, en el mejor de los casos, apenas impide el empeoramiento de las condiciones alimenticias de los grupos sociales de bajos ingresos Es decir, todo el proceso histórico, desde los años cuarenta, sólo ha permitido ascender a un estadio de equilibrio nutricional promedio mínimo”
Y si el promedio mínimo supone que unos están por debajo y otros por encima de ese nivel vital, “en los últimos once años se retrocedió a los niveles de disponibilidad (alimentaria) per cápita que se habían alcanzado ya a principios de los años sesenta”
En el contexto internacional México experimenta las más altas tasas de crecimiento de la población pero también ostenta el galardón de “la mayor tasa negativa con respecto a la producción de cereales per cápita En Latinoamérica, la producción per cápita de alimentos creció al 05 y la de México se redujo al menos 08 anual”
En el colmo, la disponibilidad de alimentos para consumo humano crece más lentamente que la producción de los mismos, debido al creciente destino de la producción hacia las exportaciones y la alimentación de animales, señala Coplamar
Más del 60 por ciento de la población ha perdido, se ha estancado o ha tenido una lenta participación en el consumo de productos de origen animal, y lo que es peor: ha crecido su participación en el gasto total del más popular y primario de sus alimentos, el maíz
“El proceso de proletarización y su misión de otras formas de producción a las capitalistas tienen un efecto directo sobre la producción y disponibilidad de alimentos: por una parte el campesino que pierde sus tierras y se emplea como jornalero estará incapacitado para decidir sobre el tipo de cultivo que será sembrado y sobre el uso que será dado al producto, a la vez que el salario recibido, siempre por debajo de los mínimos legales, nunca compensa el autoconsumo que realizaría como productor
“Por la otra, las comunidades y campesinos en general, sobre todo si son indígenas o mestizos que habitan en algunas áreas están sujetos a la expropiación de sus recursos de tierra, agua, bosques, etcétera Situación que progresivamente limita sus capacidades productivas, reduciendo su producto y su autoconsumo A la vez, son forzados a una mayor participación en el mercado de productos de origen urbano industrial, acción que ocasiona transferencias de valor en el intercambio y en algunos casos la necesidad de vender su producción de alimentos a fin de obtener circulante para la compra de otros bienes”, indica el estudio
Para garantizar una dieta mínima al alcance de todos los mexicanos, la producción alimentaria deberá casi triplicarse de aquí al año 2000
En materia educativa tampoco hay lugar para el optimismo
Si en términos relativos ha descendido el índice de analfabetismo, en números absolutos el problema seguirá creciente
En 1960, ocho de cada diez mexicanos mayores de 15 años no alcanzaban el mínimo educativo; en 1970, siete de cada diez estaban en esa situación y en 1978 fueron seis de cada diez
Pese a ello, “la población sin el mínimo había aumentado en términos absolutos de 155 millones en 1960 a 1828 en 1970 y a 2064 millones en 1978”
Del programa de educación para adultos, Coplamar descubre:
“En cuanto a la eficiencia, no se cuenta con información respecto de los egresados por servicios y cohortes Sin embargo, el total de egresados de la educación de adultos fluctuó entre 2,900 en el año 1971 y 25,000 en 1975 Pese a este incremento, en el último año tal cifra representaba sólo el 055 por ciento del rezago total Es decir, sólo uno de cada diez mil rezagados alcanza el mínimo de educación a través de los servicios de educación de adultos”
No parece existir, expresa el diagnóstico, un esquema integrador que permita a los adultos reiniciar sus estudios “Más bien existe un conjunto desarticulado de servicios, pobres en recursos y que no constituyen un subsistema coherente al interior del sistema educativo”
De los niños que ingresaron al primer grado de primaria en el ciclo escolar 1970-71, solamente ingresaron al sexto grado, cinco años más tarde, menos del 43 por ciento “Por concepto de deserción, el sistema educativo expulsa a cerca de 500,000 niños anualmente”
Otro factor de este problema es la existencia de escuelas incompletas, particularmente en las comunidades aisladas, mismas que generan amplios índices de deserción; donde hay falta de estímulos a los maestros y facilita su desarraigo, donde los recursos técnicos con que se cuenta son más pobres y donde la participación de los niños en las poco retribuidas actividades económicas contribuye en el agravamiento del problema educativo:
“El calendario escolar único pone a muchos alumnos de las áreas rurales en la alternativa de asistir a la escuela o a ciertas faenas agrícolas temporales, anulando la posibilidad de continuidad de los estudios de numerosos alumnos que siguen a sus padres en faenas migratorias”
Por el solo hecho de estudiar, reprocha Coplamar, “se paga un costo de oportunidad que corresponde a los ingresos que el individuo deja de percibir en tanto estudia” A este costo de oportunidad se suma el de material escolar, cuotas voluntarias, transporte, etcétera, por lo cual “se puede concluir que a pesar de su gratuidad, la educación primaria resulta onerosa para numerosos sectores de la población”
Las deficiencias nutricionales, asimismo, provocan deficiencias irreversibles en la capacidad intelectual, lo que se refleja en bajo rendimiento escolar y una mayor disposición a desertar
Es de tal magnitud el rezago educativo que:
“De mantenerse las principales tendencias de la evolución del rezago observadas durante el período de 1970 a 1978, en 1980 el 5669 por ciento de la población de 15 años y más estaría en esa condición y, si bien es cierto que en términos relativos tal cifra es inferior a la de 1978, en términos absolutos serían 219 millones de personas, esto es, un millón y cuarto más que en el último año En 1990 el porcentaje habría disminuido al 4936 por ciento y correspondería a 27 millones 343,673 personas, en tanto que para el año 2000 más de un tercio de los autores mexicanos (el 3957 por ciento) se encontraría sin el mínimo educativo (31 millones 861142 personas)”
Dentro de 20 años, desglosa el estudio, “la población sin instrucción sería de 1118 millones; la población con uno o dos grados, 677 millones, y la población con más de dos grados, 1390 millones La cifra de analfabetos absolutos y funcionales alcanzaría un total de 1795 millones, el 223 por ciento de la población de 15 años o más”
Analizando en detalle, el rezago educativo en 1980 alcanza el 5669 por ciento de la demanda Los estados de Oaxaca, Chiapas y Zacatecas, en el mismo orden, no tienen capacidad para absorber el 7516, el 7154 y el 7099 por ciento de los aspirantes a la educación básica Hacia 1990 mantendrán sus posiciones rezagadas Chiapas y Oaxaca y el lugar de Zacatecas lo sustituirá Tabasco Hacia el año 2000, Chiapas y Oaxaca permanecerán a la zaga y Tabasco habrá sido sustituido por Veracruz Siempre en porcentajes descendentes pero, en términos absolutos, la población rechazada se incrementaría
MINIMO DE SALUD
En materia de salud y seguridad social, Oaxaca, Chiapas y Zacatecas tuvieron desprotegidas en 1975 a sus respectivas poblaciones, en 913, 892 y 875 por ciento, respectivamente
“Tanto en términos de gasto como de población cubierta por los servicios de seguridad social, las cifras son decrecientes entre 1975 y 1977”, comenta el diagnóstico de Coplamar
Influenza, diarrea y enteritis han sido, desde 1930, las mismas subdesarrolladas causas del mayor número de muertes, particularmente entre la población infantil
“Es más grave la situación que se presenta en defunciones por avitaminosis y otras deficiencias nutricionales, ya que esta causa figura desde 1950 entre las principales de muerte y ocasionó 10,408 defunciones en 1975, de las cuales la mayor parte fue de niños menores de 4 años y ancianos de 75 años y más”
Por grupos de edad, la mortalidad infantil es “la que presenta el panorama más dramático”
Ya desde hace diez años Jamaica y Cuba registraban tres veces menos muertes de niños que nuestro país
Mientras el Seguro Social concentra su acción en los grupos de participación económica con recursos equivalentes al 31 por ciento del gasto público destinado al desarrollo social, la Secretaría de Salubridad, con apenas el 54 por ciento de ese gasto, no absorbe ni lejanamente la creciente demanda de servicios de salud:
“Si se prolonga la tendencia de crecimiento actual, los recursos no serán ni mínimamente suficiente para atender la demanda sanitaria de la población futura”, observa el análisis de mínimos de bienestar
MINIMO DE VIVIENDA
“La problemática habitacional en nuestro país tiende a agravarse, debido a que la construcción de la vivienda en la década de los setenta ha tenido un ritmo de crecimiento inferior al de la población, 26 por ciento anual frente a 32 por ciento respectivamente; a esto hay que agregar el déficit cuantitativo y cualitativo existente”, augura Coplamar
Tan grande es el problema que “para 1970 hubiese sido necesario construir un 6391 por ciento más del total de cuartos existentes en el país”
El 6023 y el 5012 por ciento de los habitantes del campo, en 1960 y 1970, respectivamente, habitaba viviendas de un solo cuarto con promedio de 48 y 55 habitantes por vivienda
En las áreas urbanas, en los mismos años, el 6796 y el 5687 por ciento de los habitantes se hacinaban en viviendas en número promedio de 544 y 584, respectivamente
“En general, el hacinamiento tiende a incrementarse tanto a nivel de ocupantes por vivienda como por cuarto”, alerta Coplamar
En 1982, de acuerdo con las proyecciones, el promedio de ocupantes por vivienda será de 641; en 1990 crecerá a 652 y diez años después mantendrá el 652
En el mismo orden, el número de ocupantes por cuarto será de 337, 343 y 343
Luego de señalar que las deficiencias de agua potable afectan al 32 por ciento de la población urbana y al 66 por ciento de la rural, complamar observa:
“En las zonas urbanas los hacinamientos son muy semejantes a los del total nacional Ello ocurre por el peso relativo de las viviendas, los cuartos y la población con respecto al total nacional”
En las zonas rurales, en las que a pesar de haber un sustantivo incremento de cuartos por vivienda (19 en 1970 y 24 en el año 2000) el número de personas que en promedio habitarán las viviendas dentro de 20 años será 85 “La proposición del déficit con respecto a los cuartos que habrá en el futuro se elevará, en general, de un 6286 a un 7185 por ciento”
Coplamar ha realizado convenios con distintas dependencias, a fin de llevar a más de la mitad de la población nacional elementos y recursos diversos que, confía, paliarán los efectos de las anteriores proyecciones