Señor director:
Es junio y veo la revista Proceso y pienso en José Emilio Pacheco, López Velarde y en el monero Helguera. Y me duele el país.
Miro mi tierra: de la suave patria a la patria ensangrentada. Violencia e inseguridad en México. Es el problema de nuestro tiempo, no la lucha política electoral ideológica.
¿Quién convoca a la unidad, la concordia y la paz común frente a la delincuencia organizada que disputa el poder al poder Estado?
El presidente puede estar muy bien informado, pero no vive y no combate con resultados la inseguridad del país, “un fracaso transexenal”.
¿Quién convoca a la unidad nacional (autoridades e instituciones políticas, empresarios, medios y sociedad) en vez de hacer la guerra política partidista? Duele México.
Antonio Helguera (1965-2021), memoria crítica.
Duele una muerte, temprana e inesperada, de un monero fino muy querido por la gente, de un artista que, con seriedad, hizo del humor su oficio y sentido de vida. Llueve tristeza.
Algunas dudas e interrogantes.
Los moneros amigos, talentosos críticos de todo lo que huele a poder, ¿salvo del actual patriarca del sexenio? ¿Perdonan al presidente en turno lo que a los otros no perdonaban? ¿Salieron algunos caricaturistas de la revista por ser demasiado cercanos al presidente?
Monero fino, Helguera, con el rayo de la crítica, caía sobre las trampas y la simulación de los poderosos. ¿Ninguna fisura o doblez detectó en el seductor de palacio?
Si la verdad es como un rayo, la muerte es un rayo sobre la vida, como el último trazo sobre el papel. Se fue el monero, nada queda, salvo su trazo en el dibujo y su efecto en la memoria, su afecto en la conciencia. En la cumbre de su arte crítico.
“Hojas / que sólo el corazón ve /
y que la memoria no cree.”
Cae la lluvia, hay futbol, la vida sigue.
Mis sentidas condolencias.
Atentamente,
Julio Figueroa.








