CICSA rehabilitará, pero niega ser responsable del colapso…

Aunque el gobierno de la Ciudad de México y el presidente de la República han reiterado que Grupo Carso e ICA, los constructores de la Línea 12, realizarán la rehabilitación mediante un “convenio de buena fe”, conforme se acerca la presentación del dictamen final de la empresa DNV sobre las causas del colapso del tramo elevado y las correspondientes responsabilidades, Carso moviliza a sus abogados para tratar de deslindarse de estas últimas.

Faltan unos días para que la empresa noruega DNV dé a conocer su dictamen final sobre el colapso de la estructura elevada de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, pero la constructora CICSA, del Grupo Carso, se apresuró a presentar desde el pasado martes 3, ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, evidencias con las que busca documentar que no tiene ni tuvo responsabilidad en el desplome del tramo.

Abraham Fuentes García, apoderado legal de Carso Infraestructura y Construcción, Sociedad Anónima (CICSA), afirma en una carta a la dirección de Proceso que la empresa presentó ante la fiscalía local un primer y extenso paquete de evidencias que contribuyen –dice– a establecer la calidad de la obra entregada al Sistema de Transporte Colectivo en la Línea 12.

El responsable para pleitos y cobranzas de CICSA detalló que el material aportado pretende mostrar que en la Línea Dorada existieron “eventos debilitantes” para esta infraestructura, como “la sobrecarga en ciertos tramos de la línea por obras de rehabilitación, así como 13 sismos mayores a 6.5 grados, así como hundimientos”.

La carta del abogado a Proceso constituye la primera declaración pública del grupo de Carlos Slim sobre el desplome del tramo que costó la vida a 26 personas y dejó heridas a más de 70.

CICSA construyó la Línea 12 con la constructora ICA. El lunes 2, el presidente López Obrador aseguró que su administración ya estaba en negociaciones para que tanto ICA como Carso rehabilitaran la línea.

A su vez, el 29 de junio Carlos Slim dijo, al salir de una reunión con el presidente, que la línea no tuvo problemas de origen porque la hicieron los mejores calculistas de México.

Además de los tramos elevados de la Línea 12, para cumplir con el trazo de obra marcado en este proyecto CICSA también recibió contratos para reubicar un acueducto de 48 pulgadas entre Chalco y Xochimilco; por lo tanto, fue responsable de los trabajos de obra civil, construcción de zapatas, dados de columnas y construcción de pilotes.

El 10% de la inversión total inicialmente programada para la Línea 12 (17 mil 553 millones de pesos) se destinó precisamente a obras inducidas, como la reubicación de este acueducto. Entre el 18 y el 21 de agosto de 2009 más de 700 mil personas de 58 colonias de Tláhuac y Xochimilco no tuvieron acceso a agua potable ante la reubicación de los primeros 3.1 kilómetros.

La Línea 12 se construyó sobre el mismo eje de ese acueducto en 12 kilómetros. Carso tuvo que construir otro acueducto paralelo, donde se ubica el tramo que, según su abogado, se ha visto afectado por sismos y hundimientos.

Certificadores cuestionados

Proceso publicó en su edición del domingo 1 que el STC Metro conoció desde 2017 las conclusiones del dictamen sobre uno de los tramos construidos por CICSA (las curvas 11 y 12 y la columna 69 en las estaciones Zapotitlán-Olivos-Nopalera), en el que se registró falta de acero en una de las estructuras principales. Dos días después los abogados de CICSA presentaron ante la fiscalía capitalina pruebas para tratar de demostrar que no hubo vicios en las obras.

Según el documento de los litigantes, antes del sismo del 19 de septiembre de ese año ya se habían registrado apuntalamientos a esas estructuras. Esa revisión develó que CICSA tenía la obligación de pagar 15 millones de pesos para apuntalar el tramo y revisar todas las columnas que construyó.

En entrevista con este semanario, el director del STC Metro en 2017, Jorge Gaviño, confirmó que CICSA aceptó pagar y reparar el tramo revisado porque se confirmó su responsabilidad en él, mismo que dictaminó el director responsable de obra con el registro 0794, Francisco Armando Islas Vázquez del Mercado.

“Cumplieron (CICSA). Tenían que reparar, si no, los hubiera demandado. Nosotros cumplimos en el Metro con nuestra responsabilidad. Está documentado. Se observó con un dictamen que había falta de acero, se arreglaron, se metió el acero suficiente, se arreglaron las curvas 11 y 12. El tramo que se cayó es otro, no se tocaron en 2017 porque no había falla aparente, lo revisaron incluso en 2019 y no encontraron ningún pandeo o falla, y el dictamen (sobre el colapso) indica fue por falta de pernos Nelson que se colapsó, y esos pernos tipo Nelson no se pueden revisar más que haciendo calas”, explicó Gaviño.

Pero el abogado de Grupo Carso tiene otra explicación al dictamen de 2017:

“Después del sismo del 19 de septiembre de 2017, dada la severidad del evento, CICSA acudió voluntariamente a ofrecer su colabo­ración para hacer ciertas revisiones que aseguraran la integridad de la vía de comunicación después del mencionado sismo, en beneficio de los habitantes de la ciudad. En específico, CICSA llevó a cabo, entre el 4 de octubre y el 8 de noviembre de 2017, un escaneo de acero en todas y cada una de las columnas de concreto que integran la obra, con equipo especializado de escaneo (HILTI sistema ferroscan PS 250)”.

CICSA asegura que su participación en la Línea 12 se desarrolló con las mejores prácticas:

“Mi representada niega categóricamente ser responsable de este evento. La Línea 12 fue construida conforme a los más altos estándares de calidad nacionales e internacionales. La obra fue avalada por expertos tales como el Colegio de Ingenieros Civiles de México, AC, Ingeniería, Asesoría y Consultoría, SA de CV, Estudios Económicos y de Ingeniería, SA, DB International GmbH, ILF Beratende Ingenieure AG, TÜV Süd Rail GmbH, Hamburg Consult GmbH y SYSTRA.”

Fuentes García agrega que “la obra fue supervisada en todo momento por los representantes del gobierno de la ciudad, quienes la recibieron, junto con un detallado Manual de Mantenimiento, a su entera satisfacción. Dicho manual, entre otras cuestiones, establecía las acciones necesarias para asegurar la integridad de la estructura en el tiempo”.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha señalado, sin embargo, las deficiencias, omisiones e inconsistencias en las que incurrieron los certificadores de los trabajos de la Línea 12.

En la auditoría a la entrega-recepción, certificación y puesta en operación de la Línea 12, la ASF señaló que no se acreditó que los sistemas estuvieran concluidos por completo para entrar en operación y extender los certificados respectivos. Por lo tanto no se verificó que las obras en las que participó CICSA cumplieran con la normatividad prevista en los contratos de obra pública.

La revisión a los trabajos de CICSA formó parte de los resultados de la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2013. La certificación de DB International GmbH, vinculada en Alemania con un proceso de corrupción y cohecho para obtener obras, fue omisa y se extendió con trabajos incompletos. La ASF encontró que SYSTRA, mencionada por el abogado de CICSA, reveló ante la Secretaría de Obras y Servicios capitalina que la Línea 12 se construyó con errores de planeación y diseño.

En su dictamen preliminar Fase I, la empresa noruega DNV identificó al menos seis deficiencias con origen en la construcción, que constituyen fallas estructurales en la Línea 12. El documento también establece otra evidencia de fallas vinculadas con el acero en las estructuras elevadas: “La distancia entre el acero de refuerzo y la superficie superior de la losa no refleja las dimensiones requeridas de recubrimiento”, establece el documento de DNV entregado al Gobierno de la Ciudad de México.

DNV, contratista del SCT

De acuerdo con el cronograma presentado por DNV al gobierno de Claudia Sheinbaum, el próximo 23 de agosto se presentará el dictamen final de las condiciones límite de la estructura del tramo elevado que se colapsó, así como las cargas móviles. Para el 6 de septiembre se espera, además, la entrega del informe de causa-raíz del accidente.

El 17 de septiembre, la jefa de Gobierno dará a conocer su informe de la gestión en la Ciudad de México.

La firma DNV pertenece al grupo Lloyd Germánico de México, es contratista de la Secretaría de Marina y tiene autorización de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente para realizar evaluaciones a ductos de petróleo, petrolíferos y petroquímicos. Su dictamen deberá establecer claramente las causas del colapso de la Línea 12 y determinar a los responsables de esas omisiones y fallas.

Las indemnizaciones a las víctimas deberían tomar en cuenta esos niveles de responsabilidades, de acuerdo con empresarios en la industria de la construcción y la energía que conocieron el complejo desarrollo de este proyecto.

Por ahora, el dictamen de DNV se espera como una de las pruebas concluyentes para deslindar responsabilidades, aunque el gobierno de la Ciudad de México y el propio presidente López Obrador han dicho que Carso e ICA rehabilitarán la Línea 12 a través de “convenios de buena fe”.

“Todos los contratos en este nivel tienen una cláusula de que, si hay vicios de obra, se tiene que pagar y mitigar los daños. Desde el balastro hasta el tren en la Línea 12 hubo vicios, pero no lo quieren denominar como vicios ocultos porque entonces va a tener que indemnizar a las víctimas. La empresa que provocó eso tendrá que indemnizar y no el Gobierno de la Ciudad de México. En la Línea 12 saben milímetro a milímetro cuál de las empresas es la responsable de cada tramo”, detalla una fuente que conoce el proyecto y su ejecución.

Sin embargo, versiones periodísticas que citan información de la fiscalía local apuntan a que las investigaciones sobre las causas del desplome señalarían no a las empresas como responsables, sino al desem­peño de mandos medios y bajos en la estructura corporativa de Carso. En específico se señalaría a 11 soldadores y al jefe de Control de Calidad del Grupo Carso, Mario Martínez, y al director de Grupo IPISA, Alejandro Vázquez Vera, quien entre 1968 y 1999 fue vicepresidente de Grupo ICA.

A través de Grupo Financiero Inbursa y de estrategias de capitalización de ICA, en 2003, los accionistas de Carso tuvieron una participación en la constructora para evitar su quiebra. En 2001, de acuerdo con los estados financieros de ICA, Inbursa era el principal acreedor de ICA.

Junto con ICA, CICSA se ha convertido en uno de los principales contratistas del STC Metro. Entre sus obras figuran la estación Coyuya, del tramo superficial de la Línea 8, la terminación de la estación Romero Rubio en el tramo elevado de la Línea B, la estación Tepito de la Línea B, obras en la estación San Lázaro, la estación Iztacalco, el hincado de muros prefabricados de la Línea B, la estación de Paso Lagunilla de esa misma línea, la construcción del cajón de maniobras de la estación Buenavista y el montaje de trabes centrales en Puente Aztecas.

CICSA también obtuvo el contrato para construir la superficie de rodamiento de concreto hidráulico del Sistema de Transporte Público Metrobús sobre la avenida Insurgentes Norte, desde Paseo de la Reforma hacia Indios Verdes.