Lefebvre No. 37

Lefebvre
Una visa para la eternidad
Oscar Hinojosa
“La Divina Providencia ha dispuesto que un obispo, Marcel Lefebvre, acaudille las huestes cristianas en la reconquista del Reino de Dios” Antonio Ríus Facius
El lefebvrismo mexicano ha dado la cara y quiere dar la pelea Pero un caudillo sin visa difícilmente podría aglutinar y organizar a los dispersos grupos de tradicionalistas católicos, impugnadores de la autoridad del Vaticano, que arden en deseos de enrolarse en la cruzada por la “reconquista del Reino de Dios”
A los cuidadosos y esmerados preparativos para recibir al obispo integrista francés Marcel Lefebvre, siguió la frustración de los católicos conservadores, ante la negativa de visa, según dio a conocer el propio Ríus
Don Antonio Ríus Facius, exmilitante del PAN y presidente del comité de recepción de Lefebvre, atribuyó la actitud del gobierno mexicano a las presiones del Episcopado, que “tuvo miedo de que el obispo francés aglutinara a todos los tradicionalistas dispersos en todo México”
En una charla con Proceso, Ríus Facius —hábil capitán de negocios del centro de la capital— aseguró que “casi no hay un rincón del país donde no haya un católico tradicionalista” y reveló que entre los sacerdotes y obispos existen seguidores de Lefebvre —”yo por lo menos sé de tres miembros de la jerarquía”—, pero prefieren permanecer incógnitos y resistir, mientras las cosas cambian en la Iglesia, el acoso de los conciliares y papistas
“A una demostración gigantesca del arrastre que tiene Lefebvre entre los fieles y sacerdotes le tuvo miedo el Episcopado”; por eso presionó al gobierno para que se impidiera la entrada del obispo francés, sostiene Ríus Facius
Por lo pronto, el solo anuncio de la visita del controvertido obispo ultraderechista hizo que los distintos grupos de tradicionalistas que existen en México coordinaran su acción para ofrecer una prueba de fuerza con Lefebvre al frente
Entre los preparativos dispuestos para la recepción, los lefebvristas habían acordado reunir en el aeropuerto internacional de la ciudad de México a más de dos mil peregrinos de todos los puntos del país y realizar una misa multitudinaria en el templo de Atlatlahuacan, Morelos, después de la cual se ofrecería un banquete en el poblado
De igual manera, el prelado oficiaría varias misas y consagraría un templo tradicionalista en la capital del país, desde donde arengaría a los fieles que impugnan la autoridad del pastor mundial de los católicos
Los grupos tradicionalistas habían dispuesto también que “un grupo de jóvenes perfectamente organizados” impusiera el orden y sirviera de escolta a monseñor Lefebvre, a sus acompañantes y a sus fieles
Según explicó Ríus Facius, la guardia de jóvenes controlaría el desarrollo de las actividades de Lefebvre e impediría “infiltraciones y provocaciones” de otros grupos antagónicos
Folletería y textos diversos de Lefebvre, preparados para distribuirse durante la estadía del obispo francés, aguardan mejor ocasión Porque además, Ríus Facius señaló que en un mes y medio o dos meses intentará de nuevo el ingreso de Lefebvre a nuestro país, “realizando todas las gestiones y trámites necesarios”
Para todos los grupos tradicionalistas, la visita del prelado sería “algo así como un despertar, un campanazo a la opinión pública Demostraría que monseñor no está aislado; que tiene muchos seguidores”
Los grupos que desde México libran la batalla por “la reconquista del Reino de Dios” tienen organizaciones en el Distrito Federal, Tampico, Irapuato, Ciudad Juárez, Guadalajara, Acapulco, Atlatlahuacan, Mérida, Zacatecas
Poseen diversos medios de expresión, entre ellos publicaciones de aparición regular, en las que se desarrolla una enérgica lucha contra la llamada “iglesia conciliar” De ellas destacan: Trento, del DF; Ariete, de Zacatecas; Cruzada, de Mérida y Adalid, impregnadas de un apasionado antimodernismo y antiprogresismo
Estos mismo grupos que se reconocen en la ideas de Lefebvre y del extinto canónigo Joaquín Sáenz Arriaga, han publicado diversos libros donde expresan sus posiciones conservadoras en todos los órdenes, particularmente en el religioso y político
De las obras que ilustran la posición de los grupos ultraderechistas católicos, destacan las siguientes: “Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia”, de Antonio Ríus Facius; “La Hora de la Bestia y el Caso del Sr Arzobispo Lefebvre”, del reportero Manuel Magaña; “Contra la Gran Traición”, de Gloria Riestra; “Complot Contra la Iglesia”, de Maurice Pinay, además de toda la bibliografía de Sáenz Arriaga, de la que forman parte “La Nueva Iglesia Montiniana”, “La Nueva Misa no es ya una Misa Católica” y otros
Actualmente los católicos lefebvristas poseen un número escaso de templos, pero aseguran que lograrán aumentarlos al paso del tiempo De los que administran actualmente destacan el de San Salvador el Seco, en la capital del país, y otros ubicados en Atlatlahuacan, Morelos, Guadalajara y Acapulco
Los tradicionalistas no forman, sin embargo, un grupo homogéneo Profundas divergencias los separan “Sostenedores de la auténtica doctrina católica, han sido infiltrados para provocar, dentro de sus filas, destructiva confusión”, dice Ríus Facius
El propio presidente del “comité de recepción” divide en tres grupos a los católicos tradicionalistas:
Los que confían en Paulo VI y aceptan, aunque no les satisfaga, el Novus Ordo Missae
Los que confían en Paulo VI y rechazan la validez de la Nueva Misa, afirmando que el Papa es víctima de la conspiración (para destruir por dentro a la iglesia)
Los que desconfían de Paulo VI y rechazan la validez de la Nueva Misa impuesta por él
Con las propias palabras de Lefebvre, “es evidente que en el problema de la Misa es donde reside todo el drama entre Roma y Econe” (asiento de los lefebvristas)
Según el propio obispo francés “el nuevo rito, si así puedo decirlo, supone otra concepción de la Iglesia católica otra religión No es ya el sacerdote el que ofrece el Santo Sacrificio de la Misa, sino la asamblea Son los números los que mandan de hoy en adelante en la Iglesia Y esto se expresa en la Misa precisamente porque la Asamblea reemplaza al sacerdote, hasta tal punto que muchos sacerdotes ya no desean celebrar la Santa Misa cuando no hay asamblea Despacio, pero con seguridad, la noción protestante de la Misa es introducida en la Santa Iglesia”
De la cita de Marcel Lefebvre salta a la vista la concepción teológica de la autoridad y el poder, lo que ha unido a este obispo a los grupos más retardatarios y profascistas del mundo entero
Sin embargo don Antonio Ríus Facius responde llamándola simplemente “una más de las calumnias contra monseñor”, aunque reconoció que “no dudo que pueda haber intereses oscuros, ocultos pero igual los hay en todas partes y en todos los niveles En todo caso, eso no distingue a Lefebvre”
Ríus Facius —más interesado que muchos sacerdotes en las cuestiones teológicas: “Dios los perdone, muchos de ellos son muy ignorantes”— sostiene que los teólogos del Vaticano no han podido refutar los argumentos de Lefebvre y considera estéril llamar a un debate y polémica pública sobre “cuestiones doctrinarias y de fe” porque todos los obispos conciliares rehuyen la confrontación e, igual que El Vaticano, “únicamente exigen sometimiento y disciplina”
Pero lejos están los tradicionalistas de luchar únicamente contra el rito de la Misa salido del Concilio Vaticano II Obsesionados por la conjura judeo-masónica-comunista, creen —como lo expresó en sus libros Sáenz Arriaga— que el Papa Paulo VI es un “judío infiltrado en la Iglesia para destruirla por dentro”
Ríus Facius mostró al reportero diversas fotografías de Paulo VI en las cuales el Pontífice ostenta entre sus vestiduras e imágenes religiosas “una representación de las 12 tribus judías”, que, según los que creen en la conjura del judaísmo, se propusieron en el pasado dominar el mundo
En general, los tradicionalistas impugnan el Concilio Vaticano II, porque significó una “apertura a todos los errores, y particularmente al más monstruoso que jamás haya salido del espíritu de Satanás: el comunismo” según una expresión de Lefebvre