Pese a la resistencia del Gobierno de la Ciudad de México, el incremento de casos positivos de covid-19 revirtió el semáforo epidemiológico verde y algunas medidas de apertura económica. La secretaria de Salud capitalina, Oliva López, advierte que en las próximas semanas se propagará la preocupante variante Delta del coronavirus, más contagiosa.
El inminente rebrote de contagios de covid-19 en la Ciudad de México se enfila al predominio, en las próximas semanas, de la cepa Delta, originalmente identificada en India en octubre pasado, porque su poder de infectar es dos veces más que el de otras y sus síntomas son menos perceptibles, alerta Oliva López Arellano, secretaria de Salud del gobierno capitalino (Sedesa).
“Es una variante que preocupa porque tiene mayor capacidad de infectar. A diferencia de las otras, con las que una persona puede infectar a tres o cuatro más, la Delta se estima que puede infectar hasta a ocho personas, es decir, el doble. Algunos dicen que 40%, otros que 50%”, explica la funcionaria en entrevista con Proceso.
Experta en Epidemiología y Medicina Social, alerta que esta variante “produce un mayor contagio porque es más eficiente para insertarse en las células y pasar inadvertida. Lo que estamos viendo es que en pocas semanas va a ser la dominante, no sólo en la Ciudad de México, sino en muchas entidades del país”.
Además, su periodo de incubación “es más acortado, por lo tanto, la expresión de los síntomas, que antes se daban en 10 días, con ésta se dan en una semana”, detalla. Éstos son un poco distintos a los casos iniciales: predominan el dolor de cabeza, la rinorrea o escurrimiento nasal y el dolor de garganta. Por ello, advierte, “se confunde mucho con una molestia habitual de una faringitis o con un catarro común, por eso hay que estar alerta”.
Hasta el viernes 2, en los hospitales de la Sedesa se habían identificado sólo seis casos de la variante Delta. De acuerdo con la funcionaria, esas personas aún no estaban vacunadas contra el covid-19 y, aunque necesitaron atención hospitalaria, fueron reportadas como estables y dadas de alta sin complicaciones.
Sin embargo, aclara que se rastrean más casos en instalaciones del IMSS, ISSSTE, los institutos nacionales y dependencias del gobierno federal que atienden casos de covid-19:
“Estamos monitoreando con el Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) y con el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (Indre). Ellos están haciendo un monitoreo permanente y nosotros apoyamos en enviar las muestras de nuestros hospitalizados para tener esa claridad”, detalla López Arellano, egresada de la UAM e integrante del Sistema Nacional de Investigadores.
Hasta ahora, dice, “no se ha comprobado que esta variante sea más letal, por así decirlo; pero, como todo en el covid, está bajo sospecha. Se está estudiando y con la evidencia que salga en los próximos días ya vamos a tener más elementos para saberlo”.
Alfa, Gama y hongo negro
Además de la variante Delta, en la Ciudad de México se han identificado otras que también “son de preocupación”, explica la titular de la Sedesa. Sin embargo, aclara que entre ellas no se cuenta con registro de hospitalización por casos de la variante Micormicosis, comúnmente llamada hongo negro, que se ha presentado en Tamaulipas y Guerrero.
Agrega que hasta mediados de abril predominaba la variante “mexicana”, la cual se desarrolló desde el inicio de la pandemia. Sin embargo, después de esa fecha se comenzaron a detectar casos de la Alfa, originalmente identificada en Inglaterra, y que actualmente padece 13% de la población con la infección activa en la capital.
Otra cepa identificada es la Gama, detectada inicialmente en Brasil y la cual padece 25% de los casos activos en la Ciudad de México. “También son variantes de preocupación. Son estimaciones que hacen el Inmegen y el Indre, pues son los que hacen la secuenciación de los virus”, acota la secretaria de Salud capitalina.
A principios de abril también fueron hallados algunos casos de la variante “californiana”, aunque en su momento la funcionaria dijo que no significaban una alteración en los registros de contagio, la velocidad de esparcimiento o la gravedad de los síntomas.
El 4 de junio, dos días antes de las elecciones intermedias, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, anunció que por primera vez en un año y tres meses de pandemia de covid-19 la ciudad pasaba a semáforo epidemiológico verde, de acuerdo con la Secretaría de Salud federal.
Para entonces había 615 personas hospitalizadas por covid-19 en la capital, 144 menos que la semana anterior. La autoridad dijo que a partir del lunes 7 personal educativo y alumnos podrían regresar a clases presenciales y anunció la apertura de varias actividades económicas y sociales, además de que amplió horarios y límites de aforo en diversos establecimientos.
Pero ya en las calles de la ciudad desde semanas atrás la movilidad era muy parecida a los tiempos de prepandemia. En la calle, en el transporte público, con los autos particulares, en los restaurantes y demás establecimientos comerciales se notaba el aumento de gente y el relajamiento de las medidas sanitarias, por ejemplo, en el registro del QR, la toma de temperatura y la aplicación de gel antibacterial.
Pero ese semáforo sólo duró 15 días, pues el viernes 18 la SSA determinó que la capital retrocedía al amarillo, aunque Sheinbaum no lo mencionó en su conferencia matutina. Únicamente reconoció que empezaba a haber “ligeros incrementos”, aunque “muy por debajo” de los niveles alcanzados en el repunte de diciembre de 2020 y enero de 2021; así como de mayo de 2020. De hecho, anunció incremento de aforos en comercios cerrados.
Para entonces había 642 personas hospitalizadas. Ese día, la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México anunció la suspensión de las clases presenciales a partir del día 21 y luego de registrar nueve estudiantes contagiados en escuelas públicas y privadas.
Una semana después, el 25 de junio, ese indicador subió a 716 casos, De acuerdo con el gobierno local, ese incremento se concentraba en personas de 20 a 39 años que no habían recibido la primera dosis de la vacuna. Sin embargo descartó que fuera el inicio de una “tercera ola de contagios”. El viernes 2, la cifra de hospitalizados aumentó a 886, por lo que, ahora sí, Sheinbaum anunció que las próximas dos semanas, del 5 al 16 de julio, la ciudad permanecería en amarillo y no hubo actividades extra.
La vacuna “no es magia”
En este escenario de incremento de contagios, López Arellano enfatiza la importancia de no suspender el uso, de manera correcta, del cubrebocas, debido a que limita la expulsión y recepción de gotículas que pueden trasmitir el virus. Además de esa protección, insiste en mantener la sana distancia, hacer lavado constante de manos y evitar lugares cerrados o con poca ventilación.
El llamado, dice, es en especial a la población joven que no ha sido vacunada, que ya está cansada del encierro y que ha comenzado a salir más para trabajar o a recrearse. “Sienten que ya no ponen tan en riesgo a sus viejitos y bajan la guardia. No es así, los viejitos ya están protegidos, pero sí pueden infectarse y no desarrollar síntomas o no graves, pero sí pueden contagiar”, advierte.
Al preguntarle por qué se presentan más casos de contagios en personas ya vacunadas, argumenta: “Es por las variantes que hay y porque los tiempos entre la vacuna y la posibilidad de desarrollar cierta inmunidad no fueron suficientes”. Ejemplifica: “En una persona a la que vacunaron ayer y hoy tiene contacto con alguien que tiene covid o que es asintomático, pero tiene la infección, puede ser que la vacuna no alcanzó el tiempo suficiente para disparar la inmunidad”.
Por ello, insiste en usar cubrebocas como medida básica de prevención: “La vacuna no es magia; es una herramienta muy potente, muy importante, reduce los cuadros graves; en muchos casos no impide la infección, pero la amortigua y no se desarrolla con tanta gravedad”.
Destaca también que el gobierno aceleró el proceso de vacunación desde la semana pasada, aunque siempre dependerá de la cantidad de dosis que le asigne el gobierno federal. Por lo pronto, del 6 al 10 de julio se tiene previsto aplicar poco más de 1 millón 44 mil dosis de primeras y segundas dosis a habitantes de distintas alcaldías en los rangos de 50 a 59 años, de 40 a 49 y, por primera vez, de 30 a 39.
El pasado 30 de junio, Lauro Solís, de 42 años, fue al macrokiosco de la explanada de la alcaldía Benito Juárez para hacerse una prueba rápida de covid-19. Esperó alrededor de una hora hasta que personal del gobierno capitalino le entregó su resultado y le dio una pequeña caja de cartón con otras seis de medicamento básico para llevar su tratamiento a domicilio.
“En mi casa salieron positivos mi cuñada y mi suegro, aunque él ya estaba vacunado. Creo que alguno de ellos me contagió. Yo me puse la vacuna el sábado (26), la Astra Zeneca. El que me hizo la prueba me dijo que a veces por la vacuna sale positivo, pero con dos personas contagiadas en la casa, no creo”, comenta en entrevista.
Dice que hasta ese momento sólo tenía cansancio, aunque se lo atribuía al efecto de la vacuna; además de una oxigenación de 95 y temperatura de entre 36.3 y 36.5 grados. De cualquier forma, asegura que buscará indicaciones de una doctora particular que atendió a sus familiares “para acelerar la recuperación y poder regresar al trabajo”.
Camilo de los Remedios, encargado de ese macrokiosco, informa que en junio se incrementó el número de personas que van por una prueba. “Vienen personas recién vacunadas, también muchos niños, adultos mayores o que necesitan entregar el resultado en su trabajo”, comenta.
No obstante, añade que con el aumento de solicitantes subió también el de resultados positivos hasta llegar a 40 por día, cuando en abril pasado alcanzaban seis. “Hubo un semana en que tuvimos sólo dos. En los primeros tres meses del año estuvo superalto, había también como 40 positivos, pero todavía no empezaba la vacunación”, recuerda.
Otro cambio detectado por el joven coordinador es que las 300 pruebas diarias que les envía la Sedesa ya no son suficientes para atender la demanda; en algunas ocasiones han tenido que redirigir a las personas a los centros de salud y a las clínicas.
“En abril y mayo teníamos 50 personas al día. Ahora tenemos 200 formadas a las nueve de la mañana y a las 11 se acaban las fichas. Les damos prioridad a los adultos mayores, a los niños, a personas con discapacidad o a quienes vemos con síntomas. Pero de todos modos, ¡hay muchísima gente!”
Cuestionada sobre ese aumento en la solicitud de pruebas, la titular de la Sedesa, Oliva López, comenta que ya detectaron esa situación en otros kioscos, por lo que comenzarán a enviar 30% más reactivos a los instalados en las explanadas de las alcaldías. Además de que ya existen dos kioscos extra en los centros de las alcaldías Tlalpan y Coyoacán, con capacidad para realizar 500 pruebas al día.








