Señor director:
Agradezco de antemano la publicación de la siguiente carta. Apenas pasadas las elecciones intermedias hemos vuelto a ver en los diferentes medios de comunicación la mezquindad que está presente en todos los partidos políticos.
Vemos con preocupación el descaro con el cual realizan una campaña política con frases estúpidas, donde la seriedad está ausente y, sin embargo, ganaron. Los pocos que no alcanzaron a reelegirse deben hacer una autocrítica de su pobre gestión, ya sea como legisladores o presidentes municipales.
En fin, tendremos que soportar seres vacíos, faltos de empatía… Los del partido del presidente, engreídos muy dados al influyentismo; los de los otros partidos, déspotas y ladrones dejando ver que México no les interesa como país, sino como un botín que entregar a los extranjeros.
Los ciudadanos esperamos ver en la próxima legislatura representantes comprometidos con sus electores, que no se duerman en las sesiones, que salgan a sus distritos a, siquiera, enterarse de los problemas que enfrenta el ciudadano común y corriente, para que, cuando aprueben alguna iniciativa, lo hagan con conocimiento de causa y no sólo esperando el bono por levantar el dedo.
Respecto del Instituto Nacional Electoral diré que fije una postura respecto de su papel como árbitro electoral, que haga respetar sus leyes y que, cuando haya elecciones como las ocurridas en este 2021, despliegue observadores incógnitos en todo el país y reporten en tiempo real las anomalías ocurridas en cada casilla, de modo que cuando llegue una impugnación sepamos qué partido compra votos, da despensas, tinacos, calentadores solares, etcétera, para que inmediatamente esté dado de baja sin derecho a defensa alguna.
Así se evitaría la transa –perdón–, la tardada decisión de declarar a un triunfador. Parecería imposible, ¿verdad?, pero es un reto que debemos de asumir como sociedad, porque si continuamos por esta ruta, ¡pobre México con políticos ignorantes e improvisados!
Atentamente,
Hugo Ocaña Hernández








