“Tenía que suceder”, dice la propietaria desde 1973 de este espacio que durante seis décadas escribió una página vibrante en la historia del arte mexicano, historia que está aún por contarse, como señala su nuevo director, Ignacio del Real, al tiempo que proyecta un nuevo rumbo junto con Graciela Toledo ante el cierre físico: la galería virtual, que dará impulso a las nuevas generaciones. Malú Block está convencida de que el binomio funcionará “porque se van a conjugar dos visiones que hacen falta hoy en día: la de ayer más la de hoy y mañana”.
El cierre físico de la histórica y una de las más antiguas galerías de arte en México, la Juan Martín, estremeció a la comunidad artística. Pero el movimiento forma parte de un nuevo capítulo en el cual se migrará a lo virtual, con miras a respaldar a una nueva generación de artistas, llegar a una mayor comunidad y proponer más actividades.
Las primeras líneas del mensaje colocado en el portal web de la galería es contundente: “La galería Juan Martín cumple 60 años de existencia, y termina una etapa en Dickens 33B (Polanco)… cambiará de sede y dirección para estar acorde con los nuevos tiempos… seguiremos con nuestros servicios vía internet”.
La Juan Martín, nombre de su fundador, tuvo su primer asiento en la calle de Hamburgo en 1961, cinco años después en la de Amberes, y en 1973 se traspasa a Malú Block como propietaria. En 1988 sale de la ya mítica Zona Rosa, donde tuvieron alojo algunas de las galerías más prestigiadas de México, para mudarse a Dickens, fecha en la que también se integró Graciela Toledo (hermana del pintor Francisco Toledo), como socia y asesora.
Así, a lo largo de seis décadas, el espacio promovió entre sus filas la obra de artistas de la talla de los fotógrafos Manuel Álvarez Bravo, Héctor García, Graciela Iturbide y Pablo Ortiz Monasterio, y pintores y escultores de muy diversas generaciones como Francisco Castro Leñero, Arnaldo Coen, Lilia Carrillo, Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Fernando García Ponce, Alberto Gironella, Marina Lascaris, Manuel Marín, Felipe Orlando, Irma Palacios, Vicente Rojo, Roger von Günten, Kasuya Sakai, Sebastián, Susana Sierra y Francisco Toledo.
Aunado al cierre del espacio físico, se dio a conocer la integración de Ignacio del Real –actual Jefe de Exposiciones Internacionales del Museo de Arte Moderno (MAM) y nieto de Malú Block–, quien quedará al frente de la dirección junto a Graciela Toledo.
El cambio
Al inicio de una “tercera ola de covid-19” en México confirmada por la Organización Panamericana de la Salud, en video-conferencia con los tres promotores –si bien por un problema tecnológico fue imposible conocer el sentir de Toledo (Minatitlán, Oaxaca, 1950)–, Block (Nueva York, 1933), a sus 88 años de edad y vacunada contra el coronavirus, afirma con voz definitiva a pesar de usar oxígeno:
“Ya no estoy bien de salud, la vejez cobra, ni oigo bien, ni veo bien, por eso tomé la decisión de cerrar ahora y con ello mi capítulo… tenía que suceder. Pero eso no quiere decir que cerrará la galería, va a seguir con Graciela y Nacho, puede funcionar y bien porque se van a conjugar dos visiones que hacen falta hoy en día: la de ayer más la de hoy y mañana. Me siento tranquila.”
–¿La pandemia también influyó?
–Por supuesto, con el covid-19 todos nos resguardamos, tuvimos que cerrar prácticamente año y medio. Ha sido difícil sostener la galería, aunque verdaderamente la decisión de cerrar fue en parte por mi salud, no tengo la misma energía de hace 20 años, ya no puedo estar al tanto de los artistas jóvenes, los emergentes, se necesitaba la renovación, y pensé en mi nieto, a quien le gusta el arte, tiene experiencia en el MAM y es restaurador.
“Confío en que va a funcionar, conoce a los jóvenes, tiene muy buen ojo y sé que no se va a equivocar. Además Chacha (Graciela) lo sabe todo, ha estado conmigo tantos años que ya no sé quién aprendió de quién o si aprendimos al mismo tiempo, ella sabe todo lo necesario para llevar el barco a buen puerto.”
Block adelantó que en lo privado ya le llaman al proyecto “Nueva Galería Juan Martín”, e informó que se cuenta con un archivo integrado por miles de documentos, fotografías, invitaciones, posters y testimonios de los 60 años de historia del espacio, si bien carece aún de catalogación, “pero no podemos hacerla porque tenemos otros pendientes”. Por lo pronto, afirma, no tienen planes de realizar un libro o una memoria, aunque están abiertos a la posibilidad de consultas y de investigadores interesados.
Malú Block reflexiona:
“He disfrutado cada día y momento de la galería, estoy agradecida con Juan Martín, quien me dio trabajo. Ha sido una aventura muy nutritiva, me enamoré de pintores, de sus obras, me dieron lecciones y amistades maravillosas que agradezco infinitamente, me considero una persona afortunada.”
–¿Le fue bien con la crítica?, ¿qué piensa de la crítica de arte en estos días?
–Decayó mucho, y por varias razones, desde la económica porque les pagan tan poco que gastan más en ir a las galerías que lo que cobran… En general la crítica se ha visto muy reducida y es una lástima, porque como galerías siempre nos interesa saber qué está pasando en otras. Raquel Tibol fue de una época maravillosa porque igual nos daba de palos que nos alababa. Teresa del Conde, Jorge Alberto Manrique, eran críticos que iban a las galerías.
Del Real (DF, 1985) habló sobre el relevo generacional:
“He estado inmerso en el mundo de las artes desde muy joven por mí abuela, ha sido mi maestra, y por seguir ese camino estudié Restauración de Bienes Culturales en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía. Después entré al MAM, así que cuando mi abuela toma la decisión de retirarse a principios de este año y me propuso estar al tanto, me interesó continuar este legado.”
También confesó que hace unos años pensó en proponer que la galería mostrara un catálogo en línea, pero al considerar el retiro de su abuela y la pandemia cree ahora más idóneo migrar como galería virtual (en dos o tres meses máximo), sin dejar de tener en la mira una nueva sede física.
–¿Cuáles son los próximos pasos para la galería virtual?
–Lo digital parte de la visión de hacer crecer la galería a nivel nacional e internacional, con una tienda en línea, facilitando el acceso de nuestras obras a toda la gente, y buscar no sólo el servicio de venta de obras de arte, habrá restauración, conservación, además de la posibilidad de efectuar talleres, charlas, y esto poco a poco se irá trabajando. De momento es subir el catálogo que tenemos con artistas (como Vicente Rojo, Felguérez, Jan Hendrix, Toledo, Von Günten, etc.), y promocionar a artistas emergentes y poco conocidos.
–¿Pero qué tan viable es la opción virtual siendo que lo esencial del arte en cuanto a esculturas y pinturas es poder admirar y ver?
–Sí, claro, es justo por eso que en algún momento regresaremos a una sede física, lo tenemos también en los planes, pero de momento una plataforma virtual es la mejor herramienta que tenemos para acercar a la gente al arte, y también de llegar a una nueva generación, porque mientras la gente no pueda salir debe haber herramientas que den opciones, y como parte de éstas nos vean.
–Mencionó la promoción a artistas emergentes, ¿quiénes son?
–Hay mucha gente talentosa que necesita ser vista, artistas que muevan fibras. Tengo cuatro nombres en mente, pero apenas me acerqué a dos y aún no quisiera dar nombres porque no hay nada concreto, aún estamos en diálogo.
–¿No le preocupa, al cambiar la sede física a lo virtual, ¿perder a un público ya ganado?
–No, es justo porque queremos ofrecer nuevas cosas que estamos migrando, creo que esto nos va a fortalecer porque aunque todo está en proyecto vamos a ofrecer nuevas oportunidades, tanto a artistas como al público. Así que el resto del año será muy interesante para ellos como para la galería, es un paso nuevo, incierto, pero natural, estamos convencidos.








