Antiídolos de la TV
Francisco Ponce
Desde que tuve conocimiento del deporte en mi niñez, asocié a las figuras deportivas como algo ineludible Primero, al ver a los deportistas en los estadios y luego leer de ellos en los diarios Me pareció algo muy atractivo, pero también me inquietó por qué se hablaba en forma tan banal, tan intrascendente, de ciertos atletas superdotados
El interés humano, para qué sirve un ídolo —y si sirve o si es necesario— y en qué puede afectar esta relación para la vida de una cultura Llegaron a cobrar inquietud especial en mí Creo que esta cuestión sólo puede abordarse y resolverse desde la investigación sociológica y el desarrollo del periodismo deportivo, integrados
El jueves pasado, en el Palacio de Minería, tuve la oportunidad de externas algunas de mis observaciones respecto de los denominados ídolos, que tan diversos papales cumplen en las sociedades La conferencia formó parte del ciclo El deporte visto por los universitarios que organiza la dirección general de actividades deportivas de la Universidad Nacional Autónoma de México
Partí de dos ídolos, millonarios ambos, negros ambos, que han jugado diferentes papeles: Pelé, el burgués de los ídolos, ahora vendedor de una compañía de refrescos de cola, y Muhammed Alí, el exbocón que habló ya en la Organización de las Naciones Unidas acerca de la organización de una comunidad denominada Mundo que reúna a los hombres de distintas religiones, “para que se conozcan los unos a los otros”
Me parece que aquí no hay ídolos sino idealizaciones del deporte profesional Así, en contubernio declarado entre los deportes profesionales y los medios de comunicación masivos —principalmente televisión y diarios—, el deporte de paga, es sublimizado para inducir al consumismo deportivo y general a quienes leen y miran esos medios privados
Salvo ídolos como El Ratón Macías, El Toluco López y Rubén Olivares entre otros, se han dado pocas superfiguras nacionales y, sobre todo, que hayan desempeñado actitudes productivas para la sociedad
El Ratón unificó, a través del guadalupanismo, a muchísimos mexicanos; pero Olivares, por el contrario, reiteró valores convencionales de ciertos grupos marginados, como son la irresponsabilidad, el alcoholismo, la ausencia de ética
Bueno, en el futbol los diarios y el terrorismo verbal de los locutores quieren hacer figuras, aunque no tengan la estatura de ídolos, pero su papel principal es idealizar al deporte profesional para inducir a la gente al consumismo en general
Claro, si se llega a hacer un ídolo, como éste genera prestigio, habrá productos que venda para que la gente los adquiera, como ocurrió en el Mundial de futbol con algunos seleccionados que anunciaron la ropa trasnacional de mezclilla
A final, el ídolo no existe en México; existen sólo deportistas profesionales, algunos destacados, otros no, que son los que promueven los medios; no se promueven los amateurs, aunque sean campeonatos mundiales
Pero el ídolo comprometido, cuya función no sea el sólo acontecimiento deportivo cotidiano, está lejos de darse en este país Carecemos de ídolos, de líderes honestos en terrenos de la política y el obrerismo: resultaría contradictorio que nuestro deporte estuviera desprovisto de esos mismos vicios y que, como en todo, la televisión privada dejara de mantener sin vigencia la verdad








