El comercio nacional se monopoliza

El comercio nacional se monopoliza
Grandes almacenes y tiendas de autoservicio imponen la carestía
Juan Antonio Zúñiga
Las grandes cadenas de autoservicio —que representan apenas el 0 2 por ciento de los 562 mi establecimientos comerciales que existen en el país— son las que determinan los precios de los artículos de consumo generalizado en los principales centros urbanos de la república y, a la vez, quienes obtienen mayores utilidades por sus ventas
Un diagnóstico de la situación que prevalece en el comercio interior de México, elaborado por la Secretaría de Comercio (Secom), pone en claro vicios, deficiencias y maniobras especulativas que permiten a los grandes comerciantes incrementar sus cuantiosas fortunas, en detrimento del pequeño comercio, que apenas logra subsistir
El estudio, elaborado por especialistas de la Subsecretaría de Planeación Comercial, propone 47 programas específicos, a partir de los cuales, “se podrá trabajar de manera más eficaz” en la consecución de los cuatro objetivos básicos del sector comercio, que son: procurar mínimos de bienestar para la población, incrementar la eficiencia y eficacia del sistema comercial; defender al consumidor y optimizar los beneficios del intercambio con el exterior
Sin embargo, el documento advierte que la actividad comercial siempre ha sido considerada “como un complemento pasivo y automático de la producción” y que una prueba de eso lo constituye “el descuido y desorden en que se encuentra la actividad comercial, regida por un conjunto inconexo de leyes, decretos y costumbres y por el Código de Comercio todavía en vigor a más de 80 años de su promulgación”
El diagnóstico señala que el llamado sector terciario de la economía —los servicios y particularmente el comercio— ha sido tomado en consideración en el análisis del desarrollo económico del país
A este respecto, otro estudio, realizado por el consorcio financiero Banamex, destaca que en los últimos ocho años el comercio participó en la generación total del valor social —Producto Interno Bruto— el más del 31 por ciento y que solamente fue superado por la industria con una aportación superior al 35 por ciento
El diagnóstico de la Secom enfatiza que la actividad comercial puede desempeñar un papel importante en el desarrollo económico, pero ha sido obstaculizada por barreras que muchas veces tienen su origen en “intereses creados”
Se ejemplifica con el caso de los comerciantes al menudeo localizados en las áreas urbanas cuyos principales intereses se sintetizan así:
“Los locatarios de mercados públicos que reciben subsidio; cadenas comerciales que por falta de competencia suelen obtener utilidades extraordinarias gracias a su poder de negociación, los prestamistas que, aprovechando las deficiencias del sistema crediticio, obligan a los pequeños comerciantes a pagar altos intereses por su préstamos”
Más adelante se indica que “esas barreras tienen su origen en las disposiciones legales y los reglamentos” comerciales
Los especialistas de la Secom dividen su diagnóstico en tres niveles: el productor, el comercio de mayoreo y el comercio de menudeo, de donde parten para detallar las principales características de la actividad comercial en el país
En el primer nivel, se destaca que en el caso de los productores agrícolas, una parte importante de los problemas de comercialización que enfrentan “tiene su origen en el sistema de tenencia de la tierra”, lo que les impone una escala pequeña de producción, que anuda a la dispersión geográfica, aumenta los costos de acopio y reduce el poder de negociación del productor
La dispersión geográfica, las dificultades en el transporte y la falta de créditos oportunos, dice la Secom, originan el surgimiento de los grandes acaparadores rurales, quienes establecen los precios de las mercancías a su arbitrio y particular conveniencia, afectando con ello directamente a los pequeños productores “carentes de organización” en la venta de sus cosechas
Además, lo limitado de los recursos con que cuentan los pequeños productores rurales les impide contar con un equipo adecuado de almacenamiento, envase y embalaje, lo que genera mermas en su producción y deteriora el artículo
Al adentrarse en la comercialización de los productos pecuarios, el diagnóstico afirma que “las dificultades para que el productos establezca los canales de distribución directos al consumidor, se originan en disposiciones legales y en el poder que ostentan los intermediarios —mayoristas o detallistas— para controlar el acceso a los mercados”
En los distintos niveles de su diagnóstico, el documento de la Secom mantiene como marco de referencia la existencia de un sector moderno y otro atrasado tanto en la producción agropecuaria como en la comercialización de sus productos
Se destaca que el encarecimiento de los productos pecuarios —leche, huevos, queso, pieles para calzado, etcétera— puede evitarse facilitando la disponibilidad de créditos y promoviendo la organización de los productores medianos y pequeños
De no hacerse así, la Secretaría de Comercio advierte que “el mercado nacional dependerá a la larga de sólo unos cuantos grandes productores, que si bien pueden tener menores costos, tendrá mayor poder para fijar los precios”
En el punto opuesto a los grandes productores se encuentran los ejidatarios y minifundistas, quienes elaboran con elevados costos de comercialización y bajo poder de negociación debido a la pequeña escala de su producción y a la dispersión de sus unidades
La producción de los artículos pecuarios de consumo tiene sus leyes perfectamente establecidas, señala la Secom, de tal manera que en tanto que la oferta no puede ser aumentada “de un día para otro” —pues se requiere de la acumulación y maduración de los acervos productivos— tampoco puede ser disminuida radicalmente porque dichos acervos continúan produciendo hasta su eliminación definitiva
La competencia entre grandes y pequeños productores beneficia claramente a los primeros, pues son ellos quienes “tienen ventajas en la compra de granos, alimentos balanceados y en la negociación de precios frente a las industrializadoras de sus productos”
La cadena de intermediación comercial llega a tener una inmensa hilera de eslabones, lo que hace recordar dos conocidos dicho populares: “el pez grande se come al chico” y “¿dónde quedó la bolita?”
Un ejemplo de esta situación es aportado por la propia Secom:
“Tradicionalmente, el pequeño ganadero, el que tiene ganado como una actividad complementaria ha dependido del llamado `pepenador´ que viaja de rancho en rancho para formar un envío mínimo de cabezas Este puede a su vez acudir a un `acopiador´ que abarca una zona más amplia, para que finalmente se conecte con `el comisionista´ que opera en los rastros y en los centros de consumo El `comisionista´ facilita crédito al `acopiador´ rural y éste, a los `pepenadores´ que acuden a él”
A este respecto el diagnóstico es definitivo: “la integración entre comisionista e introductor significa un control del mercado de la carne, que permite logra el máximo de ganancias” en detrimento del consumidor final y su influencia se extiende a la comercialización de granos, forrajes y subproductos del ganado, así como a la operación de carnicerías y empacadoras
En cuento a la comercialización de los bienes de uso generalizado de la industria, el documento precisa que la concentración de ésta en las grandes zonas urbanas significa que los pequeños centros de población paguen más por los productos que adquieren por el aumento en la intermediación, los costos de transporte más elevados y por la existencia de una menor competencia
En los centros urbanos más grandes, “la cadena más importante es la que guía la política de precios de los demás”, utiliza algunos artículos “gancho” para atraer clientes, mantiene algunos precios inferiores y otros superiores a los de otras cadenas con el objeto de impedir “la comparación de precios de promedio”
En este sentido el estudio de Banamex señala que el 50 por ciento de los establecimientos comerciales —281 mil— se concentra en orden de importancia en la zona metropolitana de la ciudad de México, en Jalisco y Nuevo León
Al pasar a la descripción del nivel de menudeo en las zonas urbanas, luego de indicar que existen “detallistas de todo tipo”, que van desde el vendedor ambulante hasta el comerciante con un área de venta superior a los tres mil metros cuadrados, la Secom subdivide su análisis en mercados municipales, mercados sobre ruedas, tiendas independientes, tiendas de autoservicio, cooperativas y tiendas del sector público
Sobre la actuación de los mercados municipales, el diagnóstico es contundente: “la política de tarifas —que se sigue— es contraria a la buena utilización de los recursos Generalmente los alquileres están subsidiados y ni siquiera se recuperan los gastos de mantenimiento”
Todo ello, agrega la Secretaría de Comercio, redunda en un uso antieconómico de los recursos y en la creación de “cuasi-rentas” que ocasionan que en lugar de que sea el gobierno quien recupere su inversión, sólo se beneficien algunos particulares que controlan la distribución de los lugares de venta mediante la práctica de los “derechos de traspaso”
Además, los locatarios de este tipo de mercados “realizan en forma independiente el transporte de lo que adquieren y tienen dificultades para conseguir crédito oportuno, por lo que se ven precisados a obtenerlo en forma extrabancaria”, concluye la Secom
En lo que se refiere a los “mercados sobre ruedas”, su radiografía es corta pero precisa: “creados originalmente para acercar al productor y al consumidor, están actualmente controlados por mayoristas”
Sigue el análisis de las tiendas independientes, entre las que se encuentran las misceláneas que venden frutas y legumbres, entre otros comestibles Al caracterizarlas, se destaca que “su área de venta” fluctúa entre los seis y treinta metros cuadrados
Sobre este tipo de comercios, el diagnóstico señala que la variedad de sus productos es poca, su volumen de venta reducido, pero el margen de comercialización es alto “por la necesidad que tiene el propietario de obtener un ingreso para subsistir”
Todas estas características de las tiendas independientes, se reflejan en los altos precios con los que operan, lo cual determinan una razón importante para que los grandes comercios les permitan seguir funcionando, pues al operar con precios altos las grandes cadenas comerciales fijan precios elevados y se aseguran la obtención de utilidades extraordinarias
Para los economistas de Banamex, la existencia de los pequeños comercios representa “una alternativa al desempleo” Este tipo de minoristas, explican, representan el 96 por ciento del total de los establecimientos que operan en el país, o sea, 539 mil establecimientos aproximadamente El restante 4 por ciento está constituido por el gran comercio
El documento de la SECOM canaliza luego a la tiendas de autoservicio, a las que clasifica en dos tamaños: medianas y grandes Estas, dice, son abastecidas por norma general directamente del productor aunque en algunos casos intervienen los grandes mayoristas
En cuanto a las cooperativas de detallistas y consumidores destaca que estas no han avanzado “porque sus integrantes no han visto resultados benéficos”
Y por último su diagnóstico se detiene en las tiendas del sector público, “establecidas para el beneficio de sus empleados” —con excepción de las pertenecientes a la Conasupo y precisa que en su mayoría están subsidiadas para vender a precios inferiores a los del mercado privado
Finalmente el documento expone los 47 programas de acción a seguir para la consecución de los cuatro objetivos del sector comercio, los que al parecer no han sido seguidos, pues a la fecha, la intermediación comercial continúa presentando los males descritos mientras que los programas —producto de un trabajo serio y documentado— se han quedado sólo en proyectos