Premio Nobel de la Paz
Amnistía Internacional, defensora de los prisioneros olvidados
El Parlamento noruego concedió el lunes 10 de octubre el Premio Nobel de la Paz 1977 a la organización Amnistía Internacional, que defiende los derechos humanos en todo el mundo
Con tal motivo, Proceso realizó una entrevista con los dirigentes de la sección mexicana de Amnistía Internacional
—¿Qué es Amnistía Internacional, que objetivos persigue?
—Amnistía Internacional es un movimiento contra la persecución y en pro de los Derechos del Hombre —contesta Marieclaire Acosta, presidenta de la sección mexicana— Fue fundada en Londres en 1961 por el abogado británico Peter Benenson; a partir de entonces comienza a generar un movimiento que reúne a un grupo de periodistas entre os que destaca Erik Baker, que empiezan a trabajar para el problema de los prisioneros de conciencia El movimiento se desarrolla al grado que 16 años después cuenta con alrededor de 100,000 miembros en todo el mundo y estructuras de trabajo muy bien definidas, técnicas muy probadas y un curriculum bastante impresionante de prisioneros liberados, misiones de investigación e intervenciones en foros internacionales
—¿Sus objetivos?
—Lograr que toda persona tenga el derecho a expresar libremente sus ideas y la obligación de respetar este derecho en los demás; y en acatamiento de este objetivo, asegurar que se observen en todo el mundo las disposiciones de los artículos relativos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Tratar, prescindiendo de toda consideración política, de obtener la libertad y de ayudar a los “prisioneros de conciencia”, o sea, a las personas que hayan sido encarceladas, detenidas o sometidas a coacción física o a medidas represivas por razón de sus ideas políticas, religiosas o de otro tipo, siempre que estas personas no hayan usado ni aboguen por el uso de la violencia
Y acota Marieclaire Acosta: Es decir, básicamente, AI trabaja con prisioneros de conciencia, pero también trabaja para aquellos prisioneros que independientemente de que hayan abogado o no por la violencia están siendo torturados o están en peligro de muerte
—Cuando empezó, en 1961, ¿cuáles fueron los centros principales de atención de AI?
Los focos de atención iniciales fueron el sureste asiático, Africa, y después, la misma dinámica del siglo XX fue ampliando la acción de AI al mundo entero
—¿Cómo funciona la organización?
César Arias, secretario general de la sesión mexicana de AI contesta:
—El trabajo básico de Amnistía es a través de secciones nacionales, que tienen una estructura propia y de la cual dependen numerosos grupos que adoptan prisioneros de conciencia Además, las secciones nacionales tienen grupos de acción y otros medios de trabajo El secretariado internacional reside en Londres y tiene funciones administrativas El poder reside en el consejo internacional que es una asamblea de delegados de todas las organizaciones nacionales El órgano ejecutivo, por llamarle de alguna manera —dice Arias— es el comité ejecutivo internacional, que consta de miembros de diferentes secciones de diversos países y donde se concentra el poder decisorio
A la organización le fueron otorgadas facultades consultivas en la ONU, el Consejo de Europa, la OEA y la Organización de Unidad Africana De acuerdo con los estatutos de AI ninguna sección nacional puede ocuparse de prisioneros de su propio país
—¿Cuándo surge en México?
—Surge como sección en 1971 —señala Arturo Zama, asesor jurídico de AI mexicana— Empieza adoptando prisioneros de conciencia con el esquema clásico de un prisionero de un país capitalista industrializado, uno de un país socialista y otro de un país capitalista dependiente (subdesarrollado) El objetivo, obtener la liberación de esos prisioneros, cosa que en los primeros casos que se presentaron se pudo lograr
Actualmente los prisioneros “adoptados” por la sección mexicana son Habib El Bilkouch, de Marruecos, Vasyl Romanyuk en la Unión Soviética y Federico Giuria, de Uruguay
CAMPAÑA CONTRA LA TORTURA
En 1974 Amnistía Internacional institucionalizó la Campaña para la Abolición de la Tortura (CAT), que actúa a nivel mundial
—¿Cómo funciona la campaña para abolir la tortura?
—Venimos desplegando en todo el mundo una amplia actividad en relación a esta campaña Creemos que es fundamental, sobre todo para América Latina, tratar de detener la tortura o por lo menos crear una conciencia de que la tortura es una práctica institucionalizada
—Sobre el tema, ¿existe una mayor preocupación por los países de América Latina?
—Definitivamente —responde César Arias—, no creo que exista una prioridad hacia esta área, porque AI es muy celosa del balance y de la imparcialidad de su trabajo Simplemente esos fenómenos como el de la tortura se concentra más en países latinoamericanos y que además coinciden con tener regímenes de derecha Pero eso, de ninguna manera quiere decir que AI haya optado por un trabajo específico contra esos regímenes De hecho se trabaja de manera igualmente intensa contra los tratamientos psiquiátricos y contra la aplicación de la pena de muerte en todos los países del mundo
Marieclaire Acosta, agrega:
—Simplemente es un problema de expresión numérica Es decir, de los casos urgentes que llegan al secretariado internacional, un enorme porcentaje provienen de Argentina, Uruguay y Chile También hay un número considerable de casos que provienen de Sudáfrica, Taiwán, Indonesia, Irlanda del Norte, Filipinas pero desgraciadamente, la mayor parte provienen del cono sur latinoamericano
Del 20 de febrero al 20 de marzo de 1976 AI enarboló una campaña para la abolición de la tortura en Uruguay Fue la primera campaña internacional sobre el fenómeno específico de la tortura en un país
—¿Por qué se eligió Uruguay?
—En 1973, en plena campaña general por la abolición de la tortura institucionalizada, se decidió realizar una campaña sobre un país, donde, como en el caso de Uruguay, no era suficientemente conocido mundialmente el deterioro de los derechos humanos, comparándolo con Chile, al cual, por lo coyuntural del caso, se le había dado una mayor difusión
Desde 1968 el clima de terror viene ensombreciendo a Uruguay y se puede decir que a finales de 1971, en pleno auge de la lucha contra los tupumaros, el gobierno institucionalizó en ese país la práctica de la tortura Una consecuencia alentadora de dicha campaña de AI fue la suspensión de la ayuda militar proporcionada por el gobierno norteamericano a los militares uruguayos
—¿Cómo definiría la tortura? —preguntamos a Marieclaire Acosta
—La tortura es una práctica institucionalizada que tiene sus etapas muy determinadas que varían de país a país ¿Cuál es la finalidad de la tortura? Deshumanizar a la víctima, hacerle creer que no es un ser humano Para ellos se utiliza la rutina: vendarle los ojos, hacerle recorrer una serie de sitios hasta que pierde el sentido de dónde está ubicada, siguen los golpes suaves, empiezan a aumentar, después entra el bueno que apapacha a la víctima, luego interviene el malo, en fin, es todo un juego que se va prolongando durante varios días, va aumentando en intensidad, se pasa a la picana, en el caso de las mujeres, muchas veces a la violación y existen además una serie de refinamientos que varían según el caso
En Europa —señala la presidenta de AI mexicana—, escuché el testimonio de una mujer chilena que describía esta rutina Narraba como el torturador conocía perfectamente bien su psicología y sus antecedentes Había sido profesora de Filosofía en Chile El carcelero combinaba la tortura física con la humillación pública Obligaba a la víctima a dar una clase de filosofía, completamente desnuda, ante un grupo de torturadores; otras veces le improvisaban una conferencia de prensa y la obligaban a hablar sobre “las repercusiones que iba tener al golpe de estado” sobre la moral del ejército chileno y cuando comenzaba a decir cosas que no eran del agrado de los torturadores, le daban choques eléctricos
SERES ENTRENADOS PARA TORTURAR
La tortura es una práctica institucionalizada —agrega—, una rutina, que va refinándose a medida de que el torturador va conociendo mejor a la víctima Hay una cosa muy importante que se debe destacar: el torturador es un ser entrenado para torturar
—¿Que nos puede decir sobre la psicología del torturador?
—Si bien no existe un estudio profundo sobre el tema, no hay una información sistematizada, creo que en realidad el torturador es un psicópata Aparentemente el torturador lleva una vida normal y hasta parece ser un buen padre Tengo la impresión según los testimonios que han escuchado, que suele ser una persona que deslinda muy claramente entre su práctica profesional, que es la tortura y su vida cotidiana
Arturo Zama destaca que la tortura es un acto clandestino, ilegal, que realiza un estado para obtener información de “un aparente detenido común”, que es lo que la mayoría de los gobiernos argumentan cuando se trata de un prisionero de conciencia Pero ese trato está reñido por el procedimiento penal normal, acota
Arias, señala que el aspecto más importante de la tortura no es de tipo psicológico, sino social: no es ya una técnica de interrogatorio, sino una técnica mucho más amplia de intimidación social, de destrucción de personalidad
—¿Pueden hacer un balance crítico de la situación actual de los derechos humanos en el mundo?
—En el período 1975-76 AI intervino, ya sea “adoptando” o en proceso de investigación, en los casos de 5,739 prisioneros De ellos, 1,599 fueron liberados Durante 1976 AI emprendió acciones en 113 países en los cuales los derechos humanos fueron violados Se distribuyeron 144,000 dólares como apoyo a los prisioneros y a sus familiares Asimismo, fueron enviadas misiones de investigación y observadores a 32 países
Las desapariciones de detenidos también ocupan un lugar destacado en el trabajo de AI “Se trata de la muerte extra-legal” Dentro de este marco los entrevistados destacan incluso los niños son víctimas directas de la represión política: utilizados como medio de presión ante sus padres encarcelados y sometidos a toda clase de violencia la detención de niños por los militares es uno de los aspectos más odiosos y condenables de esta represión
Los puntos más neurálgicos actualmente son los países del Cono Sur latinoamericano —señala Marieclaire Acosta—, y otros como Corea del Sur, Irán, Taiwán, Indonesia, Filipinas, Sudáfrica, Irlanda del norte, y algunos países centroamericanos como Guatemala, Nicaragua y Haití
—¿Cómo ha sido recibida la noticia de la adjudicación del premio Nobel a AI por la selección mexicana?
—Con mucho júbilo —responde rápidamente Marieclaire Acosta—, sobre todo me parece importante destacar que el Premio Nobel se le concede a la organización en su conjunto y esto habla mucho de AI, porque en realidad Amnistía no es una persona o personalidades destacadas Somos todos los que trabajamos como hormigas, voluntariamente, en todos los niveles Creo que además esto es muy importante para América Latina Pienso que no es tanto un reconocimiento a la labor de AI, sino que pone de relieve que en 1977 la violación de los derechos humanos es una práctica cotidiana y sistemática no sólo en todo el mundo y que hoy hay más torturas que nunca, más represión, más detenciones arbitrarias, más persecución
—¿Existe conciencia en el mundo de los derechos humanos, se conoce la Declaración Universal de los Derechos Humanos?
—Evidentemente no —responde Arturo Zama Los derechos humanos se consideran muchas veces aspectos formales Se trata de que la gente empiece a tomar conciencia que tiene derechos humanos, de que si es detenida por la policía, hay una serie de procedimientos que garantizan la integridad física y espiritual de las personas
—¿Qué significa la eficacia para Amnistía Internacional?
—En el terreno de la aplicación de los derechos humanos, AI ha evitado caer en la abstracción, característica de los organismos intergubernamentales que lleva al idealismo complaciente y luego a la hipocresía, —responde César Arias Su papel es denunciar los derechos concretos e intervenir para su solución efectiva
—¿Qué exhortación o que exigencia plantea al mundo la sección mexicana de Amnistía Internacional, hoy revitalizada con el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz 1977?
—Ahora más que nunca —concluye el secretario general César Arias —exigimos la liberación de todos los prisioneros de conciencia, la abolición de la tortura, de la pena de muerte, legal y extra legal y la instalación de juicios justos en todo el mundo








