Esta Nación ajena a la verdad

ESTA NACIÓN AJENA A LA VERDAD
Señor director:
Los números 48 y 49 de Proceso aparecieron dos magníficos artículos y algunas notas sobre el asesinato Francisco R Serrano y sus acompañantes ocurrido el 3 de octubre de 1927 en Huitzilac, Morelos De la lectura de estos artículos surge inmediatamente una idea: la de que nunca, como en muchos otros casos similares, se conocerá la verdad Desde el día siguiente del asesinato las autoridades políticas y militares falsearon los hechos Quienes estaban implicados directos o indirectamente en el asunto, y la prensa, también
Que después de 50 años de la muerte de un grupo de hombres no se “pueda decir” quien los mandó a matar sería ridículo si no fuera escandaloso y vergonzante: en México el asesinato político ha sido una práctica corriente (desde la revolución hasta nuestros días) y en la mayoría de los casos los autores intelectuales o materiales gozan o gozaron de poder, y prestigio y libertad Tal es el caso de los asesinos del general Serrano y sus seguidores
Por otra parte, la reivindicación de Serrano no corresponde al gobierno y tal vez no corresponda a nadie (si es que no tiene importancia que haya sido lugarteniente y Ministro de Guerra de Obregón, embajador plenipotenciario en Europa y candidato anti-reeleccionista a la presidencia de la República 10 años después del triunfo de una revolución cuyo postulado era precisamente Sufragio Efectivo No Reelección) Lo que en definitiva sí compete al gobierno, y no solamente en este caso, es esclarecer los hechos, deslindar responsabilidades y señalar a los culpables entre los que —se dice— está el general Luis Alamillo Flores, quien ahora se exculpa (Proceso 49) sin hacer pública la verdad que, a juzgar por sus declaraciones, conoce Además, lo que ahora menos importa es saber como se ejecutó el crimen de Huitzilac; lo que importa saber es que pasaba entonces en las altas esferas del gobierno
Es francamente indignante y grotesco que en un país con una democracia “institucionalizada” “ejemplar” y “transparente” en que la libertad de disentir y la de pensamiento y expresión son derechos constitucionales desde 1917, no pueda conocerse la verdad sobre importantes hechos de la historia reciente de nuestro país (Huitzilac, el asesinato de Jaramillo, el 2 de octubre, el 10 de junio, las renuncias y embajadas de este sexenio por citar sólo algunos de los ejemplos más socorridos) porque “aún no es tiempo de revelar muchas verdades”
Lo que el general Alamillo Flores dijo es sintomático de lo que ocurre en México: ¿hasta cuándo dejarán de considerarnos retrasados mentales, inmaduros o incapaces de conocer la vida política del país? Sin duda hasta que los presidentes, los generales y los ministros de gobernación lo decidan Lamentablemente ¿no le parece?
Mucho le agradeceré la atención que se sirva prestar a la presente
Atentamente
Federico Gabriel Serrano
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