Rafael Segovia
La Cámara de Diputados, entre el servilismo al Ejecutivo y el servicio al pueblo
Elías Chávez
Con la posibilidad —por primera vez en nuestra historia— de elegir al mismo tiempo el poder y la oposición, los mexicanos acudieron este primer domingo de julio a las urnas esperanzados en rescatar a la Cámara de Diputados de una crisis que padece desde hace cincuenta años
Rafael Segovia —politólogo de fama internacional, sociólogo e investigador de El Colegio de México— señala que para consumar el rescate la nueva Cámara de Diputados deberá abandonar su actitud servil ante el Ejecutivo y convertirse en una institución política realmente actuante que satisfaga las demandas del pueblo
Antes de analizar la crisis permanente en que ha vivido la Cámara de Diputados, Rafael Segovia indica la necesidad de que se conozca con exactitud el resultado de las elecciones Esto sucederá —si el cómputo va suficientemente aprisa— dentro de unos diez o quince días
Mientras tanto, Segovia reconoce que “nuestra Cámara de Diputados no ha tenido muy buena fama en términos generales, y con frecuencia se le ha considerado incompetente, servil, incapaz de enfrentarse a los problemas que le corresponde examinar Inclusive —recuerda— el penúltimo líder de la actual diputación —Rodolfo González Guevara, ahora subsecretario de Gobernación— dijo que la Cámara no había cumplido plenamente”
Esta crisis, afirma Segovia, se inició en la época del presidente Plutarco Elías Calles, cuando el general Alvaro Obregón fue asesinado
“Surgieron entonces —agrega— problemas casi irresolubles, sobre todo cuando la Cámara se dividió en dos facciones fundamentales: una obregonista y otra callista Y por la fuerza respectiva de los grupos, parecía como si fuera a caer en un inmovilismo” Para resolver este problema, “Calles domesticó a la Cámara cuando destrozó al Partido Blanco Y a partir de ese momento, el Ejecutivo se reafirmó frente al Legislativo, pero la Cámara ha tenido un carácter muy diferente del que había tenido de 1917 a 1929, por ejemplo, cuando los diputados verdaderamente dirimían una serie de problemas políticos”
Segovia reconoce que en algunos momentos la Cámara ha intentado recobrar su dignidad e importancia, pero sin embargo paulatinamente ha ido perdiendo fuerza “Y cuando más fuerza pierde es precisamente en el llamado periodo del desarrollo estabilizador, durante el cual surgen aceleradamente una serie de políticas económicas que los legisladores prácticamente ni siquiera examinan”
Paralelamente a este declive de la Cámara, Segovia menciona el problema del presidencialismo Señala que en países como México, en vías de desarrollo, la urgencia de aplicar soluciones provoca que la opinión pública no siempre sea escuchada “Es iluso pensar que el presidente Cárdenas no utilizó el presidencialismo con la misma fuerza que lo utilizaron Miguel Alemán o Ruiz Cortines Sin embargo, para los izquierdistas el presidencialismo de Cárdenas fue bueno, en tanto que para los derechistas el presidencialismo bueno fue el de Alemán”
Independientemente de apologistas y detractores, el presidencialismo es un hecho del que no podemos prescindir ¿Para qué entonces la reforma política? Segovia explica:
“En los últimos 40 años, el crecimiento —económico, cultural, político— del país ha llevado a una diferenciación cada vez más clara de los grupos que compiten por el poder Si el presidencialismo puede aglutinar, articular y finalmente decidir, también tiene el defecto de poder caer en una falta de conocimiento real de la opinión pública Es decir: ante la multiplicidad de grupos, intereses, partidos, etcétera, las tendencias que se manifiestan dentro de la población sólo pueden advertirse o conocerse a través de un organismo más amplio que sería la Cámara de Diputados, en su versión plurinominal”
A la pregunta de cómo deberá ser la nueva Cámara de Diputados, Segovia responde:
“La Cámara tiene que ser una institución política actuante, que realmente examine, modifique, enmiende, apruebe y rechace los proyectos que le envíe el Ejecutivo Y aún en caso de que sean aprobados por mayoría, no por unanimidad; esto indicaría que hay una disconformidad con la ley aprobada De esta manera la Cámara será no únicamente un foro, sino también —y es lo más importante— un instrumento actuante”
Respecto al funcionamiento interno de la Cámara, el politólogo señala la necesidad de intensificar la labor de las comisiones legislativas, cuyo trabajo, generalmente oscuro, generalmente ignorado, es casi siempre más efectivo que el realizado en las sesiones públicas
Por tal motivo, se requeriría que la oposición esté debidamente representada en las comisiones legislativas, y no que la reduzcan a actuar en las sesiones plenarias, en las que, en unos minutos, los legisladores tienen que manifestarse en favor o en contra de un proyecto de ley
Segovia afirma que es importante que la oposición esté integrada a las comisiones, donde las discusiones están —a diferencia de lo que ocurre en las sesiones públicas— desprovistas de demagogia y de efectos oratorios
En cuanto a las acusaciones a la Cámara, en el sentido de que ha sido obsecuente y servil, Segovia indica que los diputados jamás se han atrevido a presentar un contraproyecto de ley, Sólo se han atrevido, cuando mucho, a enmendar algunos proyectos del Ejecutivo Sin embargo, explica:
“Dado el predominio del PRI, sería difícil imaginar que la Cámara tuviera una idea diferente de la del Ejecutivo Ambos, diputados y presidente, comparten una ideología común Y por eso es importante la presencia de la oposición en las comisiones, a fin de que haya la posibilidad de elaborar un contraproyecto del presentado por el Ejecutivo”
Por lo que toca a los diputados de representación proporcional, que han sido incluidos en las listas plurinominales según el criterio de los dirigentes de los partidos políticos, Segovia afirma que esta modalidad tiene una ventaja y también una desventaja:
“Por un lado —dice— se esfuerza mucho la vida de los partidos al convertirlos en elementos decisorios dentro de nuestro sistema político Pero esto entraña también graves desventajas: en primer lugar a un “carrerismo” dentro de los partidos, es decir, se va a ir a los partidos a hacer una carrera Y si se obtiene un segundo o tercer lugar en la lista plurinominal, se está prácticamente seguro de entrar en la Cámara Pero esto no garantiza que siempre sean los mejores individuos de los partidos los que vayan a la Cámara, sino simple y sencillamente aquellos que tienen más influencia dentro del partido Sobre todo, los partidos poco serios, con pocos seguidores y mínima fuerza electoral, utilizarán este método de selección para encabezar sus listas con los individuos que más han intrigado dentro del partido”
Por otra parte, el doctor Segovia considera que “la nueva ley electoral tiene una virtud y, a la vez, un inconveniente: por un lado permite que el ciudadano elija, al mismo tiempo, a la mayoría y a la oposición Explica: nadie nos impide votar en una boleta, para diputado de mayoría, por un candidato del PRI, y con la otra boleta, para el diputado de representación proporcional, votar por uno del PC Esta es quizá la forma más adelantada que pueda existir en el sistema electoral: permite que un individuo elija al mismo tiempo al poder y a la oposición”
Según el doctor Segovia, la presencia de la oposición en la Cámara obligará al partido oficial a “cambiar la actitud que hasta ahora ha tenido, y que ha sido un poco conformista e indiferente a los problemas” Asimismo, los candidatos del PRI —y los de los otros partidos— deberán cumplir sus promesas, ya que las elecciones tienen una doble función: por un lado constituyen un voto de confianza o censura al partido que ha estado gobernando, y por otro son una especie de esperanza sobre el partido que va a gobernar Dicho de otro modo, por un lado se juzga la acción que ha terminado, y por otro esperan en la acción que va a producirse Si sube el voto de la oposición, ello significará una censura al partido gobernante
A los nostálgicos del parlamentarismo total, el doctor Segovia señala los problemas suscitados en Italia, donde el gobierno vive con “el alma en la garganta”, porque no sabe qué día va a caer y por qué ahí no hay mayoría posible y sólo existe un juego de coaliciones peligrosísimas “Yo creo que ni los partidos de oposición serían partidarios de una solución al estilo italiano, donde por fortalecer al parlamento se cae en el desequilibrio total, en la inestabilidad y en la inseguridad Pero también pienso que debe haber en México, una representación justa, legal, proporcional y honesta, absolutamente honesta de la oposición”
La mayor crítica que el doctor Segovia hace a nuestra Cámara de Diputados, es en el sentido de que existe una “excesiva docilidad a los líderes de los partidos” Y expresa:
“En esta última legislatura hemos visto algunas actitudes disidentes, limitadas a punto o problemas claramente especificados Ciertamente, el diputado debe tener disciplina de grupo,, porque de lo contrario no habría gobierno posible; pero el diputado también debería manifestar libremente su opinión personal, aunque después, a la hora de votar, se pliegue a lo que su partido decida Porque desgraciadamente vemos que, en ocasiones, los diputados pierden su individualidad por acatar la disciplina partidista”








