Para continuar su estrategia pacificadora basada en otorgar satisfactores básicos a la juventud para alejarla del crimen organizado, López Obrador realiza algunas giras por Baja California y Sonora, donde inauguró algunos cuarteles de la Guardia Nacional, además de obras de infraestructura urbana. Pero esos viajes del mandatario ocurren en una zona “caliente”, donde varios grupos criminales –señaladamente facciones del Cártel de Sinaloa y del de un heredero de Caro Quintero– se disputan las plazas.
San Luis Río Colorado, Son.- El presidente Andrés Manuel López Obrador retomó sus giras por el país: ingresó al corazón de zonas dominadas por grupos criminales, siguió la ruta de los actuales enfrentamientos entre facciones, a la vez que inauguró cuarteles de la Guardia Nacional y obras de beneficio social.
A mitad de su gobierno López Obrador se metió a la “boca del lobo” para afianzar la estrategia que busca pacificar al país: la de bienestar y la de autoridad. Y lo hizo en territorios dominados por diversos grupos criminales.
Arrancó en Baja California, estado con un alto índice de homicidios y presencia de diversos cárteles de la droga que se disputan la plaza. Pero también sumó a su estrategia, que pretende crear “un estado de bienestar”, un mensaje:
“Nosotros estamos gobernando el país, porque de manera legal y legítima lo quiso el pueblo de manera democrática. No somos empleados ni peleles ni títeres de ningún grupo de interés creado, nada más le debemos respeto y lealtad al pueblo de México.
“Antes no estaba bien pintada la raya, no estaba definida la frontera entre delincuencia y autoridad, eran en muchos casos lo mismo: delincuencia y autoridad; ahora no…Ya no hay esa mezcla, ese contubernio.”
La segunda parada presidencial fue este fin de semana en Sonora, del viernes 2 al domingo 4, donde siguió la ruta de una zona convulsionada por diversas facciones de un mismo cártel: San Luis Río Colorado-Sonoyta-Puerto Peñasco-Caborca-Nogales-Cananea.
La disputa por la plaza del noroeste de Sonora la protagonizan los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán y Ricardo Páez Quintero, sobrino de Rafael Caro Quintero.
Las dos giras de López Obrador tienen anuncios, inauguraciones de obras de infraestructura urbana y de cuarteles de la Guardia Nacional, que engarzan la estrategia anunciada desde el arranque de su gobierno: atender las causas sociales y pacificar al país.
Los dos recorridos tienen esa lógica. Por ejemplo, en la primera parte de su gira por Baja California, en Mexicali, dijo estar convencido de que se puede mejorar en lo económico, pero que también se requiere paz social.
“Se puede avanzar con mejores condiciones de vida y de trabajo, pero es indispensable garantizar la paz y la tranquilidad, por eso vamos a inaugurar cuarteles de la Guardia Nacional en Tecate, Ensenada y Rosarito; ya inauguramos uno en Tijuana y esta terminado otro en San Quintín.”
La Sánchez Taboada
Baja California es un estado con un elevado índice de homicidios dolosos. Sólo de enero a mayo, según estadísticas del Secretariado de Seguridad Pública, ha habido 674 homicidios con armas; 352 ocurrieron en Tijuana, 111 en Tecate, 111 en Ensenada, 61 en Mexicali, 30 en Rosarito y nueve en San Quintín.
En Tijuana, López Obrador cerró su gira en la accidentada colonia Sánchez Taboada. Enclavada en una zona de barrancas, el asentamiento cuenta con 30% de los homicidios que ocurren en dicha ciudad, según datos de las autoridades locales.
El pasado 15 de junio la Segunda Región Militar realizó un evento en una de las barrancas de la colonia Sánchez Taboada y ahí presentó la fotografía de presuntos “generadores de violencia”, a la vez que pidió a la ciudadanía que los denunciara de manera anónima si tenía conocimiento de algún delito cometido.
En la colonia habitan personas de escasos recursos, ubicadas en zonas de riesgo que en épocas de lluvia sufren deslaves. Además, la colonia lleva a cuestas el estigma de que el Cártel de Jalisco Nueva Generación recluta a sus pobladores para utilizarlos como sicarios.
Justo en este punto fue donde López Obrador, discretamente custodiado, cerró su gira, en la parte baja de una de las zonas de barranca, rodeado de casas de endebles paredes y vigilado por sus habitantes, quienes se ubicaron a las orillas de la parte más alta de la zona.
Lo accidentado del lugar impide salir de manera inmediata de la zona y fue justo ahí donde López Obrador inauguró la rehabilitación del centro deportivo, que incluye canchas de basquetbol y de futbol.
El 27 de junio el presidente se veía feliz, cómodo, en Tijuana.
“Siempre he dicho que me gusta convivir con todos. Puedo entrevistarme, desayunar, comer con empresarios muy afortunados, o con periodistas o con intelectuales, pero con quienes me siento mejor es con los humildes, con la gente pobre del campo y de la ciudad. Por eso me da mucho gusto estar aquí”, dijo la tarde de ese domingo.
Antes, en Rosarito, Tecate, Ensenada y San Quintín, el presidente delineó y repitió su estrategia para traer la paz:
“Con una mano estamos ayudando al pueblo, atendiendo a los jóvenes que no sean enganchados por la delincuencia, que tengan garantizado el derecho al estudio, el derecho al trabajo y muchos programas de bienestar, y por el otro es tener corporaciones como la Guardia Nacional, incorruptibles.”
Y mientras en Tijuana la obra de infraestructura deportiva fue para la zona más deprimida económicamente, en Tecate y Ensenada inauguró cuarteles de la Guardia Nacional.
En Tecate, donde según datos del secretariado la incidencia es de 111 homicidios con armas durante los primeros cinco meses del año, hay una disputa por el territorio entre diversos cárteles.
Para inhibir los enfrentamientos, el gobierno ubicó en forma estratégica el cuartel de la Guardia Nacional en la colonia conocida como El Hongo, desde la cual se pueden detectar más fácilmente bandas de coyotes que ayudan a migrantes a cruzar la frontera hacia Estados Unidos, o localizar tomas clandestinas de los ductos de Pemex.
Al presentar las características del cuartel, Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, dijo que “los delincuentes lo pensarán dos veces antes de intentar sus fechorías, porque en este lugar la GN llegó para quedarse. No es como antes, cuando sus integrantes venían, estaban unos días y se iban. Aquí va a estar la GN permanentemente, aquí en Tecate”.
Caro Quintero
Y si la gira por Baja California incluyó la inauguración de tres cuarteles de la GN (Tecate, Ensenada y Rosarito) y obras sociales que pretenden contrarrestar la falta de oportunidades o que los jóvenes decidan participar en el crimen organizado, la que hoy lleva a cabo en el noroeste de Sonora tiene la misma lógica.
El presidente estará en San Luis Río Colorado, Sonora, ciudad que colinda con el Valle de Mexicali y donde dos facciones de un mismo cártel, el de Sinaloa, se disputan el territorio.
Desde principios de año el valle de Mexicali y su frontera con Sonora han vivido una serie de enfrentamientos entre miembros del grupo criminal Los Salazar, brazo armado de los chapitos, los hijos de Guzmán Loera.
Estos disputan el territorio a la gente del Mayo Zambada, quien mantiene entre Mexicali, el Valle y San Luis a uno de sus lugartenientes apodado El Ruso. La disputa por la plaza ha sido el principal generador de violencia en la zona.
De San Luis Río Colorado López Obrador irá a Sonoyta, donde inaugurará la Universidad para el Bienestar Benito Juárez García. Luego irá a Puerto Peñasco y a Caborca; en este último municipio inaugurará otro cuartel de la Guardia Nacional.
Toda la zona noroeste, donde hoy están los chapitos representados por Los Salazar, se convirtió en un polvorín desde junio de 2020, cuando éstos llegaron para pelearle la plaza a Paz Quintero.
Luego de los fuertes enfrentamientos entre grupos criminales antagónicos, quema de vehículos, casas rafagueadas en la ciudad de Caborca y cuerpos sin vida arrojados en la carretera Puerto Peñasco-Sonoyta, la Armada de México, por conducto de la Cuarta Región Naval, inició un operativo y logró detectar cuatro divisiones del Cártel de Sinaloa.
Los enfrentamientos se iniciaron el 15 de junio, pero no fue sino hasta el 28 de junio cuando la Cuarta Región Naval detectó como “generadores de violencia” a cuatro facciones del mencionado cártel:
Los Páez y/o Los Paleteros, lidereados por el sobrino de Caro Quintero; Los Rumas y/o Los Costeños; Los Cazadores, y Los Salazar, estos últimos obedecen a los hijos de Guzmán Loera.
Según el informe, Los Costeños y Los Cazadores, operan en la costa de Caborca y el municipio de Altar.
La ruta del narco –la que hoy se disputan los diversos grupos del Cártel de Sinaloa– es por donde, según el Secretariado de Seguridad Pública, los homicidios con arma alcanzaron 92 en lo que va del año.








