En la mira del FBI La carretera Monterrey-Nuevo Laredo, un “hoyo negro”

Los cárteles del narco se disputan a tiros la franja fronteriza de Tamaulipas, lo que ha dado pie, por ejemplo, a matanzas como la del pasado 14 de junio en Reynosa… pero no sólo eso: la carretera federal Monterrey-Nuevo Laredo se ha convertido en un hoyo negro donde suelen desaparecer personas de cualquier edad, sexo o condición social. Entre las víctimas de esas desapariciones este año ha habido numerosos ciudadanos de Estados Unidos, por lo que el FBI ya monitorea la zona.

Monterrey, NL.- En el transcurso de 2021 han desaparecido cerca de 80 personas en la carretera federal que conecta esta industriosa ciudad con la fronteriza Nuevo Laredo; entre ellos, mujeres y menores de edad, la mayoría hombres jóvenes.

Al menos siete víctimas son ciudadanos de Estados Unidos, lo que obligó al Buró Federal de Investigaciones (FBI) a solicitar información sobre esos casos a las autoridades mexicanas, pero a la vez realizar sus propias pesquisas, debido a que no confían en las corporaciones mexicanas de seguridad.

El pasado 29 de marzo, alrededor de las 07:35 horas, Luis Dávila Cadena, contador público de 32 años originario de Arkansas, se dirigía en su auto al Puente Internacional II Abraham Lincoln de Nuevo Laredo después de visitar a familiares y amigos en la capital de Nuevo León. Se estacionó en una gasolinería sobre el bulevar Luis Donaldo Colosio, una importante vía periférica que evita pasar por la ciudad fronteriza y que se conecta con la carretera a Monterrey. A esas horas mandó un mensaje de celular a su familia, para avisarle que en menos de cinco minutos llegaría al puente para cruzar hacia Estados Unidos. Fue la última vez que sus parientes tuvieron contacto con el ciudadano estadunidense.

Durante su estancia en México, Davia Cadena se comunicó constantemente con sus familiares de Estados Unidos para reportar su ubicación. Cuando dejó de hacerlo, sus parientes se inquietaron. A partir de ese momento insistentemente marcaron a su celular, sin respuesta. Horas después el FBI –que, con permiso de un juez, monitorea las llamadas telefónicas que salen de la franja fronteriza– buscó a la familia a pesar de que aún no reportaban a las autoridades su desaparición.

Desde Arkansas su madre, Laura Dávila, imploró al gobierno de Andrés Manuel López Obrador que sea empático con las familias y que haga todo lo humanamente posible para que los desaparecidos regresen a sus hogares.

“Lo que estamos viviendo es un sentimiento agónico. Vivimos secuestrados. Es muy difícil la situación que estamos viviendo, sólo pensamos y queremos saber cómo están nuestros hijos. El taco que nos llevamos a la boca no nos sabe a nada. Dios quiera que el gobierno tome esto con seriedad y tenga empatía con lo que estamos viviendo”, concluyó la madre.

Unos días antes, el 13 de marzo de 2021, Francisco Uriel Peña, de 21 años, nacido en Atlanta, y su padre, quien decidió acompañarlo para cruzar la frontera, también desaparecieron en Nuevo Laredo, sobre el bulevar Colosio e incluso a la misma hora, según las investigaciones que se realizan en Estados Unidos.

Más recientemente, el 13 de junio, Gladys Pérez Sánchez, de 39 años, originaria de Laredo, Texas, y sus dos hijos menores de edad, Juan Carlos González Pérez, de 16 años, y Michelle Cristina Durán Pérez, de nueve años, regresaban a Estados Unidos desde el municipio de Sabinas, Nuevo León. Viajaban en un vehículo compacto modelo 2014, amarillo, placas NBX4740 de Texas. Sus familiares en Estados Unidos perdieron contacto con ellos cuando se desplazaba por la carretera federal Monterrey-Nuevo Laredo.

Debido a la nacionalidad estadunidense de las víctimas, ya intervino en el caso la oficina del FBI en San Antonio, Texas. Días después de su desaparición la corporación lanzó una alerta en sus redes sociales con una foto de los ciudadanos estadunidenses:

“Noticias de última hora: Gladys Pérez Sánchez, de 39 años, originaria de Laredo, Texas, y sus dos hijos fueron vistos por última vez el 13 de junio después de visitar a familiares en Sabinas Hidalgo, Nuevo León. Favor de contactar al FBI al 210-225-6741 con cualquier información.”

Una de las primeras víctimas estadunidenses desapareció el 22 de enero de 2021. En esa fecha viajaron desde Monterrey a Nuevo Laredo los hermanos Manuel Tolentino, de 29 años, y Michael Tolentino, de 23, para recoger a un familiar que viajó desde Estados Unidos para visitarlos: Bruno Mejía, de 19 años.

La madre de Manuel y Michael, Margarita, les llamaba constantemente para saber su ubicación. Al filo de las 18:00 horas, cuando regresaban en un auto, se perdió la señal de su celular en el kilómetro 26, muy cerca donde estaba la antigua garita de Migración y Aduana, y ahora sólo existe una gasolinería donde cientos de camiones y tráileres cargan diésel.

Las investigaciones que realizan las autoridades arrojan que a la altura del kilómetro 26, tramo que corresponde al estado de Tamaulipas, han desaparecido varias víctimas más.

Uno de los desaparecidos en esa zona se llama Luis Ángel Cepeda Fuentes, de 33 años, quien vive en Monterrey y trabaja como chofer de tráiler. Desapareció el 9 de marzo del presente año, cuando al filo de las 05:45 horas llegó a cargar combustible en la gasolinería del kilómetro 26.

El chofer de otro tráiler narró a las autoridades de Monterrey lo sucedido: “Luis Ángel se encontraba con dos choferes más cuando arribaron varias camionetas con hombres armados. Encañonaron a los tres hombres y minutos después de interrogarlos se llevaron sólo a Luis Ángel Cepeda”.

Algunas de las 80 víctimas desaparecieron también cuando entraban a la ciudad fronteriza, la mayoría hombres que arribaron a las primeras horas del día debido a que viajaron desde Monterrey para trabajar en Nuevo Laredo.

Tres de ellos son: Juan Pérez Hernández, de 54 años, quien desapareció junto con dos familiares el 24 de mayo de 2021 a las 09:45 horas, cuando entraba a la ciudad. Trabajaba como albañil y viajó a la frontera con dos sobrinos, el menor Eloy Méndez Vega, de 16 años, y Julio César Reyes González, de 29 años, para realizar reparaciones en un taller.

“Mi hija fue a poner la denuncia a Tamaulipas. Confío en Dios, le pido a Dios que nos los regresen”, contó su esposa Amalia.

Mencionó que a Pérez Hernández le esperan en casa cuatro hijos y siete nietos.

“Le pedimos al presidente López Obrador que tenga un poco de consideración con el dolor que estamos pasando. Ellos no son criminales, no son asesinos, iban por trabajo. Le pedimos al presidente simplemente que nos ayude a buscarlos para que ellos regresen a casa”, concluyó.

El 25 de mayo de 2021 Ricardo Valdez y Jorge Luis Arévalo, ambos de 29 años, viajaban en un auto compacto por la carretera hacia Nuevo Laredo. A las 07:46 horas, cuando entraban a la ciudad, se perdió la señal de sus celulares.

Los jóvenes eran ingenieros industriales egresados de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Viajaron a la frontera para dar mantenimiento a la maquinaria de una empresa.

“Ahí donde desaparecieron, en la entrada, existen varios reportes de la desaparición de otras personas’’, contó su madre, Yolanda Carrillo.

Disputa entre cárteles

Las autoridades atribuyen las desapariciones al incremento de la disputa entre cárteles por las estratégicas ciudades fronterizas de Tamaulipas, por donde cruzan droga y también miles de migrantes, un negocio que ahora compite con el narcotráfico.

Fuentes de Seguridad de McAllen, Texas, atribuyen las ausencias al arribo a la región del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el más poderoso del país que llegó en alianza con el Cartel del Golfo (CDG).

Un vocero del Grupo de Operaciones Especiales de la policía de Tamaulipas cuenta que en Nuevo Laredo actualmente hay una guerra soterrada por el arribo del CJNG.

Precisa que el capo del Cártel del Noreste (CDN), antes Los Zetas, Juan Gerardo Treviño Morales, El Huevo, se acaba de aliar con Fausto Isidro Meza Flores, El Chapo Isidro, actual líder del Cártel de los Beltrán Leyva, para frenar el ingreso del CJNG a Tamaulipas.

“El CJNG está penetrando en alianza con la fracción del CDG que controla la Frontera Chica”, precisa el efectivo del Grupo de Operaciones Especiales.

Ahora los antiguos zetas del CDN están de cacería en el tramo Sabinas a Nuevo Laredo. Mantienen un retén en la entrada a Nuevo Laredo durante la madrugada, añade.

Como consecuencia de la cacería que mantiene el CDN de supuestos “rivales” ya han desaparecido a 80% de hombres ­jóvenes a los que se les perdió el rastro en horario de madrugada y particularmente los martes y jueves, según las fuentes.

Las principales víctimas de los sicarios del CDN son gente inocente que se los llevaron para interrogarlos, pero los que regresan son los menos.

En México hay actualmente más de 88 mil personas desaparecidas, registran los datos de la Comisión Nacional de Búsqueda. Tamaulipas es el estado que reporta más desapariciones: 11 mil 507.

La disputa entre el CDN y el CDG incrementó las masacres y los enfrentamientos que riegan con sangre las tierras tamaulipecas. El último choque entre ambos grupos sucedió la madrugada del pasado 28 de junio en un camino vecinal cercano a la comunidad de Los Guerra, municipio de Miguel Alemán, con saldo de nueve muertos, confirma a Proceso el vocero de Seguridad de Tamaulipas.

Los nueve cadáveres, todos vestidos de negro –el uniforme que usan los miembros del CDG–, fueron abandonados sobre la carretera que conecta Los Guerra con el municipio de Miguel Alemán, a unos metros de un retén militar.

Luis Alberto Rodríguez, vocero de Seguridad de Tamaulipas, informa que los primeros en llegar al sitio donde abandonaron los cuerpos fueron los miembros del Ejército y confirma el número de muertos.

Horas después del enfrentamiento el CDN subió a las redes sociales un video mostrando los cuerpos de los asesinados, algunos mutilados, y destacando la victoria de su Tropa del Infierno sobre sus enemigos del CDG.

Esas organizaciones criminales mantienen una constante disputa por la zona conocida como Frontera Chica y el punto de encuentro para enfrentarse es una brecha que inicia en Nuevo León y termina en Los Guerra.

Esa narcoguerra tuvo como consecuencia la matanza de inocentes el 14 de junio en la ciudad fronteriza de Reynosa, la que se atribuye a sicarios de la Tropa del Infierno, brazo armado del CDN.

Ese mañana llegaron a Reynosa tres ­vehículos con unos 12 sicarios por un camino vecinal, provenientes del municipio vecino de Díaz Ordaz. Se desplazaron rumbo a tres populosas colonias del oriente de la ciudad, que limitan con el libramiento a Matamoros, ubicadas a un costado del cuartel de la Octava Zona Militar, donde asesinaron impunemente a 14 ciudadanos inocentes, como respuesta a los intentos del CDG y CJNG de incursionar en su estratégica plaza de Nuevo Laredo.