Norberto Aguirre Palancares:
“El único que no conoce la realidad es el presidente”, le dijo Díaz Ordaz en 68
Francisco Ortiz Pinchetti
Un velo se rasga: fue la misma mano La misma mano en los hechos del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971: la mano de Luis Echeverría
Así lo afirma a Proceso el ingeniero Norberto Aguirre Palancares, amigo de Gustavo Díaz Ordaz, miembro de su gabinete presidencial, testigo y protagonista de episodios significativos en el conflicto de 1968
Y dice también, vehemente, que los empeños del presidente Echeverría durante todo su sexenio por separar, desligar ambas fechas, tuvieron para el país un costo moral y económico de tal magnitud que aún no podemos reponerlo
El exjefe del Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización, DAAC (hoy Secretaría de la Reforma Agraria) es inicialmente abordado por el reportero en el vestíbulo de una galería de arte del centro de la ciudad:
—Ingeniero —se le dice—: en una entrevista reciente, Marcelino Perelló dijo que usted le confió que en Tlatelolco, el 2 de octubre, hubo más de 500 muertos ¿Es esto cierto?
—Yo nunca se lo dije —repone, seco—; entre los aciertos del joven Perelló en esa entrevista se cuela este error Yo no pude hablarle de 500 muertos porque nunca he aceptado esa cifra A lo sumo, de las que se han dado, la más alta es de 50 Además, yo nunca vi ningún parte oficial de la policía ni del ejército Sólo conocí las versiones circulantes en el ambiente oficial
Reticente durante más de año y medio a esta entrevista, Aguirre Palancares acepta luego, por fin, dar a Proceso su “testimonio” sobre lo que le tocó vivir y saber en relación con los acontecimientos de 1968 Y en una larga plática que se desarrolla en dos tiempos y con escenarios cambiantes —una calle, una casa, un auto, un despacho— aporta datos, escenas, contextos: piezas sueltas de un rompecabezas que apenas empieza a formarse y cuya cabal solución arrojará luz sobre algunos de los episodios más oscuros de la historia reciente de México
“Una verdad del joven Perelló, en cambio, es la relativa a que los estudiantes no pudieron atraer a los campesinos y a los obreros”, dice, retomando, el político oaxaqueño de 73 años de edad, que platica su intención de escribir un libro acerca de aquellos hechos, intención frustrada, explica, precisamente por su convicción de que el movimiento careció de la trascendencia social que le hubiera dado la participación de obreros y campesinos “Ahí no hubo pueblo”, resume
Además, considera que el movimiento de 1968 fue estudiantil sólo en sus comienzos “Los estudiantes tuvieron en sus manos la conducción únicamente durante un lapso no mayor a dos meses; después, empezaron a ser manipulados”
—¿Por quiénes?
—Ahí está el problema Todas las corrientes estaban dentro Todas las corrientes De izquierda y de derecha La intención de unos era impedir la celebración de la Olimpiada; la de otros, estorbarla; pero ninguno actuaba en el sentido de apoyar el cumplimiento de un compromiso nacional
LA MANO TENDIDA
Se le interroga sobre su participación personal en los acontecimientos de ese año Refiere entonces que le tocó estar al lado del Presidente Díaz Ordaz en los momentos en que se inició el conflicto y que se percató de inmediato de la preocupación del mandatario, su amigo y jefe
“Estábamos en Colima, en un acto agrario Ahí nos llegó la noticia del enfrentamiento entre dos escuelas (vocacional 5 y preparatoria Isaac Ochoterena) en la Ciudadela Después, también con el Presidente, viajamos a Guadalajara Estando nosotros allá tuvo lugar en México el episodio de la preparatoria de San Ildefonso
“Esa misma noche, ya de madrugada, vi por televisión la conferencia de prensa ofrecida por el procurador de Justicia (Julio Sánchez Vargas), el jefe del Departamento del Distrito Federal (Alfonso Corona del Rosal) y el secretario de Gobernación (Luis Echeverría) Lo que se comentaba ahí en Guadalajara es esos momentos, lo que se cuchicheaba, era que con motivo de esos acontecimientos dos miembros del gabinete se esfumaban como precandidatos presidenciales, porque no habían podido dominar la situación por la vía del diálogo `Estos dos ya se quemaron’, era el término”
Aguirre Palancares, hombre adusto que en todo momento parece decir infinitamente menos de lo que sabe, refiere luego la actitud de Díaz Ordaz durante el banquete en Guadalajara con los sectores políticos y económicos de la entidad “El presidente abandonó el tema motivo de esa reunión para dirigirse a los estudiantes de México Es entonces cuando ofrece la vía del diálogo, de la amistad y de la discusión abierta para abordar los problemas que la Universidad Nacional tuviera” Y comenta el exjefe del DAAC:
“Seguramente el Presidente percibía el problema y su preocupación iba en aumento Yo lo notaba Su actitud era claramente la de acudir de manera inmediata, por la vía que él mismo iniciaba, a abordar el conflicto antes de que dejara de ser estrictamente estudiantil Pero su discurso, el famoso discurso de `la mano tendida’, se interpretó en la capital de manera distinta a la intención del Presidente: fue choteado, distorsionado; se dijo que deberían tomársele las huellas a esa mano, que esa mano estaba tinta en sangre y demás cosas; en fin, maneras no estudiantiles de responder Ahí empecé a ver la distorsión del movimiento estudiantil Me preocupé y me interesé en participar, en colaborar con esa intención del Presidente por mantener abierta la vía del diálogo con los muchachos”
—¿Y cómo se materializa esa intervención suya?
—Desde que regresamos de Guadalajara empecé a ampliar mis contactos con jóvenes y maestros de la UNAM, del Politécnico, de las universidades de provincia De tiempo atrás, siempre en mis giras de trabajo tenía como costumbre invariable el hacer acto de presencia en los centros de enseñanza superior de la entidad respectiva, al terminar los actos agrarios con los campesinos Era mi costumbre y la intensifiqué Invitaba a un gran número de maestros y estudiantes a mis giras Al principio íbamos en dos aviones de doce plazas cada uno, luego en tres Y después en el avión presidencial, el Zarco, que el Estado Mayor puso a mi disposición, en el que cabían 73 pasajeros Así, íbamos todos, mis invitados y yo, en un solo avión
Rector que fue de la Universidad de Sonora, maestro muchos años —”yo no sé qué soy más, si ingeniero o maestro”—, Aguirre Palancares se precia de haber estado siempre “en estrecho contacto” con los jóvenes Y cuando el movimiento estudiantil se desarrollaba, sostuvo muchas reuniones con estudiantes y con líderes
“Esas reuniones —dice— eran para acercarlos y para hacerles ver la importancia de que no perdieran la conducción de su movimiento Eso era fundamental, pensaba yo, para que el régimen pudiera captar lo que realmente había dentro de ese movimiento”
Y Aguirre Palancares hace aquí una afirmación contundente:
“La represión se produjo por circunstancias completamente ajenas, me consta, a la voluntad del Presidente de la República”
UN ACERTIJO PARA GDO
Se refiere, claro, al 2 de octubre Relata:
“Ese día, entre las siete y las ocho de la noche, un amigo mío —me parece que era Ricardo Garibay— me llama por teléfono y notoriamente alterado me informa de lo que ocurría en Tlatelolco: que había un enfrentamiento entre estudiantes y la policía y el ejército, y que había un montón de muertos y heridos Era todo lo que sabía
“En ese mismo momento cambio de teléfono, tomo la red, me comunico con el Presidente Díaz Ordaz y le digo lo que acabo de saber El me contesta: `yo también estoy recibiendo esa información’ ¿Cómo estuvo?, le pregunto yo `Lo ignoro igual que usted’, me contesta, `me están llegando informes de todas partes A usted, ingeniero, le llegarán también Arme usted sus datos; yo voy a armar los míos, a ver si le doy forma a este acertijo ya luego nos reuniremos para ver qué es lo que ha pasado’ La voz del Presidente era profundamente grave”
—¿Usted qué piensa cuando el Presidente le dice que es un acertijo?
—Yo pienso que un hecho inesperado se ha producido; que lo ocurrido ahí en Tlatelolco no fue preparado en la forma que se desarrolló
—¿Qué más habló esa noche con el Presidente?
—Bueno, le pregunté: dígame señor Presidente, ¿es que ya se quemó el puente?, ¿es que hemos vuelto a una situación como las que vivimos hace cuarenta años? De ser así, le dije, deme un lugar, una loma para situarme con mi 30-30 `No, ingeniero’, me respondió, `de ninguna manera hay que pensar así; hay que pensar en rehacer el puente y en establecer todos los puentes que sea posible; porque por los primeros datos que recibo, este acontecimiento es tan lamentable que nunca lo lamentaremos bastante’ Así, así me dijo el Presidente
“Y también me dijo en seguida: `usted, ingeniero, que ha vivido tanto en contacto con los medios intelectuales y estudiantiles, está ubicado en una posición que le puede permitir el establecimiento de los puentes a que hago referencia Láncese Hágalo’, me dice Y esto me de carta blanca para todas las demás cosas en que intervine, desde luego no oficialmente, pues mis funciones oficiales tenían otro ámbito”
—¿Se reunieron después para solucionar el acertijo?
—No concretamente Incidentalmente, sí, tocamos el punto del acertijo; incidentalmente, pues veo que el Presidente está ya bien informado de lo ocurrido en Tlatelolco y de la participación de gente ajena a los estudiantes y al Ejército; es decir, la presencia de otras manos que no eran estudiantiles
Aguirre Palancares agrega que, a diez años de distancia, “las cosas se ven con mucha mayor claridad” Luego insiste:
“Creo que en ninguna de las dos partes, me refiero a los estudiantes y a la fuerza pública, había el pensamiento o la intención de que el conflicto se llevara por esa vía Eran otros a los que interesaba que ocurriera lo que ocurrió y que con ello se pusieran en enfrentamiento directo esas dos partes: estudiantes contra el régimen Y se ve también muy clara la intención de hacer fracasar al gobierno en su compromiso de la Olimpiada”
Datos, escenas, contextos va aportando la charla
Después del 2 de octubre Aguirre Palancares se dio a la tarea, dice, de “tender puentes” Y en tal sentido tuvo reuniones con estudiantes en su casa de Cuernavaca
—¿Con quiénes concretamente?
—Eran grupos diversos —responde—; pero nunca se identificaban por sus nombres Era una regla que yo sugerí para evitarnos todo tipo de riesgos o problemas, y que siempre observamos
“Hubo ocasiones en que tuvimos hasta cinco autobuses afuera de la casa y el jardín lleno de muchachos, con quienes discutíamos abiertamente Dialogábamos Yo sentía que eso era útil También, con bastante frecuencia, llevé grupos de estudiantes y maestros al Presidente para que platicaran con él Me aceptó más de 20 de esas entrevistas, siempre después de mis acuerdos oficiales Creo que era general el interés de que los muchachos aflojaran un poco su posición para que se pudiera entrar en un diálogo”
Y relata que con el mismo afán se entrevistó con el rector Javier Barros Sierra, “amigo mío de muchos años”, a quien planteó la necesidad de buscar en común una forma de solución:
“Percibí en él la misma disposición Hablamos de cuáles podrían ser las concesiones que hiciera el régimen y de las peticiones que podían formular los estudiantes Porque yo le insistí al rector en la necesidad de señalar con precisión que la petición estudiantil dejara de incluir el cese de tres jefes policíacos Eso no podía vestir, darle presentación a un movimiento universitario Y esto fue lo que desde el régimen empezamos a pedir: contenido en el movimiento, para poder atender las demandas reales de dimensión universitaria Es lo mismo que el Presidente pidió en su informe de 1968: contenido”
1,400 ESTUDIANTES PRESOS
Inmutable en su presencia, tan peculiar por su cabello completamente blanco pelado casi al rape, Aguirre Palancares hace luego mención de las pláticas entre los negociadores presidenciales Jorge de la Vega Domínguez y Andrés Caso con líderes estudiantiles “Tienen juntas, pasan los días, pero no se produce ninguna declaración”, apunta Y describe otro episodio:
“Esa misma representación estudiantil fue entonces a verme a Cuernavaca Los muchachos me dijeron que las cosas no marchaban porque no sabían el grado de representación que De la Vega y Caso realmente tenían `No sabemos si son simples exploradores del Presidente o si son sus representantes y en qué grado lo son’, me dijeron Bien, les dije, ustedes tienen razón en preguntar eso Yo se lo puedo comunicar al Presidente; pero él me va a preguntar lo mismo que yo les pregunto ahora: ¿y qué representación tienen ustedes?
“Ellos me contestaron: `la que el mismo Presidente nos dé’ No lo entiendo, dije `Sí’, explicaron, `nosotros no tenemos la representación del Consejo Nacional de Huelga, pero la podemos alcanzar Mire: en este momento nadie tiene la representación del CNH ni éste puede decidir ahora para integrar una comisión, no hay condiciones para ello Nosotros nos hemos tomado la atribución; pero el Presidente es el que puede confirmarla ¿Cómo?: todo depende del número de presos que pueda darnos; esto tendrá significación para consolidarnos o para eliminarnos Tenga usted presente que nosotros estamos arriesgando nuestra situación: si el Presidente no nos da un buen número de presos, caeremos no sólo dentro del CNH, sino que caeremos también frente a nuestras bases; nos arrollarán otros dirigentes que están esperando turno”
—¿Quiénes eran esos muchachos?
—La regla se observó fielmente
—¿Qué pasó después?
—Después les pedí definirme cuál era el número de estudiantes presos que debía ser liberado para que su intención se cumpliera Me dijeron que el 50 por ciento Y cuando les pregunté cuánto era ese 50 por ciento, me respondieron: `si el total lo estimamos en 1,400 —número sorprendente para mí—, el 50 por ciento son 700: si el Presidente nos da de 700 presos para arriba, tenemos la casi seguridad de que podamos representar al CNH en calidad de negociadores
Agrega Aguirre Palancares que, al día siguiente, a las nueve de la mañana, estaba al habla con Díaz Ordaz “Le transmití íntegramente la conversación con los muchachos Sobre la representatividad de Caso y De la Vega, me dijo que era del ciento por ciento: `usted afírmeles que pueden tratar con ellos como si estuvieran hablando conmigo’ Y luego, en efecto, el Presidente me preguntó sobre la representatividad que tenían esos estudiantes La que usted les dé, le dije Y entonces le expliqué todo El me respondió: `tienen razón; por supuesto que tienen razón Qué inteligentes muchachos Dicen que son muy brillantes’ Sí señor, le dije, son muy valiosos Y en seguida tuvo el Presidente una exclamación muy gráfica: `qué doloroso es tener que enfrentarse con la juventud, ingeniero’
“El Presidente —continúa Aguirre Palancares— no ocultó su sorpresa cuando le dije que los estudiantes tenían el dato de 1,400 presos Su comentario fue áspero: `el único que no conoce la realidad es el Presidente de la República’, dijo `Aquí todos toman presos, porque quieren hacer méritos’ En fin, me dijo que inmediatamente giraría instrucciones para que fueran puestos en libertad cuando menos 700 estudiantes presos `Comuníquese usted con el secretario de Gobernación’, me ordenó, `para que dé instrucciones a fin de que esto se lleve a cabo de inmediato Que estos muchachos salgan inmediatamente; esto debió haberse hecho desde antes No tiene por qué haber estudiantes presos’, insistió el Presidente”
Aguirre Palancares, lo cuenta él mismo, se comunicó entonces con el secretario de Gobernación, Luis Echeverría Le transmitió las instrucciones del Presidente
“El secretario de Gobernación expresó sus dudas al respecto Yo le dije: en unos minutos tendrás la confirmación del Presidente; si quieres, adelántate y llámale, porque la intención es la de proceder de inmediato Aparte de tus decisiones y de tus pensamientos, le dije, están las órdenes que ya conozco y que te van a confirmar en este momento”
—¿Cómo reaccionó Echeverría? ¿Qué dijo?
—Bueno, las fricciones eran relativamente frecuentes por razón de las funciones de cada quién Pero, mire: yo no puedo decirle los términos textuales; los chingaos y esas cosas no están en mi lenguaje
PROTECCION A HEBERTO
Datos, escenas, contextos
Y puentes, porque según Aguirre Palancares no paraba en sus tareas constructivas En enero de 1969, por ejemplo, participa en dos seminarios efectuados en las escuelas de Economía y Arquitectura de la UNAM, donde, según él mismo, “se da un hecho notable en la Universidad: que un miembro del gabinete de Díaz Ordaz a quien la gente identificaba mucho con el Presidente —porque de todo el gabinete, dice Aguirre Palancares, yo era el más amigo o entre los más amigos del Presidente estaba yo— acudiera a CU a dar una conferencia; pero es que respondía a la invitación de la directora de Economía, Ifigenia Navarrete, y de otros funcionarios universitarios”
De puente sirve él mismo cuando el Presidente Díaz Ordaz le llama y le dice: “ingeniero, me llega la información de que están tramando darle otra golpiza al ingeniero Heberto Castillo y que el licenciado (Ignacio) García Téllez ha interpuesto o va a interponer un amparo para protegerlo Intervenga usted Tengo noticias de que usted es amigo del licenciado García Téllez Dígale que nos indique qué clase de protección quiere para el ingeniero Castillo: si quiere soldados, si quiere policías, si desea uniformados o civiles, o qué clase de protección desea para impedir cualquier atentado que se quiera cometer Dígale que tenemos tanto o mayor interés que él en impedir que algo así se vaya a producir”:
Aguirre Palancares acató de inmediato la instrucción presidencial “Minutos después me llamó el secretario de Gobernación y me dijo casi en los mismos términos que tenía para mí la instrucción presidencial al respecto Yo sólo le manifesté que afortunadamente tenía ya el respaldo del Presidente, porque yo ignoraba cómo estaban actuando las policías y si yo le decía una cosa al licenciado García Téllez, pues podía quedar expuesto `Bueno’, me dijo Echeverría, `pues ya lo sabes: es orden del Presidente’
“Hablé entonces con el licenciado García Téllez y efectivamente me dijo que tenía preparado ese amparo, pero que en virtud de esa conversación lo retiraba Licenciado, le dije, le estoy ofreciendo la fuerza pública para proteger al ingeniero Castillo `No , ya no es necesario’, me dijo, `con la intervención de usted y con su palabra, es suficiente; nos despreocupamos’ Todavía le recomendé que de cualquier manera estuvieran pendientes, porque algún interés al margen del propósito del Presidente podría intentar algo”
Considera el exjefe del DAAC —ahora en su despacho de la Torre Latinoamericana— que esta fue otra circunstancia que hizo que grupos de estudiantes y maestros se acercaran a él
Ocurre luego una nueva oportunidad: se aproximaba la celebración de un homenaje a Jesús Silva Herzog por sus cincuenta años como maestro Era mayo de 1969
“En esos momentos —dice Aguirre Palancares— el presidente Díaz Ordaz se encuentra en el Hospital General, después de una segunda operación en el ojo, rigurosamente inmóvil Me dejan entrar a mi acuerdo, para el cual me señalan 12 minutos; pero el médico me da instrucciones precisas en el sentido de que no debo cambiar ni siquiera el tono de mi voz, porque la modificación de las vibraciones de la voz, simplemente eso, puede alterar el resultado de la operación Esto se le relato porque da idea de la situación en que se encontraba el Jefe de la Nación
“Al final de mi audiencia le comento lo del homenaje y le pido llevar al maestro Silva Herzog una felicitación del Presidente de la República Díaz Ordaz acepta Me dice que haga el proyecto de la carta y que se la envíe a firma con su secretario privado, licenciado (Joaquín) Cisneros” (Ver recuadro)
Explica aquí Aguirre Palancares que su intención era tender un nuevo, importante puente: que Silva Herzog, dada su prominencia académica, tomara la dimensión que la felicitación presidencial le daba para acercarse al Presidente, “en cuyo caso yo intervendría para que se hiciera una conversación formal entre ambos Conversación que luego podría seguir el rector y llegar por esa vía al Consejo Nacional de Huelga”
Lamentablemente, dice, no fue posible: “el maestro Silva Herzog no entendió la intención Y su discurso en el banquete de homenaje tomó otros rumbos, impidiendo su participación en una solución al conflicto”
REYES HEROLES, PRECANDIDATO
Era ya el verano de 1969 y la campaña por la sucesión presidencial cobraba auge Aguirre Palancares recuerda que eran cuatro los nombres que circulaban: Antonio Ortiz Mena (secretario de Hacienda), Alfonso Corona del Rosal (jefe del DDF), Emilio Martínez Manautou (secretario de la Presidencia) y Luis Echeverría (secretario de Gobernación) Aclara que “hubo un tiempo en que se consideró que quedaban sólo dos: Ortiz Mena y Martínez Manautou, porque el conflicto había afectado a los otros dos”
Pues bien, “en ese ambiente se produjo una nueva conversación mía con el rector Barros Sierra: usted, le dije, hace seis años fue un prospecto de gran dimensión para la Presidencia de la República Ahora, en cambio, conservando sus valores personales, los valores políticos no lo condicionan de igual manera; por tanto, no podría usted ser tan válido candidato `Desde luego que no’, me dijo, `yo sería el primero en oponerme a cualquier idea en ese sentido’
“Sin embargo, le expuse entonces al rector, para muchos sería deseable que nombres de universitarios o politécnicos figuren ante la consideración política nacional, para que hagan participar políticamente a la juventud, a los maestros El rector consideró adecuada la idea, aunque dudó de su viabilidad Me pidió nombres Yo, le dije, pensaría en Jesús Reyes Heroles, maestro de muchos años en la Universidad, con valiosa obra escrita, con situación política y posición en el régimen `Absolutamente de acuerdo’, me dijo Barrios Sierra, `Reyes Heroles reúne las condiciones de que usted habla’ Le mencioné también otros nombres, entre ellos los del ingeniero Padilla Segura y del doctor Burgoa”
Dice Aguirre Palancares que “sostuvimos conversaciones similares con algunas otras personas destacadas del sector estudiantil y magisterial” y que bastó con darle la idea a unos cuantos para que cundiera: “el nombre de Jesús Reyes Heroles circuló en la Universidad como una gran posibilidad; se extendió al Politécnico; salió de los recintos académicos y estaba entrando ya a los medios políticos A tal grado, que en julio de 1969 el propio Reyes Heroles tuvo que hacer pública declaración de que él no era hijo de padres mexicanos Entonces nos dimos cuenta que el famoso artículo 82 echaba abajo nuestro propósito Y el puente, el gran puente, no fraguó”
—¿Usted era partidario de alguno de los cuatro precandidatos que mencionó?
—Era amigo de todos ellos Yo habría sido partidario de aquel que ofreciera o presentara la posibilidad de encauzamiento, de aglutinamiento de esos sectores que se habían abierto en el proceso en marcha del país para mostrar rebelión, disidencia, en términos no intelectuales sino de violencia Yo hubiera sido partidario de quien neutralizara esa situación para conducirla de entrada por vías constructivas: esto habría sido enormemente importante y útil para el movimiento estudiantil y para el régimen mismo
“De ahí —abunda Aguirre Palancares— mi búsqueda de un hombre que ofreciera esa posibilidad Y en esos empeños por encontrar puntos de reconciliación entre los sectores estudiantil e intelectual y el régimen, sobreviene la decisión de la sucesión presidencial”
LA MISMA MANO
El exfuncionario diazordacista ofrece cuadros aparentemente aislados; sucesión de diapositivas, parece la suya, proyectadas sobre la historia de aquellos dos años
Clic: primero de septiembre de 1969 Gustavo Díaz Ordaz rinde su quinto informe de Gobierno, el siguiente después de aquel 2 de octubre:
“Así estábamos ubicados en el recinto legislativo —precisa Aguirre Palancares—: en el semicírculo de segunda fila estaba, en el extremo, junto al pasillo, Jesús Reyes Heroles, director de Pemex; lo seguía alguien que no recuerdo; luego yo; después el ingeniero Eufrasio Sandoval, director de Ferrocarriles Enfrente de mí, justo dándome la espalda, estaba sentado el secretario de Gobernación, Luis Echeverría
“Cuando el presidente Díaz Ordaz dijo en su informe: `el único responsable soy yo’, el primero en toda la Cámara que se puso de pie fue el secretario de Gobernación Se puso de pie para aplaudir, viéndolo, al señor Presidente Notorio Entonces nosotros, todos, lo seguimos ¿Se entendía, había una interpretación política en ese momento entre la expresión del Presidente y la actitud del secretario de Gobernación? Usted puede hacer la interpretación”
Aguirre Palancares recuerda que, a continuación, el Presidente se dirigió al Ejército, dándole las gracias por su comportamiento Y que, otra vez, el mismo secretario de Gobernación fue el primero en levantarse y aplaudir, viendo ahora hacia el palco donde suele ubicarse la representación militar
“La interpretación que tenemos entonces —dice el político entrevistado— es que la línea se ha encauzado hacia ese rumbo: el de Gobernación; pero eso es en esos momentos una especulación Los hechos vendrían luego a confirmar tal interpretación”
—Ingeniero: ¿cuánto influyó el 2 de octubre en la decisión en favor del secretario de Gobernación?
—Se necesitaría entrar en el pensamiento del Presidente y es difícil tomar ese riesgo
—Su especulación, ingeniero, ¿cuál es?
—Si retoma usted los acontecimientos de tres o cuatro meses para atrás, lo del 2 de octubre no tiene ningún efecto De momento, le decía, parece que dos precandidatos están quemados: Corona y Echeverría; pero después se viene rehaciendo, con el curso del tiempo Yo creo que el 2 de octubre tiene más influencia sobre el sexenio siguiente Durante el movimiento hay proclamas del secretario de Gobernación, invitación al diálogo, buenos documentos; los estudiantes no los creen, no atienden esos llamados Yo creo que estas actuaciones tienen más influencia sobre el sexenio siguiente Es indudable que el secretario de Gobernación manejó esas actuaciones en una buena proporción Y que después, como Presidente, influyeron sobre él, no lo dude usted
—¿Se refiere al 10 de junio, ingeniero?
—Por supuesto Yo siempre ligo ambas fechas Si usted liga el 2 de octubre con el 10 de junio, tiene una interpretación; si usted separa el 2 de octubre del 10 de junio, entonces puede tener otra
—¿Cuál es su interpretación?
—Por mi relación con los estudiantes, por mi contacto tan cercano con ellos y con muchos maestros, yo ligo el 2 de octubre con el 10 de junio Y veo la misma mano en los dos acontecimientos
—¿Qué mano?
—Esta es mi convicción: la del que era secretario de Gobernación y después fue Presidente de la República
Implacables, demoledoras son las últimas frases de Norberto Aguirre Palancares:
“Usted se explicará que habiendo tenido responsabilidad con anterioridad por su intervención excesiva o desviada, esto haya quedado en la conciencia del actor, o sea el secretario de Gobernación, quien el 10 de junio de 1971, siendo ya Presidente de la república, quiso proceder en igual forma
“Sin embargo, ya no tenía esta vez el respaldo de quien había sido su jefe, sino la responsabilidad directa Y tuvo que enfrentarse a la reacción producida por esos hechos, lo cual se ve en la manifestación de un millón de hombres en el Zócalo y la renuncia de Alfonso Martínez Domínguez, jefe del Departamento del DF, dos horas después Y luego, en la persistente intención de Echeverría, durante todo su sexenio, de apartar entre sí las fechas del 2 de octubre y el 10 de junio
“Para separar esas fechas, no se duda entonces en dar entrada a la enorme corrupción que se lleva a jóvenes y adultos; y en el gigantesco sobregiro de un millón de millones de pesos, un billón, de lo cual aún no podemos reponernos ni en el dinero ni en la integridad de quienes se corrompieron”
“Por mi parte, asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”
Gustavo Díaz Ordaz,
V informe de gobierno,
1o de septiembre de 1969
“Ha sido una brillante reseña no solamente de las labores desarrolladas por el jefe de nuestras instituciones, sino por todo el pueblo de México Sintetiza un sólido paso hacia adelante en la incesante marcha del progreso de México”
Luis Echeverría Alvarez,
Secretario de Gobernación,
1o de septiembre de 1969








