El martes 22 el presidente López Obrador se reunió en Palacio Nacional con Carlos Slim y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, quien días antes había presentado el informe preliminar de la empresa DNV sobre el desplome del tramo de la Línea 12 del Metro. Al final del encuentro se anunció el enésimo acuerdo en el sexenio entre el poder económico del empresario y el político del mandatario: el presidente informará del asunto –relegando a Sheinbaum– y el dueño de la constructora Carso –implicada en las fallas de construcción–, colaborará en la rehabilitación de la línea.
Con apenas el resultado preliminar del peritaje de la empresa noruega Det Norske Veritas (DNV) sobre la mesa –el cual apunta a la responsabilidad de Carso Infraestructura y Construcción, S.A. (CICSA) por una falla estructural que provocó el desplome del tramo de la Línea 12–, el presidente Andrés Manuel López Obrador buscó un acuerdo con el hombre más rico del país y dueño de la compañía, Carlos Slim Helú, en Palacio Nacional y a puerta cerrada.
Es uno más de los que han establecido desde que López Obrador era jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Ahora Carso es una de las empresas participantes en los proyectos de infraestructura y energía del interés del presidente de la República.
En este movimiento, con el que el presidente asumió la conducción de la crisis provocada por el derrumbe, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quedó relegada.
La información sobre las negociaciones con las empresas involucradas así como de los apoyos a los familiares de los 26 fallecidos y la decenas de lesionados también la dará a conocer el mandatario en sus conferencias matutinas.
Lo único que la jefa de Gobierno alcanzó a protagonizar fue la presentación de un informe preliminar de DNV sobre las posibles causas del colapso, ocurrido el 3 de mayo entre la estación Olivos y San Lorenzo. Además, queda pendiente el estudio que tiene a su cargo el Colegio de Ingenieros Civiles de México sobre el resto de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC).
La semana pasada Sheinbaum anunció la creación de un Comité Técnico para realizar el Proyecto Ejecutivo de Refuerzo y Rehabilitación de la Línea 12 del Metro, formado por los ingenieros Sergio Alcocer Martínez de Castro, Bernardo Gómez González, Raúl Jean Perrilliat, Juan Manuel Mayoral Villa, Rubén Alfonso Ochoa Torres y José María Rioboó, este último cercano a López Obrador.
El pasado 18 de junio, la jefa de Gobierno aseguró que buscaría que tanto Carso como Ingenieros Civiles Asociados y Alstom asumieran los costos de rehabilitación de la Línea 12:
“Vamos a entablar esta mesa técnica y, por supuesto, queremos que participen en esta rehabilitación en términos económicos, dada la condición en la que están los peritajes, pero evidentemente tiene que hacerse esta mesa técnica de trabajo e informar con transparencia.”
A pregunta expresa de Proceso sobre si esa búsqueda de las compañías implicaba evitar demandas legales posteriores si resultan responsables, la funcionaria respondió:
“No, no hay una negociación en ese sentido, eso tiene que ver con la fiscalía (General de Justicia de la Ciudad de México); sino, sencillamente, hay un peritaje, hay empresas que participaron en esa construcción y estamos convocándolas para que podamos tener esta mesa técnica.”
Ese mismo viernes, en su conferencia matutina, López Obrador se soltó en halagos a Slim Helú y presumió la lealtad del empresario de ascendencia libanesa hacia la figura presidencial:
“Carlos Slim, que ha actuado de manera responsable, institucional y está siempre en condiciones de llegar a acuerdos en todo, no juega a las vencidas como otros, afortunadamente pocos, que quieren someter al gobierno, quedaron mal acostumbrados. El caso de Carlos Slim no es así y de otros, hay un cambio importantísimo. Tiene que ver con el respeto a la autoridad legal y legítimamente constituida, porque nosotros estamos aquí por voluntad del pueblo, por la democracia.”
El tabasqueño remató: “Hay empresarios importantes, como Carlos Slim, que entiende muy bien eso y es respetuoso de la institucionalidad… Por eso podemos ayudar en cualquier situación a buscar los acuerdos, no optar por el pleito, no a la primera irnos a tribunales, y menos si se trata de tribunales internacionales”.
Cuatro días después, el martes 22, se realizó una encerrona en Palacio Nacional por más de una hora entre Sheinbaum, el presidente y Slim para delinear un acuerdo sobre los hechos.
La jefa de Gobierno informó un día después que en Palacio Nacional acordaron que Carso ayudará a rehabilitar la Línea Dorada para evitar un conflicto legal con el gobierno capitalino; y anunció que será el mandatario quien llevará la rienda informativa, cuando días antes Sheinbaum aseguró que la información la daría ella “con transparencia”.
López Obrador dio el golpe de autoridad en la mesa de negociación y a la exalcalde de Tlalpan sólo le restó decir a la prensa: “No es que haya nada que esconder, sino sencillamente que se está reuniendo con el Comité Técnico también para que pueda conocerse esta información y que, una vez que ya tengamos el acuerdo de rehabilitación, podamos informar de manera común, mientras continúan las investigaciones de la fiscalía”.
Así, los acuerdos alrededor del desplome de la estructura de la Línea 12 entre el jefe del Ejecutivo y el multimillonario están avanzando más rápido que las investigaciones judiciales y los dictámenes periciales.
Amigos con dinero
Slim y López Obrador tendieron lazos desde que el tabasqueño fue jefe de Gobierno del Distrito Federal (2000-2005) con el rescate del Centro Histórico, que implicó una inversión de al menos 5 mil millones de pesos.
El político tuvo sus primeras “coincidencias” con el magnate, quien durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari fue beneficiado en gran medida por la privatización de empresas públicas llevada a cabo en el salinismo, como Teléfonos de México, además de que en esos años también logró consolidar el Grupo Financiero Inbursa.
Antes de las campañas presidenciales de 2006, el presidente vitalicio del Grupo Carso creó con otros empresarios e intelectuales el Acuerdo de Chapultepec, que proponía una agenda de país con temas como el empleo, inversión, seguridad y estado de derecho, misma que fue adoptada por los candidatos presidenciales Felipe Calderón, del PAN, y Roberto Madrazo, del PRI, pero no por López Obrador, quien contendía por el PRD.
De hecho en 2006, en una conferencia magistral en la Universidad Anáhuac, Slim criticó el proyecto de nación del fundador de Morena:
“¿Ya leyó usted el libro Proyecto alternativo de nación? Es malísimo. No trae nada. Es una combinación de los fideicomisos de los setenta con la “solidaridad” de los noventa. Léalo, léalo. Es malísimo. No está planteando un cambio de nación, no está planteando nada, pero el nombre suena muy bonito”, señaló el empresario a un asistente.
En el sexenio de Marcelo Ebrard como jefe de Gobierno, en octubre de 2011, un año antes de inaugurarse la Línea Dorada, la Fundación Slim donó la Plaza Mariana, proyecto de 67 mil 256 metros cuadrados de construcción diseñado por su exyerno Fernando Romero Havaux, que significó “un proyecto de recuperación, continuación del rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México, y se puede comparar con lo realizado en el corredor Reforma y la Plaza de la República”, según la revista especializada Real State. Market & Lifestyle.
En 2012 López Obrador fracasó en sus aspiraciones presidenciales por segunda ocasión. Y en 2018, cuando por fin ganó, el tabasqueño tiró una de las principales apuestas de Slim: la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, donde ya había ganado la construcción de una terminal y dos pistas de aterrizaje del proyecto con un costo total de 13 mil millones de dólares.
En octubre de 2018, cuando se realizó la consulta para dar marcha atrás al NAIM, el también dueño de América Móvil pidió en una carta al entonces presidente electo que no cancelara el proyecto de Texcoco, e incluso ofreció asumir su construcción si se lo entregaba al sector privado, de acuerdo con Bloomberg.
En agosto de 2019, cuando López Obrador ya se había instalado en Palacio Nacional, Slim declaró, ya resignado: “Es uno de mil 600 proyectos; claro, es un proyectote, pero hay mil 600 proyectos de inversión, de infraestructura, de pura infraestructura. Entonces, hay un gran campo de inversión”.
Slim se refería al Tren Maya, que a través de CICSA, que está bajo la lupa por los hechos en la Línea Dorada del STC, ganó la licitación para construir el Tramo 2, que va de Escárcega a Calkiní, en Campeche, y tendrá un costo total de 18 mil 553 millones 738 mil 338.84 pesos.
Reciprocidad
En 2020 a CICSA le fue bien pese al confinamiento provocado por el covid-19 en la primera mitad del año.
De acuerdo con el Informe Anual 2020, las ventas de Carso Infraestructura y Construcción aumentaron 25.6%, alcanzando 24 mil 542 millones de pesos durante 2020, en comparación con 19 mil 538 millones el año previo.
Lo anterior se explica primordialmente por fabricación y servicios para la industria química y petrolera; por los avances en la construcción de las plataformas Maloob E-I para Pemex y tres plataformas de Unidad de Infraestructura Marina. Mientras que los ingresos por perforación terrestre también aumentaron con la reactivación del contrato de reparación de pozos.
“Asimismo, la división de Instalación de Ductos mejoró sus ingresos por el incremento en los volúmenes de varios proyectos de telecomunicaciones y el avance y término de la construcción del gasoducto Samalayuca-Sásabe; mientras que Infraestructura creció por diferentes proyectos carreteros tanto en México como en el extranjero, así como la inclusión del proyecto Tren Maya Tramo 2”, señala el reporte de Carso.
La construcción del gasoducto Samalayuca-Sásabe, entre Chihuahua y Sonora, concluyó en 2020. Pero Carso tiene una participación de 100% en el proyecto y para febrero de 2021 inició la operación de la disponibilidad para la prestación del servicio de transporte de gas a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
El hombre más acaudalado del país ha apoyado los dos planes de infraestructura que ha presentado el gobierno federal, el primero por 297 mil 344 millones de pesos; el segundo por 228 mil millones y un tercero que se anunciará en las próximas semanas.
El magnate también respaldó al tabasqueño en la venta de los “cachitos” para la rifa del valor del avión presidencial en febrero de 2020. Entonces aseguró que la actual administración “ha dado resultados positivos en materia económica, porque se ha mejorado el poder adquisitivo de la población, se ha mejorado sustancialmente el salario mínimo”.
Otro gesto fue en agosto de 2019, en el acuerdo que logró Slim con la CFE al renegociar los llamados “contratos leoninos” de gasoductos otorgados durante sexenios anteriores a las empresas Carso Energy, IEnova y TransCanada. El gobierno logró un ahorro de 4 mil 500 millones de dólares.
“Carlos Slim fue el primero en llegar al acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad, esto marcó la pauta para lograr los acuerdos posteriores”, presumió el mandatario.
Ahora el guiño es de López Obrador hacia Slim, en lo relacionado con la tragedia de la Línea 12. Se espera un acuerdo como los otros del actual sexenio y antes de que la compañía noruega DNV entregue el peritaje completo y se concluyan las investigaciones correspondientes.








