ULTIMO INFORME PRESIDENCIAL EN DONCELES Y ALLENDE
Perseguida por el fuego –no obstante haberse iniciado bajo la tutela de los santos Pedro y Pablo–, la Cámara de Diputados anda en busca de su séptimo local Y mientras encuentra, el 1 de septiembre próximo será la última vez que un presidente de la República rinda su informe de gobierno en el actual recinto de Donceles y Allende
Con motivo de la reforma política, la Cámara de Diputados deberá integrarse el año próximo con 400 legisladores Este inminente aumento en el número de diputados revivió, desde finales de 1977, el proyecto de construir un Palacio Legislativo que albergará también al Senado
El proyecto existe desde 1910 Incluso, el 23 de septiembre de dicho año, con motivo del centenario de la Independencia nacional, el presidente Porfirio Díaz colocó la primera piedra de lo que supuestamente sería el Palacio Legislativo Sin embargo, logró sólo construirse el esqueleto o estructura de hierro, que durante muchos años permaneció abandonado hasta que lo utilizaron para construir el Monumento a la Revolución
Posteriormente hubo otros intentos para construir el Palacio Legislativo en terrenos cercanos a La Ciudadela y, más recientemente, en los de la antigua estación de San Lázaro Pero el proyecto fue congelado a principios de este año porque –según explicó el presidente de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados, Rodolfo González Guevara– “no es correcto que en esta época de crisis económica se use el dinero del pueblo para construir un palacio, aunque sea legislativo”
Pero como el actual recinto legislativo –tal como está– es insuficiente para que en él sesionen 400 diputados, se pensó entonces en remodelar el Teatro de la Nación, adyacente al edificio de la Cámara Sin embargo, este proyecto fue desechado por dos motivos: primero, porque la sola reestructuración costaría más de 50 millones de pesos y, segundo, porque en tiempos recientes el teatro fue dedicado a funciones de burlesque y los diputados, quisquillosos, temen bromas fáciles
Ante tales impedimentos, se optó por lo más sencillo: reducir las curules de los diputados para que ocupen menos espacio, y en el mismo salón de sesiones quepan 400 Así, el año próximo la Cámara de Diputados seguirá funcionando en el mismo local, mientras se supera la crisis económica y se construye el Palacio Legislativo
De todos modos, en 1979 el presidente López Portillo ya no rendirá su informe en el actual local de la Cámara de Diputados, pues será insuficiente: además de los 400 diputados, deberá dar cabida a los senadores, los gobernadores, el gabinete presidencial, diplomáticos, líderes, periodistas y otros muchos invitados que cada año asisten a esa ceremonia Presumiblemente, López Portillo presentará su tercer informe en el Auditorio Nacional
En los 156 años de vida independiente de México, sólo una ocasión no se rindió informe de gobierno: cuando el dictador Victoriano Huerta disolvió el Congreso en 1913
El primero en comparecer ante los legisladores para rendir informe a la nación fue Agustín de Iturbide, el 24 de febrero de 1822 Otro emperador, Maximiliano, no lo hizo, pero el gobierno republicano representado por don Benito Juárez cumplió formalmente, aun en su inestabilidad
Seis han sido los locales ocupados por la Cámara de Diputados a partir de la Independencia El primero fue bajo las naves de la iglesia y convento de San Pedro y San Pablo Ahí rindió juramento como emperador de México Agustín de Iturbide, y –dos años después (1924)–, como primer presidente de la República don Guadalupe Victoria
Luego, la Cámara de Diputados fue cambiada al Salón de las Comedias –medía “como 40 varas de largo por diez de ancho”–, en el viejo Palacio Virreinal, convertido después en Palacio Nacional Este cambio se efectuó el 27 de enero de 1827
En 1845, dentro del mismo Palacio Nacional, fue trasladada a un local construido al fondo del antiguo Patio de los Virreyes, conocido ahora como Patio Central
Un incendio destruyó ese local el 22 de agosto de 1872, por lo que el gobierno se vio obligado a alquilar a Francisco Arbeu –guatemalteco de origen– el Teatro Iturbide –feísimo jacalón, cuentan los historiadores–, destinado a representaciones populares La Cámara de Diputados lo ocupó mediante contrato de arrendamiento el 27 de agosto de 1872
Otro terrible incendio –el 23 de marzo de 1909– arrasó el Teatro Iturbide, destruyó su biblioteca, su archivo y un majestuoso candil traído a México por Maximiliano La Cámara de Diputados fue entonces trasladada a la excapilla del Palacio de Minería, construido por Manuel Tolsá en 1792
El incendiado Teatro Iturbide fue reconstruido y adaptado para volver a alojar a la Cámara de Diputados Las obras se concluyeron en noviembre de 1910, y el 1 de enero de 1911 los diputados regresaron a su antiguo recinto, el actual, que bien puede considerarse el sexto en su historia








